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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2013

El neofascismo uribista tras la retoma del poder

Germn Uribe
Rebelin


Casi todos los polticos colombianos, expertos como son en facer entuertos mientras arman partidos nuevos con candidatos viejos, a cual ms electorero, son igualmente muy hbiles para acomodarse a su antojo en el que ms les convenga. El nombre es lo de menos, aunque si efectista por sonoro, mejor. Y si acogen sentimientos, muy humanos todo ellos, o hacen referencia a preocupaciones ecolgicas o de transformacin social, o de esperanzas y solidaridad tan propias de quienes tan poco tienen y tanto esperan, bien pueden llamarse Verde, o Polo, o Cambio, o Mira, o Pin, o de la U. Qu ms da? Igual sirven tales nombres y tales partidos, por efmeros que sean, para sumar incautos y recaudar provechos. Y siempre y por siempre, justificndose detrs de aquella vaca sagrada denominada por Jorge Zalamea Democracia, la misma a la que se refera el poeta Guillermo Valencia en su adolorida invocacin, como queriendo saldar cuentas con los politiqueros de ayer y de hoy: Oh Democracia, bendita seas aunque as nos mates.

Yo ya no s si por colombianos nuestros polticos son as, o si es por colombianos que nosotros les permitimos serlo. Lo cierto es que nos merecemos la suerte de sufrirlos porque somos nosotros mismos quienes los hemos venido dejando jugar con nuestro propio destino. Ahora bien, el trasfuguismo es lo de menos. Todos sabemos que muchos de ellos en cualquier partido, en tanto ste sea generoso surtidor de votos, lucros y prebendas, calzan bien y su ternos se ajustan a la medida. Como sus estructuras mentales, sus ideologas y su bagajes culturales y filosficos son uniformes y blanden a cada rato sin rubor alguno la desafiante fuerza de su solidaridad de cuerpo, para qu castigar al Verde venido del conservatismo mientras vacaciona en el uribismo, si ms pronto que tarde lo veremos pavonendose en las playas de la prosperidad santista. O, quizs ms tarde, al santo-uribista regodendose en el varguismo.

Pero este breve introito es slo para aterrizar en lo que ahora el inagotable magn del expresidente Uribe, ya sus 3 huevitos estropeados, y su seguridad democrtica, su confianza inversionista y su cohesin social rebasadas, le dio por bautizar el Puro Centro Democrtico.

Vaya desfachatez!

"No somos izquierda ni derecha, somos una expresin democrtica de centro que cree firmemente en el equilibrio entre la seguridad y la justicia desde las instituciones del estado de derecho", reza un aparte del documento con el que fue lanzado este movimiento en la ciudad de Santa Marta el pasado 31 de enero.

La ms recalcitrante derecha poltica de nuestra enloquecida Colombia se proclama pura, de centro y democrtica. Vivir para ver, como sola repetir el doctor Lpez Michelsen.

El fascismo, enfatizando su repudio natural por la izquierda, pero preocupado por su calado social y la fuerza de su razn en la historia, acerndose al centro, muy su ladito, pero sin contaminarse, claro.

La extravagante y peligrosa derecha, en donde bien podra caber la mano negra que all tendra su precioso espacio reservado, y el fanatismo camandulero, tan cercano ste a los cruzados y a la Inquisicin, autoproclamndose puros.

Los cmplices del origen y las causas de la injusticia social, la desigualdad y el retraso de una nacin, son ahora, como por arte de birlibirloque, el Puro Centro Democrtico que reclama el derecho y su furibista determinacin de volver al poder que, pese a haber ostentado durante largos 8 aos, no slo no logr vencer sino que potenci a sus enemigos las Farc y dej tras de s una estela de corrupcin, desorden social y crecimiento paramilitar (ahora llamado Bacrim), jams imaginado por clarividente alguno.

Y la chchara para vender su menjurje en Santa Marta: una reunin fundacional del proceso para delinear los parmetros de un proyecto poltico electoral con pretensiones de retomar el control de los poderes Ejecutivo y Legislativo en el 2014, con una "hoja de ruta" con fines estratgicos para el logro de ese propsito, con su respectiva parte logstica y operativa y los aspectos gerenciales del proceso, y su parte programtica y estratgica, etc., etc., etc.

Cul ciudadano de a pie, del campo o la ciudad, aterido, estupefacto frente a sus preocupaciones cotidianas de supervivencia econmica o de conservacin de su vida podra digerir semejante galimatas? Y, sin embargo, vea usted, estamos ante el alumbramiento de un nuevo partido que, contra lo que se diga o se pueda esperar, arrastrar una vez ms a cientos de miles o tal vez millones de cndidos electores.

Y har fruncirse de emocin a aquel Verde, o a aquel Polo, o a aquel Mira, o a aquel conservador, liberal o santista ante la posibilidad de unas nuevas y lucrativas vacaciones en el paraso prometido del Puro Centro Derechista.

Pero al pas, lo juro, lo har joderse una vez ms.


(*) Germn Uribe es escritor colombiano

[email protected]

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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