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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2013

Un Ecuador hacia el Buen Vivir

Gonzalo Fernndez Ortiz de Zrate
Rebelin


Segn la mayora de las encuestas publicadas, el pueblo ecuatoriano volver a elegir el prximo 17 de febrero a Rafael Correa como presidente del pas, sin necesidad de celebrar una segunda vuelta. As, si estos sondeos se confirman -y si el voto indeciso no da alguna sorpresa-, Correa y el Movimiento Pas contarn con otros 4 aos para avanzar en su apuesta por el socialismo del buen vivir, partiendo de una notable presencia en la nueva Asamblea Nacional, que tambin se elige en esta fecha.

Las razones de este nuevo xito electoral son mltiples, pero destacamos tres: la primera es la incapacidad de la derecha para presentar una candidatura unitaria. De esta manera, bien porque los grupos empresariales y oligrquicos detrs de cada candidato conservador defienden intereses diferentes que pretenden posicionar como oposicin en la nueva Asamblea-, bien porque la derecha han amortizado la eleccin presidencial y plantea diversas candidaturas para valorar su proyeccin futura-, el voto de una derecha en retroceso se ha dividido en 6 diferentes opciones. La segunda razn es que nadie en la izquierda hace sombra a da de hoy a la hegemona del Movimiento Pas. As, Alberto Acosta, el otro candidato de izquierdas a la cabeza de la Coordinadora de Unidad Plurinacional, apenas llega al 2-4% de intencin de voto, frente al ms de 55-60% de Correa. Finalmente, y en tercer lugar, la ciudadana -y sobre todo los sectores populares de Ecuador- han visto mejoras palpables en sus vidas desde que se pusiera en marcha la revolucin ciudadana planteada por Correa, por lo que dicho apoyo se refleja electoralmente.

Esta ltima es quiz la razn ms importante que explique los sondeos. Tambin aqu los motivos son mltiples. En primer lugar, es indudable la vocacin del actual gobierno por activar las polticas pblicas de incidencia sobre el conjunto de la ciudadana. En este sentido, se ha producido una notable reduccin en los ndices de pobreza y desigualdad, recuperando al estado como agente de transformacin a travs de una mayor voluntad y capacidad rectora y redistribuidora. En segundo lugar, se ha conferido una estabilidad institucional muy notable a un pas acostumbrado histricamente a constantes y violentos cambios de gobierno, y se ha ahondado en los procesos de descentralizacin y democratizacin, estableciendo incluso frmulas de democracia directa en aspectos tan relevantes como la reforma de justicia o las corridas de toros -actualmente prohibidas en algunas provincias-.

En tercer lugar, la poblacin valora positivamente la recuperacin de la dignidad nacional del pas, as como su vocacin por participar del proceso de integracin latinoamericana. De este modo, Ecuador se ha enfrentado a los organismos internacionales como el FMI, y ha tomado parte en todos los procesos de emancipacin continental (ALBA, UNASUR, CELAC, etc.). Por ltimo, y en cuarto lugar, la poblacin confa en la explcita apuesta del Movimiento Pas por transitar desde una economa capitalista y desde un estado burgus hacia un socialismo del Buen Vivir -en el que la vida y no el capital se site en el centro, incluyendo los derechos de la naturaleza- y hacia un estado plurinacional. Esta es la gran apuesta, el gran compromiso de Correa y del conjunto de su movimiento junto al de muchas otras gentes y organizaciones que participaron en la avanzada Constitucin vigente-, un compromiso sistmico que trasciende los ritmos electorales y cortoplacistas, y que se proyecta en trminos histricos.

Precisamente por ello, y como no poda ser de otra manera, esta apuesta en el largo plazo no est exenta de dificultades. Tanto es as que se ha convertido en el punto de conflicto ms importante no slo entre las izquierdas ecuatorianas, sino tambin en todos los pases con gobiernos de cambio. Se est avanzando en esa transicin de sistema? Se pueden pedir ms avances, teniendo en cuenta el punto de partida, el poco espacio de tiempo transcurrido, y el papel obstruccionista de una derecha que detenta hegemnicamente el poder econmico y meditico? Es posible pasar ya de un modelo que prioriza un extractivismo redistributivo (petrleo, gas, etc.) a una matriz productiva nueva?

Los ritmos y las voluntades polticas en torno a esta transicin suponen la mxima expresin del enfrentamiento actual entre las izquierdas diversas. Para unas, insuficientes; para otras, en el margen de lo posible. Ah se sitan nudos importantes como los de la ley del agua, o el de la posibilidad de reabrir el debate sobre los alimentos transgnicos. No obstante, y adems de esta gran cuestin, hay tambin otros mbitos de conflicto ms especficos de Ecuador. As, por un lado, la Coordinadora de Unidad Plurinacional acusa a Correa de formas autoritarias de gobierno, de criminalizar la protesta social y de mantener una actitud confrontativa con las organizaciones no alineadas con su programa.

Al mismo tiempo, y por el otro lado, desde filas oficialistas se acusa a la Coordinadora de ejercer una oposicin sin concesiones, igualando a Correa con la derecha; de asumirse como alternativa ms radical, cuando por otro lado se hace una defensa naif de los principios y las estructuras de la agnica democracia liberal-representativa (apelando por ejemplo a la libertad de prensa frente a los conflictos del gobierno con los grandes medios de la derecha, o apelando a la separacin de poderes en torno a una reforma de un justicia parcial y conservadora); finalmente, tambin se lanzan ataques sobre el papel timorato, cuando no complaciente, que algunas personas y organizaciones de dicha Coordinadora jugaron en el golpe de estado del 30 de septiembre de 2010.

ste es el punto de partida para este nuevo mandato de Correa. Confiamos que sea, por un lado, el mandato en el que se avanza exponencialmente y de manera inequvoca en trminos de socialismo para el Buen Vivir; por el otro, deseamos tambin que las diferentes izquierdas ecuatorianas se articulen en base a agendas comunes, con voluntad constructiva y respeto mutuo. Es labor del gobierno, pero tambin de la oposicin. Ambos deben asumir dicha responsabilidad, porque la oportunidad que se ha abierto en Ecuador con la revolucin ciudadana no se puede desaprovechar. El pueblo ha despertado, y ya no le da la gana de volver a dormir. El camino es claro, es el socialismo, es el buen vivir, es la dignidad. Por ello todo nuestro apoyo internacionalista al proceso ecuatoriano, que tanto nos ha enseado y tanta esperanza ha trado a la izquierda mundial.

 

 

Gonzalo Fernndez Ortiz de Zrate Mesa Internacionalista de Alternatiba



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