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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2013

Dominio del miedo

Frei Betto
Alainet


So Paulo, la capital paulista, est sometida a la violencia y al miedo. Asesinatos y masacres se repiten cada da. Y lo peor: la poblacin se siente insegura ante la polica. Un ciudadano, aunque sea un delincuente, puede ser detenido con vida y al poco tiempo aparecer muerto, como se comprob recientemente con la foto de un sospechoso baleado por la PM despus de haber sido dominado.

El nmero de homicidios en la ciudad de So Paulo creci un 34% en el 2012. Por cada 100 mil habitantes la media de asesinatos fue de 12.02. En supuestos enfrentamientos con la Polica Militar murieron 547 personas. Los casos de estupros subieron un 24%; el robo de vehculos un 10%; los robos el 8%. Los asaltos a bancos, sin embargo, bajaron un 12%. Estos datos son provenientes de la Secretara de Seguridad Pblica, publicados el 25 de enero.

So Paulo se divide en 96 distritos, la mayora de los cuales tiene ms de cien mil habitantes, lo que significa que cada uno supera en poblacin al 95% de los municipios brasileos.

Por qu tanta violencia en la gran ciudad? Ponga diez ratones en una caja y ver que al poco tiempo se estarn agrediendo unos a otros. Lo mismo ocurre con el ser humano cuando est confinado en espacios urbanos opresivos, donde los nios no disponen de plazas y parques, donde los jvenes no cuentan con centros deportivos y culturales, y los adultos no tienen dnde reunirse si no es en el bar de la esquina.

Segn Nuestra Red So Paulo, de los 96 distritos, 60 no tienen ningn centro cultural (teatro, cine, sala de eventos); 56 no poseen ninguna instalacin deportiva pblica; 44 no disponen de biblioteca pblica; en 38 no hay ni un parque; y en 20 no hay delegacin de polica.

La ciudad ms rica del pas tiene 11 millones de habitantes; 1.3 millones de los cuales viven en favelas; y 250 mil jvenes de entre 15 y 19 aos no van a la escuela; 181 mil jvenes de 15 a 24 aos estn desempleados, y 98 mil nios esperan un puesto en guarderas pblicas.

Qu se puede esperar del futuro de jvenes que ni estudian ni trabajan? De qu viven? Cmo obtienen dinero? Cmo sacian sus ansias de consumo? No es necesario tener una bola de cristal para saber que, de esos jvenes, muchos recurren al crimen como medio de sobrevivencia.

So Paulo es una ciudad congestionada. Para trasladarse, el paulista emplea, como media, 2 horas y 23 minutos al da en el transporte, lo que equivale a un mes por ao; y el transporte pblico es deficiente. En las horas pico los autobuses y el metro no dan abasto con la cantidad de pasajeros, hasta el punto de tener que intervenir la polica para controlar el acceso a los mismos.

Y qu sucede cuando se enferma uno en una megpolis como sta? La media de espera para ser atendido en un puesto de salud es de 52 das; hacerse exmenes de laboratorio 65 das; y para cirugas y procedimientos ms complejos 146 das. Eso cuando el enfermo logra sobrevivir

Ante este panorama, cmo evitar la impaciencia, el estrs, la sublevacin, el crimen? Como indica Nuestra Red So Paulo, ste es un escenario perfecto para que prospere la criminalidad y la violencia: extrema carencia, desigualdad enorme que engendra frustracin y rebelin ante la injusticia, ausencia del poder pblico y falta de oportunidades de trabajo, educacin, cultura y entretenimiento para jvenes de escasos recursos, adems de servicios pblicos de educacin, salud y transporte de baja calidad (las gentes de mayor poder adquisitivo y hasta los responsables de las polticas pblicas pagan servicios privados).

El combate a la violencia exige cambios profundos en nuestras instituciones. Requiere una polica bien preparada y bien pagada, dotada de recursos de alta tecnologa para las investigaciones, ms orientada a la prevencin que a la represin. Nuestro sistema penitenciario necesita dejar de ser depsito de escoria humana para transformarse en centros de recuperacin mediante estudio, deporte, artes y calificacin profesional.

Nuestros gobernantes debieran de trazar metas para atacar las causas de la criminalidad y la violencia, como reducir sustancialmente la desigualdad social y econmica; y dotar a cada distrito de la ciudad de todos los equipamientos y servicios pblicos necesarios para ofrecer calidad de vida digna a sus habitantes.

Es necesario priorizar la rendicin de cuentas de los agentes pblicos acusados de practicar actos de violencia y de violar los derechos humanos; fortalecer la autonoma de la Defensora Pblica; estimular la creacin de espacios comunitarios que favorezcan los vnculos de solidaridad entre los miembros de la comunidad.

Le corresponde al poder pblico el desmontar las redes de corrupcin y criminalidad, identificar a los dirigentes de esas redes y combatirlos, as como desarticular los grupos de exterminio dentro de las fuerzas policiales. Son medidas de corto plazo que deben ser tomadas, habida cuenta de la situacin de guerra civil que se vive en So Paulo, lo que recae principalmente sobre la poblacin ms pobre y vulnerable de las periferias.

Frei Betto es escritor, autor de Hotel Brasil. El misterio de las cabezas degolladas, entre otros libros.  www.freibetto.org/ > twitter:@freibetto.

Fuente: http://alainet.org/active/61533



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