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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2013

Cibersoberana en Amrica Latina
De la ilusin a la unidad?

Rosa Miriam Elizalde
La Pupila Insomne

Ponencia presentada en el II Taller de Redes Sociales y Medios Alternativos. Nuevos escenarios de la comunicacin poltica en el mbito digital, 13 de febrero de 2013


En este minuto de la humanidad la soberana es una ilusin y la sostenibilidad planetaria un imposible. Solo Estados Unidos es soberano. Desde que Internet se convirti en el sistema nervioso central de la economa, la investigacin, la informacin y la poltica, las fronteras estadounidenses extendieron sus lmites a toda la geografa planetaria, aunque los viejos mapas digan otra cosa. Su fuerza parece difusa, porque est encubierta con nmeros IP, nombres de dominios, cables transatlnticos, conexiones satelitales y una retrica de la neutralidad que nos vende el sueo de que estamos en la ruta del desarrollo y el progreso. Sin embargo, nunca fue ms imperial ese pas que cuando se convirti en el zar del ciberespacio, con total inconciencia de que su modelo de acceso, dependiente de las lgicas del mercado y la depredacin ecolgica, no solo cava la tumba de nuestros nietos, sino la de los suyos.

Hay noticias peores. No existe Estado-nacin que pueda remodelar esa red por s solo, an cuando ejecute normativas locales de proteccin antimonoplicas e impecables polticas de sostenibilidad en el orden social, ecolgico, econmico y tecnolgico. Todava menos podra construir una alternativa viable desconectado de lo que Manuel Castells ha llamado la sociedad informacional, cuya sombra intangible, pero por eso no menos real-, alcanza incluso a quienes estn fuera de la Internet. La red est aqu, aunque no la veamos. Es el corazn de un sistema supranacional, el ciberespacio, que se ha agregado a la realidad del planeta como una nueva capa de la atmsfera preada de incertidumbres e inciertas esperanzas, dira el terico Jess Martn Barbero.[1]

El ciberespacio genera una nueva geografa determinada por cuatro componentes indisolublemente unidos: 1)la infraestructura fsica de las tecnologas de la informacin y la comunicacin; 2)el espacio funcional que generan los flujos de informacin global; 3)las relaciones socio-demogrficas de las nuevas comunidades virtuales, y 4)la percepcin de los espacios virtuales. Este escenario se regula por jerarquas y nodos principales de Internet, que acentan las disparidades del mundo fsico y han establecido una nueva cartografa, en la que centro y periferia estn perfectamente delimitados, como se aprecia en el mapa que cada ao publica la organizacin TeleGeography, con sede en San Francisco[2]:

Trfico de Internet. Imagen: www.teleGeography.com

Trfico de Internet. Imagen: (www.teleGeography.com)


Este mapa no deja duda alguna de qu ocurre con el trfico de los datos de Amrica Latina en la red de redes: el 100 por ciento de las comunicaciones que establece la regin con el resto del planeta pasa por algn nodo administrado directa o indirectamente por Estados Unidos, fundamentalmente por el llamado NAP de las Amricas, en Miami, y se calcula que entre un 80 y un 70 por ciento de los datos que intercambian internamente los pases latinoamericanos, tambin van a Miami y a otras ciudades estadounidenses, donde se ubican 10 de los 13 servidores races que conforman el cdigo maestro de la Internet. En otras palabras, todas nuestras naciones son perifricas y dependientes de Estados Unidos en esta cibergeografa, pues la mayora de sus comunicaciones no pueden evitar el paso por los nodos centrales, que son tambin puntos de control de las telecomunicaciones. Si recordamos que existen 2,4 mil millones de usuarios de Internet en el mundo, es fcil deducir que un tercio de la poblacin mundial se subordina a este tipo de configuracin diferencial.

Un estudio publicado en el 2012 en Meridiano[3], revista del Centro Humboldt de Buenos Aires, Gustavo D. Buzai elabor un mapa topolgico de la capital argentina teniendo en cuenta las distancias en el ciberespacio, medidas a partir de los tiempos de conexin[4]. Como pueden ver aqu, Jamaica (1744 ms[5]) est ms lejos de Buenos Aires que Moldavia (1152 ms); Nueva York (480ms) ms cerca que Montevideo (713ms), y Paraguay (2765ms) bastante ms distante de la capital argentina que Sri Lanka (1219ms), Mongolia (1373ms), Zambia (1285ms) o Kuwait (1409ms).

Grfico elaborado por Gustavo Buzai. http://www.gesig-proeg.com.ar/

Grfico elaborado por Gustavo Buzai. (http://www.gesig-proeg.com.ar/)


De todas las conexiones solicitadas el 27,27% pasaron primero por Pennsauken (New Jersey, USA), el 25,75% por Tysons Corner (Virginia, USA), el 15,91% por Italia (Europa), el 15,15% por Middletown (New Jersey, USA), el 11,36% por Miami (Florida, USA) y el 4,56% restante entraron por Boston (Massachussets, USA), Bagnolet (Francia, Europa) y Vienna (Virginia, USA). En el cibermapa los principales puntos de control se detallan con crculos, registra el investigador.[6]

No es posible perder un poquito de soberana sin perder toda la soberana, dira el filsofo Jean Bodin hace ms de 400 aos.[7] En la Sociedad Informacional los estados nacionales puede que retengan su capacidad de toma de decisiones, pero al convertirse en partes de una red de poderes y contrapoderes, son en s mismos impotentes: dependen econmica, tecnolgica y polticamente de un amplio sistema de aplicacin de la autoridad y la influencia de mltiples actores, y en particular de un ente supranacional que tiene la suprema potestad de apagar toda la red -Estados Unidos.

Se puede hablar de soberana y sostenibilidad si la mayora de las comunicaciones en vez de acercar a nuestro pases, los alejan? Qu autoridad ostentamos si nuestras comunicaciones pasan por el escrutinio de los puntos de control y espionaje en Estados Unidos, al que como tontos tiles les pagamos por ello un ciberpeaje? Hay independencia cuando las estrategias de un pas al final acatan los caprichos de los proveedores comerciales de Internet, que bsicamente venden al mejor postor nuestros contenidos, con un considerable derroche de recursos y energa?

No es circunstancial que la capital de Uruguay est ms lejos de Buenos Aires que Nueva York en el cibermapa que public la Revista Meridiano. Esta irregularidad en el trfico de Internet genera un costo econmico adicional por el salto entre proveedores subordinados a intereses transnacionales; es ineficiente en cuanto al trfico de red, hipoteca un recurso estratgico la informacin-, aumenta significativamente los tiempo de respuesta en las comunicaciones y presenta, como vemos, graves problemas de seguridad de la informacin. A todo esto habra que aadir un hecho que suele meterse debajo de la alfombra cuando se habla de la eficiencia de las nuevas tecnologas: el modelo de la Sociedad Informacional no ha demostrado todava que pueda ofrecer soluciones para las mltiples crisis que vive el planeta, ni prevenir que se traspasen los lmites de la supervivencia humana y los trminos de la sostenibilidad mundial.

De hecho las nuevas tecnologas en ausencia de nuevas energas y concertaciones estratgicas entre los Estados, difcilmente puedan suponer un cambio trascendente de la realidad actual: un fallo en el suministro elctrico puede parar en seco el motor informacional. Solo los centros de datos consumen monumentales cantidades de energa de un modo incongruentemente despilfarrador. Segn un estudio publicado en septiembre de 2012 en el diario The New York Times, los almacenes digitales consumen en todo el mundo alrededor de 30 000 millones de watts de electricidad, ms o menos el equivalente a la produccin de 30 centrales nucleares. Los centros de Google consumen casi 300 millones de watts, y los de Facebook, unos 60 millones. En EEUU, los centros de datos gastaron unos 76 000 millones de watt-hora en 2010, aproximadamente un 2% de toda la electricidad del pas.[8]

Cunto estar Amrica Latina aportando a este gasto descomunal, mientras le entrega a Estados Unidos los datos, hbitos y sueos de sus ciudadanos? Se puede hablar de nueva economa cuando energticamente continuamos atrapados en la antigua y voraz economa industrial? En esa circunstancia, cules son los mrgenes para aspirar a la independencia poltica y econmica tecnolgicamente sustentables y socialmente sostenibles? Esas son preguntas cuyas respuestas nos debemos, desde la teora y desde la prctica.

LATINOAMERICA: LA CONSTRUCCIN DE UN MODELO

He tratado de enfocar mi intervencin en lo que considero el principal punto de apoyo de las acciones de ciberguerra de Estados Unidos contra nuestros pases, acciones que, como vemos en los drones, suelen ser tambin altamente letales. En este caso se ajusta una verdad de Perogrullo, a partir de la cual podramos relacionar una ecuacin simple: si la informacin es poder, poseer toda la informacin es gozar de todo el poder.

Sin embargo, la sobredimensin del discurso de la ciberguerra, asociado a cierto regodeo de nuestra condicin de vctimas, es paralizante y termina sirviendo a los intereses de dominacin mundial. La realidad, compaeros, es que sobran los discursos satanizadores o hipnotizados de la Sociedad Informacional y faltan, por el contrario, polticas pblicas concretas, lneas de accin y trabajo definidas para construir un modelo verdaderamente soberano.

La buena noticia es que jams Amrica Latina ha estado en una situacin tan favorable para encarar un proceso de tal naturaleza. Jams habamos tenido seales tan ventajosas para la unidad continental y las alianzas estratgicas. Brasil, Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador y otros pases han avanzado en polticas pblicas y modelos de produccin de medios y gestin de contenidos digitales que prevn la necesidad y potencialidad econmica, histrica, demogrfica y sociocultural de la regin, a partir de la integracin y el desarrollo de sus plataformas tecnolgicas. El software libre ha tenido un notable respaldo institucional en el continente, como no se aprecia hoy en otras regiones. Unasur aprob en noviembre de 2011 un importante proyecto estratgico: la creacin de un mega-anillo de fibra ptica con una extensin de 10 mil kilmetros que ser gestionado por las empresas estatales de cada pas y que debe estar activo en el 2014.

Pero ni las decisiones locales ni el cableado regional garantizan que las comunicaciones de Amrica Latina dejen de pasar por suelo norteamericano. Es una asignatura pendiente en Amrica Latina una estrategia sistmica y un marco jurdico homogneo y fiable que minimice el control norteamericano, asegure que el trafico de la red se intercambie entre pases vecinos, fomente el uso de tecnologas que aseguren la confidencialidad de las comunicaciones, limite la emigracin de los recursos humanos en la regin y suprima los obstculos a la comercializacin de instrumentos y servicios digitales avanzados producimos en nuestro patio. Por tanto quedan por definir las potencialidades y alternativas de Amrica Latina en el contexto internacional, su posicin y modelo diferencial en la llamada Era de la Informacin.

Finalmente, comparto con ustedes unas breves reflexiones acerca de cmo avanzar en ese modelo de soberana y sustentabilidad tecnolgicas, a partir de ideas que alcanzan consenso entre tericos y especialistas consultados para un estudio, an preliminar, en el que trabajo actualmente. Por supuesto, por razones de tiempo, apenas esbozo las propuestas:

Arquitectura de Internet

Arquitectura de Internet


Infraestructura fsica (transportadores) y lgica (aplicaciones) independientes. La arquitectura de Internet es como un rbol al revs. Las ramas son las aplicaciones que enlazan las redes sociales. El tronco principal son las conexiones que nos llevan a la raz. Cada uno de nosotros somos las hojas del rbol algunas de ellas volando solas a dnde las lleva el viento o agarradas a ramas anmicas que no soportan, como decimos en Cuba, un viento platanero. Lo que define la savia y la vitalidad del rbol, y por tanto si sobrevive o no a los huracanes, es su raz. La Internet tiene 13 servidores races, 10 en Estados Unidos. Pueden entender ahora lo que supone depender exclusivamente de estar agarrados a la superficie de un pramo? Hay modos tcnicos de cambiar esta circunstancia, pero dependen de voluntad y estrategias polticas que para ser efectivas tienen que aprender a reconocer al rbol como sistema y no por partes, nico modo de protegerlo y garantizar que d frutos que no nos envenenen.

Y con esto termino: no convirtamos a los jvenes en nuestros enemigos. Reconozcamos que esta es quiz la primera vez en la historia humana en que los jvenes saben ms sobre algo que los maestros que ensean.[9].

En ese texto que cit al principio, donde Jess Martn-Barbero nos advierte de la incertidumbre que nos acecha, l tambin se aferra a una esperanza incierta, pero esperanza al fin. Dice, recordando una leccin de la antroploga norteamericana Margaret Mead:

Nuestro pensamiento nos ata todava al pasado, al mundo tal como exista en la poca de nuestra infancia y juventud. Nacidos y criados antes de la revolucin electrnica, la mayora de nosotros no entiende lo que esta significa. Los jvenes de la nueva generacin, en cambio, se asemejan a los miembros de la primera generacin nacida en un pas nuevo. Debemos aprender junto con los jvenes la forma de dar los prximos pasos. Pero para proceder as debemos reubicar el futuro. A juicio de los occidentales el futuro est delante de nosotros. A juicio de muchos pueblos de Oceana el futuro reside atrs, no adelante. Para construir una cultura en la que el pasado sea til y no coactivo, debemos ubicar el futuro entre nosotros, como algo que esta aqu, listo para que lo ayudemos y protejamos antes de que nazca, porque de lo contrario sera demasiado tarde.[10]

Muchas gracias.


[1] Martn-Barbero, Jess. Ciudadanas de la incertidumbre: comunicacin, poder y subjetividad. Bogot. FELAFACS. 2007. 07/02/2013 13:23 hs. En: http://www.fba.unlp.edu.ar/medios/biblio/Barbero-De-incertidumbres-e-inciertas-esperanzas.pdf

[2] Telegeography. Latin America Telecommunications Map 2012. San Francisco. 2012. 07/02/2013 14:29 hs En: http://www.telegeography.com/telecom-maps/latin-america-telecommunications-map/index.html

[3]Buzai, Gustavo D. El ciberespacio desde la geografa. Nuevos espacios de vigilancia y control global. Revista Meridiano. No.1. 2012. Buenos Aires. Centro de Estudios Alexander von Humboldt. 07/02/2013 15:23 pm. En: http://www.gesig-proeg.com.ar/documentos/articulos/2012-Buzai-Meridiano1.pdf

[4] El autor utiliz programa trazador de rutas (tracerouters), el cual sigue el camino que recorre la comunicacin entre dos computadoras e indica cuales fueron de acuerdo a su nmero IP (Internet Protocol), sus posiciones geogrficas y tiempo que llev́ realizar la conexin.

[5] Milisegundos (ms): 1 ms = 0,001 segundo

[6] Buzai: 2012.

[7] Bodin, Jean. Los seis libros de la Repblica. Seleccin, traduccin e introduccin de Pedro Bravo Gala. Madrid. Editorial Tecnos. 1992.

[8] Glanz, James. Power, Pollutin and the Internet. New York. The New York Times. September 22, 2012. 07/02/2013 23:45 pm. En http://www.nytimes.com/2012/09/23/technology/data-centers-waste-vast-amounts-of-energy-belying-industry-image.html?pagewanted=all&_r=0

[9] Burbules, Nicholas C. Educacin: riesgos y promesas de las nuevas tecnologas. Buenos Aires. Granica. 2006.

[10] Martn-Barbero: Ob. Cit. Barbero reproduce una frase de Margaret Mead tomada de: Mead, Margaret. Cultura y compromiso. Granica. Barcelona. 1977. Pp.105-106.

Fuente: http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/02/13/cibersoberania-en-america-latina-de-la-ilusion-a-la-unidad/



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