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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2013

La inercia de la poltica cubana

Jess Arboleya Cervera
Progreso Semanal


La inercia es una de las fuerzas ms misteriosas de la naturaleza. Es una condicin innata de la materia, que se expresa en la resistencia de los cuerpos a cualquier cambio en su movimiento, ya sea en su velocidad o en su direccin. En ocasiones, la inercia acta para frenar la aceleracin, pero en otras, sirve de empuje frente a las fuerzas que intentan paralizarlo.

Aunque Newton no lo aclar, al igual que ocurre en la fsica, la inercia tambin se expresa en los procesos polticos. A veces aparece como un obstculo al cambio necesario, pero en otras asegurara el impulso que le imprimen nuevas fuerzas y as vencer la resistencia de los que pretenden detenerlos.

Mucho se ha hablado de la inercia de la poltica cubana en su sentido negativo y efectivamente han existido momentos donde ha prevalecido la resistencia a los cambios por los que aboga la propia direccin del pas, pero tambin se han manifestado avances en reas que parecan inmutables, empujando el proceso con ms o menos velocidad en la direccin deseada.

Tengo la impresin de que, por su envergadura a escala social, las reformas migratorias recientemente aprobadas en Cuba, han sido el ms relevante de estos impulsos toda vez que ha roto barreras psicolgicas que ataen a la propia concepcin de los cambios y ahora acta como un propulsor de los mismos.

Durante aos se habl de la necesidad de una reforma migratoria que no llegaba a cuajar por temor a sus consecuencias. No era para menos, si tenemos en cuenta que el problema migratorio afecta a todo el tejido social cubano, la seguridad nacional y la poltica exterior del pas, siendo uno de los ms controversiales de la historia contempornea de Cuba.

En determinado momento, la decisin de emigrar defini a los campos polticos en pugna y fue el instrumento por excelencia de la poltica norteamericana para construir la base social de la contrarrevolucin, minar los recursos humanos del pas y desacreditar al proceso revolucionario a nivel internacional. Tuvo un impacto desestabilizador incluso a escala familiar, consecuencias humanas dramticas y connotaciones ideolgicas muy profundas, todo lo cual gener una visin muy negativa ante el hecho migratorio y una poltica destinada a reducirlo en todo lo posible o limitar el vnculo de la poblacin con aquellos que abandonaban el pas.

Las transformaciones sociales ocurridas en la emigracin y en la propia percepcin de la sociedad cubana respecto a este fenmeno, propiciaron condiciones nuevas y un cambio de actitud frente a esta problemtica que aconsejaban modificar la poltica existente. Sin embargo, viejas concepciones, resentimientos y prejuicios acumulados, actuaban como una fuerza formidable que, contra toda lgica, se resista al cambio argumentando los resultados negativos que supuestamente ello acarreara al pas.

En realidad, alrededor de este asunto, se debatan concepciones mucho ms amplias relacionadas con la propia organizacin del sistema poltico y el papel del Estado en el control de la vida de los ciudadanos que, como ha sealado el propio Ral Castro, condujeron a la imposicin de un sinnmero de regulaciones y restricciones, muchas veces irracionales y contraproducentes, cuyo resultado final fue afectar innecesariamente el sentido de libertad de las personas. Medidas aparentemente elementales, como vender un automvil o una casa, alquilar en un hotel o tener un telfono celular, tuvieron amplia repercusin precisamente porque se contradecan con esta lgica.

Finalmente lleg la decisin de emprender las reformas migratorias y ello bast para que se vinieran abajo muchos de los mitos que sostenan el anacronismo. Lo que pareca iban a ser las medidas ms restrictivas de las nuevas normativas, como el control de la salida de los profesionales y las prohibiciones de viaje a los llamados disidentes, han sido aplicadas con tal amplitud que inducen a pensar que no vali la pena siquiera mencionarlas. Los trmites migratorios son tan simples y expeditos, que obtener el pasaporte es ms sencillo que la licencia de conduccin y, como en todas partes del mundo, el nico estorbo a la ilusin de viajar es tener los recursos para hacerlo y la visa del pas receptor.

No se habla de xodos masivos, se acab el trauma de los rompimientos definitivos y casi nadie tiene que acudir a un jefe para que autorice su salida del pas. Los que pueden materializar sus planes, ms que tolerancia, lo cual implica cierta benevolencia ante lo que se supone mal hecho, encuentran la comprensin que generan los hechos cotidianos y hasta los militantes del Partido Comunista pueden acogerse a la ley, sin que ello implique un cuestionamiento de su militancia.

Un efecto poltico inmediato es que, al igual que sucede con cualquier emigrante en el mundo, muchas personas comprobarn que emigrar no es tan sencillo como les haca creer la propaganda, sobre todo cuando ha desaparecido la manipulacin que serva de sustento al mito de la excepcionalidad del caso migratorio cubano, desmontando uno de los principales ingredientes de la poltica norteamericana contra Cuba, que ahora se debate en cmo reaccionar ante la nueva realidad.

Ms importante an, la normalidad con que actualmente transcurre un proceso que algunos suponan traumtico, demuestra la solidez que, al margen de sus insuficiencias y deficiencias, tiene el sistema poltico cubano; as como la madurez de los ciudadanos para decidir por s mismos sobre sus destinos, sin que ello implique enajenarse de los intereses de su patria, lo cual es aplicable a otros muchos aspectos de la vida nacional.

Estamos en presencia de un ejemplo del impacto que pueden tener decisiones polticas supuestamente tan osadas como esta, para avanzar en el necesario cambio de mentalidad que se reclama para enfrentar las transformaciones que requiere la nacin, en la confianza de que la sociedad cubana est preparada para ello, sin importar las fuerzas externas e internas que actan en su contra.

Tal parece que la reforma migratoria fue el empujoncito que faltaba para que la inercia comenzara a actuar en sentido contrario a los intentos de parlisis, sirviendo de impulso a una dinmica que todo indica ser incontenible y asegurando tambin la velocidad y el sentido que requiere su propia naturaleza.

Fuente: http://progreso-semanal.com/ini/index.php/cuba/6566-la-inercia-de-la-politica-cubana


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