Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2013

Elecciones cubanas

Manuel E. Yepe
Rebelin


No son muchos los extranjeros que comprenden por qu el ms reciente sufragio general en Cuba fue considerado un gran xito cuando result en la aprobacin de todos los candidatos.

Cuando triunf la revolucin cubana en enero de 1959, haba en las masas identificadas con la revolucin victoriosa una clara conciencia, prcticamente unnime, acerca de las cosas que habra que demoler. Entre ellas estaba el sistema electoral.

El de Cuba era un sistema electoral que se anunciaba como copia al carbn del estadounidense, aunque en verdad era una parodia de ste. Se haba implantado tras el cese de la ocupacin militar que sufri la Isla de 1898 a 1902 y se mantuvo vigente durante toda la etapa neocolonial, hasta el ltimo da de 1958.

Las elecciones en Cuba, como las estadounidenses, estaban estructuradas de manera tal que favoreciera a aquellos candidatos que dispusieran de ms recursos econmicos para su campaa, lo que garantizaba que fueran sus compromisos con los sectores ms acaudalados los que determinaran que se gobernara en beneficio de los ricos.

En perodos de normalidad, la ciudadana disfrutaba cada cuatro aos del derecho a escoger a la mxima autoridad de la nacin entre candidatos propuestos por partidos polticos que eran controlados por sectores de la oligarqua domstica estrechamente ligados a Estados Unidos, lo que aseguraba el ejercicio real del poder por una cpula que no se someta a eleccin alguna.

Cuando las condiciones lo permitan, podan participar en los comicios fuerzas discrepantes que no significaran un peligro real para el control de la situacin y, si se apreciaba una amenaza grave, se recurra al golpe de estado por parte de una oficialidad de las fuerzas armadas cuya fidelidad a los intereses de Washington estaba garantizada. Los golpistas habran de ejercer el poder hasta que se pudiera regresar a la democracia representativa.

Las campaas electorales de los partidos polticos integrados en el sistema costaban muchos millones de dlares, casi todos aportados por los oligarcas y por grupos econmicos que se disputaban mejores posiciones para incrementar sus ganancias, apoyando a uno, algunos o todos los aspirantes para garantizarse compromisos con los triunfadores y una mayor influencia en las decisiones del gobierno, dentro de la continuidad del rgimen.

Se llenaban de pasquines las fachadas, postes, puentes, tendidos elctricos y telefnicos de todo el pas, al igual que de anuncios electorales las vallas, la prensa, la radio y la televisin. Estos enormes gastos, tan desproporcionados respecto a la miseria que sufra la mayora de la poblacin, eran posteriormente retribuidos por los polticos a sus magnnimos contribuyentes mediante favores salidos de la corrupcin ms impdica.

Con la nueva institucionalidad que tom forma en 1976, se puso en prctica el actual sistema electoral que promueve una activa participacin popular que se manifiesta en la facultad ciudadana de escoger, postular, elegir, controlar y revocar a sus representantes. En el sistema poltico cubano no participan partidos electorales. Las Asambleas Municipales, integradas por delegados postulados y electos directamente en la base, acuerdan las candidaturas de delegados a las Asambleas Provinciales y de los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular que sern votadas por la poblacin, tambin de manera directa, secreta y voluntaria.

Otra singularidad del sistema poltico cubano es que ningn representante, diputado o delegado de cualquier nivel, recibe remuneracin alguna salario, dieta o cualquier otra prestacin o beneficio por el desempeo de la labor para la que fue elegido. En Cuba, no se admiten campaas electorales. La comisin electoral de cada circunscripcin lleva a cabo la divulgacin sobre los candidatos en pie de igualdad. Para cada cargo ha de haber un mnimo de dos candidatos.

El voto es enteramente voluntario, pero se estimula y promueve la mayor concurrencia posible a las urnas, algo que ha hecho una tradicin la entusiasta participacin masiva de la ciudadana en cada acto electoral.

Cada elector que concurri a las urnas el 3 de febrero de 2013, lo hizo para dar su aprobacin o no al proceso profundamente democrtico que culmin con la nominacin de los candidatos a diputados y a delegados a las Asambleas provinciales, completando as un proceso que comenz poco tiempo antes en su barrio, del cual se haba mantenido al tanto a travs de su delegado.

Fue ciertamente notable que ms del 90% del electorado cubano ejerciera el voto y que, respecto a la eleccin de diputados, apenas un 4,62% de las boletas fueran depositadas en blanco y un 1,21% fueran anuladas.

Ha sido una enrgica demostracin de aprobacin del sistema poltico cubano.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter