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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2013

Un poema de Francisco Fernndez Buey sobre Benedetto XVI cuando an era el temible cardenal Ratzinger

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Joan o Juan Rosell, el presidente de la CEOE, despus de insultar a millones de trabajadores, ni se va ni dimite. Arturo Fernndez, el vicepresidente, despus de estafar a la Seguridad Social como el que pasea una maana de domingo por el Retiro, sigue tan tranquilo y tan chulo como siempre. A l nadie le tose ni le llama la atencin. El suegrsimo del yernsimo, a pesar de ser fuertemente abucheado por ensima ms por una ciudadana que est hasta las narices y el cuello, ni abdica ni tiene intencin. Don Mariano sigue en sus trece, dirigiendo (aparentemente) un grupo poltico que est a punto de cometer una de las mayores tropelas antidemocrticas que se recuerdan impidiendo la tramitacin de la IPL sobre la dacin de pago, a pesar de que ms de medio pas apenas le escucha ni confa en nada de lo que dice. De Ana Mato mejor no hablar; eso s su marido ha sido despedido finalmente por el PP (Por qu si todo es falso?). Artur Mas, el president neoliberal por excelencia, sigue apoyando a don Oriol Pujol, el hijo del intocable, que por supuesto sigue en su puesto de secretario general del partido gobernante en Catalunya. Duran i Lleida, el jefe del partido que ha aceptado ser una organizacin corrupta, sigue dando lecciones de democracia y honestidad urbi et orbe. Y as siguiendo

Pero, sorpresas nos da la vida, alguien ha dimitido o cuanto menos lo ha dejado: Benedetto XVI. Ya no habemus Papa.

Por cansancio, por enfermedad, por aos o porque tal vez haya algn gato encerrado (y no precisamente el de Schrdinger). No se sabe, no sabemos. De quin es polticamente hablando el ex Papa, basta saber que es amigo ntimo de nuestro Rouco Varela, una de las encarnaciones ms consistentes (y ms terribles) de la derecha extrema del fundamentalismo conservador catlico, y enemigo declarado de que todo lo que huela o se aproxime a la teologa de la liberacin o a colectivos de cristianos por el socialismo.

En el da de su jubileo inesperado, acaso valga la pena retomar un poema de un autor que colabor en numerosas revistas cristianas desde una ptica filosfica alejada pero desde una coincidencia poltica muy intensa con aquellos que luchaban por un mundo ms justo y ms humano, reivindicando el pensamiento crtico, el que construye alternativas para una sociedad ms justa y solidaria, como dira el poeta, profesor, ecologista y maestro Jorge Riechmann. Hablo del autor de Marx (sin ismos ), de Francisco Fernndez Buey.

No fue su nico poema, escribi algunos ms [1]. Uno no es brechtiano como si fuera cualquier cosa. Este que propongo recordar ahora lleva por ttulo Bienvenido, mister Ratzinger. Abra uno de sus grandes libros [2]. Est fechado en 1993, cuando el Gran Inquisidor no era an Papa:

 

Cuando el asunto pareca finalmente liquidado

y era seguro que "aquello" no regresara

para inquietar atormentadas mentes infantiles,

cuando su crisis haba sido diagnosticada como ltima

y "aquello" era slo materia para chistes acadmicos,

cuando podamos ya airear nuestras miserias

sin las viejas restricciones moralistas,

cuando ya el otro Karl no tena adversarios

de talla

y el canto al final de las ideologas

bajaba de la Academia a la calle,

cuando ya nada se opona, amigos,

a que pudiramos ser tan cnicos

como nuestros enemigos,

cuando empezbamos a identificarnos con la autntica vida,

esto es, la de los otros,

y el ser de una pieza resultaba de mal gusto,

cuando la divisa del era ya todo vale

y todos estbamos de acuerdo

en que todo est permitido

menos alterar las sabias leyes del mercado,

la bicha volvi.

La desenterr el inquisidor Ratzinger, oh maravilla,

contra los nuevos telogos.

Y entonces qued definitivamente demostrado

que el marxismo no era una ciencia,

compaeros.

 

Para que no haya dudas sobre la ptica poltica nada sectaria desde la que est escrita el poema, copio las palabras iniciales de una entrevista que le realiz en 2011 su amigo, el historiador, activista y cristiano para el socialismo Jaume Botey, con el que colabor, junto a Neus Porta, su compaera, en la escuela de alfabetizacin de alumnos de Can Serra (LHospitalet de Llobregat, Barcelona). Dicen as:

La primera cosa que querra decir es que a mi lo de considerarme marxista o no, siempre me ha parecido una cosa secundaria. Aunque pueda parecer otra cosa desde fuera, no es mi asunto. Tambin para Manolo Sacristn lo de ser marxista era tan secundario que en discusiones bastante serias que tuvimos con amigos y colegas Manolo quera considerarse fundamentalmente comunista. Yo tambin. Para mi, el marxismo es una historia de la que han salido muchas cosas. Siempre consider que eso del marxismo haba pasado a ser uno de los elementos de la cultura superior y que, para entendernos, haba marxistas de derechas y marxistas de izquierdas. La lnea divisoria de la lucha social y poltica en nuestro mundo, no pasa por ser marxista o no marxista. De estudiante ya me encontraba ms a gusto en las batallitas cotidianas con gente que no eran marxistas sino que eran anarquistas, cristianos o socialistas utpicos, que con los marxistas. Creo que hay que hacer un esfuerzo por superar confesionalidades de cualquier tipo y caminar hacia una cultura laica tolerante, consciente de las dificultades, de lo que ha sido la cultura laica de izquierdas hasta ahora.

Sacristn, prosegua su amigo y compaero, tena muy claro que uno de los problemas principales del marxismo es que nunca ningn marxista haba dicho nada interesante sobre un tema tan clave para las personas como la muerte. Nuestras cosmovisiones, que se pretenden globalizadoras, no tienen explicaciones para casi nada de lo profundo, no slo de la muerte, sino de casi ninguno de los grandes problemas de la persona, por ejemplo de la relacin entre mi yo privado y mi yo pblico.

Estudiar la vida, la obra, la tragedia de Antonio Gramsci podra ayudarnos a vislumbrar algo en esta lnea. Gramsci y Simone Weil fueron los dos pensadores contemporneos que ms interesaron al luchador antifranquista-comunista.

 

Notas:

[1] Este es casi indito. No est fechado: Cuando yo era joven / los jvenes a quienes trataba/ lo tenan todo claro. /Si uno deca "no s, no s"/ le llamaban vacilante y caga dudas./ Ahora que empiezo a ser viejo/ y crea empezar a saber algo de algo,/ los jvenes a los que trato /me dicen: /"No s, no s, el mundo es muy complejo"./ Tal vez por eso / hoy me gustan los jvenes de ayer / tanto como ayer / me gustaban los jvenes de hoy.

[2] Abra la edicin de Discursos para insumisos discretos . Ed. Libertarias. Madrid, 1993.

 

Salvador Lpez Arnal es miembro del Frente Cvico Somos Mayora

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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