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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2013

Las Asambleas Constituyentes por la Paz

Luz Marina Lpez Espinosa
Rebelin


Buenos amigos extranjeros interesados por la suerte de Colombia, me han preguntado sobre el significado y contenido de las Asambleas Constituyentes por la Paz que a impulso del Movimiento Social y Poltico Marcha Patritica se instalan este 20 de febrero en varias regiones de Colombia.

Inquieta a esos amigos saber si tales asambleas son institucionales, si tienen fuerza vinculante, a la manera de la Asamblea Nacional Constituyente que reformul nuestras instituciones en 1991 elaborando una nueva Constitucin Poltica. A responder esas inquietudes va este artculo que no pretende ser una exposicin jurdica ni de derecho constitucional.

El concepto constituyente en nuestra reciente vida poltica, se ha de vincular con la innovacin que introdujo el art. 3 de nuestra Constitucin, cuando seal que la soberana reside exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder poltico. Esto, en contraposicin con la Carta derogada de 1886 que haca radicar la soberana en la Nacin, concepto gaseoso que si algo dejaba claro, es que en nombre de l los gobernantes se arrogaban la soberana con excusa de que eran los agentes depositarios del concepto Nacin.

Como un efecto y desarrollo de esa consagracin de la soberanea popular, la misma Carta seal entre las vas para reformar la Constitucin, dos de claro origen popular: una, la posibilidad de presentar proyectos de reforma una parte del pueblo, y otra, por medio de una asamblea constituyente elegida por el voto popular. Estas dos figuras sin embargo, mediadas por el Congreso, mediante la expedicin de un acto legislativo en el primer caso, y mediante una ley que la convoca, en el caso de la Asamblea constituyente.

Las anteriores precisiones de carcter jurdico poltico, como ilustracin de la figura de la Constituyente que se convocar en diferentes regiones del pas a partir de este 20 de febrero a instancias de la Marcha Patritica. Es el marco poltico y jurdico que las valida y explica dentro de nuestra estructura constitucional. Pero claramente, las ahora convocadas no corresponden a la figura constitucional que como se vi, es reglada y mediada por el Congreso de la Repblica.

Se trata entonces las convocadas, de ejercicios de soberana popular a la manera de democracia directa, como una potestad del pueblo no sometida a discusin, cuyo propsito, a despecho de no ser vinculante para el poder poltico, es hacer or su voz y con ella, incidir en los poderes pblicos para que tomen decisiones en el sentido querido por el pueblo. Acaso la soberana no reside exclusivamente en el pueblo?

Hasta aqu, el marco general. Y las Constituyentes por la Paz que ahora se convocan? Pues ellas se enmarcan en las negociaciones en curso entre la insurgencia de las FARC-EP y el Gobierno nacional en La Habana, con el propsito de, no obstante la antidemocrtica posicin gubernamental de afirmar que las reformas institucionales que del Acuerdo de Paz se deriven no sern sometidos a una Asamblea Nacional Constituyente, no obstante ello, se trata de ambientar el clima para que el Acuerdos y las reformas sean blindadas con ese manto de legitimidad.

Pero hay ms en las Asambleas Constituyentes por la Paz en Colombia con Justicia Social: se trata de deliberar sobre los contenidos de las reformas, reformas que constituyen el meollo de las negociaciones de Paz, como que es su dura discusin y los acuerdos a los que se llegue, lo que determina el s o el no, el xito o el fracaso de las negociaciones. Ellas son las que han de solucionar en algo esas condiciones objetivas de la insurgencia, las que han abrir un espectro de posibilidades democrticas ciertas para que los alzados en armas y sus sectores afines, sientan que vale la pena negociar la paz. Y que dentro de la nueva institucionalidad no una revolucionaria ni anti sistema es claro-, se puede dar la lucha por el poder poltico sin temor al asesinato ni al fraude. Est an vivo el recuerdo del 19 de Abril de 1970 cuando le fue escamoteado el triunfo al clarsimo ganador el general Rojas Pinilla, as como el exterminio de la Unin Patritica en los aos 80.

Y no la tiene fcil la insurgencia ni los sectores populares cuyos intereses de alguna forma ellos representan. Porque la posicin gubernamental, en verdad del Establecimiento todo como que los negociadores representan al sector militar, poltico, bancario e industrial -al menos ese fue el anuncio oficial que hiciera el vocero Humberto de la Calle Lombana-, fue que de reformas, nada. Que si eso queran las FARC, que se desarmaran, fueran a elecciones y se hicieran al poder poltico para que emprendieran las de su gusto. Mal comienzo ese, algo as como una retractacin, una derogatoria del histrico Acuerdo Especial suscrito entre Gobierno y la FARC-EP- que dio origen al proceso.

Sin embargo, esa poco auspiciosa posicin inicial ha de verse como no definitiva, apenas tctica, parte del tenso pulso de una negociacin de este tipo entre dos enemigos histricos. Y que el Establecimiento no perder la oportunidad de suscribir una Paz con algo de grandeza, es decir, renunciando a algunos de sus ms odiosos privilegios, y repudiando algunas de sus ms feas conductas en el ejercicio del poder poltico y econmico. As como la insurgencia con grandeza tambin, renuncia definitivamente a lo que era un proyecto histrico de ms de cuarenta aos en aras del cual vieron luchar, sufrir y morir muchas veces en las salas de tortura o en horrendas prisiones- a miles de sus ms sentidos camaradas.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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