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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2013

No hay empresas de seguridad para los refugiados africanos
Guerra y oportunidades en Mali

Ramzy Baroud
The Palestine Chronicle

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Se prev que la empresa britnica de seguridad G4S obtenga unos generosos beneficios gracias a las crisis en Mali, Libia y Argelia. Reconocida como una de las mayores empresas de seguridad del mundo, la marca del grupo se desvaloriz durante las Olimpiadas de Londres del ao pasado al no lograr satisfacer las condiciones del contrato del gobierno. Pero se espera que G4S se recupere rpidamente con la creciente inestabilidad en el norte y oeste de frica.

La crisis de los rehenes del pasado 1 6 de enero en la planta de gas de Ain Amenas en Argelia, donde murieron 38 rehenes, es el inicio de la vuelta de al-Qaeda no como unos extremistas a la fuga sino como militantes bien preparados y capaces de atacar en lo ms profundo de territorio enemigo y de causar graves daos. Para G4S y otras empresas de seguridad esto supone una demanda cada vez mayor. El grupo britnico [] est asistiendo a un aumento de su trabajo que va desde la vigilancia electrnica a la proteccin de viajeros, declar a Reuters el presidente regional de la compaa. Por toda frica la demanda ha sido muy fuerte, afirm Andy Baker. La naturaleza de nuestro negocio hace que la necesidad de nuestros servicios aumente en entornos de alto riesgo.

Si el mortfero encuentro con al-Qaeda de Argelia fue suficiente para que el pas del norte de frica apelara a las compaas de seguridad que emergen en el mercado africano, Libia debe de ser un paraso de las empresas de seguridad privada. Despus de que la OTAN derrocara al rgimen del dirigente libio Muammar Gaddafi y de su brutal asesinato en Sirte el 20 de octubre de 2011, por toda Liba surgieron muchas milicias algunas de ellas armadas con armamento pesado, cortesa de los pases occidentales. Al principio se rest importancia a estas perturbadoras escenas de milicias armadas que establecan checkpoints en cada esquina considerndolas una inevitable realidad porstrevolucionaria. Sin embargo, cuando los propios occidentales se convirtieron en su objetivo por fin se concedi a la seguridad en Libia un lugar relevante en la agenda.

En Libia ya operaban muchas empresas de seguridad privada y algunas incluso estaban presentes en el pas antes de que fuera derrocado oficialmente el anterior gobierno libio. Varias eran prcticamente desconocidas antes de la guerra, incluyendo una pequea empresa privada britnica, Blue Mountain Group. Esta empresa era la responsable de cuidar la misin diplomtica estadounidense en Bengasi, quemada el pasado 11 de septiembre. Posteriormente se supo que el ataque a la embajada haba sido planificado con anterioridad y que estaba bien coordinado. A consecuencia del ataque murieron cuatro estadounidenses, incluido el embajador J. Christopher Stevens. Sigue sin estar claro por qu el Departamento de Estado haba optado por contratar a Blue Mountain Group en vez de a una empresa ms grande de seguridad, como suele ser el caso en otras embajadas y grandes compaas occidentales que ahora rivalizan por reconstruir el mismo pas sobre el que sus pases conspiraron para destruir.

El lucrativo negocio de destruir, reconstruir y proteger ya se ha visto en otras guerras y conflictos alentados por intervenciones occidentales. Las empresas privadas de seguridad son los intermediarios que impiden que los habitantes locales molestos se interpongan en el camino de la diplomacia y de los gigantes de los negocios de la postguerra.

Cuando un pas acaba por desmoronarse bajo la presin de las bombas antibnquer y otras armas avanzadas, las empresas de seguridad acuden ah para garantizar la seguridad del lugar mientras los diplomticos occidentales emp iezan a negociar el futuro de la riqueza del pas con las elites locales emergentes. En Libia quienes ms contribuyeron con armas son quienes recibieron los mejores contratos. Por supuesto, mientras se saquea el pas destruido la poblacin local es quien sufre las consecuencias de tener a unos bestias extranjeros armados vigilando sus barrios en nombre de la seguridad.

Hay que decir que el gobierno libio ha rechazado especficamente a los contratistas armados estilo Blackwater (aunque ya estn sobre el terreno) por temor a provocaciones similares a las ocurridas en la Plaza Nisour de Bagdad y a asesinatos similares en todo Afganistn. En Libia el objetivo es permitir transacciones comerciales tranquilas sin protestas ocasionales provocadas por extranjeros que disparan a la menor provocacin. Pero teniendo en cuenta la deteriorada seguridad en Libia que creada por la destruccin sistemtica del gobierno central y de todo su aparato militar, la solucin del problema de seguridad sigue siendo un tema fundamental de discusin.

Las empresas privadas de seguridad consisten esencialmente en mercenarios que ofrecen sus servicios para ahorrar a los gobiernos occidentales el coste poltico de tener demasiadas vctimas. Aunque sus sedes suelen estar en ciudades occidentales, muchos de sus empleados provienen de pases del llamado tercer mundo. Para todos los que estn implicados en el negocio resulta mucho ms seguro proceder de esta manera ya que cuando el personal de seguridad asitico, africano o rabe resulta herido o muerto en servicio, como mucho se registra el hecho como mera noticia con pocas consecuencias polticas y sin audiencias en el Senado ni investigaciones gubernamentales.

Mali, un pas del frica Occidental que est padeciendo mltiples crisis (golpes militares, guerra civil, hambre y, por ltimo, una guerra total dirigida por Francia) es probablemente la prxima vctima u oportunidad del tro mortfero: gobiernos occidentales, grandes corporaciones y, por supuesto, empresas de seguridad privadas.

E n efecto, Mali es el terreno perfecto para estos oportunistas, que no ahorrarn esfuerzos para explotar su enorme potencial econmico y su ubicacin estratgica. Este pas del frica Occidental ha cado bajo las influencias tanto poltica como militar occidentales. El ao 2012 supuso un escenario modlico que en ltima instancia y de manera predecible llev a la intervencin occidental que finalmente tuvo lugar el 11 de enero, cuando Francia emprendi una operacin militar supuestamente con el objetivo de derrotar a extremistas islamistas armados. Hacindose eco de la misma lgica del gobierno Bush cuando declar por primera vez la guerra contra el terrorismo, el presidente francs Francois Hollande declar que la operacin militar va a durar lo que sea necesario .

Pero por muy atractivo que parezca el escenario maliense, es tan complicado como impredecible. Posiblemente ninguna cronologa lineal puede desentraar en trminos simples la crisis que se avecina. Con todo, todas las seales apuntan a enormes alijos de armas que fueron desde Libia a Mali siguiendo la guerra de la OTAN. Se produjo un nuevo equilibrio de poder al empoderar a los siempre oprimidos tuareg e invadir el pas de militantes endurecidos por el desierto pertenecientes a diferentes grupos islmicos. Tanto en el norte como en el sur del pas se desarrollaron al mismo tiempo dos lneas simtricas de agitacin. Por una parte, el Movimiento Nacional Tuareg para la Liberacin de Azawad (MNLA, por sus siglas en ingls, como las que se citan a continuacin) declar la independencia en el norte y rpidamente se le unieron Ansar Dine, Al-Qaeda en el Magreb Islmico (AQIM) y el Movimiento para la Unidad y la Yihad en frica Occidental (MOJWA). Por otra parte, en el sur del pas Amadou Haya Sanogo, un capitn del ejrcito formado por Estados Unidos, derroc en marzo al presidente del pas Amadou Toumani Tour.

El guin maliense se desarroll tan rpido que daba la impresin de que no haba otra opcin que la inmediata confrontacin entre el norte y e l sur. Francia, el antiguo amo colonial de Mali, esgrimi rpidamente la carta militar y se esmer para que los pases de frica Occidental se unieran a su campaa. El plan era que la intervencin pareciera una campaa exclusivamente africana en la que sus benefactores occidentales se limitaran a aportar apoyo logstico y poltico. De hecho, el 21 de diciembre el Consejo de Seguridad de la ONU aprob enviar una fuerza dirigida por africanos (de 3.000 soldados) procedente de la Comunidad Econmica de los Estados de frica Occidental (ECOWAS) para perseguir a los militantes del norte por el vasto desierto de Mali.

Sin embargo, la guerra estaba programada para septiembre de 2013 para permitir a Francia formar un frente occidental unido y tratar de fragmentar l as fuerzas malienses. Pero parece ser que la toma por parte de los militantes de la ciudad de Konna, cerca de la capital, Bamako, forz a Francia a intervenir y sin autorizacin de la ONU. La guerra que se emprendi en nombre de los derechos humanos y de la integridad territorial ya ha provocado las protestas de las principales organizaciones de derechos humanos por los crmenes cometidos por las fuerzas extranjeras y sus socios del ejrcito maliense. No obstante, lo que por ahora parece una fcil conquista francesa ha provocado que las dems potencias occidentales se relaman ante la posibilidad de tener acceso a Mali, donde es poco probable que en un futuro inmediato haya un gobierno central fuerte.

El 25 de enero la pgina de la Agencia de Prensa Africana (APA) estaba repleta de artculos acerca de la entusiasta implicacin occidental en solidaridad con la iniciativa de guerra francesa. Los artculos iban desde Italia va a enviar un avin para ayudar a transportar tropas a Mali a Alemania promete ayuda para la intervencin en Mali. Todo el mundo pareci hacer odos sordos al llamamiento al dilogo poltico, tanto ms cuanto que es probable que el conflicto tnico devaste el pas en los prximos aos. Mientras tanto, segn la APA Reino Unido ofrece ayudar a Mali a encontrar una hoja de ruta poltica cuyo objetivo sea garantizar el futuro poltico del pas africano.

Mientras Francia, Estados Unidos y los pases de la Unin Europea determinan el futuro de Mali por medio de campaas militares y hojas de ruta, el propio pas est tan debilitado y desfigurado polticamente que le resulta imposible hacer frente a los planes extranjeros. Para la empresa G4S y otras empresas de seguridad Mali encabeza actualmente la lista del emergente mercado de seguridad en frica. Nigeria y Kenia le siguen de cerca y por todas partes surgen posibilidades.

Desde Libia a Mali se est teniendo lugar una historia tpica en la que se unen contratos lucrativos y enormes posibilidades de todo tipo. Cuando las empresas de segurida d hablan de un mercado emergente en frica, se puede tener la certeza de que el continente va a volver a caer presa de las cada vez mayores ambiciones militares y de prcticas comerciales injustas. Mientras que probablemente G4S va a sacar brillo a su empaada marca, cientos de miles de refugiados africanos (800.000 nicamente en Mali) seguirn sus viajes interminables por fronteras desconocidas y desiertos implacables. Su seguridad no le importa a nadie puesto que en las empresas privadas de seguridad no hay lugar para refugiados sin dinero.

Ramzy Baroud (www.ramzybaroud.net) es un columnista de medios internacionales y editor de PalestineChronicle.com. Su ltimo libro es My Father was A Freedom Fighter: Gaza's Untold Story (Pluto Press).

Fuente: http://palestinechronicle.com/no-security-firms-for-african-refugees-opportunities-and-war-in-mali/



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