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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2013

El mundo rabe, y sobre todo Tnez y Egipto, al borde de la implosin

Carlos Elordi
eldiario.es


La noticia del da en todo el mundo occidental (incluyendo en esa denominacin a Latinoamrica) es la dimisin de Benedicto XVI. El hecho de que la prensa de referencia de pases en los que el catolicismo no es, ni mucho menos, la religin mayoritaria como Estados Unidos o Gran Bretaa- dedique hoy decenas de artculos al asunto, as como la extraordinaria importancia que se le da en los que s lo es, recuerdan, a quien se haba olvidado de ello, el lugar central que la Iglesia de Roma y el Vaticano ocupan en la compleja escena internacional.

El que tercer ensayo nuclear de Corea del Norte sea el otro titular del da, aunque est menos destacado que el anterior, indica que los problemas que existen en el interior de Asia la regin que para todos los expertos y estrategas est llamada a ser la gran protagonista del mundo que viene- preocupan, y mucho, en todo el planeta.

Mucha menos relevancia tienen hoy las graves tensiones internas que estn viviendo distintos pases rabes y, por unos u otros motivos, toda esa regin: pero en das precedentes los diarios que los estn siguiendo ms de cerca los franceses en el caso de Tnez, los norteamericanos en el de Egipto- han advertido que ambas naciones corren un grave riesgo de implosin poltica. Y si la realidad confirma esos vaticinios, las peores secuelas de la primavera rabe volvern a las primeras de todo el mundo. Y posiblemente hasta con ms fuerza que la explosin popular contra las dictaduras tuvo hace dos aos.

El asesinato, en plena calle, del dirigente de la oposicin laica tunecina Chokri Belaid, un hombre de izquierdas, no slo ha lanzado masivamente a ese amplio sector de la opinin a la calle, sino que ha colocado en estado de crisis, por el momento aparentemente insoluble, al gobierno salido de las urnas hace un ao y en el que el movimiento islamista no violento Ennahda comparte el poder con distintos partidos laicos, an controlando sus ministerios clave y su presidencia. Hasta el punto de que el primer ministro, Hamadi Jenali, ha propuesto la formacin de un gobierno tcnico, una solucin que Ennahda, de la que Jenali es dirigente destacado, ha rechazado de plano.

Otro actor crucial en el escenario tunecino, los salafistas (o islamistas radicales en la terminologa occidental) se mantienen, por el momento, es un discreto segundo plano. Pero, aparte de que muchos atribuyen a alguna de sus organizaciones el asesinato de Belaid, su accin poltica desde el momento mismo de la cada de la dictadura es una de las razones principales de la crisis tunecina. Creyendo que ellos hacen la lectura genuina de los principios islmicos, que exigen que las leyes civiles y la gestin poltica del pas respondan a los mismos, han venido sometiendo a Ennahda a una presin que distintos sectores del partido islamista moderado no han logrado resistir. El empeoramiento de las condiciones de vida de los tunecinos, que fue el motor principal de la revuelta de 2011, agravadas por el hundimiento del sector turstico, que es la principal actividad econmica del pas, adems de la agricultura, y que se ve golpeado por la inestabilidad poltica y por la creciente inseguridad, alimenta la popularidad de los salafistas.

En definitiva que en Tnez puede pasar cualquier cosa. Y posiblemente no muy tarde. En Egipto, tambin. Y por motivos no muy distintos de los anteriores. Aunque con un matiz importante: el papel decisivo, e intocado a pesar de los muchos cambios que en el pas se han sucedido a partir de la cada de Mubarak, que las fuerzas armadas ocupan en el reparto del poder. Por lo dems, tambin en Egipto la crisis econmica y la penuria de la poblacin avanzan al galope. Tambin all, el movimiento islamista no violento, en este caso los Hermanos Musulmanes, ocupan el poder tras haber ganado las elecciones y tambin en este caso est sometido a la presin de los radicales y enfrentado, an ms duramente que en Tnez, con los movimientos y partidos laicos. Nadie es capaz de predecir hasta donde puede llegar ese choque. Pero no son pocos los temen que si supera un determinado lmite, el ejrcito se har cargo directamente del poder.

Pero lo que est ocurriendo en Tnez y en Egipto no es est del todo aislado de otros inquietantes procesos que se estn produciendo en el mundo rabe: la inexistencia de cualquier proyecto coherente de articulacin poltica de la Libia post-Gadafi y el riesgo de nuevos estallidos internos en ese pas, en el que decenas y decenas de miles de militantes de uno u otro signo siguen armados; las tensiones que todos los observadores detectan en Marruecos; las secuelas de la guerra de Mali, que ha lanzado al protector desierto a miles de miembros armados de organizaciones islamistas radicales; la falta de cualquier tipo de luz, ms all de algunas palabras, que ilumine alguna solucin a la guerra civil que est viviendo Siria y que ya ha empezado a poner nervioso a Israel, que teme que los opositores al presidente Hassad rompan el statu quo y le ataquen desde los Altos del Golan; la renovacin casi diaria, y casi siempre por la va de terribles atentados, de todas las preguntas que siguen abiertas sobre el futuro de Irak; el mantenimiento, sin mayores matices respecto del pasado, entre Occidente, Israel e Irn.

Ante todo eso, las grandes potencias mundiales, incluida Rusia y China, que podran hacer algo, o mucho, para tratar de apaciguar las cosas o incluso para ayudar a resolver una parte de los problemas econmicos de esa parte crucial del mundo, slo han parido dos iniciativas importantes en los ltimos tiempos: una sido la intervencin francesa en Mali. La otra la creacin de una base operativa estadounidense de drones, los aviones espa que tambin pueden ser bombas, en Arabia Saud.

Fuente original: http://www.eldiario.es/miradaalmundo/arabe-Tunez-Egipto-borde-implosion_6_100499959.html



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