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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2013

Acuerdos de precios y lucha contra la inflacin

Julio C. Gambina
Rebelin


El congelamiento de precios logrado por un acuerdo entre el gobierno y los supermercados, al que luego adhirieron las cadenas de comercializacin de electrodomsticos y productos electrnicos, constituyen el explcito reconocimiento gubernamental a la inflacin.

La escalada de precios afecta el poder adquisitivo de la moneda, perjudicando a los sectores de ingresos fijos, entre ellos, aquellos que se encuentran en las escalas ms bajas.

Puede mencionarse a la gran masa de jubilados, que solo considerando los 6 millones de pasivos del sistema nacional, 2/3 de ellos perciben la mnima, menos del 50% de la canasta necesaria para una vida digna.

Ni hablar del 35% de trabajadores no regularizados, que adicionan al problema de la capacidad de consumo deteriorada por bajos salarios, la ausencia de seguridad social y laboral.

Interesa el tema inflacionario tambin a los trabajadores regularizados, ya que las patronales y el gobierno apuntan a concretar ajustes salariales en torno al 20% en el proceso de paritarias en curso.

El problema es que los precios aumentan cotidianamente, mientras que la actualizacin salarial, si existe, procede al momento del acuerdo paritario para ir deteriorndose con el tiempo.

Los ajustes de salarios en las convenciones colectivas son apenas un correctivo de lo perdido en el periodo anterior y ante la inflacin diaria el deterioro de la capacidad de compra del salario es una constante, por eso se intentan estos congelamientos, que abarcan una parte de la canasta de consumo habitual de la poblacin.

Insistamos, la inflacin afecta a quienes perciben ingresos fijos, es decir, a la mayora de la poblacin. Ello implica, contrario sensu, una minora no afectada por la aceleracin de los precios. Esa poblacin vive de rentas o de ganancias, derivados de emprendimientos o inversiones, en el rea de la produccin, los servicios, las finanzas, o la especulacin.

Con lo cual, la mayora de la poblacin, unos 2/3 del total no tiene defensa ante la inflacin, salvo la administracin de la penuria o la escases en funcin de los ingresos de cada quin. La minora enriquecida no define su gasto en funcin del alza de los precios. No se frena el gasto tradicional, ni el suntuario, de un tercio de la poblacin. Este sector, minoritario, pero numeroso, unos 13 millones de personas, que pueblan los lugares tursticos en vacaciones o feriados largos (que ahora abundan en la Argentina), son el principal beneficiario del mecanismo redistributivo que supone el fenmeno de la inflacin.

Se pretende sealar que no todos pierden con la inflacin, al contrario, la inflacin es un mecanismo redistributivo del ingreso y la riqueza socialmente creada. Es como lo hemos sostenida varias veces, un mecanismo de poder.

Puede la poltica econmica frenar la inflacin?

Convengamos que no es sencillo, especialmente por ser una cuestin de poder. Los acuerdos de congelamiento sirven? Solo por el tiempo de vigencia del acuerdo, siendo una gran incgnita el da despus, salvo nuevos y seguidos acuerdos, que como expresa el congelamiento, suspenden la discusin por el tema de fondo, que es el alza de precios como mecanismo de defensa de la ganancia empresaria.

Para resolver el tema de la inflacin se necesita confrontar con el poder, con los fijadores de precios. Es una decisin poltica que va ms all de cualquier acuerdo de precios, una estrategia ya utilizada por la actual gestin y otras administraciones nacionales, no siempre con xito.

Para tener xito en el control de los precios y la inflacin se requiere la participacin popular consciente, especialmente de los trabajadores sobre el sector con capacidad de elevar preciso en el mercado, en general, los sectores econmicos de mayor concentracin del capital.

Ese protagonismo social es parte de la tarea de constituir un sujeto popular muy amplio que intervenga en el control de precios donde stos se forman. Ello supone capacidad de los trabajadores para intervenir en el establecimiento de los costos y los precios, lo que implica acceso a los registros contables y a los mecanismos de la produccin, el financiamiento y la comercializacin de los bienes y servicios. Es algo que seguramente no aceptar el sector empresario, acostumbrado como viene a una lgica de impunidad ante el debilitamiento sindical y poltico de los trabajadores.

Esto que proponemos nunca se aplic en la Argentina, siempre se confi en acuerdos de cpulas empresarias y gobiernos, o buena voluntad de los propietarios de empresas. En la prctica, la supervisin de esos acuerdos queda en manos de los propios actores o de una debilitada burocracia estatal, con escasa o nula capacidad para hacer efectiva la medida.

Al mismo tiempo se requiere modificar el rgimen tributario y en lugar de asentar la recaudacin en el IVA, reorientar la captura de fondos para el fisco sobre la base del impuesto a las ganancias, eliminando exenciones (a los jueces, por ejemplo) y gravando las rentas derivadas de las actividades burstiles y financieras.

La inflacin expresa una relacin social de poder y solo puede resolverse enfrentando el poder de aquellos que tienen capacidad de incrementar los precios con impacto diferencial en diferentes capas de la inflacin. A solo modo de ejemplo podemos decir que el presupuesto estatal en salarios alcanzaba al 30% del gasto pblico hace 40 aos, y el deterioro recurrente lo deja en la actualidad en un 10%. Nadie puede culpar al ajuste salarial como responsable de la inflacin con datos como el referido, no muy distinto en el sector privado. En un largo periodo se demuestra la cada del ingreso de los trabajadores y las mejoras relativas de las ganancias del sector de la dominacin.

El argumento contra la actualizacin salarial supone pensar que es mejor que sea amplio el fenmeno de los trabajadores no regularizados, y ni pensar en la materializacin del 82% mvil para los jubilados, ya que eso sera inflacionario en el argumento hegemnico. Un disparate argumental para mantener a gran cantidad de la poblacin con insatisfaccin de sus necesidades.

En definitiva, el problema est en el modelo productivo y de distribucin, que favorece a las clases dominantes en la apropiacin del producto social del trabajo, y uno de los mecanismos de esa apropiacin es la inflacin. La inflacin, o su contrario, la deflacin, son mecanismos del poder que utilizan las clases dominantes para defender la rentabilidad del capital.

Como siempre decimos, el problema es quin tiene el poder, y si los trabajadores y el pueblo, la mayora de la poblacin pueden intervenir en frenar el alza de precios y revertir la ecuacin de beneficiarios y perjudicados en la Argentina.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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