Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2013

A quin sirve el Banco Central Europeo?

Mario del Rosal Crespo
Rebelin


La visita del actual presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, an tiguo vicepresidente de Goldman Sachs International (2002-2005), presidente de la Comisin italiana de privatizaciones (1993-2001) y consejero honorario de la Brookings Institution (desde 1993), ha despertado una notable expectacin entre la opinin pblica espaola. La razn fundamental es, probablemente, la sensacin general que el ciudadano tiene de que este organismo, como el resto de instituciones de la esfera de la Unin Europea, no slo no est ayudando a Espaa a afrontar la crisis, sino que est acelerando sus peores efectos sobre la clase trabajadora y las capas ms dbiles de la sociedad.

Y, sin embargo, esta indignacin no pasa de ser ms bien intuitiva debido al desconocimiento general que hay en relacin a las funciones concretas que el BCE des arrolla y sus consecuencias. A qu se dedica el BCE? Y, sobre todo, a quin sirve el BCE?

Esta institucin, cuyas races beben directamente de las teoras monetaristas desarrolladas por la Escuela de Chicago, diseadas por el Fondo Monetario Internacional e implementadas por los pioneros del neoliberalismo (Thatcher, Reagan y Pinochet), tiene un objetivo nico el control de la inflacin, un prohibicin expresa financiar directamente a los Estados y una condicin necesaria su independencia poltica.

La inflacin como obsesin

Las teoras monetaristas afirman que la inflacin es uno de los principales problemas que afectan al funcionamiento de la economa capitalista y que los prejuicios que genera ponen en peligro la eficiencia y la competitividad, lo que provoca, adems, importantes daos a algunos de los grupos sociales ms dbiles, como los pensionistas o los asalariados. Estos argumentos tan caros al Bundesbank y a su lter ego, el BCE esconden otras razones: el problema que la inflacin supone para los acreedores es decir, la banca y, sobre todo, el hecho de que el control de la inflacin es la excusa perfecta para implantar una poltica econmica destinada a imponer la contencin del salario real y la reduccin del salario relativo (esto es: la parte del PIB que revierte en los trabajadores a travs de los salarios).

No se trata de discutir si la inflacin es o no tan mala como la pintan, sino en aclarar cules son los factores que realmente la provocan. Y es justo aqu donde el alma monetarist a del BCE se hace evidente, puesto que slo tiene una respuesta para ello: los salarios. El resto de factores, como la monopolizacin y cartelizacin de los mercados o la dinmica de lucha social por los ingresos, son sistemticamente olvidados. El resultado es obvio: puesto que los salarios son los nicos culpables de la inflacin, slo se puede acabar con ella contenindolos o, en lo posible, reducindolos. Las estrategias para lograrlo son lamentablemente bien conocidas por todos: ataques constantes a los sindicatos, degradacin imparable de los derechos laborales, segmentacin de la clase trabajadora, notable tolerancia ante el paro crnico y creciente, etc.

La actual crisis no es ms que una nueva vuelta de tuerca en una estrategia que lleva funcionando a pleno rendimiento desde la fundacin del BCE (1998) y el nacimiento del euro (1999). Los resultados a lo largo de estos catorce aos han sido ciertamente exitosos para el capital, como lo demuestra el hecho de que el salario relativo se haya hundido en toda la zona euro desde su implantacin o que, en el caso extremo de Espaa, incluso el salario real haya cado.

Prohibicin de financiar a los Estados

Los estatutos del BCE prohben que esta institucin financie directamente a los Estados miembros de la z ona euro y confirma su total irresponsabilidad ante la deuda soberana de los pases. Con ello se pretende, segn las teoras dominantes, estimular la responsabilidad de los gestores del erario pblico y fomentar el equilibrio presupuestario.

La intencin r eal de esta poltica es bien distinta: abrir en canal un gigantesco espacio de negocio para los capitales privados. El resultado es tan lucrativo para unos pocos como dramtico para la mayora: la burbuja especulativa de la deuda pblica. Esta burbuja obedece a una dinmica tan sencilla como perversa: la eliminacin radical de la posibilidad de beneficios especulativos en el mercado europeo de divisas a raz de la puesta en marcha de la moneda nica, unida a las inmensas posibilidades que ofrece la desregulacin total del movimiento de capitales y su sofisticacin tcnica, empuja a los grandes fondos al mercado de bonos pblicos. Y como el BCE se niega sistemticamente a facilitar financiacin a los Estados, cuando stos se encuentran con problemas financieros graves derivados de la escasez de ingresos o el exceso de gastos generados por la crisis, no tienen ms remedio que acudir a estos mercados, donde los grandes fondos privados los esperan como agua de mayo para hacer su agosto.

Y, para mayor ignominia, el BCE decide abrir la barra libre del dinero barato a la banca con la supuesta intencin de que el crdito fluya a empresas y consumidores. Pero el resultado no es otro que ms madera para la especulacin con la deuda pblica. El mecanismo no puede ser ms palmario: al capital financiero le basta con el simple trmite de prestar a los Estados a tipos abusivos dinero obtenido del BCE a tasas histricamente bajas. Esta dinmica hace que las instituciones financieras y los grandes fondos se conviertan en los beneficiarios directos de un trasvase masivo de ingresos de los contribuyentes a la banca y los fondos especulativos. De ah que el BCE, cual bombero pirmano, est avivando constantemente el fuego de la especulacin con deuda pblica.

Por lo tanto, no hay que buscar las razones de la pertinaz cada de los salarios slo en los efectos de la crisis mundial o en las criminales contrarreformas laborales, ni la subida de la prima de riesgo nicamente en los veleidosos mercados, sino, adems, en la intolerable estrategia de un BCE que, en total sumisin al capital financiero, se desentiende de sus obligaciones como banco central, demostrando diariamente su desprecio por la ciudadana y su falta gentica de voluntad para ayudar a la recuperacin econmica.

Independencia poltica

Es impensable que este tipo de estrategias radicalmente contrarias al inters pblico puedan llevarse a cabo durante mucho tiempo a menos que la institucin encargada de ponerlas en prctica est protegida firmemente frente al contrapoder que la democracia puede representar. Para ello, el BCE ha cimentado slidamente su omnipotencia autocrtica sobre la base de la creencia insistentemente disfrazada de ciencia econmica segn la cual algo tan complejo tcnicamente y con efectos a medio y largo plazo como la gestin monetaria debe dejarse en manos de expertos independientes del poder poltico. As, liberados de la cortedad de miras de Gobiernos preocupados por las prximas elecciones y del populismo que esto puede engendrar, los tcnicos del BCE, perfectamente ajenos a la democracia y totalmente irresponsables de sus actos, supuestamente podrn implementar la poltica monetaria que debe hacerse, sea o no del agrado de los ciudadanos. Todo para el pueblo, pero sin el pueblo, que diran los antiguos. O, en romn paladino: el despotismo ilustrado.

Aunque esta conviccin profundamente antidemocrtica no es exclusiva del BCE, esta institucin es un caso nico en el mundo por su extremismo, no igualado ni por la Reserva Federal de los EE.UU. ni p or ningn otro banco central en el mbito de las economas capitalistas desarrolladas. El resultado de esta pretendida independencia poltica slo puede ser uno: dejar el poderoso brazo de la poltica monetaria directamente en manos del capital financiero, arrancndoselo al Estado, y convirtiendo a la clase trabajadora en espectador impotente de su propia ruina.

As pues, a quien sirve el BCE?

Mario del Rosal Crespo es Doctorando en economa internacional por la Universidad Complutense de Madrid y profesor de economa de bachillerato

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter