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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2013

23F, mareas ciudadanas por la democracia

Agustn Moreno
Cuarto Poder


Hemos comenzado el ao a caballo entre los recortes y la corrupcin. El centro de gravedad se traslada continuamente de un lado a otro, porque su corrupcin son nuestros recortes. La generalizacin de los casos y su gravedad (papeles de Brcenas, Urdangarin, Pallerols, EREs de Andaluca, Daz Ferrn, etc.) y la menor tolerancia de la sociedad por el contexto de dificultades econmicas han hecho que la poblacin salga a la calle, vaya ante las sedes del PP y se produzcan abucheos a ministros y polticos. La corrupcin es un delito y como tal tiene sus culpables y vctimas. stas son los propios espaoles y si no se hace justicia con los culpables, la legitimidad de la democracia ser cero.

La situacin econmica no mejora. El FMI dice que 2013 va a ser peor que 2012. Hemos comenzado el ao destruyendo 8.500 empleos diarios y estamos en los seis millones de parados, segn la EPA, aunque lo intente negar el presidente de una patronal que en vez de invertir se dedica a destruir masivamente empleos aplicando la reforma laboral. La pasada semana en un acto de presentacin del libro Qu hacemos con la poltica econmica?, en el Ateneo de Madrid, surgieron dos datos econmicos espeluznantes: a) aunque se empiece a recuperar la economa vamos a mantener cinco millones de parados durante ms de una dcada; b) la tendencia a la empleabilidad de los mayores de 50 aos tiende a cero. El primer escenario niega toda esperanza con el actual gobierno y su poltica econmica. No hay recuperacin posible ni creacin de empleo suficiente con una tasa de paro estructural tan brutal y la consiguiente cada del consumo. Menos an, cuando se mantiene la poltica de austeridad y el presupuesto de la UE se ha recortado para la prxima dcada. El segundo dato es peor an: los parados mayores de 50 aos tienen muy difcil colocarse y muchos acabarn mal viviendo con pequeos subsidios. Pero, sobre todo, pone de manifiesto la gran mentira del sistema: si es muy difcil encontrar trabajo antes de los 30 aos y despus de los 50 tambin, cmo se van a poder tener cotizaciones de 37 y ms aos para tener derecho a una pensin digna?

Por eso, detrs de los falsos anuncios de brotes verdes de ministros, banqueros, autoridades de la UE lo nico real es un inmenso saqueo al pas y a sus ciudadanos. Es la aparicin de una nueva barbarie. Y lo que llamamos neoliberalismo es justamente esta gran perturbacin. Porque la barbarie est anidando en la tremenda brecha que se ha abierto en el sistema-mundo capitalista, en la desesperacin de los trabajadores al borde del hambre, en la mentira interesada en que se acabe la lucha de clases para convertirse en lucha entre etnias, en la hipocresa de los ricos que ven una amenaza en los inmigrantes, esos pobres que tienen la desgracia de buscar un trabajo manual fuera de su pas de origen, en un mundo globalizado donde se mueven a discrecin los capitales y las mercancas.

Pero lo que produce angustia no es slo la permanencia y extensin de los males sociales, sino la constatacin de que la resistencia o se siente impotente o todava est sin columna vertebral. Hosbawm deca que quiz el mayor problema es que nos hemos acostumbrados a convivir con la barbarie. Y mal asunto cuando se aprende a tolerar lo intolerable. O no es intolerable la obscenidad de un sistema econmico que podra acabar hasta cuatro veces con el hambre en el mundo con la fortuna de las cien personas ms ricas y no lo hace?

En Espaa parece que hemos perdido una guerra. Con seis millones de parados, la destruccin del dbil estado de bienestar, la expropiacin de lo pblico, los desahucios de viviendas, el empobrecimiento generalizado de las masas obreras y hasta de la clase media. Conocemos lo que pasa, la verdad del holocausto social. Lo padecemos. El castigo tan tremendo que estn sufriendo los trabajadores y ciudadanos hace que la conciencia social est empezando a despertar del letargo. Sobran motivos para la movilizacin, la pregunta es por qu no se produce un estallido social? 

El poder construye el sistema de alienacin y de dominacin sobre los ladrillos del miedo y de la mentira. Y el miedo y la represin son muy paralizantes. Por eso no es fcil combatir el desorden. Por falta de conciencia o porque la indignacin no es suficiente. Deca Paco Fernndez Buey que las gentes suelen estar con Goliat, con el Poder que se supone que va a ganar la desigual batalla contra el dbil, contra el pobre, contra el obrero. Slo suele estar con David post festum, cuando los hechos ya han pasado y los avatares son parte de la memoria. Y cuando los apoyos se dividen durante el transcurso de los acontecimientos, es porque existe alguna expectativa razonable de que David, con su honda, es un poder o est a punto de serlo. Y la honda de David debe de ser un programa alternativo y una bandera tica.

Para que el miedo cambie de bando, para que crezca la esperanza entre los ciudadanos, para que no nos roben definitivamente el futuro, es necesaria una tica de la resistencia. Para poder sobrevivir a tanto desorden, para volver a empezar una y otra vez la lucha contra la barbarie, porque sigue habiendo en este pas ms llanto y sufrimiento del que se puede comprender. Y ello pasa por tomar conciencia de la situacin, movilizarse de forma unitaria y contundente, construir alternativas programticas y polticas que apuesten por la regeneracin democrtica de raz.

Dar cauce a la indignacin, defender los derechos y transformar la situacin, de eso se trata. Para ello, el 23 de Febrero ms de dos centenares de organizaciones convocan o se adhieren a grandes marchas en Madrid y en otras ciudades de Espaa. Van a estar todas las grandes mareas ciudadanas (verde, blanca, violeta) que vienen luchando por los derechos sociales, los servicios pblicos y contra las privatizaciones; tambin participan los grandes movimientos sociales que se han creado en las plazas, calles y barrios (asambleas 15-M, 25-S, Frente Cvico), un amplsimo entramado organizativo de base y algunos partidos de la izquierda y progresistas. Los nicos que no han respirado hasta la fecha son los grandes sindicatos, seguramente ensimismados en sus rutinas de congresos y negociaciones con la CEOE y gobierno mientras la historia circula por otro lado. Deberan de convocar tambin, aunque slo sea por acompaar a sus afiliados.

En Madrid las marchas llegarn a Neptuno para expresar la defensa ciudadana de la Democracia cuando estamos asistiendo a un golpe de estado financiero. Va a ser un salto cualitativo la unificacin de todas las mareas y movimientos que vienen movilizndose por separado. Por el seguro xito de participacin, por su pluralidad, por la oportunidad de rechazar la corrupcin y las polticas antisociales. Y ojal lo fuera por sentar las bases de una alternativa ciudadana y poltica al turnismo de los partidos dinsticos de la segunda restauracin borbnica.

Yo el 23 de febrero ir a Neptuno en defensa de la Democracia y en contra de los recortes sociales, porque el estado de excepcin social y econmica en que vivimos lo han convertido en la regla cotidiana. Porque frente a la farsa del debate del estado de la nacin de dos das antes, el pueblo debe hacer acto de presencia frente a unas Cortes que no le representan y exigir su derecho a decidir. Porque no quiero que me confundan con corruptos, saqueadores, cmplices o pasivos que se quedan en su casa y que se acaba apuntando a su favor Rajoy. Pero, sobre todo, saldr a la calle por algo tan elemental y tan importante como la Decencia.

Agustn Moreno es profesor de Enseanza Secundaria en Vallecas (Madrid) y miembro de la Marea Verde.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/23f-mareas-ciudadanas-por-la-democracia/3918


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