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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2013

El largo y sinuoso camino hacia la construccin de una herramienta poltica-social desde los sectores populares

Matas Auat y Juan Santilln
Rebelin


La conformacin del Frente Popular Daro Santilln Corriente Nacional (FPDS - CN) es, sin dudas, una compleja coyuntura en el extenso camino que las organizaciones populares debemos recorrer, para construir una herramienta organizativa til para construccin de una alternativa superadora del actual modelo socio-econmico. El balance de este proceso se impone como necesario, mxime cuando se reconoce la importante referencia que el FPDS significaba (y significa) para esa nueva izquierda autnoma, independiente y popular.

Lejos de ser patrimonio exclusivo del FPDS, el surgimiento de nuevas organizaciones como desprendimientos de otras preexistentes es una recurrencia al interior de la izquierda argentina; pero ms all de esta consideracin general y abstracta, se impone el deber de profundizar en el anlisis y bajar estos enunciados al desarrollo real de las cosas. Y aqu, sin lugar a dudas, se evidencian diferencias con el artculo La izquierda fragmentada (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=163393), donde se omite toda referencia a lo concreto, y no se fundamentan afirmaciones que resultan demasiado generales y estridentes. No es sta una mera crtica sobre la argumentacin o a la estructura del artculo; tampoco pretendemos desconocer las limitaciones que se imponen en un escrito cuya extensin debe ser acotada y que, por lo tanto, deja sin desarrollar siempre alguna lnea o eje de anlisis. Lo que se quiere discutir es que al sealarse la relevancia de algunas variables de explicacin, se omiten otras que fueron fundamentales e imprescindibles para comprender, evaluar y sacar conclusiones sobre el proceso en cuestin.

La caracterizacin de los retrocesos y de los errores polticos al interior del FPDS, y su equiparacin con lo mismo que hizo la izquierda dogmtica siempre, aparecen como afirmaciones sumamente generales que simplifican el debate en exceso, exaltan la evitabilidad de lo ocurrido, y sobredimensionan una aparente incomprensin al interior del FPDS de las implicancias de las fracturas en la izquierda. Sin dejar de considerar la importancia de la unidad de las organizaciones populares, y asumiendo el enorme trabajo que se tiene por delante, creemos necesario complejizar la mirada a travs de los siguientes interrogantes: Existen algunas rupturas inevitables? Hay ciertos momentos tardos, por cierto- en que puede haber rupturas inevitables? Dicho de otra manera: toda, absolutamente toda ruptura es evitable? El hecho de que la izquierda haya tenido en el pasado una tendencia a la fragmentacin, nos obliga a considerar toda ruptura a futuro como resultado lgico de esa misma tendencia? Nuestra respuesta es que sin dejar de lamentarnos, sin dejar de reflexionar acerca de los porqus, y sin dejar de asumir las responsabilidades que nos tocan- debemos aceptar que existe la posibilidad de que algunas divisiones se presenten como el inevitable resultado del desarrollo interno de las organizaciones. Resta, por supuesto, evaluar si la del FPDS corresponde a una de ellas, o si por el contrario, es una ms de las muchas que conoci nuestra izquierda.

Para avanzar en este sentido es imprescindible evaluar el proceso concreto que tuvo lugar en el FPDS, para cuya explicacin el artculo recurre a las siguientes variables: falta de humildad, estrechez de mirada, dogmatismo y sectarismo. Es cierto que, en alguna medida, este desenlace es fruto de errores y de opciones no del todo felices a lo largo del tiempo, que de haber sido advertidos en su momento, podran haber sido enfrentados de otra manera para llevarnos a un resultado un poco ms deseado; no menos cierto es que resulta fcil describir esto ante los hechos consumados, y que es bastante ms difcil protagonizarlos e intervenir en ellos sin error alguno en el momento mismo de su desarrollo. Esto ltimo no ocurri, y otras coyunturas y procesos se volvieron determinantes y no pudieron ser enfrentados con las herramientas necesarias. Precisamente, en esas coyunturas y procesos, y en su vinculacin conflictiva con la herramienta organizativa de que disponamos el FPDS- radica el ncleo sobre el cual debemos sobre todo quienes nos reconocemos dentro del campo de la izquierda- enfocar el anlisis y extraer nuestras conclusiones.

Cmo se fundamenta la afirmacin de que el nacimiento de la Corriente Nacional del FPDS fue fruto de una pulsin repetitiva, obsesiva, innecesaria, deformante, dogmtica y sectaria? Qu porcin de la realidad sustenta esta aseveracin? En qu se respalda la creencia de que era posible mantener una orgnica comn en un marco de profundas diferencias? No puede pretenderse una respuesta slida a estas preguntas sin siquiera mencionar los motivos de las divergencias internas, el carcter de las diferencias polticas, el funcionamiento real de la organizacin, las dificultades para afrontar colectivamente las discusiones que impona la coyuntura, ni sin tener en cuenta la incapacidad -estructural y prolongada- que se estaba evidenciando por traducir en polticas concretas, aquellas definiciones y principios que se levantaban de manera genrica.

No pueden dejar de considerarse las diferencias existentes sobre la definicin de las tareas necesarias para esta etapa de nuestro pas, sobre las estrategias y herramientas concretas para el desarrollo de una propuesta alternativa, sobre los sujetos de cambio, sobre las instancias de disputa de la estatalidad y los mecanismos de intervencin sobre las instancias institucionales; todo esto, en el marco de una crisis interna que minaba la existencia real de la orgnica del FPDS. Esto se expresaba, de manera inevitable, en una parlisis poltica y en una incapacidad por desarrollar iniciativas que pudieran interpelar efectivamente al conjunto del pueblo, o al menos a la izquierda y a la militancia que naci despus de las luchas de los 90. Al observar esta imagen, la construccin de dos orgnicas nuevas e independientes se presenta ms como la expresin superestructural de una situacin real, que como el resultado del sectarismo o de la falta de vocacin de unidad de los militantes del FPDS; en efecto, quizs esta separacin permita (a ambas fracciones) el desarrollo de polticas mucho ms consistentes, coherentes con los proyectos sustentados, con ms capacidad para interpelar al conjunto de la sociedad y, quizs, con ms potencialidad de promover nueva y ms slida militancia popular.

Es necesaria una aclaracin: bajo ningn punto de vista esto es una reivindicacin de la ruptura como mecanismo de superacin de conflictos internos. Se intenta, en cambio, correr el eje de anlisis desde el desenlace final, para remontarnos ms atrs y hacer foco en la estructura, la composicin y propuesta poltica del FPDS, y en su relacin con los cambios en la estructura social, econmica y poltica de la Argentina. Este anlisis se presenta como ms pertinente para poder evaluar si el mantenimiento de una nica orgnica era la estrategia ms apropiada para emerger de la marginalidad y consolidarse como proyecto poltico, o si por el contrario, la conformacin del FPDS - Corriente Nacional significa el desarrollo de un proyecto slido, con mayores capacidades de dar respuesta a la dinmica actual, y, por lo tanto, con mayores potencialidades de presentarse como una herramienta capaz de contribuir a la elaboracin una alternativa superadora del actual sistema. No pretendemos dictar sentencias que, en definitiva, sern elaboradas por los sectores populares a travs de su experiencia de apropiacin de la direccin del presente proceso histrico; mas s creemos que se ha valorado la adecuacin de la organizacin a la construccin de esa experiencia, y que a su luz se ha tomado la difcil decisin de la conformacin del FPDS - Corriente Nacional. En este sentido, creemos que es necesario poner el acontecimiento en el marco del proceso ms amplio del que forma parte: qu implica, en vistas al futuro, la conformacin de la Corriente Nacional? Es realmente un freno, o puede implicar el avance de otros procesos, cualitativamente ms ricos, potencialmente ms amplios, y con expectativas de masificarse?

Asimismo, otra cuestin debe ser debatida con mucha ms profundidad para evitar la comodidad de un lugar cada vez ms comn entre algunos militantes: la exagerada recurrencia al argumento del centralismo de Buenos Aires como factor explicativo de los debates actuales de la izquierda. Si bien es un eje de anlisis que no se puede menospreciar, y si bien el desarrollo de una poltica local y federal combinada con una nacional- es una tarea que debemos encarar necesariamente, es difcil asignar un papel determinante a este centralismo en el reciente proceso del FPDS, y es poco sustentable la hiptesis de que la dinmica bonaerense habra jugado un papel determinante para la crisis nacional de la organizacin. Una mirada de este tipo omite por completo la referencia a la situacin real y regional del FPDS: en muchas provincias la separacin ya exista en la prctica, y preceda en meses o en aos- a la conformacin de la Corriente Nacional. Adems de esta cuestin cronolgica, el origen de esas diferencias se encontraba en situaciones locales y concretas, independientes de lo que ocurra en la Capital Federal y en el Gran Buenos Aires. No es necesario desarrollar aqu los debates que tenan lugar en cada regional, pero s creemos que una interpretacin que desconozca su existencia y, sobre todo, su preexistencia- carece de un elemento central y pierde solidez en su pretensin explicativa.

Alejndonos un poco de la situacin concreta del FPDS, creemos que es necesario pensar acerca de cules son y deben ser las estrategias necesarias hoy para avanzar hacia el cambio social. El trabajo de base, el crecimiento de las organizaciones locales y la consolidacin de su anclaje territorial, se vuelven imprescindibles y siguen siendo ejes constitutivos de las organizaciones de la izquierda autnoma que nacieron en las luchas de los 90 y que se vieron marcadas por la experiencia del 19 y 20 de diciembre 2001. Pero entendemos que el contexto actual de nuestro pas es distinto a aquel que vio nacer a los movimientos piqueteros y asamblearios, y esta nueva etapa nos presenta desafos que debemos saber afrontar. El crecimiento del trabajo asalariado -con fuerte presencia del empleo informal y precarizado-, el mayor peso de las estructuras sindicales, la relegitimacin de algunos espacios institucionales, la revitalizacin del papel del Estado en la resolucin de ciertos conflictos sociales, y la recuperacin de las estructuras tradicionales de participacin poltica, son, entre otros, algunos de los cambios que han ocurrido en los ltimos aos, y que interpelan con eficacia a nuestra propias bases desde espacios ajenos a nuestra construccin, exigindonos respuestas nuevas, cualitativamente distintas, que contemplen una disputa ms amplia e integral, y que permitan dar la pelea tambin en el plano superestructural, tanto en lo cultural e ideolgico como en las instancias especficamente polticas.

Ms que preguntarnos si Ayuda a una organizacin de un pueblo de cualquier provincia tener que pensar si es mejor articular con el FPDS o con el FPDS-CN? Ayuda a la creacin de un espacio realmente nacional, o siquiera, a que muchas de las organizaciones que no tienen una pertenencia a un proyecto ms amplio puedan discutirlo?, vemos necesario reflexionar acerca de la adecuacin de nuestras instancias organizativas a las demandas histricas que nos plantea nuestro presente. La conformacin del FPDS CN, es un intento por lograr esa adecuacin, que sin duda tiene (y tendr) cuestiones por madurar al calor de las luchas, pero que se hizo cargo de la difcil tarea de salir de la parlisis en la que se encontraba, para tratar de generar herramientas acordes a las exigencias actuales e intentar dar respuestas a algunos interrogantes que interpelan al conjunto de las organizaciones populares:

Es posible avanzar en la conformacin de herramientas de organizacin popular desconociendo los debates que atraviesan a la izquierda autnoma?

Es posible proyectarse al margen de las experiencias organizativas de los sectores populares que pretenden un alcance federal?

A qu responsabilidad histrica nos enfrentamos las organizaciones con fuerte anclaje local?

Nos asumiremos como protagonistas de la construccin actual de esas experiencias, o esperaremos a elegirlas cuando se adecuen, por obra y gracia de otros, a nuestras situaciones locales?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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