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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2013

Entrevista a Gilbert Achcar
La regin ha entrado en un proceso revolucionario a largo plazo

International Socialist Review


Hay muchas cosas que discutir. El Oriente Medio est en todas las portadas, ya sea por el ataque contra Gaza o la situacin en Tnez, la toma del poder de Morsi en Egipto o las amenazas contra Irn. Comenzar por una pregunta sobre la apreciacin general de la primavera rabe, de lo que se ha llamado la primavera rabe, que comenz casi exactamente hace dos aos, el 17 de diciembre de 2010 en Tnez [esta entrevista fue realizada en diciembre de 2012].

-Puedes indicarnos algunos elementos para una comprensin general de lo que ha significado todo esto para la regin?

-Gilbert Achcar: El comentario ms general que puedo hacer es que, por primera vez en la historia de la regin, las cosas estn realmente cambiando y movindose, y a un ritmo muy rpido, de forma que la regin ha entrado en lo que llamo un proceso revolucionario a largo plazo. Se trata de un cambio enorme en la historia de la regin. Bloqueos de todo tipo estn estallando. Pienso que esta situacin se mantendr numerosos aos.

-Mencionas bloqueos, piensas en parte en la existencia de regmenes dictatoriales esclerotizados y envejecidos? El primero sera Tnez. Puedes decirnos algo sobre este tema as como sobre la situacin presente en ese pas?

-S, pero debo decir que no se trata slo de regmenes dictatoriales. Por supuesto, stos constituyen la parte ms visible del bloqueo, la que ha sido ms directamente afectada por los levantamientos de los pases que han obtenido victorias hasta ahora. Pero es slo una parte de un bloqueo ms general, que incluye un bloqueo econmico. La regin sigue a la cola en trminos de crecimiento econmico en relacin al resto del mundo y, ms en general, de desarrollo, a pesar que posee recursos naturales muy importantes. Tiene el rcord mundial de tasas de paro y esto desde hace decenios. Estamos as en presencia de un bloqueo social, por no hablar del muy evidente bloqueo ligado a la condicin de las mujeres. Hay pues todo un conjunto de bloqueos y no he mencionado hasta ahora ms que algunos de ellos, los ms llamativos. Todo esto est estallando en una gigantesca explosin que comenz en Tnez.

Todo comenz en Tnez el 17 de diciembre de 2010. Es la fecha en la que Mohamed Bouazizi se inmol quemndose, incendiando as el conjunto del pas y luego a toda la regin.

El hecho de que esto comenzara en Tnez est ligado a las luchas que se desarrollaron en ese pas durante los aos 2000, luchas ligadas a la existencia de una importante tradicin de izquierdas, principalmente activa en la central sindical del pas, la UGTT (Unin General Tunecina del Trabajo). Es esta situacin especfica la que explica porqu fue en ese pas antes que en los dems donde tuvo lugar la explosin, pero esto no significa que en Tnez las condiciones estuvieran ms maduras que en las otras partes, como lo demuestra el hecho de que la explosin de Tnez desencaden una serie de explosiones en diferentes pases. No hay casi ningn pas de lengua rabe que no se haya visto afectado por el levantamiento, de Mauritania a Marruecos en el oeste de la regin hasta Siria e Irak en el este.

-Ha parecido, en un determinado momento, sin duda debido a los resultados electorales en Egipto y, antes, en Tnez, que los vencedores inmediatos de la primavera rabe han sido organizaciones islamistas como los Hermanos Musulmanes en Egipto. Puedes decirnos algo sobre esto, en primer lugar referido a Tnez y luego a Egipto?

-S. Era completamente previsible. La previsin ms compartida sobre la regin era que habra o que habr explosiones sociales, explosiones polticas: leyendo los informes de las embajadas de los Estados Unidos en la regin, hechos pblicos por Wikileaks, se puede ver que los Estados Unidos no se hacan muchas ilusiones. Se saba hasta qu punto la situacin era tensa y peligrosa. En relacin con sto, la previsin ms comn era que esas explosiones propulsaran el movimiento integrista islmico al primer plano, en una poca en que visto desde Washington esto era considerado como una amenaza para los intereses americanos. Pero una vez que el levantamiento comenz, hubo tendencia a tomar los deseos por realidades y creer que, por algn tipo de milagro, nuevas fuerzas emergentes seran capaces de dirigir y conducir el conjunto del proceso, empujando a las fuerzas islmicas a un segundo plano.

Es cierto que han emergido nuevas fuerzas, en particular entre la nueva generacin, entre los jvenes. Es cierto que nuevas redes de jvenes, utilizando todos los recursos proporcionados por Internet, han jugado un papel clave moldeando, organizando y coordinando todos esos levantamientos; no hay duda sobre ello. Pero con insurrecciones que exigan elecciones libres una reivindicacin normal para un pueblo sediento de democracia, como es el caso, era evidente que las elecciones a corto plazo seran ganadas por quienes tenan los medios para ganarlas. No se pueden ganar elecciones slo por medio de internet, como lo sabis bien en los Estados Unidos. Son precisos aparatos polticos, dinero, organizaciones implantadas en la base, all donde se encuentran las masas de electores, como en las regiones rurales, etc. Esto no puede inventarse o improvisarse en algunas semanas. Y es la razn de que fuera completamente previsible que las fuerzas integristas islmicas, en particular los Hermanos Musulmanes con sus diversas ramas y organizaciones, ganaran las elecciones. Esas fuerzas disponan de un potencial acumulado a lo largo de numerosos aos consagrados a la construccin de redes, en particular en pases como Egipto en donde podan actuar abiertamente. No era el caso en Tnez, pero esto ha sido compensado por el hecho de que esas fuerzas disfrutaban del man de los pases petroleros y del impacto de la televisin. Numerosas cadenas de televisin en la regin sirven a esos tipos de grupos, tanto a travs de programas religiosos hay numerosas cadenas religiosas o por medio del control poltico especfico jugado por la principal cadena por satlite de la regin que es Al Jazeera. Al Jazeera acta de forma completamente abierta a favor de los Hermanos Musulmanes, que tienen una presencia notable en su equipo de periodistas y estn patrocinados por el gobierno de Qatar, que posee y gestiona Al Jazeera. Disponan pues de esos recursos cruciales, as como, por supuesto, de mucho dinero proveniente de las monarquas del Golfo.

Era completamente previsible que los Hermanos Musulmanes obtuvieran la mayor parte de los votos; esto no era una sorpresa. La gente que toma fcilmente sus deseos por realidades ha reaccionado a esas elecciones abandonando las visiones idlicas que haba adoptado para pasar a una visin muy sombra de la situacin, con comentarios del tipo la primavera se transforma en invierno. Lo ms sorprendente, de verdad, ha sido la debilidad de las victorias electorales de las fuerzas religiosas. El caso ms llamativo es, por supuesto, Egipto, donde se ha podido ver lo rpida que ha sido la cada de la influencia y de los resultados electorales de los Hermanos Musulmanes. No hay ms que considerar el nmero de votos que tuvieron los Hermanos Musulmanes en las elecciones parlamentarias y luego en las elecciones presidenciales, en la primera vuelta de las presidenciales y finalmente en el referndum sobre la Constitucin: es evidente que pierden influencia a una gran velocidad. Pierden terreno, y esto es lo ms sorprendente.

Se puede decir lo mismo respecto a Tnez, a pesar del problema de las divisiones en el seno de la izquierda, que estaba ridculamente fraccionada en un nmero increble de grupos y de organizaciones: docenas de listas de la izquierda y de la izquierda radical se han enfrentado en las elecciones en la capital. Si se suman los votos obtenidos por las diferentes listas de izquierdas, se obtiene un resultado que se habra traducido en un nmero importante de escaos en el parlamento, si los votos se hubieran sumado. A pesar de todo eso, los Hermanos Musulmanes tunecinos del movimiento Ennahda han obtenido el 40% de los votos con una participacin electoral inferior a la mitad, lo que significa que han obtenido el 20% de los votos de los electores inscritos. No se trata precisamente de un maremoto. Tnez ha conocido desde entonces un deterioro de las condiciones sociales y la coalicin que ha llegado al poder, dirigida por la fuerza islmica dominante, ha perdido terreno. Est cada vez ms desacreditada a causa de su incapacidad para dar algn comienzo de solucin a los problemas reales a los que hace frente el pas: paro, problemas econmicos, problemas sociales, etc.

Hemos asistido tanto en Tnez como en Egipto a un ascenso de las luchas sociales, de las luchas de los trabajadores y las trabajadoras, con enfrentamientos crecientes entre esas luchas sociales y los gobiernos dominados por los Hermanos Musulmanes en los dos pases.

Ese fenmeno ha alcanzado niveles dramticos en Tnez, con un enfrentamiento entre la UGTT y el gobierno que se ha hecho violento. El pas se dirige hacia nuevas elecciones pero, antes incluso de esta nueva ronda electoral, los enfrentamientos sociales y polticos son enormes, de forma que la situacin de conjunto ha alcanzado el punto de ebullicin. Todo cambia a una velocidad muy grande. Tanto la tendencia a tomar los deseos por realidades al comienzo, como los comentarios catastrofistas posteriores son impresionistas y errneos. La realidad es que hacemos frente a una conmocin revolucionaria a largo plazo, un proceso revolucionario prolongado en el tiempo, que comenz en diciembre de 2010 y que va a proseguir, tanto en los dos pases que han visto como su levantamiento lograba las primeras victorias, como en los que no han sido an gravemente afectados. Toda la regin est en ebullicin.

-Qu ha ocurrido con el llamamiento de la UGTT a una huelga general, a comienzos de diciembre? Ha sido anulado?

-En efecto, ha sido anulado como consecuencia de un compromiso. En el fondo, la direccin de la UGTT ha temido que la confrontacin tuviera malas consecuencias, porque solo ha habido un precedente de llamamiento a la huelga general en el pas, en 1978, que llev a un enfrentamiento muy duro. Haba pues algunos temores respecto a lo que poda producirse. Es la razn por la que aceptaron replegarse sobre la base de un compromiso que salvaba la cara de las dos partes. Pero, no obstante, la advertencia ha sido hecha y la UGTT no se ha mordido la lengua en sus ataques contra el gobierno, en sus crticas sobre la forma en que se comporta el poder. Contina exigiendo la disolucin de las milicias controladas por el partido islmico. Los Hermanos Musulmanes, tanto en Egipto como en Tnez, se han mostrado ms eficaces incluso que Mubarak en el recurso a ese tipo de organizaciones de matones.

As es como se presenta la situacin. La perspectiva en Tnez es muy interesante, porque es el nico pas de la regin en el que un movimiento organizado de trabajadores dirige realmente el proceso. Se encontraba ya a la cabeza del levantamiento de diciembre de 2010/enero 2011. Ben Ali huy del pas el da en que la huelga general lleg a la capital, el 14 de enero. Fueron los sindicalistas quienes dirigieron la lucha, desde Sidi Bouzid, la ciudad en la que comenz todo tras el suicidio de Bouazizi, hasta el da en que el levantamiento culmin en la capital. Los militantes sindicales de base y cuadros intermedios han sido la direccin verdadera de la lucha. Sin embargo, tras la cada de la dictadura, hubo un cambio en la direccin de la UGTT que coloc a la izquierda, incluso a la izquierda radical, en el timn. La izquierda tunecina sac finalmente las lecciones de su reciente experiencia y ha logrado unificarse en lo que han llamado el Frente Popular. El hecho de que esta coalicin de las fuerzas de izquierda sea dominante en el seno de la UGTT es extremadamente importante: esto coloca a Tnez en un estadio de la lucha ms avanzado que en cualquier otro pas de la regin.

-Podemos pasar de Tnez a Egipto donde, desde la eleccin de Morsi como presidente el verano pasado, ha habido una tentativa de unificar la oposicin contra los Hermanos Musulmanes. Puedes decirnos algo sobre las fuerzas de izquierda despus de la revolucin?

-S, pero hay una diferencia muy importante entre Egipto y Tnez. El papel de la izquierda en Tnez es mucho ms importante porque la izquierda all ha sido muy activa, durante mucho ms tiempo, varios decenios, en el seno del movimiento sindical, en la federacin sindical, la UGTT. Y eso aunque la mayor parte del tiempo la direccin burocrtica del sindicato estuvo bajo el control o la influencia del gobierno. La izquierda permaneci muy activa de forma constante en las secciones sindicales locales; los militantes sindicales ms conocidos pertenecen a la izquierda.

Una situacin as no existe desgraciadamente en otros pases de la regin, y esto incluye a Egipto. En Egipto la oposicin se ha organizado en una coalicin entre la izquierda y las fuerzas liberales, incluyendo algunos restos del antiguo rgimen. Por supuesto esto podra producirse tambin en Tnez, en la medida que algunas personas de izquierda o del sindicato podran verse tentadas por una alianza con restos del antiguo rgimen en la confrontacin con los Hermanos Musulmanes, las fuerzas integristas islmicas. Esto ocurre ya en Egipto, donde Amr Moussa forma parte de la coalicin. Moussa, hay que decirlo, representa la fraccin liberal del antiguo rgimen. No es como Ahmed Chafik, el antiguo candidato presidencial, que era percibido como el representante oficial de la continuidad del rgimen de Mubarak. Moussa se ha presentado como candidato contra Ahmed Chafik en las elecciones presidenciales. Lo que vemos en Egipto es una coalicin entre izquierda y liberales. En la medida que se trata de un frente unido alrededor de reivindicaciones democrticas, la alianza puede ser percibida como legtima. El problema sin embargo es que ha ido bastante ms all de eso, al transformarse en alianza electoral.

La izquierda amplia est representada sobre todo por Hamdin Sabahi, el candidato que ha sorprendido a todo el mundo en la primera vuelta de las presidenciales llegando en tercera posicin y ganando incluso las elecciones en El Cairo y Alejandra, las dos concentraciones urbanas ms importantes. Fue una sorpresa muy grande. Sabahi ha logrado representar a quienes buscan una alternativa de izquierdas tanto al antiguo rgimen como a las fuerzas islmicas. Tras las elecciones ha fundado la Corriente Popular, a la que se han sumado la mayor parte de los grupos de la izquierda radical. Desgraciadamente, la Corriente Popular ha sido eclipsada hasta ahora por la dinmica de crear una coalicin amplia, no habiendo podido desarrollar el potencial de izquierdas reunido alrededor de Sabahi en la primera vuelta de las presidenciales.

-En Egipto, el enfrentamiento con el rgimen dirigido por los Hermanos Musulmanes plantea la cuestin del papel del ejrcito. Podras compartir con nosotros tus reflexiones sobre ello? Tanto sobre la correlacin de fuerzas como sobre la evolucin probable en vista de los problemas econmicos y polticos no resueltos, y de un rgimen que pierde su apoyo electoral as como, de alguna forma, su legitimidad electoral y poltica.

-La rapidez con la que Morsi pierde terreno y legitimidad es la verdadera sorpresa. He pensado siempre y no soy el nico que la gente tena necesidad de pasar por una experiencia con esos tipos en el poder para poder comprender lo que son realmente, y no dejarse engaar por consignas vacas como el islam es la solucin, que ocultan la ausencia de programas alternativos concretos. Pero eso ocurre an ms rpidamente de lo previsto.

Una razn de ello es la forma muy torpe en que los Hermanos Musulmanes hacen frente a la situacin. Han dado pruebas de mucha arrogancia, creyendo que con la ayuda de dios haba llegado su momento y que tenan las cosas bajo control. Esa es una muestra de gran miopa poltica. Si hubieran sido ms inteligentes, habran comprendido que en realidad era contrario a sus intereses gobernar en ese momento.

Cualquiera que intente dirigir el pas con el tipo de programa que tienen que es ms la continuacin del programa del rgimen precedente est condenado a un fracaso contundente. El acontecimiento ms significativo que ha ocurrido ltimamente en Egipto ha sido la firma por Morsi del acuerdo con el FMI. Ha firmado un acuerdo que comprende condiciones consideradas fundamentales por todos los inversores potenciales de Egipto. Han firmado el acuerdo porque corresponde, por supuesto, a sus propios puntos de vista neoliberales, que no difieren en nada de los del antiguo rgimen. La firma del acuerdo se ha producido en el peor momento. Precisamente cuando los Hermanos Musulmanes comenzaban su enfrentamiento con la oposicin, el gobierno Morsi ha decidido aumentar los precios de los alimentos de base y modificar el sistema de impuestos de una forma que no afecta a los ms ricos. Eso ha suscitado un folln tal que Morsi ha debido anular esas medidas algunos das ms tarde en su pgina Facebook! Se ha convertido en un chiste. Lo que muestra hasta qu punto esos tipos no tienen la menor idea sobre la solucin real a los profundos problemas sociales y econmicos del pas.

Veamos ahora el asunto del ejrcito. Hay mucha agitacin sobre la cuestin del golpe de estado revolucionario que habra significado la decisin de Morsi de destituir a Tantaui y a su adjunto en la cabeza del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, el CSFA. Sin embargo, el hecho es que eso se realiz de pleno acuerdo con la jerarqua militar, que quera verdaderamente librarse de esos tipos, que se encontraban en su puesto solo porque haban sido impuestos por Mubarak contra la voluntad de los militares. No hay ms que ver la edad de Tantaui, muy superior al lmite de edad para un puesto en el ejrcito. Sabemos, sobre la base de los informes diplomticos americanos publicados por Wikileaks, que los oficiales llamaban a Tantaui el caniche de Mubarak. El hecho de jubilarle no tena por tanto absolutamente nada de revolucionario. Los dos oficiales han recibido medallas y obtenido generosas sinecuras, as como una inmunidad que les dispensa de rendir cuentas sobre lo que hicieron cuando estaban a la cabeza del CSFA. La conviccin de que la posicin del ejrcito ha sido debilitada es por tanto muy errnea.

Pensemos en lo que sucedi recientemente cuando el enfrentamiento entre Morsi y la oposicin pareci agudizarse al extremo. El nuevo jefe del ejrcito tom la iniciativa de presentarse abiertamente como rbitro de la situacin y convoc una conferencia que habra reunido, de un lado, al presidente y al gobierno, y del otro a la oposicin. Antes de esto el ejrcito haba hecho comentarios que son la rplica exacta de los que haba hecho cuando la insurreccin contra Mubarak, diciendo que no reprimiran al pueblo. El mensaje era el siguiente. No aceptamos ser utilizados polticamente por Mubarak y no aceptaremos serlo por Morsi. El ejrcito juega pues ese juego. Se puede suponer que Washington le aconseja insistentemente que permanezca al margen de la querella, que se mantenga en posicin de rbitro de forma que pueda jugar el papel de salvador si la situacin degenerara completamente, con la repeticin de la secuencia tradicional de revolucin, caos, golpe de estado. El pueblo egipcio es sin embargo, por lo menos en este momento, demasiado crtico hacia el ejrcito para que algo de ese tipo se produzca a breve plazo. Pero nadie puede predecir lo que ocurrir a largo plazo.

-Antes de plantearte una pregunta sobre Siria, quera preguntarte qu papel juega la cuestin de los palestinos y de Gaza en esta situacin. La forma en que Morsi ha ayudado a la negociacin de un acuerdo ha sido interpretada como una buena baza a su favor. La revista Time, como sabes, ha bautizado a Morsi como el hombre ms importante de Oriente Medio antes de criticarle una semana ms tarde. La cuestin de Israel y los palestinos ocupa un lugar ms importante en este cuadro. Puedes decirnos algo sobre esto?

-Esta pregunta trata un punto importante. He mencionado la altivez y la arrogancia de los Hermanos Musulmanes. Sin embargo un elemento clave que explica su actitud es el apoyo de que disponen por parte de Washington. Es un elemento central en su conviccin de que estn en el puesto de mando, de que pueden dirigir. Washington ha sido sorprendido por el levantamiento en un momento en que los Estados Unidos se encontraban y siguen todava en su punto ms bajo desde el apogeo de su influencia en 1991, bajo Bush padre, cuando medio milln de soldados estadounidenses fueron desplegados en el Golfo con ocasin de la primera guerra dirigida por los Estados Unidos contra Irak. Entonces, ese apogeo de la hegemona de los Estados Unidos condujo al autodenominado proceso de paz entre Israel y los estados rabes, y luego al acuerdo de Oslo de 1993. Todo eso es ya agua pasada. El factor principal en este resultado es la poltica llevada a cabo por la administracin de George W. Bush y la catstrofe mayor que la ocupacin de Irak ha demostrado ser para el imperio americano en general, para el imperialismo de los Estados Unidos. Se ha convertido en un desastre. Las fuerzas armadas de los Estados Unidos han tenido que retirarse de Irak sin haber alcanzado ni uno solo de los objetivos fundamentales que se haban fijado al ocupar el pas. Han debido abandonarle sin siquiera mantener una sola base, nada, sin siquiera ejercer un control sobre el gobierno, que est bastante ms bien bajo la influencia de Irn. La primera cosa que el gobierno de Irak ha hecho tras la salida de las tropas americanas ha sido negociar un acuerdo de armamento nada menos que con Rusia. Irak ha sido un desastre para los Estados Unidos.

Se encuentran por tanto en una posicin de gran debilidad. Los Estados Unidos se sienten muy dbiles en la regin y han permanecido en un segundo plano durante las operaciones de la OTAN en Libia, manteniendo un perfil bajo, contrariamente a cualquier otra operacin precedente, fuera llevada a cabo por la OTAN (como en Kosovo o en Afganistn) o no (como en Irak). Se puede constatar muy claramente la impotencia de Washington en el caso de Siria. En esta situacin, la nica fuerza por la que podan apostar eran los Hermanos Musulmanes.

El emir de Qatar es quien ha arreglado el acuerdo, gracias a su posicin de principal patrocinador de los Hermanos Musulmanes desde mediados de los aos 1990. Washington ha llegado a apostar por los Hermanos Musulmanes porque ha perdido sus aliados habituales, como Mubarak y Ben Ali. Como hemos entrado en una nueva fase en la historia de la regin, Washington tiene necesidad en adelante de una fuerza que disponga de una base popular real. La nica fuerza disponible que han encontrado son los Hermanos Musulmanes, con los que estn bien dispuestos porque tienen con ellos una larga historia de colaboracin. En el curso de los aos 1950, 60 y 80 y hasta los aos 1990, los Hermanos Musulmanes estaban alineados de hecho con los Estados Unidos, en particular durante los aos 1950 y 1960, cuando eran vistos en el conjunto de la regin como colaboradores de la CIA. Fue el papel que jugaron en realidad, cuando trabajaron contra el presidente egipcio Nasser y contra la influencia sovitica en estrecha colaboracin con la CIA, con los Estados Unidos y con el reino saudita. Entonces estaban patrocinados por los sauditas, antes de que pasar a estarlo por Qatar en los aos 1990.

Washington apuesta pues, de nuevo, por ellos. El papel jugado por Morsi en el episodio de Gaza no es de hecho ms que la prosecucin del papel que jugaba el rgimen de Mubarak en el pasado, pero con una eficacia mayor debido a que Hamas constituye la rama palestina de los Hermanos Musulmanes. Disponen por tanto de una mayor influencia sobre Hamas y han podido, por consiguiente, negociar este acuerdo y obtener las felicitaciones de los Estados Unidos. Washington apuesta por esos tipos, tanto en Tnez, como en Egipto, y como en Siria en el futuro, cuando caiga el rgimen. No hay un pas de la regin en el que los Hermanos Musulmanes no estn presentes y no jueguen un papel importante. Por eso Washington apuesta por ellos y se ha mostrado extremadamente reservado en sus comentarios sobre lo que ocurre en Egipto. La administracin Obama se mostr de hecho ms dura en sus crticas a Mubarak que en las que dirige a los Hermanos Musulmanes.

-Puedes decir algo sobre Siria? En este momento preciso el conjunto del proceso es increblemente difcil y violento del lado del gobierno, y no existe unanimidad en el seno de la oposicin, ni siquiera en el seno de la izquierda opuesta al rgimen, en la medida que segmentos de la izquierda parecen apoyar al rgimen. Puedes comentar la situacin en Siria?

-Siria no constituye una excepcin en relacin al conjunto de los levantamientos de la regin, en el sentido que nos encontramos frente a un rgimen dictatorial, en realidad uno de los ms despticos de la regin (junto a la Libia de Gadafi y el reino saudita). De otra parte, se trata de un pas en el que la crisis socioeconmica ha sido muy profunda, con una tasa de paro muy elevada, una tasa de pobreza que se eleva al 30% y, adems, una familia reinante que concentra el poder y la riqueza en un grado increble. El primo del presidente sirio controla el 60% de la economa del pas. Su riqueza personal est estimada en 6 millardos de dlares. Los ingredientes de un cocktail explosivo estaban reunidos. Y ha estallado.

En la izquierda estn los comunistas que participan en el gobierno sirio. Es una tradicin que existe desde los tiempos de la Unin Sovitica, que mantena relaciones estrechas con el rgimen sirio relaciones que han proseguido con la Rusia de Putin. La mayora de la izquierda, por no decir toda la izquierda en el sentido verdadero del trmino, est en contra del rgimen. El partido de izquierda ms importante est representado en el del Consejo Nacional Sirio: se trata del ala disidente de los comunistas, que se escindi en los aos 1970 y se ha opuesto a la colaboracin con el rgimen.

Creer que el rgimen sirio es de izquierdas o, peor, que Assad es un socialista, un humanista y un pacifista como ha declarado Chvez de forma tan fatal es, en el mejor de los casos, ignorancia. Cualquiera que se reclame de la izquierda no debera tener la menor duda en apoyar totalmente al pueblo sirio en su lucha contra esta brutal dictadura, explotadora y corrupta. Ms all de esto, en Siria, como en cualquier pas de la regin, entre las fuerzas que luchan contra el rgimen hay integristas islmicos. Tambin ocurra tanto en Tnez como en Egipto. Esto no debe ser tomado como un pretexto para denigrar al conjunto del levantamiento. En Siria, como en todas partes, la izquierda debe apoyar sin dudar al movimiento popular contra la dictadura y, mientras lo hace, especialmente cuando las dictaduras son derrocadas, debe apoyar a las fuerzas ms progresistas del movimiento, siguiendo el proceso de radicalizacin en el seno mismo de la revolucin que Marx llam revolucin permanente.

Traduccin de la versin publicada en A lencontre y revisada por G. Achcar de la entrevista inicial publicada en International Socialist Review.

http://alencontre.org/moyenorient/toute-la-region-est-en-ebullition.html

Traduccin: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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