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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2013

Un hombre en una isla

Ciro Bianchi Ross
Juventud Rebelde

El autor de El hombre que amaba a los perros, premio nacional de Literatura, habla, entre otras cosas, de su paso por JR, de su prxima novela y del debut de Mario Conde en el cine


Est traducido a 15 idiomas y le han llovido, con justicia, los reconocimientos dentro y fuera de Cuba. Cada uno de sus libros es un xito de crtica y pblico, y las ventas le permiten vivir de la literatura y, sobre todo, para la literatura. Porque este escritor de 57 aos de edad y vecino del muy habanero barrio de Mantilla, donde naci y creci, es sobre todo un amante del oficio de escribir, un hombre disciplinado y metdico que trabaja en su obra todos los das posibles, de lunes a lunes.

Pronto aparecer Herejes, la sptima novela que tiene como protagonista a Mario Conde, uno de los personajes mejor delineados de las letras cubanas y que quiz no demore en aparecer en el cine. Aun despus de la publicacin de dos libros descomunales como La novela de mi vida (2002) y El hombre que amaba a los perros (2009), una obra inquietante y ambiciosa que muchos no vacilan en considerar su mejor novela, Leonardo Padura insiste en no abandonar a ese detective que se mueve con l en el tiempo y le permite reflexionar sobre la realidad cubana. Un detective que su creador quiere cada vez menos policial y ms social, lo que lo lleva al tremendo reto de escribir una novela policial sin policas y casi sin crmenes.

Una opcin de libertad

Es lo que sucede en Herejes. Un judo sefard que vive en Holanda en la poca de Rembrandt pinta un cuadro. Viola de esa manera la ley Mosaica que prohbe a los judos la representacin de figuras. En un pas que es, en ese momento, el ms rico y libre del mundo, hay libertades que no se permiten. Pasan los aos y llega a Cuba un nio judo asquenaz, esto es, proveniente de la Europa del Este. Sus padres tambin iban a venir a La Habana. Lo haran en el San Luis, un barco cuyos pasajeros, ya con La Habana delante, no pudieron desembarcar. Ellos traan la pintura que, con el tiempo, pese a que no desembarcaron, aparecer misteriosamente en la ciudad. El nio crece, renuncia a su condicin de judo y se hace cubano. Sale de Cuba en 1958 y se instala en Miami. Aos despus, su hijo vendr para entender por qu su padre se fue de la Isla y, sobre todo, por qu no llev consigo aquel cuadro que formaba parte del patrimonio familiar. As, pide ayuda a Mario Conde, que investigaba entonces sobre una muchacha emo que desapareci cuando quiso dejar de serlo.

Si se le pregunta cul es el tema de Herejes, el escritor responde que es la bsqueda de la reafirmacin personal y de una opcin de libertad. Tanto el judo como la muchacha, en un lapso de 300 aos, optan por su libertad individual.

Es una novela compleja, con un lenguaje rico y barroco, puntualiza Padura. Le sera muy fcil escribir como lo hizo en los 90. Pero no puede hacerlo despus de un libro tan complejo como El hombre que amaba a los perros, antecedido por otros como La novela de mi vida y La neblina del ayer (2005). Aumenta el nivel de expectativas, y ha logrado disponer de los medios para hacer la literatura que le interesa. Precisa que en Cuba se simplifica la relacin del escritor con el mercado. Piensa que es el mercado lo que posibilita al escritor ganar en independencia para decidir sobre lo que escribir y el tiempo que dedicar a su obra.

Pensar en el lector

Padura se ha valido de la novela policial para escribir novelas. El enigma por el enigma no le interesa, sino hacer que lo escrito tenga una connotacin social. Que refleje los problemas y lados oscuros de la sociedad. As sucede en las novelas de Mario Conde, desde la primera, Pasado perfecto (1991). En todas, el enigma ha estado en un segundo plano y, en Herejes, pasa a un tercero, donde el misterio aparece y desaparece, pero el lector sabe que est leyendo una novela policial, una buena historia que lo atrapa hasta el final.

Porque si de algo est convencido el autor de Paisaje de otoo (1999) es que sin una historia no hay novela. Y cuando escribe piensa solo en el lector, se empea en convencerlo.

Su paso por Juventud Rebelde lo llev a escribir un tipo de reportaje en el que se mezclaban periodismo y literatura. Corra el ao 1983. La direccin se empeaba en hacer un peridico dominical distinto y se pens que Padura, que no era graduado de Periodismo sino de Filologa, poda tener un papel relevante en ese proyecto. Confiesa que al inicio no supo bien lo que hara, pero busc historias, mitos, leyendas, personajes y lugares perdidos, y los abord como si fueran literatura.

Escribi sobre Yarini, el Chori y Chano Pozo. Tambin sobre El Calvario, El Cobre, el barrio chino habanero. No escap a su mirada el trrido romance que en el cafetal de Angerona vivieron la haitiana rsula Lambert y el alemn Cornelio Souchay, la leyenda del castillo de Averhoff ni el episodio de traicin y muerte en la casona del barn de Kessel. Entrevist, por otra parte, a los ms famosos jugadores de bisbol de los 60. En esta lnea, su dilogo con Manuel Alarcn, del equipo Orientales, queda como una de las mejores entrevistas realizadas en Cuba.

A esa serie pertenece el reportaje sobre El Bag, un pueblo situado en el fondo de la baha de Nuevitas, fundado antes que la propia Nuevitas y cuya vida se extingui, sin embargo, hacia 1920. Cuando Padura visit el lugar, en 1985, algunos restos materiales y fragmentos de historia eran lo nico que sobreviva de aquel sitio que, en 150 aos de existencia, fue quemado seis veces.

Cmo se las arregl el novel periodista para descubrirle al lector esa ciudad olvidada y perdida por donde alguna vez la vida camin de prisa, huyendo del fuego? Lo hizo a travs del relato de Cndido Lutero, que una tarde se sent en su taburete a ver la ruina mustia y carbonizada del poblado por cuyas calles polvorientas no transitaban ya ni siquiera los perros, y que luego, acostado en su camastro, vio cmo le llegaba la muerte. Porque Cndido est muerto y es l quien cuenta la historia, tal como sucede en Pedro Pramo, la novela de Juan Rulfo; un recurso propio de la literatura para dar una historia real.

Rebelde fue una etapa de creacin

Padura guarda una memoria grata de su paso por Juventud Rebelde. Trabaj con una libertad absoluta, recuerda. Nadie intent poner pautas en su trabajo; nadie insisti en saber de antemano qu investigaba, ni le pidieron cuentas por sus demoras. Reitera que JR fue una etapa de creacin y no un simple medio para ganarse la vida. Por eso la vigencia de mucho de lo que public entonces, compilado en parte en ttulos como El viaje ms largo (1994) que se considera su libro de periodismo ms paradigmtico y El alma en el terreno (1989), que se reeditar este ao. De aquella etapa es Fiebre de caballos (1988), su primera novela. Lo ha dicho varias veces: antes de Juventud Rebelde era un aficionado.

Busca entonces otros horizontes. En 1990 pasa a La Gaceta de Cuba, y se abre una etapa muy fructfera en su vida. Da a conocer la ya mencionada Pasado perfecto. Escribe un volumen sobre Alejo Carpentier. Recibe, con Vientos de cuaresma (1995), el Premio Nacional de Novela, y en ese mismo ao, con otra novela, Mscaras, obtiene en Espaa el Premio Caf Gijn que le abre el camino de la fama. Es el jefe de redaccin de ese peridico de la Unin de Escritores y Artistas de Cuba, pero no desperdicia la oportunidad de llenar muchas de sus pginas. Se acerca a la msica y, a travs de entrevistas con los ms legendarios y representativos salseros, que recoger luego en Los rostros de la salsa (1997), buscar las races de esa expresin artstica y su evolucin. Consciente de que el destino ltimo del periodismo es el libro, ha compilado artculos y crnicas en ttulos como Entre dos siglos (2006), La memoria y el olvido (2011) y Un hombre en una isla (2012).

Mantillero hasta la muerte

Desconoce cunto, en su caso, debe el narrador al periodista. Son diferentes las visiones que tienen el uno y el otro acerca de la realidad. Algo, s, insiste en puntualizar: trabaja con el mismo rigor en ambas riberas. Desde sus das en Rebelde nunca asumi el periodismo por el camino ms fcil. Es el periodismo tiempo perdido? Lo niega categricamente. Estima que es su forma de mantener un dilogo directo con su realidad, y no desde la mirada del escritor, sino del ciudadano y el periodista. No es casual que la columna que escribe para una agencia extranjera de prensa lleve el ttulo de La esquina de Padura, porque insiste en ver el mundo desde una esquina del barrio de Mantilla, y se define como un mantillero.

Es una definicin que tiene, en su caso, una serie de condicionantes previas. Explica: no es lo mismo hablar de un hombre que naci en Mantilla y ha vivido en el mismo sitio los 57 aos de su existencia, que decir adems que la familia de ese hombre, durante tres generaciones, vivi en la misma barriada. Los Padura estuvieron entre las cinco o seis familias fundadoras del poblado hacia 1850. All, el padre logr establecerse como comerciante y numerosos miembros de la familia se vincularon con lo que fue el corazn econmico del barrio: el paradero de la ruta 4. Todos en Mantilla conocen a los Padura y con todos mantienen los Padura una relacin estrecha. Desde temprano, pelota en mano, se acostumbr a vivir en la calle. Su madre, catlica, lo dot de una manera muy concreta de percibir el humanismo. Con su padre, masn, aprendi el concepto de la fraternidad. Para l tambin eran hermanos los hermanos de logia de su padre: el negro, el blanco, el profesional y un hombre tan humilde como Santiago, el basurero del barrio.

La literatura es una profesin solitaria. El cine, en cambio, prefiere asumirlo a cuatro manos. Con su esposa, la crtica y narradora Luca Lpez Coll, trabaj en el guin de Siete das en La Habana, que cont con la produccin del actor puertorriqueo Benicio del Toro. Ahora, tambin con Luca, trabaja en una serie que tendr a Mario Conde como protagonista, y escribe un texto para el reconocido realizador francs Laurent Cantet que quiere llevar a la pantalla grande una idea sobre un pasaje de La novela de mi vida, mientras espera que se concrete el proyecto cinematogrfico de El hombre que amaba a los perros, una pelcula cara, que se filmar en seis pases y en seis idiomas.

Entonces, el cine ocupar el quehacer de Leonardo Padura en los meses venideros. Y, ya con el Premio Nacional de Literatura, el mximo galardn de las letras cubanas, en su haber, quiere asimismo dedicar tiempo a la promocin internacional de su obra.

Fuente: http://www.juventudrebelde.cu/cultura/2013-02-12/un-hombre-en-una-isla/



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