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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2013

Por una ropa limpia de explotacin

Ins Bentez
Tierramrica


La explotacin laboral que practica la industria globalizada de la vestimenta no es un secreto para el pblico consumidor espaol. Pero los precios bajos, los bolsillos magros y el poder de las marcas ejercen una poderosa disuasin contra el consumo responsable.

"Sabemos lo que pasa, pero qu vamos a hacer: en estos tiempos de crisis lo poco que compras lo tienes que comprar barato", se justifica Virginia al salir de una tienda de un gran centro comercial en la surea ciudad de Mlaga. "Aquella ropa viene de Bangladesh, no?", pregunta, sealando un escaparate cercano.

Para la coordinadora de la Campaa Ropa Limpia (CRL) en Espaa, Eva Kreisler, es "repugnante" que las trabajadoras que confeccionan prendas para grandes corporaciones en pases como Bangladesh "subvencionen el bajo costo de produccin de las empresas y el bajo precio de los consumidores" a costa de salarios miserables y precarias condiciones laborales.

Los ciudadanos "son ms conscientes que antes" de los abusos a los trabajadores en la industria textil, "pero an queda mucho por hacer", considera Kreisler. "El problema de la explotacin laboral es estructural" y amerita "medidas estructurales" de las grandes empresas.

La CRL no promueve boicots a la compra de ropa de ciertas marcas, pero llama a los consumidores a cuestionar a las empresas y a participar en las campaas de presin que organiza a favor de mejores salarios textiles y respeto a los convenios internacionales de la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT).

Presente en 14 pases europeos, la CRL es una red internacional de organizaciones no gubernamentales, de consumidores y de sindicatos de Asia, frica, Europa oriental y Amrica Latina.

Lourdes lleva 11 aos como dependienta de una tienda del grupo espaol Inditex, el mayor conglomerado textil del mundo y propietario de las cadenas de tiendas de moda Zara, Pull & Bear, Massimo Dutti, Bershka y Stradivarius, entre otras.

Pero la vendedora no sabe qu es un cdigo de conducta, e ignora si la empresa lo tiene o lo aplica. Ningn cliente le ha preguntado nunca sobre la procedencia de la ropa y reconoce que ella misma compra sin leer las etiquetas.

Tierramrica la interroga sobre las condiciones laborales de quienes confeccionaron las prendas, como un vestido negro "made in Romania" y una camiseta sin mangas "made in Turkey", colgadas en un expositor cercano. "Eso no lo s. Los trabajadores aqu estamos contentos en la empresa", contesta.

En los ltimos meses se desataron tres incendios en fbricas de Bangladesh que confeccionan vestimenta para Inditex, GAP, H&M y Levis, entre otras marcas. El resultado fueron cientos de trabajadoras muertas.

En el ltimo, el 26 de enero, murieron siete mujeres, cuatro de ellas de 17 aos, lamenta Kreisler, partidaria de que las empresas con factoras en ese pas se unan a un programa de seguridad propuesto por los sindicatos locales e internacionales para prevenir siniestros. Dos das despus, Inditex seal que se desvinculaba de sus proveedores en ese pas

Noventa por ciento de la fuerza laboral de esas fbricas es femenina, muchas veces "proveniente de reas rurales y desconocedora de sus derechos", sostiene Kreisler. Y all se respira un claro ambiente antisindical: "Solo uno por ciento de los trabajadores de Bangladesh estn sindicalizados".

"Hay trabajadores muriendo por producir la ropa que lucimos", sentencia.

Adquirir ropa limpia de estas injusticias puede costar un poco ms. Y el poder adquisitivo de los espaoles registra bajas histricas.

"El otro da estuve en una tienda de comercio justo y solo pude mirar, porque los precios eran caros", dice la compradora Virginia a Tierramrica frente a un escaparate que anuncia descuentos de 70 por ciento en plena temporada de rebajas.

Mara, dependienta de una tienda de cosmticos, antes era ms selectiva con sus compras en funcin de la procedencia de las prendas. "Pero ahora no". Y la razn es simple: hay menos dinero.

Mercedes deambula entre mostradores de ropa con carteles de "todo a 3 euros". Ella asegura que lee las etiquetas de las prendas, sabe por la prensa de casos de explotacin y se pregunta "cmo pueden ser posibles precios tan bajos?".

El poder de las grandes empresas para exigir costos bajos repercute en las trabajadoras de la confeccin en los pases proveedores, explica Kreisler.

Para ella no vendra mal un "cambio de mentalidad" en el consumo de ropa, que muchas veces es "compulsivo e innecesario" y esclavo de la moda.

Pero la crisis luce tambin otras caras. "Ha hecho que la gente se interese ms por la ropa de segunda mano", explica a Tierramrica el periodista Pepe Morales, que adems dirige desde hace un ao y medio una tienda de este tipo de prendas en la capital malaguea.

El comercio de ropa de segunda mano no est muy extendido en Espaa, a diferencia de Gran Bretaa y los pases nrdicos, "pero este es un buen momento para que las cosas cambien", asegura a Tierramrica la coordinadora de la Asociacin Espaola de Recuperadores de Economa Social y Solidaria, Laura Rubio.

La asociacin es una plataforma de entidades sin nimo de lucro que realizan servicios de gestin ambiental, como reutilizacin y reciclaje de ropa, para ayudar a la insercin laboral de personas desfavorecidas.

"Intentamos alargar la vida til de la ropa fomentando su reutilizacin" a travs de un circuito de tiendas de segunda mano, explica Rubio.

En Mlaga, la Fundacin Cudeca, de cuidados del cncer, cuenta con una decena de tiendas benficas de ropa de segunda mano que se abastecen de donaciones y cuyas ventas contribuyen a financiar un hospital de cuidados paliativos.

La britnica Katie O'Neill, coordinadora de estas tiendas sostenidas por ms de 400 voluntarios, indica que "hay que darle una segunda vida a la ropa".

"No hay que tirar la ropa a la basura. Daa el ambiente. La que descartamos debemos depositarla en contenedores destinados a reciclaje de textiles", recuerda mientras un hombre entrega a una voluntaria una chaqueta "que est impecable".

Segn comerciantes consultados por Tierramrica, la crisis tambin ha hecho resurgir establecimientos de arreglos de prendas y zapatos, cada vez ms demandados por consumidores que buscan alargar el uso de prendas y calzados.

* Este artculo fue publicado originalmente el 9 de febrero por la red latinoamericana de diarios de Tierramrica.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/wap/news.asp?idnews=102349


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