Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2013

Un pueblo surgido de la literatura naci en Cisjordania para resistir la ocupacin
El campamento de la Puerta del Sol palestina

Teresa Lamas y Anxela Iglesias
Diagonal

Decenas de activistas y vecinos levantaron un campamento y trataron de permanecer acampados en territorios palestinos ocupados para protestar contra la confiscacin de tierras palestinas por parte de Israel.


Bab Al Shams dej de ser literatura para convertirse en realidad durante poco ms de dos das. La Puerta del Sol, en su traduccin literal del rabe, era slo el ttulo de una novela del escritor Elias Khoury que recoge voces de palestinos en el exilio, en la resistencia y en la vida diaria. Hasta que hace pocas semanas cobr vida para dar nombre a un pueblo de tiendas de campaa en medio de la nada, poblado por cientos de activistas palestinos y seguidos con atencin por periodistas y diplomticos de medio mundo.

No permaneceremos en silencio mientras contina la expansin de los asentamientos y la confiscacin de nuestras tierras. Por la presente establecemos el pueblo de Bab Al Shams para proclamar nuestra fe en la accin directa y la resistencia popular. Declaramos que el pueblo permanecer firme hasta que los dueos de esta tierra tengan el derecho de construir en ella. El bando del pueblo, su declaracin constituyente, poda leerse el 11 de enero en la web de la coordinadora de los Comits de Resistencia No Violenta en Palestina. Ese mismo da los lderes del movimiento haban convocado en Ramallah a simpatizantes para contarles sus planes, mantenidos hasta entonces en secreto.

Montados en un par de autobuses, los y las pioneras tomaron rumbo norte, hasta un terreno situado entre Jerusaln Este y el gran asentamiento de Maale Adumim. Un rea desolada, poblada por comunidades beduinas dispersas, pero clave en la actualidad.

Se trata de la zona conocida como E1, tierras palestinas sobre las que el Gobierno israel tiene control civil y militar, como ocurre en el 60% de Cisjordania.

El gobierno de Tel Aviv anunci a finales de noviembre la construccin de 4.000 nuevas viviendas all tras el reconocimiento de Palestina como Estado observador no miembro en las Naciones Unidas. Una amenaza de graves consecuencias, puesto que as se partira Cisjordania en dos y se dejara la Jerusaln rabe prcticamente inaccesible para los palestinos.

La eleccin del lugar para situar Bab Al Shams en el mapa fue muy premeditada, como tambin lo fue el modo de hacerlo. En un par de horas se levantaron tiendas, se conect la electricidad y se instal una clnica de campaa. Queramos crear nosotros tambin realidades sobre el terreno, nos explica la activista Irene Nasser. La misma tctica de los hechos consumados que emplean muchos colonos judos: plantan sus caravanas en terrenos palestinos, creando los llamados puestos de avanzada. Son ilegales incluso para la legislacin israel, pero sus autoridades aseguran que, una vez all, deben asistir a sus ciudadanos, dndoles proteccin, luz y agua y permitiendo que muchos esos puestos se conviertan en asentamientos definitivos.

La misma tctica con diferentes protagonistas, a los que despus se unieron ms. Las primeras fotos de Bab Al Shams, los mensajes en redes sociales y el boca a boca hicieron que decenas de palestinos se sumaran a la iniciativa, cruzando montaas a pie para sortear los puestos de control. Y es que la zona haba sido declarada zona militar cerrada, un mtodo habitual para restringir el movimiento en Cisjordania.

El pueblo dio la oportunidad de que muchos activistas se vieran las caras, como destaca Nasser. Bab Al Sahms reuni a gente de muchas reas distintas, Cisjordania, Jerusaln y 1948 (es decir, los palestinos que viven dentro del actual Israel). Entre los grandes obstculos del movimiento de resistencia destaca la divisin que la ocupacin provoca entre los palestinos, explica la activista.

Estrategias no-violentas

En realidad hay otras diferencias dentro la resistencia, como los distintos enfoques acerca de la estrategia no-violenta, la relacin con la clase poltica local o el nivel de participacin de activistas israeles y extranjeros en las protestas. Pero en el caso del pueblo, muchos se subieron al carro. Algn poltico palestino populista ofreci declaraciones incansablemente a los medios, a pesar de su nula implicacin en el proyecto, y tambin lo hicieron lderes de otras organizaciones poco afines.

Rencillas aparte, los que, como Nasser, ocuparon las tiendas de campaa pensaron que iba para largo. Contaban con el beneplcito del dueo del terreno y presentaron un recurso ante los tribunales israeles que, en teora, les libraba de cualquier operacin militar durante seis das, hasta la decisin de un juez. Pero el primer ministro israel, Benjamin Netanyahu, en vsperas de las elecciones, expidi una orden de desalojo del pueblo alegando razones de urgente seguridad.

El pueblecito surgido de la nada amenazaba al potente Estado.La literatura volvi otra vez a la realidad. En la novela de Khoury, Bab Al Shams es una cueva en la que un palestino en el exilio libans y una palestina de Galilea se encuentran tras cruzar fronteras en secreto. Los activistas quisieron que esa pareja se hiciera real para casarse, as que escenificaron una comitiva de boda para regresar das despus al pueblo.La novia era una activista extremea que nos cuenta que tuvo que correr, vestida de blanco, cuando les rodearon los soldados. El intento frustrado de repoblar Bab Al Shams acab en arrestos y las tiendas de campaa fueron demolidas.

Confiscacin de tierras

La iniciativa fue emulada a pequea escala. Bab Al Karama, la puerta de la dignidad, fue fundada para intentar llamar la atencin sobre confiscacin de tierras en el norte de Jerusaln, otra aldea de tiendas de campaa surgi cerca de Hebrn. Acabaron tambin demolidos.

Bab Al Shams no produjo grandes resultados, la realidad en el terreno contina siendo la del control israel refrendado por unas elecciones generales que volvieron a dar el poder a Netanyahu y su apoyo a la expansin de asentamientos.

No han cambiado las cosas, si nos remitimos a los hechos macropoliticos. Pero s ha sido una iniciativa fundamental a nivel emocional y piscolgico, nos cuenta la activista extremea. Despus de aos trabajando en Palestina, ella siente que se rompi el ciclo de desesperanza, se recuperaron las ganas de resistir con imaginacin.Bab Al Shams fue una experiencia nica en su manera de desafiar la infraestructura de la ocupacin de forma preactiva -dice Nasser- pero es importante recordar que no fue el principio ni el final del movimiento de resistencia popular, que fue una tctica en el marco de una estrategia mayor.

Fuente original: http://www.diagonalperiodico.net/global/campamento-la-puerta-del-sol-palestina.html


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