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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2013

Apuntes sobre las medidas cambiarias

Norberto Bacher
Rebelin


1 En la tarde de l 8 de febrero el gobierno venezolano anunci una serie de medidas financieras cuyo punto nodal es la modificacin de la relacin cambiaria del bolvar (bs) con relacin a la moneda internacional dlar (u$), que pas de la paridad vigente hasta ese momento de 4,30 bs por dlar a una nueva, que se fij en 6,30 bs por cada unidad monetaria extranjera, es decir que se produjo una devaluacin   del   46,5   % .

2 Cabe recordar que no es la primera devaluacin que realiza el gobierno bolivariano desde que se estableci el rgimen de control cambiario en 2003 . T ampoco es la de mayor magnitud de las realiz adas desde que se estableci ese control. Sucesivamente se pas de una equivalencia de 1,90 bs/u$ a otra de 2,15 bs/u$, para finalmente saltar en febrero de 2010 a los 4,30 bs/u$, que estuvo vigente hasta el presente y que en su momento represent un salto del 100%.

3 Segn declaraciones del Vicepresidente Maduro inmediatas al anuncio de la medida cambiaria, la misma fue una forma de respuesta a la especulacin desatada con el dlar en el llamado mercado paralelo o negro , donde desde hace varios meses esa moneda se transaba a ms del cudruplo de su valor oficial, lo cual era pblico y notorio. Tambin explic Maduro, con bastante detalle, que la principal fuente de los dlares que alimentan a ese mercado, no es otro que las m aniobras de sobrefacturacin utilizad as por los importadores, especialmente los que reciben grandes montos , que en lugar de aplicarlos a los fines para los cuales CADIVI se los otorga al valor oficial, reciclan buena parte de los mismos en ese mercado ilegal , obteniendo ganancias extraordinarias.

4 Sin embargo estas maniobras cambiarias denuncia das por el Vicepresidente no podran ser ignoradas por el Estado ni son recientes. Por ejemplo , con motivo de la anterior devaluacin escribamos :

Los   hechos   demuestran   que   ese   mercado   negro   del   dlar   fue   alimentado   indirectamente   por   el   propio   Estado   a   travs   de   los   dlares   otorgados   al   precio   oficial   a   los   importadores,   quienes   realizaron   todo   tipo   de   maniobra   de   sobrefacturacin   sobre   el   valor   real   de   esas   importaciones,   especialmente   las   multinacionales   en   complicidad   directa   con   sus   casas   matrices,   y   mediante   triangulaciones   bancarias   reciclaron   en   el   mercado   negro   los   excedentes   de   dls   que   quedaban   en   sus   manos   despus   de   pagar   lo   realmente   importado.   Esos   sectores   burgueses   dispusieron   as   de   una   masa   de   dls   para   venderlos   casi   al   triple   de   los   2,15   BsF   por   unidad   al   que   lo   haban   recibido   del   Estado.   Tambin   sectores   de   la   banca   privada   se   sumaron   a   esas   maniobras   mediante   transacciones   financieras   ms   complejas . (NB Las   dos   caras   de   la   Revolucin febrero 2010) .

Es obvio que en este punto los servicios de seguridad financiera del Estado deberan manejar informaciones mucho ms contundentes que las de un simple observador y militante poltico. Cabe agregar que desde aquella fecha en que el precio del dlar se fij en 4,30 bs nunca se trans a menos de 8 bs en el mercado ilegal .

Es decir que, por una u otra razn, hubo   decisin   poltica   de   tolerar   es e   manejo   marginal   del   dlar   especulativo , sin afinar los rganos de control ni avanzar radicalmente contra la sobrefacturacin por 3 aos, hasta que la magnitud que cobr aron las maniobras se convirti en una amenaza para las variables macroeconmicas , en particular la inflacin .

Una nueva muestra de la burocracia estatal a la cual Chvez exigi combatir en su alocucin del 20 de octubre pasado? (Ver Golpe de Timn )

5 De hecho es e riesgo inflacionario como impulsor de las recientes medidas lo admiti el presidente del BCV Dr. Merentes al anunciarlas en una conferencia de prensa. Explic que la especulacin cambiaria presiona   al   alza   sobre   todos   los   precios   internos , an sobre los de aquellos productos que no tienen componentes importados.

Ninguna devaluacin es socialmente neutra. La devaluacin monetaria se refleja en un cambio de los precios relativos de todas las mercancas, que afectar a todos los productos y servicios, an los de aquellos que no dependen directamente de los dlares para importarlos. Esto ltimo se debe al conocido efecto arrastre , donde se verifica lo que seal Marx en su momento, que todo   comerciante   es   un   especulador   potencial .

Esta situacin ya la vive la poblacin en los tres ltimos meses y se reflejar en el ndice inflacionario de enero . D e no corregirse rpidamente amenaza a las metas inflacionarias que el gabinete econmico fij para este ao, que deberan seguir la lnea descendente lograda en 2012, ya que se espera mayor crecimiento econmico.

6 El paso de un rgimen cambiario de libre cotizacin a uno controlado y fijado por el Estado en 2003 fue una decisin forzada que se impuso en un momento crtico de la revolucin, ante la fuga de divisas que amenazaba con vaciar al Banco Central, por los embates del sector capitalista contra un gobierno que no re sponda a sus intereses sino a los de las capas ms pobres del pueblo . Igualmente cada una de las sucesivas devaluaciones posteriores tambin fueron respuestas obligadas del Estado frente a nuevos ataques financieros especulativos de los grandes sectores capitalistas que operan en la economa nacional. La devaluacin actual no escapa a esa regla y polticamente debe entenderse as.

Es decir que se   inscribe   en   el   marco   de   la   aguda   lucha   de   clases que cruza a la sociedad venezolana desde hace ms de veinte aos y en particular desde que Chvez asumi el gobierno, hace catorce aos .

7 En este sentido es una medida   defensiva que toma el gobierno bolivariano frente al enorme peso que an conservan las relaciones capitalista s en la economa, es decir en el corazn estructural de la Repblica. Puede y debe discutirse si era la nica opcin posible . Pero fundamentalmente es necesario dilucidar si esta nueva devaluacin servir para lograr lo que las anteriores no pudieron, ganarle la pulseada a los capitales especulativos que peridicamente fuerzan a este tipo de medida .

Lo ms gravoso para un proceso revolucionario que se propone avanzar hacia el socialismo no es el enriquecimiento de estos sectores capitalistas a costa de las arcas pblicas hecho en si preocupante adems de delictivo sino que se refuerza en la conciencia pblica la   idea   que   las   presiones   de el   mercado inexorablemente   termina rn   por   imponerse   frente   a   cualquier   regulacin   de   Estado ,   sea en la relacin cambiaria, en el control de precios, en las relaciones laborales, etc .

8 Esta suerte de burla sistemtica a la norma del Estado se convierte tambin en un jaqueo ideolgico a una de las premisas para la transicin al socialismo, que necesita de un Estado no slo eficiente en trminos de realizaciones cotidianas, sino capaz de concentrar y sintetizar la voluntad poltica de las mayoras populares para someter   a   las   clases   explotadoras que no se resignarn mansamente a renunciar a ningn espacio de poder, como ya lo ha experimentado el pueblo venezolano a travs de sucesivos episodios. Con especial tenacidad defender el predominio econmico que an conserva y es vital para su subsistencia como clase dominante.

Al dao material que estas maniobras cambiarias provocan en la economa se le suma el dao ideolgico que hacen al descalificar al Estado de la transicin, rgano imprescindible hasta que el pueblo sea poder .

La derecha no dejar de aprovechar los efectos negativos de la devaluacin para el contraataque poltico y amortiguar hasta donde pueda sus recientes derrotas . L a presin inflacionaria que se acentuar en los prximos das ser una amenaza sobre los ingresos de amplios sectores de la poblacin , que le servir a la derecha para reforzar su prdica que esos efectos negativos se deben a que la nica economa sana y posible es la que se sustenta en la libertad de mercado , que es su verdadero y nico programa .

 

9 E sta situacin de defensiva en que queda el proceso revolucionario en la esfera financiera y econmica contrasta con el desarrollo de una   lnea   general   de   ofensiva   poltica   que   anuncia   el   alto   mando   poltico   bolivariano   contra las clases explotadoras, nacionales y sus aliados externos, en particular el imperialismo yanqui . Lnea que es posible y necesaria en la coyuntura actual y que se revitaliz gracias a los grandes y recientes triunfos electorales de octubre y diciembre. El comandante Chvez la deline en sus grandes trazos en su conocida intervencin, posteriormente publicada con el nombre de Golpe de Timn

10 De esta contradiccin las fuerzas de la revolucin deben sacar conclusiones. Una de ellas es que re sulta evidente que, as como los aparatos polticos de las clases explotadoras muestran enormes debilidades y dificultades para cooptar y movilizar a sectores populares, incluidos parte de la estructura militar, lo que les permit ira el intento de recuperar el control del Estado, del lado de la revolucin se muestra n grandes limitaciones para neutralizar primero y doblegar despus definitivamente el espacio que es propio y determinante del capitalismo: el de la produccin y en forma ms general el de toda la economa. Sin ganar esta larga batalla no habr socialismo.

11 La experiencia histrica ensea que n o es sencilla ganarla ni tendr resolucin inmediata , como ocurre en otros frentes de lucha , como el electoral o en la lucha de calle , p.ej . E s un combate que ni siquiera se circunscribe al mbito nacional , por la sencilla razn que e l capitalismo local es subsidiario del capitalismo internacional a travs de lazos visibles y otros no tan visibles, que le insufla aire y fuerzas da a da.

Por eso las polticas de alianzas latinoamericanas de la Revolucin Bolivariana, adems de races histric as y justificadas razones de solidaridad con pueblos hermanos, tienen   una   proyeccin   de   largo   plazo,   estratgica . Es notorio el terreno ganado en este punto en relacin a los aos iniciales del gobierno bolivariano, cuando la casi totalidad de los gobiernos continentales se alineaban en forma irrestricta y permanente con las polticas neoliberales y los dictados de Washington, a pesar que todava los aliados naturales de la Revolucin Bolivariana, que son las masas ms pobres y explotadas, no detentan el control de sus respectivos gobiernos.

L a motivacin ms profunda de la revolucin para forjar estos distintos niveles de alianzas (CELAC, MERCOSUR, ALBA) es l a necesidad de crear a escala regional un escenario ms favorable para el enfrentamiento con l as poderosas fuerzas internacionales, empezando por el imperialismo yanqui, que son las que apalancan a la burguesa interna, la estimula a retomar el control del Estado venezolano y le facilita acciones entre tantas otras como las maniobras cambiarias, que f orzaron la reciente devaluacin del bolvar .

12 Los efectos econmicos de una devaluacin monetaria son bien conocidos , p ero no pueden verse por fuera del contexto concreto de la coyuntura nacional. Un rpido examen de algunas de esas variables desmiente a quienes con ligereza ms all de sus intenciones polticas pronostican efectos catastrficos para los prximos meses.

En primer lugar cabe sealar que el contexto general de la economa venezolana a principios de 2013 es mucho ms favorable que el que exista en 2010, cua ndo se produjo la ltima devaluacin del 100%. En aquel momento se vena saliendo de una fase recesiva como consecuencia de los embates de la crisis mundial, que afectaron negativamente los precios petroleros. Por el contrario , ahora se est en una fase expansiva de la economa de casi tres aos, con perspectivas de prolongarse por el efecto multiplicador de las grandes inversiones del Estado , tanto en el rea de vivienda social, con incidencia directa en mayor ocupacin y demanda de bienes, como en inversiones a largo plazo en distintas ramas de la produccin (siderurgia, cemento, mecanizacin del agro, petrolera, etc).

En segundo lugar no hay perspectiva a corto plazo que se derrumben los precios petroleros, determinantes para toda la economa nacional ; antes bien, un agravamiento de la crisis poltica en Medio Oriente podra actuar en sentido opuesto, elevndolos ms.

En tercer lugar, es conocido que la carga de la deuda pblica venezolana es controlable con los ingresos corrientes del pas, ya que el pago de la que est nominada en dlares , tanto de los intereses como la amortizacin de capital, representa aproximadamente un 5 % de los ingresos de las divisas petroleras y la deuda interna, que est nominada en moneda nacional, representa un bajo porcentual del PIB nacional 1

En cuarto lugar , las posiciones en reservas del BCV 2 , que incluyen los 17.000 millones de u$ de oro depositados en sus bvedas, son slidas y suficient es para enfrentar la actividad corriente y prevenir ataques especulativos. E sas reservas han sido reforzadas por una reciente resolucin del gobierno, por la cual PDVSA va a derivar hacia las reservas del BCV una alcuota mayor de sus ingresos en divisas.

En quinto lugar, el sector bancario y financiero privado ha sido saneado tras la quiebra de varios bancos y aseguradoras en los aos 2009

En sexto lugar, desde la devaluacin de 2010 ha crecido en forma significativa el sector de la economa productivo, comercial y financiero bajo control del Estado, aunque una parte de l todava es subsidiado y muestra serias ineficiencias.

Podran enumerarse otras variables positivas, aunque no puede ignorarse la enorme presin del mercado capitalista que atraviesa a todas las actividades , incluidas las que estn en manos del Estado. Esta presin negativa y onerosa para la economa venezolana tiene una   de   sus   peores   manifestaciones   en   la   fuga   de   capitales , asociada tambin a maniobras cambiarias, frente a la cual los instrumentos en manos del Estado aparecen hasta ahora como impotentes.

1 3 Las fuerzas revolucionarias tampoco pueden caer ingenuamente en la trampa de la derecha que intenta presentar la devaluacin como un paquetazo , es decir una poltica de shock al estilo de las medi das tradicionales propiciadas por el FMI y que tan terribles secuelas ha dejado en la historia reciente del pas. Ese pasado retorna a la memoria colectiva si se observa lo que est ocurriendo en la actualidad en pases europeos como Grecia, Espaa y otros.

Si bien es cierto que casi siempre las polticas de shock contienen una devaluacin monetaria, lo inverso es falso . N o toda devaluacin est inexorablemente asociada a esas polticas neoliberales. Lo prueban las anteriores devaluaciones producidas por el gobierno bolivariano . E n ningn momento se dej de apuntalar e incrementar la inversin social y desarrollar desde el Estado polticas pro-activas para aumentar la produccin y con ello el empleo, an a costa de incrementar el gasto pblico. Esto va a contramano de las tradicionales recetas fondomonetaristas, que estaban ocultas en el discurso del majunchismo derrotado en octubre, pero escritas por sus asesores en el programa que tenan preparado para aplicar si se encaramaba en el gobierno.

Esto no niega los distintos efectos que la devaluacin tendr, algunos negativos y es necesario examinar los para enfrentarlos.

14 El efecto inflacionario de la devaluacin se har sentir de forma inmediata, aunque no necesariamente en la proporcin del 46,5 %, acortando la capacidad adquisitiva del sector de la poblacin que tiene ingresos fijos, fundamentalmente provenientes de salarios, jubilaciones, pensiones, que es una mayora y no puede trasladar los mayores costos a terceros, como seguramente lo harn quienes prestan servicios o el comercio minorista, incluido el llamado informal.

An antes de producirse la devaluacin los mecanismos de control y sanciones del Estado para enfrentar las alzas especulativas, entre ellos INDEPABIS, se han mostrado absolutamente insuficientes para frenarla. La experiencia histrica ensea que con ms inspectores no se soluciona este problema. Cuando acta el control a travs del poder popular, que se ha desarrollado insuficientemente en este aspecto , slo puede acceder a los extremos terminales de las cadenas de comercializacin. Pero es necesario golpear a quienes generan los precios en los grandes acopiadores de productos importados y en los que son de manufactura nacional en los centros de produccin. Es hacia all donde el Estado debe concentrar la artillera de sus controles, endurec iendo si es el caso las sanciones y fundamentalmente asociarse   con   los   trabajadores   de   esas   empresas , con sus organizaciones, para impulsar el control de costos a travs de los trabajadores mismos y no slo a travs de las declaraciones de los libros respectivos . La antigua experiencia del control   obrero   de   la   produccin debe reactivarse en las condiciones concretas de la realidad nacional, del nivel de organizacin de los propios trabajadores y de su compromiso consciente con la defensa de la revolucin.

15 En contra de lo que dice la derecha, especialmente en la prensa internacional, el alivio de la deuda interna estatal nominada en bolvares no parece que haya sido la causa central que impuls al gobierno a realizar la devaluacin . Sin embargo sta ser una sus consecuencias beneficiosas para el fisco . El Estado necesitar invertir un 46,5 % de dlares menos que antes para pagar el mismo monto de deuda en moneda nacional, con lo cual se beneficia e n la misma medida que se perjudican sus acreedores , sean grandes capitales o pequeos prestadores de servicios al Estado . En este punto el Estado debiera distinguir entre ellos. Un trato similar al momento de pagar deudas atrasadas puede encubrir grandes injusticias.

Para los grandes capitales absorber ese costo es slo achicar sus ganancias; en cambio para los pequeos, como las cooperativas, en muchos casos pueden poner en riesgo la posibilidad de seguir operando. El Estado d ebiera darles un trato preferencial a estos pequeos acreedores, reconociendo mayores costos al momento de cancelar la deuda , n o slo para mantener la viabilidad econmica de muchas de estas pequeas unidades de trabajo social, sino fundamentalmente para afianzar una alianza de clases, que es una necesidad vital para la fortaleza del proceso revolucionario. En este, como en tantos otros casos, la visin socialista de justicia no tiene nada que ver con un igualitarismo rampln. Igualmente parte del ahorro del Estado en sus pagos internos debiera contribuir a un fondo para compensar la prdida salarial de los trabajadores.

16 Otros beneficiarios de la devaluacin sern las empresas nacionales con capacidad para exportar. Medidos en dlares sus costos de produccin, que s e cubren con la moneda nacional, se abaratan. Con ello se hacen ms competitivos en los mercados externos y pueden intentar colocar all sus productos. Adicionalmente, en una medida complementaria, el gobierno aument en un 10 % a los exportadores la asignacin de los dlares que ingresan al pas por sus ventas al exterior. Anteriormente de cada 100 u$ que traan podan quedarse con 30, pasando a partir de ahora a 40 u$ , que p odrn retener para si. Adems se ampliar las posibilidades de abrir cuentas bancarias en dlares para diversos sectores de la poblaci n, as como de ingresarlos al pas a quienes los tienen en cuentas bancarias externas.

En conjunto estas medidas tienden a incentivar a los empresarios locales que producen bienes no petroleros para que generen saldos exportables, en primer lugar con la mirada puesta en el MERCOSUR. Pero en general se enmarca en un concepto proteccionista para el impulso de un capitalismo nacional , un viejo sueo de una parte de las corrientes reformistas latinoamericanas, que a lo largo de ms de ocho dcadas de experiencias ha mostrado ms fracasos que xitos. Es seguro que la intencin de estas medidas es seguir apuntalando el crecimiento en trminos del PIB. Hay ms incertidumbre en suscribir que la conjuncin de un fuerte sector estatal de la economa con un capitalismo nacional en ascenso es la ruta a transitar hacia el socialismo del siglo XXI.

Al respecto cabe recordar que c on la anterior devaluacin en 2010 uno de los argumentos centrales que la explicaban era la necesidad de estimular las exportaciones no petroleras. Simultneamente se abrieron a esas empresas lneas de crditos estatales, a tasas subsidiadas, para inducirlas a aumentar su capacidad productiva . Para el conjunto de la sociedad an queda pendiente un balance pblico de aquella experiencia de tres aos atrs, para ver si se justifica insistir con los mismos instrumentos o hay que buscar otros senderos menos transitados .

En tiempos de revolucin que mira hacia el socialismo ese balance es el primer e indispensable paso para la autocrtica colectiva. Un paso ineludible para construir el poder popular que exige el Comandante Chvez. La mayoritaria bancada revolucionaria de la Asamblea Nacional debiera tener algo que decir sobre esto. Tambin las organizaciones de trabajadores que son protagonistas directos de la produccin de bienes.

17 La devaluacin encarecer las importaciones. El Estado La creacin de un nuevo organismo estatal de control para el manejo de las divisas, al cual se subordinar el actual CADIVI es un indicio que para el gobierno bolivariano lleg el momento de dar un giro sustancial en el control del mercado cambiario. Para cerrar el grifo que alimenta el mercado ilegal de divisas el nuevo organismo implementar dos tipos de medidas. Una de ellas es hacer un seguimiento de la ruta de los dlares asignados a cada importador, para que efectivamente se transformen en productos que ingresan, verificables. As se podr asignar un margen acotado de ganancia al importador y un precio final al producto. La experiencia indicar si con estos controles ms rgidos que inexplicablemente no se ejercieron hasta ahora se podr desarticular la trampa de la sobrefacturacin, especialmente entre las subsidiarias de casas matrices extranjeras, como multinacionales automotrices por caso, que al comprarse a si mismas siempre ten drn mayores posibilidades de fijar sobreprecios y quedarse con una parte de d lares subsidiados en sus bolsillos, para revenderlos .

La   nacionalizacin   del   comercio   exterior sera un camino mucho ms seguro y eficiente para ejercer ese control y abortar cualquier tipo de maniobra, porque no asigna dlares a los importadores sino que el Estado se reserva ese derecho. Pero es evidente que los nexos poderosos que an atan las estructuras del Estado a los grupos del capital pesan ms que la disposicin radical de los hombres que gobiernan. Sin embargo debe celebrarse que comenz a plantearse el problema en sus justos trminos y e l desarrollo inexorable de la lucha de clases orientar en esa perspectiva.

La segunda medida que pondr en prctica el nuevo rgano de control del manejo de las divisas est largamente demorada. Se calificar a las mercancas cuya importacin se autorizarn con dlares preferenciales segn las necesidades sociales . La Repblica no puede seguir gastando d ivisas, aun ha biendo existencia de las mismas, en importar mercancas de escasa significacin social o directamente suntuari as, habiendo tantas necesidades pendientes . El criterio de priori zar lo humano, de la necesidad social, colectiva, es propio del socialismo y debe orientar toda s la s actividad es de la sociedad , entre ellas a las de la economa. Tambin debe celebrarse que comience a ser el eje orientador de un rea donde imperaba hasta ahora la ley de la oferta y demanda.

Una vez calificados esos rubros de importacin sera necesario que aquellos que se declaren de primera necesidad o estratgicos sean protegidos de cualquier intento especulativo por una legislacin especial. Quienes especulen con las divisas asignadas para importar esos bienes o simplemente lo retengan por mera especulacin comercial deberan ser sancionados con las mismas leyes que se pena a quienes atentan contra la seguridad nacional y mediante un rgimen procesal de ejecucin sumaria. Nuevamente la mayoritaria bancada revolucionaria de la Asamblea Nacional tiene la palabra.

FINAL Para el proceso revolucionario el desafo no es slo frenar el dao material que las fuerzas contrarrevolucionarias hacen a la economa con medidas contingentes, como las que se acaban de anunciar . Medidas que en un sentido deben ser entendidas como un paso atrs , pero deben ser bienvenidas si preparan el salto adelante en un campo donde todava las fuerzas del capital son hegemnicas.

Hoy ese salto es ms factible que unos aos atrs, entre otras razones porque las fuerzas internas de la revolucin se han fortalecido, pese a la ausencia temporal de Chvez, en tanto que las de contrarrevolucin tienen cada vez menos credibilidad en las amplias masas y cada vez ms se sustentan y financian en las fuerzas ms oscuras de un capitalismo mundial que avanza ciegamente hacia un futuro que ya no controla.


1 Para ms detalles ver Mark Weisbrot y Jake Johnston Es sostenible la recuperacin econmica de Venezuela? Center for Economic and Policy Research www.cepr.net Setiembre 2012

2 Estados Financieros del Banco Central de Venezuela al 31.12.2012, publicado el 08.02.2013 peridicos nacionales

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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