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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2013

Sobre capitalismos e imperialismos "buenos"

Guillermo Almeyra
La Jornada


A riesgo de repetirme como disco rayado, recuerdo que el neoliberalismo no es un sistema, sino una poltica, la poltica actual del capitalismo, y resultado del fracaso del capitalismo del bienestar social vagamente keynesiano, el cual es irrepetible y est muerto y enterrado. Pretender centrar los esfuerzos contra el neoliberalismo equivale a disparar contra la mera sombra del sistema. No hay capitalismos buenos: hay un rgimen de explotacin, opresin, racismo, colonialismo y guerras que hace de todo para sostener la tasa de ganancia de las grandes empresas financieras y monopolistas. Los capitalismos de Estado y las polticas asistenciales y distributivas del ingreso forman parte de ese sistema mundial y lo sostienen. La diferencia entre los gobiernos que son agentes directos del capital financiero y los que tratan de tener algn margen de maniobra es que stos aplican algunas polticas que, defendiendo las ganancias de los capitalistas, deben tener en cuenta la necesidad de sostener el mercado y las ganancias con subsidios al consumo y a los servicios y de ceder algo a los movimientos sociales y a la protesta obrera, para evitar que se organicen en forma independiente. Los gobiernos nacionales y populares, sin embargo, no pertenecen a una categora diferente: igual que los dems, aceptan el despojo salvaje de la gran minera y practican un extractivismo que destruye los bienes comunes (agua, bosques, tierras, minerales) y que contamina, como demuestra China. Ellos privilegian el crecimiento econmico sobre el desarrollo humano, reducen al mnimo los derechos humanos y sociales y los mrgenes de la democracia. No son populares y tampoco son nacionales.

Ahora, para colmo, Samir Amin descubre en Viento sur y en Utopie Critique que Francia es imperialista, sin duda, pero que en Mal cumplira un papel progresista que hay que apoyar porque combate el islamismo extremista que Qatar financia y que Estados Unidos utiliza para desmembrar los estados africanos y para derrocar al gobierno argelino.

Francia fue uno de los grandes colonizadores y fragmentadores de frica y carga con un milln de muertos (sobre 11 millones de habitantes) producidos por la guerra de independencia de Argelia, con cientos de miles de vctimas en Marruecos, Argelia, Tnez, Madagascar, con la horrible matanza de Burundi y la tragedia de Biafra, cuando quiso desmembrar a Nigeria, Estado islmico que amenazaba sus intereses. Sostiene en Mal a un gobierno surgido de un golpe de Estado, incapaz y corrupto, que se derrumbaba por carecer de apoyo popular ante unos pocos islamistas tuaregs, medievales y esclavistas, sostenidos y armados por Estados Unidos y Qatar, con las armas del arsenal de Kadafi vendidas a ste por Sarkozy. Los socialistas franceses, que sostuvieron hasta el fin la guerra colonial en Indochina y las matanzas en Argelia (Mitterrand fue 11 veces primer ministro durante ellas y las cubri), cumplen su papel de siempre de mdicos de cabecera del capitalismo, como deca uno de ellos, Len Blum.

Estamos solamente ante un conflicto de intereses entre el imperialismo francs, con su uranio en Nger y el gas de Argelia (su pas cliente), y el imperialismo estadunidense, con su perro faldero britnico, porque Washington quiere disputar frica no slo a China, sino tambin a Francia, y est esperando convertir en su prximo blanco al gobierno argelino, que es odiado y mat a ms de 300 mil islamistas e implant una dictadura neocolonial.

Samir Amin se opone a la autonoma de etnias y regiones porque, segn l, esto debilitara los estados, que fueron inventados con papel, lpiz y escuadras por los colonizadores y que son, todos, multitnicos y multiculturales. Pero fue la represin de los militares nacionalistas malienses unidos a Francia lo que fortaleci el separatismo de los tuaregs y los lanz ahora a los brazos de Qatar y de Washington. Fue la represin de los nacionalistas sudaneses lo que favoreci crear sobre la base de la religin y de la piel un Estado ficticio, cliente de Estados Unidos, en Sudn del Sur. Quienes creen que hay que apoyar a los capitalistas buenos supuestamente antiyanquis y a los imperialismos buenos que se oponen a Washington para oprimir ellos a los africanos, ven slo los estados, no las clases o sectores sociales que podran unirse contra todo el colonialismo y excluyen el internacionalismo la oposicin de los trabajadores franceses al imperialismo francs, por ejemplo, que fue la gran fuerza que permiti la independencia argelina y la victoria vietnamita. Es lamentable que gente que por decenios atac al capitalismo y al imperialismo caiga hoy a este nivel de realpolitik y piense que lo importante es la fuerza relativa que pueda tener el enemigo de su enemigo (capitalistas progresistas o imperialismo bueno) y no cmo los oprimidos pueden adquirir fuerzas contra todos sus enemigos y adversarios.

Por supuesto, hay que combatir el papel de Washington y de Qatar en Siria o en el apoyo a los tuaregs, que esclavizan a los Bella, venden droga, quieren conquistar el Mal negro, queman los libros de la biblioteca de Tombuct, que en el siglo XIV fue uno de los primeros centros mundiales de cultura. Por supuesto, hay que combatir los planes de Estados Unidos para toda frica, pero eso no significa que haya que alinearse con los competidores de Washington, que son, sin embargo, sus socios en la guerra en Siria y en el apoyo a Israel. En todos los pases africanos han surgido siempre tendencias anticolonialistas e independentistas, en la intelectualidad y hasta en el ejrcito que la burguesa francesa, por cierto, ayud a liquidar. Lo que hay que apoyar es su desarrollo y maduracin, no al imperialismo menos malo.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/02/10/index.php?section=opinion&article=018a1pol



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