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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2013

EE.UU. incita a Japn al enfrentamiento con China
Caer Japn en la trampa?

John V. Walsh
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


A finales de octubre, en el punto lgido de la campaa electoral de 2012, una delegacin estadounidense fue de puntillas a Japn y luego a China con poca cobertura en los medios. Era extraoficial pero contaba con la bendicin de Hillary Clinton. E iba dirigida por dos personajes destacados en el firmamento imperial, Richard L. Armitage, quien sirvi como Secretario Adjunto de Estado para George W. Bush; y Joseph S. Nye Jr., un exfuncionario del Pentgono y funcionario de inteligencia del gobierno de Clinton y Decano Emrito de la Escuela de Gobierno Kennedy de Harvard. La delegacin tambin inclua a James B. Steinberg, quien sirvi como Secretario Adjunto de Estado en el gobierno de Obama, y Stephen J. Hadley, consejero nacional del segundo Bush.

La delegacin se present como un intento de EE.UU. de mitigar las tensiones entre Japn y China por unas pequeas islas reivindicadas por los dos pases. Pero fue ese el caso? Cul es la visin de esos influyentes personajes? De modo interesante, Armitage y Nye nos suministran una respuesta parcial en un breve trabajo publicado en agosto del ao pasado por el Centro de Estudios Internacionales y Estratgicos (CSIS) titulado La alianza Japn-EE.UU. Anclando la estabilidad en Asia, el fruto cuidadosamente preparado por un Grupo de Estudio de CSIS que presidan. La estrategia propuesta en ese documento, como se describe a continuacin, debera inquietar mucho a los chinos, as como a los japoneses y estadounidenses.

El escrito de Armitage/Nye se dirige a los propios japoneses, la audiencia objetivo, en la Introduccin como sigue:

Juntos nos enfrentamos al resurgimiento de China y las incertidumbres que lo acompaan.

Las naciones de primer nivel tienen un peso econmico significativo, fuerzas armadas capaces, una visin global y liderazgo demostrado en los asuntos internacionales. Aunque hay reas en las cuales EE.UU. puede apoyar mejor la alianza (Japn-EE.UU.), no nos cabe duda del continuo estatus de primer nivel de EE.UU. Para Japn, sin embargo, hay que tomar una decisin. Desea Japn seguir siendo una nacin de primer nivel, o le basta dejarse llevar hacia un estatus de segundo nivel? Si el estatus de segundo nivel le basta al pueblo japons y a su gobierno, este informe carecer de inters (nfasis de J.W.)

Leedlo cuidadosamente. Es un llamado apenas disimulado a los peores aspectos del militarismo y del nacionalismo japoneses, que por buenos motivos son tan vituperados en el Este de Asia. Est hecho en el contexto del resurgimiento de China, una frase que invoca la pasada supremaca mundial de China y el estatus inferior de Japn en esa poca. Qu tipo de bestia se propone despertar ese inquietante llamado?

De nuevo, en la Introduccin, los autores muestran claramente las especficas dimensiones militares de su llamado, al escribir: Las Fuerzas de Autodefensa de Japn (JSDE) actualmente la institucin ms respetada en Japn deben jugar un papel ms importante en el realce de la seguridad y reputacin de Japn si se pueden aflojar las limitaciones anacrnicas (nfasis deJ.W.). Cules son esas limitaciones anacrnicas? Como dejan claro ms adelante los autores, estn encarnadas en el Artculo 9 de la Constitucin japonesa, escrita bajo el tutelaje de las fuerzas ocupantes de MacArthur. El artculo tan molesto para Armitage y Nye dice:

ARTCULO 9. Aspirando sinceramente a una paz internacional basada en la justicia y el orden, el pueblo japons renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nacin y a la amenaza o al uso de la fuerza como medio de solucin en disputas internacionales (2). Con el objeto de llevar a cabo el deseo expresado en el prrafo precedente, no se mantendrn en lo sucesivo fuerzas de tierra, mar o aire como tampoco otro potencial blico. El derecho de beligerancia del Estado no se reconocer.

Se trata de una declaracin pacifista sorprendentemente conmovedora. El Artculo 9 es extremadamente popular en Japn, y su eliminacin de la Constitucin no ser fcil, como reconocen Armitage y Nye (1). Adems, Armitage y Nye admiten que el Artculo 9 prohbe la autodefensa colectiva, que involucra la accin militar conjunta por EE.UU. y Japn. Como dicen en su escrito:

La irona, sin embargo, es que incluso bajo las condiciones ms severas que requieren la proteccin de los intereses de Japn, se impide que nuestras fuerzas defiendan colectivamente Japn La prohibicin de la autodefensa colectiva es un impedimento para la alianza (EE.UU.-Japn) (nfasis de J.W., obsrvese que los autores no dicen proteccin de Japn sino de los intereses de Japn).

Entonces que har EE.UU.? Armitage y Nye ven una solucin en las operaciones conjuntas de rescate de las Fuerzas de Autodefensa de Japn (JSDF) y las fuerzas estadounidenses (Operacin Tomodachi, que quiere decir Operacin Amigos) en respuesta al terremoto el tsunami y el desastre de Fukushima del 11 de marzo de 2011, conocido como 3-11 en Japn. En ese caso, los que estn a favor del Artculo 9 y del espritu que encarna no se opusieron a los esfuerzos de rescate conjuntos. Armitage y Nye sugieren que la Operacin Tomodachi se tome simplemente como un precedente para justificar futuras operaciones conjuntas. En otras palabras, basta con ignorar simplemente la Constitucin japonesa, de un modo muy similar a la tctica que Truman inaugur en EE.UU. para lanzar al pas a la Guerra de Corea y la tctica que Barack Obama ha utilizado en intervenciones como la de Libia. Simplemente ignorar la Constitucin y su requerimiento de que solo el Congreso puede declarar la guerra. Es un ejemplo, si se requiriera otro, de cmo nuestras elites ven el vigor de la ley del que se reclaman tan a menudo. (Y uno se pregunta si la Operacin Tomodachi, en parte, no fue contemplada por sus artfices, desde el comienzo, de esta manera. Cuntasotras misiones humanitarias de EE.UU. pueden tener propsitos encubiertos anexos?).

Armitage y Nye tambin mencionan que el informe del Comit Yanai de 2006 seala que el primer ministro podra dejar de lado por decreto la prohibicin del Artculo 9, como en el caso de los esfuerzos contra la piratera en Yibuti. Pero este informese ha visto como un esfuerzo para subvertir la Constitucin japonesa. Como escribi en la poca el profesor Craig Martin de la Escuela de Derecho Washburn, experto estadounidense en estos asuntos: el ejercicio de utilizar un organismo extra-constitucional para promover una revisin de la interpretacin de la Constitucin, fue ilegtimo en diversos mbitos, el ms importante de ellos es que fue un intento de desarrollar un trmino alternativo de las provisiones de las enmiendas en la Constitucin. Pero a fin de cuentas es precisamente lo que se proponen Armitage y Nye.

El Artculo 9 sigue siendo popular en Japn aunque su popularidad se ha visto sustancialmente erosionada en los ltimos aos. Los motivos de esto y las fuerzas que lo causan merecen un cuidadoso examen a la luz del pivote del Imperio EE.UU. hacia el este de Asia. Pero mientras el Partido Comunista japons y los socialistas japoneses sigan siendo una fuerza en la sociedad hay pocas probabilidades de que el Artculo 9 se derogue, haciendo que el trmino sea necesario si se pretende remilitarizar Japn. De hecho, la existencia misma de las JDSF puedeconsiderarse ilegal segn las provisiones del Artculo 9, por lo cual las JDSF originalmente se apodaron Fuerza Nacional de Polica. Armitage y Nye resumen los aspectos militares de su informe en la siguiente recomendacin a Japn: Japn debera expandir el alcance de sus responsabilidades para que incluyan la defensa de Japn y la defensa con EE.UU. en contingencias regionales. Los aliados necesitan capacidades y operaciones de ISR (Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento) ms robustas, compartidas y de operacin conjunta, que vayan mucho ms all del territorio japons. Sera una autorizacin responsable por parte de Japn que permitiera que las fuerzas de EE.UU. y las JSDF respondieran conplena cooperacin en todo el espectro de la seguridad en tiempos de paz, de tensin, de crisis y deguerra. Para los diplomticos esto es algo tan especfico y concreto como es posible. Y es muy inquietante, ya que no se puede decir que sea un plan para la paz.

El texto de Armitage/Nye contiene mucho ms. Se urge a Japn a participar ms plenamente en foros que involucran a Filipinas, India, Taiwn y la Repblica de Corea (ROK), es decir Corea del Sur. No se menciona a China al respecto, lo que no sorprende. Armitage y Nye saben que es algo difcil de promover ante los ciudadanos de Corea del Sur, con vvidos recuerdos de la conquista y las atrocidades japonesas en la Segunda Guerra Mundial. Pero Armitage y Nye esperan que se pueda lograr.

El informe tambin tiene una dimensin econmica. La idea de usar a India como un ariete contra China, que fue popular en el gobierno de Bush y cont con la ayuda de Israel, no es realmente viable. India est dividida por las disputas internas, corrupcin, divisiones religiosas y una rebelin maosta en gran parte de su territorio. Y econmicamente es deficiente. El poder militar proviene del poder econmico y por eso EE.UU. necesita la ayuda de una poderosa potencia econmica regional en su iniciativa contra China. Es el papel de Japn desde el punto de vista de Armitage y Nye. Por lo tanto, a fin de ser til para EE.UU., Japn debe restaurar su economa, actualmente en decadencia. Es realmente algo difcil ya que el mayor socio comercial de Japn y el principal destino de sus exportaciones es China. Esto se hizo evidente en el reciente boicot chino de productos japoneses, cuando la disputa por la isla Diaoyou/Sinkaku se intensific hace poco, que afect fuertemente a Japn pero tuvo poco efecto en la economa china. Pero de nuevo Armitage y Nye albergan esperanzas. Su solucin es que Japn restaure y expanda su energa nuclear. (Uno se pregunta por qu los ecologistas estadounidenses no se han pronunciado al respecto y si los ecologistas japoneses estn informados de estos planes para Japn, tramados en EE.UU.) Adems Armitage y Nye ofrecen Gas Natural Licuado (GNL) y otros productos del petrleo de Norteamrica como ms generosidad para vincular a Japn ms estrechamente a EE.UU. Como escriben: La revolucin del gas de esquisto en EE.UU. continental y las abundantes reservas de gas en Alaska presentan a Japn y a EE.UU. una oportunidad complementaria: EE.UU. debiera comenzar a exportar GNL de los 48 Estados desde 2015 y Japn sigue siendo el mayor importador de GNL del mundo. Desde 1969, Japn ha importado cantidades relativamente pequeas de GNL de Alaska y aumenta el inters por expandir ese vnculo comercial, en vista de la necesidad de Japn de aumentar y diversificar sus fuentes de GNL, especialmente a la luz del 3-11. De nuevo, uno se pregunta dnde estn las voces de los ecologistas estadounidenses.

La idea de que Japn supere econmicamente a China en el Este de Asia es un sueo imposible, con o sin EE.UU. China tiene una poblacin de 1.300 millones y Japn de 130 millones. Esperar que Japn emerja como un desafo serio para China a largo plazo es como esperar que en el futuro inmediato Canad con sus 34 millones pueda desafiar a EE.UU. con 315 millones de habitantes. Y China tiene una economa vibrante, una fuerza de trabajo educada y una cultura considerable, de la cual emergi Japn y se mantuvo hasta que fue occidentalizado.

Cul es entonces la proteccin de Japn ante un vecino tan grande y poderoso? Por una parte, Japn tiene ciertamente los medios para disuadir la agresin de cualquiera con su avanzada tecnologa y su potencial de desarrollo de armas nucleares. Por la otra, China no tiene un historial de expansionismo en el exterior. Incluso desde 1400, cuando era la principal potencia naval del mundo,nunca conquist o estableci colonias o captur esclavos. Pero una gran parte de la seguridad japonesa reside en un creciente respeto al derecho internacional haciendo hincapien la soberana. El concepto de soberana en el derecho internacional es la proteccin de pequeas naciones contra las depredaciones de las grandes. E irnicamente la principal amenaza al concepto de soberana proviene de EE.UU. y de Occidente con sus guerras preventivas y sus intervenciones humanitarias, que desprecian el concepto clsico de soberana. Japn debe tener cuidado en sus tratos con potencias semejantes y con el apoyo de semejantes ideas.

El hecho que Japn caiga en la trampa y sea el instrumento de planes estadounidenses en el Este de Asia raya con lo demencial. Y los intercambios diplomticos entre China y Japn en las ltimas semanas despus de las elecciones japonesas muestran que muchos japoneses lo reconocen. Ellos y los chinos cada vez parecen ms dispuestos a solucionar sus diferencias en una estructura de paz. Esperemos que sea as, y lo mismo vale para los japoneses. Frecuentemente elque cae en la trampa esel que paga las consecuencias.

Contacto: [email protected]

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/02/05/will-japan-take-the-bait/

rCR



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