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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2013

Argentina atestigua el auge de las aldeas ecolgicas

Marcela Valente
Tierramrica

Mudarse a una ecoaldea "no se trata de volver a la poca del garrote, sino de recuperar la capacidad de tomar las propias decisiones"


Casi inadvertidos, los asentamientos sostenibles que integran vida comunitaria y preservacin de los recursos naturales se multiplican en Argentina como alternativa al consumismo desenfrenado.

Laboratorios de vida en estrecho contacto con la naturaleza, las aldeas ecolgicas con huertas comunes se expanden en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Misiones (este y noreste), Crdoba (centro-norte), Catamarca (noroeste), San Luis (oeste), Ro Negro (sur) e inclusive en la capital.

Algunas nacen como proyectos familiares que se afianzan y sirven de ncleo para la formacin de una villa. Otras arrancan como idea colectiva de amigos que comparten una misma visin del mundo.

"Es un poco recuperar la libertad", define Tania Giuliani, una biloga con una maestra en desarrollo sustentable que participa de la creacin de una aldea ecolgica en una isla del Tigre, en el tramo final del delta del ro Paran, al noreste de la capital argentina.

Giuliani mantiene un cargo docente en Buenos Aires pero ya se despidi de su apartamento en la ciudad para acelerar los trabajos de construccin de su casa en la isla, hecha con materiales del entorno, en armona con el paisaje del humedal.

En el proyecto i-tekoa (aldea de agua en lengua guaran) y participan adems de Giuliani otros siete amigos que aceptaron el reto. Planifican levantar las ocho casas y un centro comunitario donde brindarn talleres de arte, huerta y permacultura.

La permacultura que puede entenderse como la contraccin de "permanente agricultura" o de "permanente cultura" surgi en la dcada de 1970 en Australia. Segn explica Carlos Straub a Tierramrica, "se trata de disear modelos de desarrollo sustentable donde el ser humano pueda vivir en armona con la naturaleza".

Straub fue uno de los pioneros de la permacultura en Argentina en los aos 90, junto a los fundadores de Gaia, la primera villa ecolgica del pas que funciona desde 1996 en la localidad de Navarro, provincia de Buenos Aires.

Adems de comprender viviendas construidas con materiales naturales, en Gaia funciona el Instituto Argentino de Permacultura que brinda talleres de capacitacin a quienes estn interesados en reproducir esta experiencia.

Los asistentes aprenden los principios de la cocina naturista, la huerta ecolgica, la produccin de semillas, la construccin natural, las energas renovables y las alternativas de saneamiento sustentable y de vida comunitaria.

Gaia es parte de la Red Mundial de Ecoaldeas (GEN, por sus siglas en ingls) que enlaza a miles de iniciativas de este tipo.

Straub coordina ahora el Centro de Investigacin, Desarrollo y Enseanza de la Permacultura (Cidep) en una chacra situada a 15 kilmetros de El Bolsn, Ro Negro, en la austral Patagonia.

Junto a la sede de Cidep, que dicta talleres desde 2004, se est erigiendo otra aldea ecolgica para 20 familias. Mientras se construye, ocho personas viven en instalaciones del centro.

Adems, Straub dicta cursos en comunidades de la Patagonia argentina y en Chile. "Hay un movimiento muy grande de gente que est emigrando de las ciudades y busca comprar terrenos con otros para iniciar esta experiencia", comenta.

Antes de lanzarse al proyecto i-tekoa, Giuliani vivi en una ecoaldea en Nueva Zelanda. Para ella, el capitalismo impone un estilo de vida individualista, consumista y antinatural del que cada vez ms personas buscan escapar.

"Uno lleva una vida solitaria y materialista, trabajando todo el da para regresar a un apartamento y tener que comprar alimentos con qumicos", describi a Tierramrica.

Junto a amigos tan descontentos como ella con su estilo de vida, adquiri el predio y est erigiendo las viviendas y un centro comunitario. Las obras se realizan sin rellenar ni disecar el terreno que es pantanoso, para respetar la funcin purificadora del humedal.

Los rboles de especies introducidas son talados y su madera empleada en la construccin de las viviendas. En su lugar se siembran especies nativas. Para el saneamiento, estn debatiendo si usar baos secos o un biodigestor.

"Vivir solamente de la naturaleza nos parece un poco utpico. La idea es vivir de la huerta y de los talleres que vamos a brindar en el centro y, de a poco, ir soltando los trabajos que tenemos en la ciudad, en la medida en que se pueda", aventur.

Para Straub la tendencia se multiplica como reaccin a un estilo de vida agotado. "Se busca una vida ms tranquila, en la que se puedan realizar viejos sueos sin esperar a jubilarse", opin.

"No se trata de volver al primitivismo o a la poca del garrote, sino de recuperar la capacidad de tomar las propias decisiones. Puede no ser la ecoaldea la solucin para todos, pero el proyecto ayuda a recuperar una visin ms humana de la vida", dijo.

Se trata de "transformar la mirada". "El milagro debe ocurrir dentro nuestro, y con ese cambio uno puede vivir en la ecoaldea o volver a plena ciudad, pero ya no sometido a las condiciones del sistema", subraya.

l mismo no vive en el Cidep, sino en El Bolsn, situado a 15 kilmetros de la villa. No est seguro de querer vivir all, pero s cree que puede ser parte del proceso como productor de semillas.

Lo interesante, dice, es que cada vez son ms los que se animan a transitar ese proceso. "En Gaia, cuando comenc, ramos 15 o 20, y hace poco particip de un encuentro en el que ramos 500 los que nos habamos sumado a la experiencia".

* Este artculo fue publicado originalmente el 9 de febrero por la red latinoamericana de diarios de Tierramrica.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=102350



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