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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2013

Explotacin de flores
Trabajando entre rosas, viviendo entre espinas

Corporacin Cactus
Revista Pueblos


La explotacin florcola y la exportacin de flores frescas cortadas en Colombia tienen su inicio hacia los aos sesenta, incrementndose su produccin y expansin de cultivos de manera acelerada en los ltimos veinte aos. Es un sector que cuenta con todo el apoyo del gobierno colombiano y mltiples facilidades tributarias y arancelarias. Sus trabajadores y trabajadoras, sin embargo, cuentan con empleos mal remunerados, precarios y que provocan daos a su salud.

En la actualidad, las flores frescas cortadas son el primer producto interno de exportacin de agricultura no tradicional en el pas[1]: El sector genera ms de 150.000 empleos directos e indirectos en 48 municipios del pas y se ha consolidado como el primer rengln de exportaciones agrcolas no tradicionales de Colombia.

Las flores se exportan principalmente a Estados Unidos y a algunos pases de la Unin Europea. EE UU absorbe el 78 por ciento de estas exportaciones, segn datos de la Asociacin Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores)[2]. El sector cuenta con algunos privilegios arancelarios, de los que las empresas se han beneficiado an ms con la puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio entre los dos pases[3].


Fotografa: Oscar Paciencia.

Perspectivas y realidad

El mercado de las flores, adems, suele ser uno de los sectores econmicos ms dinmicos a nivel internacional y que genera una demanda creciente en la mayora de los pases. Colombia es actualmente el segundo pas exportador a nivel internacional. Esto podra verse, desde un punto de vista econmico, como un factor importante para este pas y para su sector laboral, ya que demanda la contratacin masiva de mano de obra.

A simple vista el panorama suena alentador, podramos pensar que la situacin laboral en Colombia se encuentra en sus mejores momentos. Sin embargo, la realidad que se vive diariamente no es tan color de rosa por causa de la cantidad de derechos vulnerados a las trabajadoras y trabajadores de los cultivos.

Si se realiza un recorrido por las firmas y personas propietarias de los cultivos se puede ver que en su gran mayora son extranjeros. Descubrieron en Colombia, y particularmente en la sabana de Bogot, ventajas comparativas como la disponibilidad de tierras frtiles, la luminosidad solar, abundante recurso hdrico, la cercana a Bogot (con su aeropuerto internacional) y la mano de obra barata. Estos elementos han llevado a un incremento cercano al 300 por ciento en la creacin y expansin de empresas floricultoras, hecho que resulta perjudicial para la regin porque, aunque desde algunas instancias se aduce que el empleo es el gran beneficiado, los verdaderos beneficios resultan para quienes, utilizando los recursos naturales y explotando la mano de obra a bajos precios, consiguen ganancias evidentes al exportar el producto.

Entre 2008 y 2010 la revaluacin del peso gener una crisis de la floricultura y en torno a esta crisis se presentaron escndalos con respecto al prstamo a floricultores como parte de un plan de salvamento frente a las oscilaciones en la tasa de cambio. Ms tarde se hablara de investigaciones al respecto, puesto que algunos empresarios giraron capitales a cuentas en el exterior y luego se declararon en quiebra.

Se habl mucho del tema y, pese a que finalmente no se aclar lo sucedido, esta crisis se empez a traducir en un aumento de la vulneracin de los derechos laborales y de la calidad de vida de las y los trabajadores de las flores. Se incrementaron los recortes de personal y las declaraciones en quiebra de algunas empresas, que dejaron a sus trabajadores y trabajadoras sin ingresos y sin una liquidacin adecuada para sus aos de contrato. Se procedi tambin a la subcontratacin o contratacin por cooperativas y se eliminaron en varias empresas derechos bsicos como seguridad social y caja de compensacin familiar, entre otras cuestiones.

Ms presin sobre ellas

La realidad, diramos, no puede ser ms gris. Sin embargo, cuando pasamos a hablar de las mujeres, lo es, se recrudece. Las mujeres son cerca 65 por ciento de la fuerza laboral del sector. Alrededor del 30 por ciento de ellas son madres cabeza de hogar. Como han expresado en distintas ocasiones entidades gubernamentales y medios a nivel internacional, el sector floricultor en Colombia emplea mayoritariamente mano de obra femenina, creando de esta manera, en teora, mayores oportunidades salariales y laborales para las mujeres de este pas. Pero, a pesar de lo bien que se hace la campaa empleadora a la vista de entidades internas, departamentales, municipales y medios de comunicacin extranjeros, otra es la cara de la moneda que viven diariamente estas mujeres: empleos en su mayora mal remunerados y precarios.

El sector floricultor quiere generar una mayor ganancia. Se les exige mayor productividad en cuanto a sus metas diarias para exportar ms, a lo cual muchas de estas obreras no se pueden oponer: es su sustento diario y, al no contar con los requisitos para acceder a otro tipo de empleo, es su nica e indiscutible fuente de ingresos. A la necesidad imperativa de encontrar ingresos para sobrevivir ellas y sus familias se suma el claro desconocimiento por parte de la mayora de las trabajadoras de sus derechos laborales y garantas sociales. La mayora no tienen conocimiento de las normas jurdicas que regulan el trabajo en Colombia y mucho menos de cmo hacerlas valer.

Ventajas y desventajas

Se elaboran contratos que dan ventajas a los empresarios y desventajas marcadas a las trabajadoras. En el caso de enfermedades profesionales, accidentes laborales o despidos, ante la intimidacin por lo general las trabajadoras terminan por firmar cualquier documento y recibir la remuneracin econmica que los empresarios quieran darles, sin conocer siquiera la que realmente les corresponde.

En el tema de la salud se evidencia an ms la inequidad con respecto a los derechos de las mujeres, puesto que en muchas empresas se exigen pruebas de embarazo constantes. De alguna manera se decide acerca de la sexualidad de la mujer: deben planificar como exigencia, pues tener hijos se convierte en una carga para la empresa por los permisos y beneficios que se derivan de esta condicin. Esto no se aplica a los hombres, sobre ellos no hay ninguna medida al respecto, lo cual evidencia tambin el machismo existente en la concepcin de paternidad-maternidad en el pas.

Por otra parte, las entidades y/o funcionariado que debera velar por la aplicacin y defensa de los derechos de las trabajadoras en ocasiones hacen odos sordos a las peticiones de stas. Parece que para un administrativo resulta ms rentable un empresario que genera impuestos que una trabajadora que se atreve a reclamar sus derechos. Las entidades gubernamentales hablan de la promocin de la mujer y de su inclusin en el mundo laboral, pero dan por sentado que es suficiente con una contratacin masiva de mujeres sin tener en cuenta el trato a las mismas, las condiciones bajo las cuales son contratadas, la carga laboral a la que son expuestas, la remuneracin por su trabajo (que en muchas ocasiones excede mas de las 12 horas diarias sin descanso ni remuneracin extra alguna) y el trato al cual son expuestas por parte de sus supervisores.

Por si fuera poco, el auto-concepto de la mujer y sus expectativas no ayudan a superar esta situacin. Por el hecho de ser madres cabeza de hogar y necesitar el empleo, muchas llegan al extremo de arriesgar su salud y su dignidad para conservar su fuente de ingresos, sin pensar siquiera en reclamar sus derechos, pues se tiene el miedo de ser despedidas y adems ser reportada ante las dems empresas para su no contratacin. Quienes optan por sentar un precedente y exigir lo que por derecho les corresponde reciben fuertes recriminaciones, como quedarse sin empleo.

As las cosas, la situacin de la mujer colombiana que trabaja en el cultivo de flores se pinta como una moneda, con sus dos caras: por un lado, la imagen que presentan los gobiernos y las empresas, con posibilidades de vinculacin laboral preferente y condiciones estables de trabajo; por otro, la cruda realidad que viven quienes reclaman salir del papel y pasar a la prctica, reconociendo como una forma de violencia econmica, psicolgica y socio-cultural la explotacin laboral de la mujer en general y de manera especial en el mundo de la floricultura. Es un llamado, tambin, a todas las mujeres para que nos levantemos, para pensarnos y proyectarnos y exigir nuestrso derechos.


NOTAS:

  1. El Espectador, 13 de mayo de 2012.
  2. Web de Asocolflores: www.asocolflores.org.
  3. Acuerdo de Promociones Comerciales entre Estados Unidos y Colombia, en vigencia desde el 15 de mayo de 2012.

(*) Cactus promueve y desarrolla procesos participativos en Derechos Humanos Econmicos, Sociales, Culturales y Ambientales con mujeres, jvenes y organizaciones sociales de la sabana de Bogot.

Fuente: n 55 de Pueblos Revista de Informacin y Debate Primer trimestre de 2013.




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