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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2013

Beni: economa poltica y eleccin del gobernador

Humberto S. Zambrana Calvimonte
Rebelin


El despliegue del actual proceso de cambio en Bolivia, cuyo hito fue la promulgacin de la Constitucin Poltica del Estado Plurinacional vigente desde febrero de 2009, es resultado de la larga lucha de resistencia anti-colonial de los pueblos indgena originarios y anti- capitalista, cuando estos, al influjo de la acumulacin de capital a escala global devienen en clases explotadas y subsumidas en la formacin social republicana, abigarrada.

 

Lo abigarrado, se conceptualiza en el sentido de Zabaleta, con diferentes modos o formas de producir-distribuir, de intercambio y consumo; de apropiacin del excedente, e incluso del control propietario directo, o mediado de la tierra-territorio y los medios de produccin en general. Todo ello en confluencia y coexistencia entre las diferentes formas de organizacin econmica, donde lo abigarrado incluye el complemento, de hecho al influjo ganancioso del capital internacional, subsidiado en lo interno por el dominio econmico, socio-cultural, poltico y propietario de una oligarqua seorial, y la burguesa nacional [1] , funcionales a lo colonial-imperialista.

 

Esa sociedad abigarrada se manifiesta tambin en el Beni cuando el autoproclamado frente de unidad regional participante en la ltima eleccin para la gobernacin local, expresa a las castas-clases dominantes, crnicamente incapaces aunque si funcionales y acomodaticias con el poder tradicional, de priorizar histricamente lo nacional - regional, defendindolo de la imposicin colonial - imperialista. Mucho menos dejarn de explotar al lmite a la fuerza de trabajo local, depredar - exportar los recursos naturales y en general, producir mercancas pero sin ampliar y diversificar con carcter soberano y en funcin a las necesidades sociales, el aparato productivo y el mercado interno.

 

Por ello la lucha resistente y el avance poltico de los pueblos-clases populares para forjar y realizar consecuentemente un proyecto nacional - soberano con aptitudes hegemnicas en lo interno y potencialidades para redefinir la insercin internacionalen lo externo, [2] tiene un sentido histrico genuinamente revolucionario a condicin de que su dinmica en el tiempo y espacio societal, constituya la sociedad cualitativa y sustantivamente distinta al capitalismo.

 

Esa temtica contina siendo la asignatura pendiente, especialmente en el Beni luego del resultado electoral y en ste sentido, puede asumirse nuestra Constitucin como un programa de transicin que delinea y perfila al proceso de cambio, proyectndolo a su horizonte estratgico. Ahora bien, el proceso reclama consultas electorales peridicas con alcance nacional o regional, como es el caso de la reciente eleccin para gobernacin en el Beni, donde an no se expresa la correlacin de fuerzas para coincidir en la transicin en curso del proceso nacional y mucho menos, hacerlo compatible con la estrategia en pro del vivir bien o del socialismo comunitario.

 

Das atrs, aunque se debata no precisamente en torno a la eleccin de gobernador en el Beni, [3] se puso en consideracin el carcter transicional de nuestra CPE. Se plantearon distintas posiciones al respecto.

Una que negaba ese carcter, ya que no deben transigirse los principios tico-morales de la sociedad, que asume y promueve el Estado, a saber: ama qhilla, ama llulla, ama suwa, suma qamaa (vivir bien), ni tampoco los valores que lo sostienen; destacamos entre ellos tambin del artculo 8 en el texto constitucional: igualdad, inclusin, reciprocidad,. complementariedad, justicia socialre-distribucin de los productos, para vivir bien.

 

Es cierto, esos principios y valores en la lucha revolucionaria, en el proceso de cambio, o el taki [4] en s, no se transigen sino que se acentan ms si el sujeto revolucionario, social e individualmente entendido, debe desarrollar conciencia y acentuar su praxis generando las condiciones materiales, poltico-ideolgicas, culturales y organizativas, entre otras, para realizar y forjar plenamente lo social-comunitario, el vivir bien.

 

La otra posicin puede hallarse en los invocados, a veces antojadiza e hipcritamente, por la reaccin y el conservadurismo como libertad, que en triloga burguesa con igualdad y fraternidad, nunca, en el viejo estado republicano con un poder slo formal y una presencia aparente, apenas tenue, particularmente en regiones y en sociedades locales como las de tierras bajas, se pudo o quiso asumir.

 

Lo propio podra suceder con la economa plural si se la invocase castrada del potencial revolucionario y entregada al capitalismo transnacional, globalizador, que hoy subsume a la produccin - distribucin, al intercambio e incluso al consumo con una dimensin planetaria, o se retorna a la falsa democracia republicana anterior, supuestamente representativa, con un gobierno elegido por la mayora y su mero ritualismo electorero.

 

Aunque por cierto toda eleccin como consulta popular, al igual que el control social orgnica y operativamente efectivo, son parte y medios del ejercicio de la democracia participativa e integral, y llegan mucho ms lejos que el falso dilema planteado por medios de comunicacin, analistas y polticos de derecha en el caso de la eleccin de gobernador del Beni, dominante incluso sobre las posiciones demcrata-reformistas, [5] radical y ultra-reaccionaria.

 

All supuestamente se habra jugado, transfiriendo mecnica y dicotmicamente desde el territorio social beniano particular a toda la nacin, la consolidacin y proyeccin del MAS en el 2014, o, el inicio de la recuperacin del poder por los sectores sociales tradicionales. Ello nada menos que, con un ausentismo de 30% de la poblacin votante, [6] la propuesta de cambio y el despliegue del proceso vanguardizado por el MAS, con el 44% de respaldo popular, cuando en la consulta electoral del 2002 en el mismo Beni, ste partido fue slo una alternativa marginal y, con el frente de derecha logrando 52% de aceptacin.

 

Tales resultados reflejan un proceso de acumulacin de fuerzas capaz de construir la posibilidad de disputa por la hegemona del proceso social, econmico, poltico y cultural en el Beni. Muestran, ms all de supuestas fallas y de ancdotas circunstanciales en la etapa pre-electoral, [7] el avance del bloque social-revolucionario que enfrenta y enfrentara con mayor intensidad si se profundiza la vocacin de cambio del proceso, a una derecha radicalizada y posicionada en franca reaccin, en un escenario polarizado y muy distinto al esperado por reformistas que imaginan a Bolivia compuesta mayormente por clases medias, con una alternancia democrtica en el poder, de la centro derecha (el frente de unidad en el Beni, como ejemplo) y la centro izquierda (MSM y UN).

 

No obstante, lo acaecido en Beni clarifica la realidad. An la oligarqua mantiene poder apoyada en sectores socio-urbanos medios, con prejuicios racial - coloniales y culturales, alertas a lo que real o supuestamente pierden por el avance del proceso de cambio, ejerciendo una resistencia frrea, a momentos de zapa y boicot o en otros, con una abierta reaccin ofensiva.

 

As tampoco vale confundirse ni entrabarse demasiado en el electoralismo, aunque las elecciones son en s un fenmeno de masas que tambin deben disputarse de la mejor manera. El desafo es la emancipacin social, el vivir bien y el socialismo comunitario, algo solo a lograr en condiciones de consenso social mayoritario.

 



[1] Entre comillas por su incapacidad histrica de expresar un proyecto verdaderamente nacional. 

[2] El Poder Dual; Ren Zabaleta Mercado. Editorial Los Amigos del Libro, 3ra. Edicin 1987, pgina 13.

[3] En una de las ltimas reuniones en La Paz de la Escuela Nacional de Formacin Poltica: Construyendo el Cambio Revolucionario hacia el Socialismo Comunitario.

[4] El camino, que por cierto no es lineal. Se lo hace al andar enfrentando siempre el riesgo de que se desvi y termine en mediocre reforma, castrada de contenido revolucionario y enredada nuevamente en el capitalismo siempre atrasado y dependiente de intereses extranjeros.

[5] UN, MSM y Pedro Nuni que pretendieron representar particularmente a los indgenas aunque ste obtuvo algo ms del 2% del voto departamental y el MAS gan mayoritaria y contundentemente en las comunidades del TIPNIS.

[6] Explicable principalmente por la migracin laboral y temporal de los recolectores de la castaa al norte, es decir desde la provincia Vaca Diez al departamento de Pando, en tanto, el candidato Lens resida en Riberalta, la capital fabril ms importante no slo de Beni, sino de todo el noreste boliviano.

[7] La idoneidad o no de la candidata, que participaron los dirigentes del MAS en exceso u otros no participaron, que fracciones de la derecha se plegaron al frente popular desprestigindolo, etc.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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