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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2013

El Salvador
Una oportunidad para dignificar las condiciones de las obreras de la maquila

M Cruz Tornay
Pueblos


La Asamblea Legislativa de El Salvador prepara desde el pasado ao la reforma a la Ley de Zonas Francas Industriales y de Comercializacin, norma que regula el funcionamiento en el interior de estas reas de produccin, adems de los beneficios y obligaciones de las empresas instaladas. La cmara estudia las propuestas presentadas con el objetivo de adecuar la legislacin a las reglas de Organizacin Mundial del Comercio (OMC) en relacin con los subsidios. Antes del 31 de diciembre de 2015, El Salvador y otros dieciocho pases en vas de desarrollo habrn tenido que eliminar el subsidio a las exportaciones del que actualmente se benefician las empresas ubicadas en las zonas francas.

La transcendencia que pueda tener el resultado final de la reforma de esta ley se hace ms que evidente si se observa el peso en la economa de El Salvador de la industria de la maquila y, en concreto, de la maquila textil. Actualmente existen diecisis zonas francas en seis de los catorce departamentos que componen el pas, en las que estn instaladas ms de doscientas empresas[1] dedicadas al sector textil, confeccin, electrnica y agroindustria, entre otros.

El negocio de la maquila en El Salvador se dinamiz con la entrada en los acuerdos de libre comercio con los que se potenci la exportacin de productos no tradicionales, como el textil y la confeccin. Aunque en los ltimos aos la entrada en Estados Unidos de productos procedentes de China ha impactado negativamente en las exportaciones centroamericanas, lo cierto es que la industria textil de El Salvador ha conseguido mantener una representacin del 45 por ciento del total de las mercancas que se venden al exterior y que un 77,80 por ciento[2] de sus productos se destinen al mercado estadounidense, a pesar de la cada del consumo en este pas.

El impacto econmico de la maquila se equipara al volumen de mano de obra que precisa. Se estima que unas 81.000 personas, la mayora de ellas obreras con baja cualificacin profesional, trabajan como asalariadas para la maquila, lo que convierte al sector en una de las pocas opciones de empleo formal para las mujeres en El Salvador. Al margen de estos datos se encuentran las bordadoras, costureras a domicilio sin relacin laboral con la fbrica, a pesar de que algunas cosan desde hace aos para la misma empresa.

Espino y cmaras de seguridad

Las zonas francas son territorios prcticamente impenetrables rodeados por alambres de espino y vigilados por cmaras de seguridad y guardias armados. Nadie entra ni sale del rea sin identificacin o sin haber recibido autorizacin previa por parte de alguna de las empresas. Slo el testimonio de las trabajadoras arroja luz sobre las condiciones que sufren miles de personas a las que no se les respetan las ms mnimas garantas en sus derechos laborales. En un informe en el que se documentaron las condiciones laborales en la fbrica Ocean Sky[3] se recogieron las denuncias de gritos y amenazas por parte de los supervisores como forma de presin para alcanzar las metas impuestas. Seis trabajadoras fueron despedidas por denunciar contaminacin fecal en el agua que abasteca a la planta.

Las humillaciones habituales en la fbrica y la existencia de un salario mnimo de 187,60 dlares mensuales convierten al empleo en la maquila textil en uno de los trabajos donde existe mayor explotacin y precariedad, pero tambin mayor impunidad. A pesar de que la Ley de Zonas Francas garantiza los derechos laborales de las personas empleadas, jams se le han retirado a ninguna fbrica los incentivos fiscales con los que la norma condena a las empresas que violen el cumplimiento de estos derechos.

Para los movimientos que trabajan desde hace aos por la defensa de los derechos laborales y humanos en las maquilas, la reforma de la ley actual se convirti en una oportunidad para acabar con la impunidad de las fbricas. Este fue el caso de Mujeres Transformando (MT), organizacin que desde hace una dcada lucha por la defensa de los derechos y el empoderamiento de las obreras.

Montserrat Arvalo, coordinadora de esta organizacin, asentada en el municipio de Santo Toms, explica cmo la modificacin de la Ley de la Zona Franca coincidi con la llegada del gobierno del cambio, lema con el que el Frente Farabundo Mart para la Liberacin Nacional (FMLN) present su la victoria en las elecciones de 2009 despus de veinte aos de gobiernos de la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). En esa coyuntura, desde MT se plante la apertura de un proceso en el que las trabajadoras plantearan sus demandas y que stas fueran recogidas por los organismos institucionales para la elaboracin de la futura ley.

Capacitacin de las obreras

Con la colaboracin de la catedrtica en Economa Poltica de la Universidad Centroamericana Simen Caas (UCA) Julia Evelyn Martnez, se llev a cabo una capacitacin de las trabajadoras en conceptos econmicos que les facilitara un anlisis de su papel como obreras dentro de la maquila, as como las herramientas necesarias para la elaboracin de sus propuestas. Un anlisis que, segn comenta Montserrat, se realiz con las gafas moradas para entender la lgica de las polticas neoliberales y cmo explotan a las mujeres. Gracias a estas capacitaciones y al trabajo que desde la organizacin se vena realizando desde hace aos, las mujeres trabajaron conceptos de la produccin mundial y entendieron porqu ellas son las que cobran menos por ensamblar las piezas y porqu los trabajos mejor pagados estn en el Norte.

Marilyn Snchez, abogada en MT, recuerda cmo la capacitacin en distintos aspectos sobre el capitalismo, el patriarcado y las cadenas de produccin lograron que al final del proceso ellas mismas elaboraran sus propuestas para definir qu mejoras queran en su trabajo. Teniendo en cuenta que en la economa dolarizada de El Salvador el salario de la maquila no alcanza para la canasta bsica, las primeras propuestas se encaminaban al aumento salarial, pero tambin a la inclusin en la ley de las bordadoras a domicilio para que contaran con las mismas garantas que las trabajadoras que cosen dentro de la fbrica. El resto de propuestas se dirigan a cubrir sus necesidades en la jornada de trabajo, como la creacin de comedores o la obligatoriedad de pausas para evitar las enfermedades provocadas por los movimientos repetitivos.

Sandra Patricia Njera tiene 33 aos, lleva ocho trabajando para la maquila y resume su deseo de cambio en la fbrica como la existencia de un trato digno. Para Paty, como la llaman sus compaeras, un punto clave para conseguir la dignidad en el interior de la maquila pasa por un incremento real en el salario. Y es que para esta obrera de Santo Toms, el aumento anual de cinco dlares para un salario de 187,60 dlares mensuales es una burla. Tambin es consciente de las injusticias que sufren como trabajadoras y como mujeres y que se trasladan en un suelo de miseria, el maltrato, la falta de descanso y las tareas en la casa tras horas trabajo.

Despus de aos organizada en MT, no duda en que dentro de la fbrica se pueden conseguir mejoras que slo llegan a travs de la lucha y la unin con las compaeras. nicamente as alcanzan los beneficios que poco a poco se consiguen mediante la organizacin y que hay que volver a defender cuando la empresa cierra y abre con otro nombre, aunque no cambie de dueo.

Propuesta de reforma

Las propuestas realizadas por las trabajadoras fueron el punto de partida sobre el que trabaj un equipo de abogadas para dar forma jurdica a las peticiones e identificar los vacos que permitan a las empresas vulnerar la ley. Despus de la puesta en marcha del proceso, distintas organizaciones feministas y sindicales se sumaron a la elaboracin de la propuesta con el fin de disear los mecanismos legales para impedir que las maquilas evadieran el cumplimiento de la legislacin.

El proceso que comenz hace ms de un ao se materializ el pasado octubre cuando las once organizaciones que haban participado en la redaccin del texto presentaron en la Asamblea Legislativa la propuesta de reforma, compuesta por 22 artculos dirigidos a garantizar el cumplimiento del artculo 29 de la actual ley, en el que se regulan los derechos laborales en las maquilas.

Entre estas propuestas figura la creacin de un fondo destinado a cubrir las indemnizaciones a las trabajadoras y la recolocacin de antiguas obreras en caso de cierre y reapertura, una prctica que realizan de forma habitual las empresas para continuar beneficindose de los incentivos fiscales que reciben durante diez aos al instalarse en las zonas francas.

El texto incluye otra serie de medidas para mejorar las condiciones en el interior de las fbricas, como la creacin de salas cunas y de comedores para que las trabajadoras tengan un espacio a la hora del almuerzo y no se vean obligadas a comer en las aceras de fuera de la fbrica, tal y como ocurre en la mayora de las zonas francas hasta ahora. Algunas de las otras medidas que conforman el texto se dirigen a acabar con prcticas habituales que atentan contra la dignidad de las obreras, como las pruebas de embarazo y de VIH o revisiones abusivas para controlar la sustraccin de materiales.

Desde Mujeres Transformando se resalta que esta propuesta de reforma es la nica que recoge la voz de las trabajadoras a las que afecta la norma. El nico texto presentado a la Asamblea Legislativa ha sido el acordado entre el ejecutivo del gobierno del FMLN y la patronal maquilera en una negociacin de la que quedaron excluidas las obreras y que slo estudi los aspectos econmicos y fiscales de la ley.

Las trabajadoras organizadas en MT son conscientes de que la entrada de la propuesta de reforma en la Asamblea Legislativa slo es un paso ms para lograr el cumplimiento de los derechos laborales. Montserrat Arvalo recuerda que es el poder econmico el que posee mayor influencia en este pas y cualquier propuesta en el contexto de la maquila precisamente implica tocar los intereses econmicos. Por ello, la estrategia actual consiste en presionar a los diputados de la Asamblea y conseguir que el gobierno realice polticas para la mayora social de El Salvador.

Como organizacin inserta en las redes de solidaridad de la maquila, la estrategia para conquistar los derechos de las obreras pasa por articular alianzas entre las trabajadoras de la maquila de Centroamrica. La coordinadora de MT explica que dado que los capitales se mueven por la regin, es importante la vinculacin entre las obreras. Uno de estos intercambios se vivi en Honduras el pasado octubre en el marco de un encuentro entre trabajadoras hondureas y salvadoreas de la maquila textil en el que pudieron compartir las experiencias laborales de cada pas.

Fruto de este intercambio, las obreras pudieron conocer cmo los patrones utilizan la misma amenaza de trasladar la produccin al otro pas persiguiendo metas ms altas. Segn Montserrat, esto sirvi para que las mujeres tuvieran los argumentos para responder a las amenazas de los supervisores porque ellas ya saben que no es cierto que en otros pases se cosa ms rpido.

Estrategia regional

La alianza entre las organizaciones de mujeres de Centroamrica es clave para crear estrategias que permitan avanzar en el cumplimiento de los derechos humanos de las mujeres en una regin en la que se dan las mayores brechas de gnero del continente. En el marco de la defensa de los derechos las trabajadoras, las organizaciones Red Centroamericana de Mujeres (Redcam), Red en Solidaridad de las Maquilas (RSM) y el Fondo Centroamericano de Mujeres (FCAM) iniciaron un proceso de dilogo e intercambio de experiencias con el objetivo de avanzar en la construccin colectiva de la agenda de derechos laborales de las trabajadoras de la maquila.

El proceso se abri con la convocatoria de talleres nacionales en los que las obreras textiles de cada pas identificaron los problemas principales que sufran en las fbricas, adems de plantear las propuestas de accin para solucionarlos. Los bajos sueldos, los incumplimientos de las normas de seguridad y de salud ocupacional y el maltrato verbal son situaciones que se repiten constantemente en los testimonios que llegan del interior de cualquier maquila textil. Pero el debate entre trabajadoras y organizaciones con presencia en todo el pas permiti que salieran a luz otras situaciones que reflejan las humillaciones a las que son sometidas diariamente.

Uno de los casos ms alarmantes por el peligro que supone para la salud de las trabajadoras es la imposicin de metas exageradas y engaosas, como ellas mismas las denominan. Los supervisores obligan al cumplimiento de objetivos para el cobro del bono extra que, de forma habitual, se pierde a falta de tres o cuatro piezas. Una de las estrategias de los supervisores es la realizacin de metas en equipos de trabajadoras que supuestamente permite el cobro del bono a todas ellas. En caso de que alguna trabajadora no finalice su parte, la empresa se encarga de hacer saber al resto del equipo quin ha fallado con la colocacin de un bandern rojo en su puesto. El resto de trabajadoras ya saben que, a pesar de que ellas han cumplido con su meta, han perdido el bono por culpa de la compaera que no pudo acabar su tarea.

La informacin recabada en los distintos talleres nacionales se unific en el encuentro celebrado el pasado noviembre en Managua donde se dieron cita las organizaciones centroamericanas de defensa de los derechos laborales para establecer una agenda que marcar la estrategia de lucha para los prximos aos.

Con el objetivo de realizar un anlisis del contexto centroamericano, los movimientos de Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua expusieron las situaciones que sufren las trabajadoras en los mbitos de derechos reproductivos y sexuales y en materia de salud laboral. En el caso de Guatemala, la Asociacin de Mujeres en Solidaridad (AMES) denunci las situaciones de acoso sexual, la presin y hostigamiento que sufren las embarazadas para que acaben renunciando a sus puestos, o la discriminacin y humillaciones que sufren las trabajadoras lesbianas, destinadas a las tareas ms duras.

Las organizaciones hondureas alertaron del retroceso que estn sufriendo las mujeres en sus derechos sexuales y reproductivos a partir del golpe de estado, como es el caso de la reciente prohibicin de la pldora de emergencia. La Colectiva de Mujeres Hondureas (CODEMUH) present los resultados de una investigacin[4] realizada recientemente en la que se demostr que las altas prevalencias de trastornos msculos esquelticos ocupacionales y de trastornos psquicos estaban relacionadas con las condiciones de trabajo en la maquila textil.

La sntesis de las discusiones y debates de las organizaciones de trabajadoras de Honduras, Guatemala, Nicaragua y El Salvador se materializaron en algo ms de cuarenta propuestas agrupadas en torno a tres mbitos: derechos laborales, derechos sexuales y economa feminista. La construccin de la agenda y de la estrategia regional a medio plazo tendr un nuevo avance el prximo marzo, cuando las lneas de accin sean presentadas, discutidas y ratificadas en Nicaragua por ms de mil trabajadoras de la maquila textil.

Despus de aos defendiendo a las obreras, las organizaciones son conscientes de que las empresas siempre responden a las exigencias de derechos con amenazas de traslados. A pesar de ello, hay algo en lo que todas han estado de acuerdo a lo largo de este proceso: defendern el empleo en la maquila, pero siempre en condiciones de dignidad.


NOTAS:

  1. Datos de la Cmara de la Industria Textil, Confeccin y Zonas Francas de El Salvador (CAMTEX).
  2. dem.
  3. Del informe A las trabajadoras les pagan slo ocho centavos por cada camiseta de NFL de $25 que cosen para Ocean Sky en El Salvador; Instituto para los Derechos Laborales y Humanos; Mujeres Transformando; 2011.
  4. Del informe Condiciones de trabajo y prevalencia de trastornos msculo esquelticos y psquicos en la poblacin trabajadora de la maquila de la confeccin, departamento de Corts, Honduras; Colectiva de Mujeres Hondureas (CODEMUH) y Universidad Autnoma Metropolitana Xochimilco de Mxico.

M Cruz Tornay es comunicadora especializada en gnero y periodista en Mujeres Transformando (El Salvador),

Este artculo ha sido publicado en el n 55 de Pueblos Revista de Informacin y Debate Primer trimestre de 2013.



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