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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2013

La ecologa poltica: una ideologa global y transformadora

Florent Marcellesi
Cuides


Ante la crisis ecolgica generalizada, sinnima de crisis de modelo y de civilizacin y que hace peligrar la supervivencia civilizada de la humanidad, la ecologa poltica se marca como objetivo convertirse, tanto en la teora como en la prctica, en una alternativa a la sociedad industrial, es decir, en un pensamiento crtico, global y transformador. Con la cada del muro de Berln en 1989, qued patente si haca falta despus de Chernbil y dems escndalos en el bloque sovitico la incapacidad del socialismo realmente existente de proveer democracia, justicia social y sostenibilidad ecolgica. Por otro lado, las miradas se concentran en el sistema socioeconmico hegemnico actual, el liberal-productivismo, que, a pesar de su victoria geopoltica, se muestra incapaz de resolver el incremento de las destrucciones medioambientales y las desigualdades sociales. Peor an: las polticas de corte neoliberal aplicadas a partir de principios de los aos ochenta agudizan las crisis ecolgicas y sociales y hacen del capitalismo verde un nuevo espejismo. Frente a los dos sistemas dominantes y antagnicos de los ltimos siglos y ambos motor de la sociedad industrial, se afirma una tercera va ecologista basada en el rechazo al productivismo fuera de la dicotoma capitalista-socialista, es decir, una nueva ideologa diferenciada y no subordinada a ninguno de los dos bloques, con un objetivo claro: cambiar profundamente la sociedad hacia la justicia social y ambiental, para hoy y maana, en el Norte y en el Sur, y de forma solidaria con el resto de seres vivos de la Tierra.

1. La ecologa poltica como antiproductivismo

A travs de sus crticas al crecimiento, al economicismo y a la tecnocracia, los ecologistas van poco a poco asentando las bases de su descripcin analtica de la sociedad (Dobson, 1997: 23) e hilando su teora poltica en contra de un sistema que ha adquirido su lgica propia: el productivismo. Podemos definir el productivismo como un sistema evolutivo y coherente que nace de la interpenetracin de tres lgicas principales: la bsqueda prioritaria del crecimiento, la eficacia econmica y la racionalidad instrumental que tienen efectos mltiples sobre las estructuras sociales y las vidas cotidianas (Degans, 1984: 17).

En este marco, la bsqueda prioritaria del crecimiento como pilar de los sistemas productivistas es una de las dianas constantes de la ecologa poltica. sta se opone al postulado que convierte el crecimiento caracterizado por un aumento del volumen de la produccin y consumo en un periodo dado en el motor del bienestar y en un objetivo intrnsicamente bueno:

En el pasado la produccin se consider un beneficio en s misma. Pero la produccin tambin acarrea costes que slo recientemente se han hecho visibles. La produccin necesariamente merma nuestras reservas finitas de materias primas y energa, mientras que satura la capacidad igualmente limitada de los ecosistemas con los desperdicios que resultan de sus procesos. [] La produccin presente sigue creciendo en perjuicio de la produccin futura, y en perjuicio de un medio ambiente frgil y cada vez ms amenazado. (Georgescu-Roegen, Boulding y Daly, en Riechmann, 1995: 11)

Al igual que estos autores, podemos recordar que la tozuda realidad hace que nuestro sistema sea finito (ibdem). Como planteaba en 1972 el primer informe del Club de Roma, nos arriesgamos a un colapso del sistema mundial debido a los lmites del crecimiento. Dicho de otra manera, el culto de la abundancia no es compatible con la finitud de la nave Tierra. A pesar de que las corrientes ortodoxas clsicas y neoclsicas consideran el crecimiento cero como una hereja contra el progreso, la Tierra tiene unos lmites que le impiden soportar un desarrollo econmico que destruya la biodiversidad, provoque el cambio climtico, agote los recursos naturales, etc., por encima del umbral crtico de regeneracin y capacidad de carga del planeta.(1) Por lo tanto, el productivismo se construye como una paradoja entre un crecimiento econmico infinito y un planeta finito donde los recursos y las capacidades son por definicin limitados.(2) La destruccin de la Tierra y de las bases de la vida se deben entender por tanto como consecuencias de un modelo de produccin que exige la sobreacumulacin, la maximizacin de la rentabilidad a corto plazo y la utilizacin de una tcnica que viola los equilibrios ecolgicos (Gorz, 1982).

Por otro lado, la lgica de crecimiento extensiva y acumulativa est ligada a la bsqueda prioritaria de la eficiencia econmica. Esta lgica busca ante todo la previsin, la mecanizacin, la racionalizacin, lo que llama a ms divisin tcnica del trabajo, ms concentraciones, ms jerarqua en el saber y el poder, ms institucionalizacin de todos los aspectos de la vida. As, si en el sistema productivista todo se convierte en objeto de competicin, de consumo, de institucionalizacin [], es porque reducimos los seres y las cosas a funciones asignadas, a instrumentos vinculados a un fin concreto (Degans, 1984: 17). Sin embargo, a juicio de Ivn Illich, esta bsqueda de la racionalidad instrumental conlleva la transformacin de la herramienta en un aparato esclavizante, alienante y contraproducente: al traspasar un umbral, la herramienta pasa de ser servidor a dspota, y las grandes instituciones de nuestras sociedades industriales se convierten en el obstculo de su propio funcionamiento. Ms an: para el terico ecologista, la funcin de estas instituciones es legitimar el control de los seres humanos, su esclavizacin a los imperativos de la diferencia entre una masa siempre creciente de pobres y una elite cada vez ms rica. Ni la enseanza ni la medicina ni la produccin industrial estn dadas ya a escala de la convivencialidad humana (Villalba, 2007). Es lo que Jacques Ellul, precursor del antiproductivismo, ya plasmaba a travs del systme technicien, es decir, la tcnica convertida en sistema como especificidad dominante de nuestras sociedades y la principal clave de interpretacin de la modernidad: El ser humano que hoy se sirve de la tcnica es de hecho el que la sirve (Ellul, 1977: 360). Para Gorz, esta crtica de la tcnica, fundamento de la ecologa poltica y smbolo de la dominacin de los hombres y de la naturaleza, pasa a ser una dimensin esencial de la tica de la liberacin (2006).

Por otro lado, como lo hemos visto en el apartado anterior y a pesar de contar con fuertes mejoras tecnolgicas por unidad producida, el sistema productivista provoca una presin cada vez ms elevada sobre los ecosistemas al aumentar el volumen global de recursos naturales requeridos para produccin y consumo. Segn Latouche, es el efecto rebote y se puede definir de la manera siguiente: las disminuciones del impacto y contaminacin por unidad se encuentran sistemticamente anuladas por la multiplicacin del nmero de unidades vendidas y consumidas. (2008, p. 46). Adems, el aumento general de la brecha entre personas pobres y ricas, tanto en los pases enriquecidos como empobrecidos, muestra que el crecimiento econmico ya no es una condicin suficiente para reducir las desigualdades y reforzar la cohesin social. Al revs, las sociedades del crecimiento se ven confrontadas a un problema estructural muy profundo, que Jacskon denomina el dilema del crecimiento (2011). Por un lado, la carrera al crecimiento que alimenta el consumo de masas, la destruccin de los ecosistemas, un modo de vida por encima de la capacidad de carga del Planeta, etc. no es ecolgicamente sostenible. Mientras tanto, el decrecimiento econmico es inestable por lo menos en las condiciones actuales ya que un crecimiento no suficientemente sostenido en una economa cuyo ncleo vital es el crecimiento se llama recesin y termina creando desempleo, pobreza, desigualdad, desconfianza, deuda privada y pblica, recesin. Sin embargo, esta fe en el crecimiento como equivalente al bienestar se materializa en la valorizacin actual de la riqueza de la nacin a travs del producto interior bruto (PIB). El PIB es una herramienta parcial que calcula ante todo el crecimiento cuantitativo de la produccin sin que importen las condiciones ecolgicas y sociales de dicha produccin, el agotamiento de los recursos naturales, el valor del trabajo domstico o del voluntariado y, en general, del conjunto de las dems riquezas sociales y ecolgicas (Marcellesi, 2012). Desde la perspectiva del ecologismo se afirma por tanto la necesidad de una modificacin de las herramientas que los economistas empleaban para medir el xito y el bienestar econmico de una nacin (Carpintero, 1999: 158) y la imprescindible renovacin terica de los conceptos de riqueza, pobreza y valor del siglo xix.(3)

Por ltimo, como lo resume Illich, la organizacin de la economa entera hacia la consecucin del mejor-estar es el mayor obstculo al bienestar (2006). El productivismo como sobrevalorizacin de la acumulacin y la idea de que un aumento de los bienes materiales aumenta la felicidad representa por tanto para los ecologistas una concepcin del ser humano peligrosa para su propia supervivencia. En un mundo ecologista, un subsistema no puede regular un sistema que lo engloba (vase la escuela de la bioeconoma: Georgescu-Roegen en los Estados Unidos, Jos Manuel Naredo y Joan Martnez Alier en Espaa (1991) o Ren Passet en Francia). Dicho de otra manera, la regulacin del sistema vivo no se puede realizar a partir de un nivel de organizacin inferior como es la economa, que acta con sus propias finalidades. La economa es parte integrante de la sociedad, ella misma parte de la biosfera. Por lo tanto, el mercado que no es ms que una parte de la economa no puede imponer su modo de funcionamiento al resto de los niveles. Slo una organizacin controlada por finalidades globales tiene legitimidad en un sistema ecologista.

2. La ecologa como bsqueda de sentido ( en la prxima entrega!..)

 

Entregas anteriores:

(*) Se basa en una adaptacin y actualizacin de la publicacin Marcellesi, F. (2008): Ecologa poltica: gnesis, teora y praxis de la ideologa verde, Bilbao, Bakeaz (Cuadernos Bakeaz, 85).

(1) La capacidad de carga es el nivel de presin provocada por una especie que un medio ambiente puede soportar determinado sin sufrir un impacto negativo significativo o irreversible. Segn la frmula de Ehrlich, el impacto sobre el medio ambiente depende de tres factores principales: la poblacin, la acumulacin de riquezas y la tecnologa.

(2) Incluso el Informe Brundtland sigue apostando por una nueva era de crecimiento, un crecimiento vigoroso, y no fija ninguna prioridad entre lo econmico, lo social y lo medioambiental, lo que lo ha convertido en una presa fcil para las fuerzas polticas y mercantiles dominantes (de desarrollo sostenible hemos pasado a un crecimiento sostenible y un sinfn de oxmoron).

(3) Vase por ejemplo Jos Manuel Naredo, Las races econmicas del deterioro ecolgico y social. Ms all de los dogmas, Madrid, Siglo XXI de Espaa, 2007.

Fuente: http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/02/07/la-ecologia-politica-una-ideologia-global-y-transformadora/



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