El gobierno de Córdoba ordenó el cierre de cinco antenas de Televisión Digital Abierta (TDA) instaladas por Arsat. El pretexto fue el cuidado del medio ambiente. José Manuel de la Sota tomó esa decisión política para favorecer a Clarín y su campaña presidencial. Las relaciones políticas entre Cristina Fernández y José M. de la Sota están prácticamente rotas desde 2012, luego de una frágil tregua que duró un suspiro, en 2011, por necesidades electorales mutuas. El gobernador está especialmente agresivo con la presidenta, al punto que sus declaraciones, tuits y medidas políticas son celebradas por el arco opositor local y nacional. La corporación mediática liderada por Clarín se alineó con esta postura.
El punto de ruptura ocurrió en agosto de 2012, cuando el mediterráneo implementó una ley de ajuste contra los jubilados argumentando que la Nación no le enviaba los fondos para la Caja de Jubilaciones, unos 1.040 millones de pesos. En los primeros días de septiembre De la Sota y sus ministros llegaron hasta la Corte Suprema de Justicia a una audiencia convocada para dilucidar ese diferendo. No hubo arreglo. Diego Bossio y Hernán Lorenzino defendieron la postura del PEN.
En esos estrados de la justicia, De la Sota tiene planteado un reclamo para que se le devuelva a Córdoba su porcentaje de la coparticipación federal de impuestos, otro frente de batalla con la Nación. Además de esos conflictos por remesas y supuestas deudas, lo saliente es que el gobernador ha decidido ser candidato a presidente en 2015. Y considera, en base a encuestas de dudosa credibilidad, que su volumen de presidenciable depende de pelearse más con la presidenta. Este aspecto político explica esos encontronazos, deliberadamente amplificados por medio del multimedios Clarín en toda su estructura nacional y que en Córdoba tiene también lo suyo. Además de La Voz del Interior, el holding cuenta en la provincia con 33 licencias audiovisuales (la ley de medios de la democracia permite un máximo de 24 en todo el territorio nacional).
Sin señal
Con esta presentación del tema, se entenderá
perfectamente lo que sucede en estas semanas con el cierre de cinco
antenas de TDA en la provincia, decisión adoptada por el delasotismo por
medio de su ministro de Ambiente, Manuel Calvo. Comentario al margen,
se equivocó la presidenta al tuitear que esas clausuras habían contado
con una decisión judicial favorable: simplemente fueron un úkase del
gobernador.
En síntesis, la estatal Arsat (Argentina Satelital) viene
instalando en todo el país antenas para la Televisión Digital Abierta
(TDA), que favorecen a muchos miles de argentinos para acceder a una
veintena de canales en forma gratuita. Algunos de éstos, como CN23, C5N,
CBA24N, Incaa, Paka paka, Telesur, etc, directamente no figuran en la
grilla de Cablevisión, brazo de Clarín en el cable. El servicio de este
último pulpo cuesta aproximadamente 200 pesos, pese a que la
subsecretaria de Comercio Interior, Pimpi Colombo, recordó este lunes en
"678" que los clientes no deberían abonar más de 130 por el servicio,
basada en fallos judiciales. El gobierno nacional había distribuido en
forma gratuita en Córdoba 107.000 conversores para que los usuarios
menos pudientes, jubilados, etc, pudieran acceder a ese paquete
gratuito. Más otros sectores de clase media que compraron su propio
aparatito, en alrededor de 50 pesos, en los negocios del ramo, se estima
que entre 600.000 y 700.000 personas estaban gozando de la televisión
libre. En eso llegó De la Sota. Con la trompeta de Clarín.
Cinco al hilo
A
principios de diciembre pasado la artillería delasotista inauguró la
salva de munición gruesa contra la antena de TDA que iba a favorecer a
la zona de Río Cuarto, cuya universidad nacionales estaba por lanzar su
propio canal. ARSAT había instalado la antena en un predio de la Empresa
Provincial de Energía de Córdoba (EPEC), con pleno conocimiento del
gobierno local.
De buenas a primera fue clausurada, con el argumento
"técnico" de que no se habían completado los estudios de posible impacto
ambiental. Se decomisaron los equipos y en vano el ministerio de Julio
de Vido ha reclamado su devolución.
Quedaban otras cuatro antenas de
TDA en Córdoba. Y a fines de enero, por resolución 1029 del Ejecutivo
provincial, llevada adelante por el citado Calvo, fueron también
clausuradas. Bell Ville, Leones, Villa Dolores y Malagueño, tuvieron el
mismo y triste final, al menos por ahora. La pugna judicial, los
recursos de amparo presentados y la lucha política y mediática será la
que defina.
El argumento de los censores fue el mismo empleado en el
Imperio del sur: que los trámites no habían sido culminados ("ni
siquiera comenzados", dijo por allí Calvo) por parte del Ministerio de Planificación
Federal, controlante de Arsat. Y en consecuencia, arguyeron, no se
sabía el posible impacto ambiental de tales emprendimientos. Conste que
con Monsanto la provincia no fue tan exigente para su cuestionada planta
en Malvinas Argentinas....
Contaminación
El gobierno
nacional, en el caso concreto de Leones, contraatacó divulgando por
varios medios periodísticos (entre ellos Página/12) los antecedentes del
trámite. Surge que el mismo contó con la autorización de la
municipalidad de esa ciudad, la "Capital Nacional del Trigo". Las
conclusiones de la Comisión Nacional de Comunicaciones, respecto al bajo
nivel de contaminación que podría producir esa antena de TDA de 80
metros, no dejaron dudas. "Consta que la Intensidad de Campo Eléctrico
(ICE) es 37 veces inferior a los máximos permitidos según la
Organización Mundial de la Salud, otro dato que fue desestimado por los
funcionarios cordobeses", refirió Sebastián Prémici, en el diario
citado, refiriéndose a Leones.
De las cinco antenas bajadas, quizás
la que tiene mayor impacto social es la de Malagueño, porque surte de
servicio a la ciudad Capital. Allí, en la zona conocida como Cerro
Mogote, la antena clausurada está ubicada a apenas 70 metros de otras,
entre éstas una de Cablevisión. La única penalizada fue la de TDA, pese a
que el informe de la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC) fue
categórico respecto a que por la Intensidad de Campo Eléctrico (ICE) se
supo que las emisiones de la antena del grupo Clarín "son cinco veces
superiores a las del sistema TDA".
Quiere decir que los argumentos
"técnicos" se vuelven en contra de las decisiones políticas adoptadas
por De la Sota. Es el reino del revés: los que menos pueden contaminar,
son dados de baja; y los que, dentro de parámetros más o menos normales,
provocan más emisiones, no son molestados. Es obvio que cerrar cinco al
hilo las antenas favorece al monopolio de Héctor Magnetto porque le
elimina una competencia estatal, molesta y gratuita.
Marche una autocrítica K
Las
topadoras de De la Sota contra la tele abierta tienen mucha conexidad
con la lucha política planteada en torno a la vigencia de la ley de
medios 26.522, tan resistida por Clarín. El mandatario viene saboteando
esa norma legal. Por caso, junto con Mauricio Macri, su buen amigo del
PRO, son los únicos dos gobernadores que no han llenado sus respectivos
asientos en el Consejo Federal de la Afsca (Administración Federal de
Servicios de Comunicación Audiovisuales). El pobre argumento delasotista
fue que no piensa tener medios públicos. Aclaración obvia de un soldado
de Clarín. Esa política privatista despertó un amplio espectro de
críticas, de los cordobeses directamente afectados, de varias
intendencias, organizaciones sociales y políticas, comunicadores
nucleados en la Coalición para una Radiodifusión Democrática, etc.
Amparo presentado
Martín
Sabbatella, titular de Afsca, llegó a "La Docta" el 1º de febrero,
concluida la feria judicial, para presentar un recurso de amparo ante la
justicia. El escrito recayó en el juzgado federal de Alejandro Sánchez
Freytes, quien pidió al fiscal se expidiera sobre la admisión del
recurso. El mismo día, el asesor letrado penal de los Tribunales
provinciales, Esteban Rafael Ortiz, se hizo presente ante el juzgado
provincial 38 Civil y Comercial, como particular damnificado por el cese
del servicio de TDA, con un amparo propio. El mismo objetó la decisión
del gobernador, basándose en la afectación que supone para la libertad
de información y el derecho humano a la misma.
El funcionario
judicial se basó en el artículo 51 de la Constitución de Córdoba, el 14
de la Constitución Nacional y el 13 del Pacto de San José de Costa Rica,
entre otros argumentos constitucionales. Esta pugna no es jurídica sino
ante todo política. Como lo recordó el ex interventor del Correo,
Eduardo Di Cola, "en Japón, con tan sólo una superficie equivalente al
doble de la provincia de Córdoba y una población de 165 millones de
habitantes, hay instaladas 2.500 antenas iguales a las que que clausuró
De la Sota".
Y como el tema es político, también el kirchnerismo,
sobre todo el mediterráneo, debería hacer una introspección y
autocrítica del apoyo político que le brindó al gobernador para ser
electo en agosto de 2011. Un caso emblemático de los errores cometidos:
el entonces intendente de Leones, Fabián Francioni, trabajó para "el
Gallego" y le juntó el 62 por ciento de los votos. Ahora De la Sota
clausuró la antena de TDA de esa ciudad. Así paga el Diablo... Fuente:
http://www.laarena.com.ar/opinion-con_de_la_sota__la_television_digital_abierta_esta_cerrada-88922-111.html