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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2013

La Celac y las luchas contra el neoliberalismo (II y final)

ngel Guerra Cabrera
Rebelin


Chile y otros pases abogaron en la cumbre Unin Europea (UE)-Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos (Celac) previa a la de la Celac misma- por conformar una alianza estratgica entre ambas regiones. Pero tal propsito es inviable a menos que la UE cambiara radicalmente su actitud pues mientras ms se hunde bajo el peso de la crisis capitalista y de su senectud ms insiste en sus aires colonialistas. Lo hemos visto en la conducta de sus transnacionales y por supuesto las de Estados Unidos- en Amrica Latina y el Caribe, que slo se detienen ante autoridades que le pongan coto a sus prcticas saqueadoras y depredadoras o bajo la presin de vigorosas protestas sociales. Lo comprobamos con sus intervenciones militares en Afganistn, Irak, Libia, Siria y Mal y lo confirmaron tambin sus pretensiones en la citada reunin.

La UE recibi un parn de Argentina, apoyada por los pases de la Alba, cuando pretenda mantener en la declaracin el derecho a la seguridad jurdica sobre las inversiones pero sin mencionar el contrapeso de las regulaciones, prerrogativas inalienable a que pueden recurrir los Estados bajo el amparo del derecho internacional en defensa de sus intereses, como son las nacionalizaciones. Antes y durante la reunin sus voceros mediticos y acadmicos entonaron las acostumbradas loas neoliberales a los tratados de libre comercio como si de algo virtuoso y no de la ley del embudo se tratara. La UE ha logrado este tipo de acuerdos con Chile, Per, Colombia y Mxico y sus jerarcas estn ansiosos (Van Rompuy dixit) por alcanzarlo con el Mercosur. Ah, pero eso s, sin comprometerse a levantar los fuertes subsidios a su agricultura. Al respecto, la mandataria argentina Cristina Fernndez dijo que un acuerdo con el Mercosur debe tener en cuenta las asimetras una relacin donde solamente ganaba uno no puede ser ms, tiene que ser una donde ganemos ambos y subray la necesidad de tener en cuenta la incipiente industria de los pases emergentes.

No obstante los desacuerdos, el foro biregional se pronunci a favor de los principios de soberana, autodeterminacin y no uso de la fuerza en las relaciones internacionales, se opuso al bloqueo contra Cuba y consigui que los europeos aceptaran proporcionar asistencia a los pases de Celac especialmente a los caribeos- en materia de mitigacin y adaptacin a las consecuencias del cambio climtico.

Pero no ya la Unin Europea. Tampoco Estados Unidos, cuya economa est en terapia intensiva, puede imponer su voluntad a los gobiernos de Amrica Latina y el Caribe como acostumbraba hacerlo hasta hace unas dcadas. Ello se explica, sobre todo, por los mecanismos de unidad e integracin (Alba, Unasur, Mercosur, Petrocaribe) propiciados por los cambios sociales y polticos en nuestra regin y tambin por la prdida relativa de hegemona yanqui en un mundo donde han emergido vigorosos los BRICS y avanza sin pausa el multilateralismo. Esos mecanismos y otros existentes anteriormente, como el Caricom, permiten llegar a consensos entre gobiernos diferentes. Entre los ms fuertes y los ms dbiles. Entre neoliberales (ms proclives a ceder) y los que defienden el inters nacional y popular. Si los gobiernos derechistas no comprendieran que el disponer de un foro como Celac les otorga mayor capacidad de maniobra e independencia en el incierto mundo en que vivimos no habran estado de acuerdo en impulsarla.

El mandato presidencial encargado a Cuba (2013-14) por Celac, en s mismo expresa el enorme cambio poltico operado en Amrica Latina, un hecho que aunque esperado ha resultado telrico. En esa misma direccin apuntan el programa de alfabetizacin y el de lucha contra el hambre acordados en el Plan de Accin de Caracas y ratificados en Santiago, que bajo la presidencia cubana recibirn un renovado impulso. La Declaracin de Santiago hecho muy relevante- declara el carcter latinoamericano y caribeo de Puerto Rico y de inters de la Celac las resoluciones sobre la isla hermana adoptadas por el Comit de Descolonizacin de Naciones Unidas. Se pronuncia por una solucin pacfica en Siria sin intervencin extranjera, por la consolidacin de nuestra regin como zona desnuclearizada y de paz y por la proteccin al conocimiento tradicional de los pueblos originarios. El Caricom representado por Hait- qued incorporado a la troika con la intencin de que los pequeos estados del Caribe participen de sus decisiones.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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