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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2013

Qu fue de la primavera rabe en Mauritania?

Raquel Ojeda Garca
Aish


Las revueltas rabes han logrado atraer las miradas hacia el norte de frica y Oriente Prximo. La poltica y su estudio no haban previsto ese tipo de movilizaciones ni que lograran la cada de regmenes autoritarios tan estables como el de Ben Ali o el de Mubarak. En el contexto de profundo cambio y a pesar de las manidas teoras sobre la continuidad y las limitaciones de los procesos de liberalizacin controlados por sus gobernantes, hemos asistido a unos acontecimientos totalmente distintos. La realidad ha puesto de manifiesto la existencia de una sociedad civil capaz de organizarse y congregarse, pese a la heterogeneidad de movimientos e intereses.

Mauritania ha vivido tambin su particular revuelta. Este joven pas (que alcanz la independencia de Francia en 1961) se caracteriza por formar parte del Magreb pero tambin est inmerso en el frica occidental. Se encuentra, por tanto, en un territorio donde confluyen idiomas, etnias, tribus y una historia convulsa. El hecho de que Mauritania no haya logrado convertirse en el crisol de las culturas y las tradiciones rabes y africanas le causa no pocos desencuentros de carcter interno y externo.

Las movilizaciones que se iniciaron a principios del 2011 mantienen algunos puntos en comn con el resto de las revueltas acaecidas en el norte de frica pero, al mismo tiempo, ponen de manifiesto las peculiaridades del pas con respecto al resto de pases rabes de su entorno. La diferencia fundamental de las revueltas en Mauritania es su falta de homogeneidad y, por tanto, la dificultad para convertirse en un movimiento ampliamente seguido por la poblacin. Esto, a su vez, reduce sus posibilidades de influir en las decisiones polticas y, sobre todo, le impide derrocar al actual presidente, Uld Abdel Aziz. Adems, los indicadores de desarrollo humano muestran que Mauritania sufre la pobreza, bajsimas tasas de alfabetizacin, la invisibilidad del Estado de derecho y la ausencia de prestaciones mnimas de servicios pblicos. A todo esto se aaden el elevado grado de corrupcin poltica, que extiende sus redes por todos los mbitos del sector pblico, y la larga tradicin de intervencionismo militar en la vida poltica. Por otra parte, desde el principio, las reivindicaciones estuvieron lideradas por grupos muy alejados en sus intenciones respectivas, que luchaban con intereses y objetivos distintos. La diferencia en la primavera rabe de Mauritania no la marca solo su carcter africano, sino tambin, la participacin de los movimientos islamistas desde el principio de las protestas. En especial, destaca el papel desempeado por el principal partido islamista moderado, Tawassul.

Los aspectos comunes a las movilizaciones de Mauritania y las de otros pases rabes son la falta de expectativas de cambio y la decepcin ante una clase poltica inoperante y corrupta, as como el incremento paulatino del grado de indignacin de la ciudadana ante esta situacin. El detonante de la primera gran manifestacin convocada el 25 de febrero del 2011 fue, como en Tnez, la autoinmolacin de un ciudadano, Yaqub Uld Dahud.

Los manifestantes pedan que la situacin econmica mejorara, que las condiciones sociales de grupos profundamente marginados y excluidos fueran revisadas, y que se llevara a cabo una reforma de la Constitucin y del sistema electoral que permitiera una mejor representacin de todos los colectivos y garanta de transparencia y gestin de los asuntos pblicos. Es decir, las primeras reivindicaciones tenan un marcado carcter reformista. El paso del tiempo, la escasa utilidad de sus protestas y la aparicin de nuevos actores radicaliz el contenido de las proclamas y propici que apareciera el grito Dgage Aziz. La peticin de que el Presidente de la Repblica Muhammad Uld Abdel Aziz dimita y abandone el poder es una constante desde finales de 2011 hasta la actualidad.

Las reacciones del rgimen fueron rpidas y, por el momento, exitosas, ya que han logrado su objetivo: la continuidad del actual equilibrio de fuerzas entre las lites militares y las polticas (con la exclusin de los partidos que forman parte de la Coordinacin de la Oposicin Democrtica, COD). Aun as, las revueltas continan y su objetivo es que el presidente dimita y los militares se alejen de la poltica.

Las reivindicaciones de las movilizaciones en Mauritania se ordenan en cuatro lneas generales:

La primera de ellas es la protagonizada por los movimientos islamistas, que no forman un grupo homogneo. Por un lado, el partido Tawassul apoy y particip en las primeras grandes convocatorias para llevar a cabo manifestaciones en la capital, Nuakchot. Por otro lado estn las protestas iniciadas a finales del 2011 y principios del 2012 por los estudiantes del ISERI (Instituto Superior de Estudios e Investigaciones Islmicos) en contra del anuncio de las autoridades de trasladar la sede de Nuakchot a Ain al-Atrs (zona oriental del pas). Esta medida es interpretada por la rama estudiantil del partido Tawassul y por el sindicato de estudiantes UNEM (Unin Nacional de Estudiantes Mauritanos) como una forma de disminuir el reclutamiento de jvenes universitarios en el partido islamista. Las protestas de los estudiantes fueron duramente represaliadas por los cuerpos de seguridad en enero del 2012. Por ltimo, destacan las manifestaciones de las mujeres salafes en marzo del 2012 en contra del arresto de sus maridos, acusados de participar o apoyar actividades terroristas contra el Estado. Exigan la implantacin de la shara o ley islmica y, por tanto, el fin del modelo democrtico de representacin como forma de gobierno. Estas manifestaciones no tendran mayor relevancia si no fuera porque un sector de los medios de comunicacin, en especial de la prensa escrita, carg contra el partido Tawassul al afirmar que su vertiente salaf estaba adquiriendo poder, con el consiguiente riesgo para la democracia.

La segunda lnea es la que lideran los movimientos que representan a los colectivos negro-mauritanos. Estos se pusieron una vez ms en marcha y se sumaron a las movilizaciones generales del pas pero su protesta era muy distinta. Se sienten constantemente amenazados por el poder rabe del rgimen y perciben que el proceso de renovacin del censo civil llevado a cabo por las autoridades centrales los discrimina. Los requisitos para mostrar que son mauritanos son mayores que los que se piden a los mauritanos pertenecientes a las tribus bidn. Para llevar a cabo sus protestas se organizan en torno al movimiento Touche pas ma nationalit e incluso el lder del grupo abolicionista IRA ha protagonizado alguna quema pblica de libros sagrados del islam porque afirma que justifican la existencia de la esclavitud.

La tercera lnea es la del movimiento social surgido al mismo tiempo que en otros pases rabes para protestar por la situacin econmica y social del pas. Los grupos que respaldan estas protestas pertenecen a las clases medias y tienen un marcado carcter urbano. Cuando los partidos polticos participaron en las primeras convocatorias, el movimiento rechaz su apoyo porque no queran que ningn partido rentabilizara las manifestaciones.

Para terminar, la ltima lnea que podemos resaltar es la encabezada por los partidos polticos de la oposicin ms crticos con la situacin que atraviesa el pas. Tras la ruptura de la Coordinacin de la Oposicin Democrtica (COD) y la radicalizacin de las posturas de los principales partidos de la oposicin contra Abdel Aziz, como Tawassul, la Reagrupacin de Fuerzas Democrticas (RFD) y la Unin de Fuerzas del Progreso (UFP), las movilizaciones y sus proclamas se han endurecido. La quiebra dentro de la COD se produjo cuando Tawassul, RFD, UFP y otros pequeos partidos no quisieron participar en los Dilogos Nacionales emprendidos por el presidente en septiembre del 2011. Estas conversaciones pretendan alcanzar un consenso que permitiera celebrar las elecciones legislativas bajo la presidencia de Abdel Aziz. La nica opcin viable para estos partidos de la oposicin es la salida del poder del actual presidente. Por eso renovaron sus esfuerzos contra l a mediados del 2012, gracias al impulso logrado por el xito de las revueltas rabes en otros pases y por la victoria de los partidos islamistas en las elecciones generales de Egipto, Tnez y Marruecos.

La radicalizacin del partido moderado islamista y de otros partidos polticos que tradicionalmente haban formado parte de la oposicin bajo la dictadura de Uld Taya muestra, por un lado, las dificultades que implica respetar las reglas del juego institucional en un contexto poltico autoritario y, por otro, la posibilidad de una reforma institucional gracias a la fuerza de las movilizaciones, tal y como lo ha puesto de manifiesto el desarrollo de los acontecimientos en otros pases del mundo rabe.

Fuente: http://www.aish.es/index.php/es/component/content/article/242-clavesmauritania/4103-mauritania-822013-ique-fue-de-la-primavera-arabe-en-mauritania



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