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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2013

La verdadera cara de Benedicto XVI

Cristbal Garca Vera
Canarias Semanal


El inesperado anuncio de la renuncia del Papa Benedicto XVI ha dado lugar a una avalancha de declaraciones pblicas positivas sobre su figura, e informaciones periodsticas benevolentes, con un inevitable denominador comn: su absoluto desprecio a la verdad.

El inesperado anuncio de la renuncia del Papa Benedicto XVI ha dado lugar a una avalancha de declaraciones pblicas positivas sobre su figura, e informaciones periodsticas benevolentes, con un inevitable denominador comn: su absoluto desprecio a la verdad. El Presidente de la Conferencia Episcopal Espaola, Antonio Mara Rouco Varela, sostuvo solemnemente que la aportacin del Sumo Pontfice es "probablemente nica en la historia de los papas y no fcilmente superable por ningn otro en el futuro. Los reconocimientos, sin embargo, no han llegado solamente, tal y como resultaba lgico esperar, del mbito de la propia Iglesia. Desde Angela Merkel a Barack Obama, pasando por la Casa Real espaola, han sido muy pocas las instituciones, mandatarios o polticos que se han resistido a dedicar palabras elogiosas a quien dejar su cargo el prximo 28 de marzo.

Pero, quin es realmente este hombre, al que todos parecen echar de menos incluso antes de que se haya retirado al monasterio de clausura en el que ha decidido vivir la ltima etapa de su vida?

DE LAS JUVENTUDES HITLERIANAS Y LA "SANTA ALIANZA" CON REAGAN AL TRONO DE PEDRO

Aunque hoy casi nadie parece querer acordarse de ello, Benedicto XVI inici su "militancia social", en las filas de las Juventudes Hitlerianas en su Alemania natal. Al ser elegido como el Papa 265, tras la muerte de su sucesor Juan Pablo II, el Vaticano puso en marcha una campaa de lavado de imagen con la que se pretendi disculpar este hecho, aduciendo tanto la edad que entonces tena Joseph Ratzinger como el "contexto histrico" en el que se produjo. Lo cierto es, no obstante, que con contexto histrico o sin l, la pertenencia a la organizacin de los cachorros fascistas no era obligatoria, y no integrarse en la misma tampoco acarreaba ningn tipo de represalia por parte del rgimen nazi.

El episodio, con todo, podra haberse considerado como un mero pecado de juventud si no fuera porque, a lo largo de toda su vida adulta, Ratzinger continu dando sobradas pruebas de su ideologa poltica ultraderechista. Fue destacado su papel, por ejemplo, en la persecucin sin cuartel de la Teologa de la Liberacin. Corriente cristiana progresista nacida en Amrica Latina, entre religiosos comprometidos con las luchas populares de emancipacin. Al frente de la Congregacin para la Doctrina de la Fe -la antigua Inquisicin -, y como principal colaborador de Karol Wojtyla, Ratzinger utiliz todo su poder para apartar a los telogos que haban decidido "echar su suerte con los pobres de la Tierra" y acabar con su "subversiva" influencia. Eran los tiempos de la guerra sucia de la Administracin Reagan en Latinoamrica. Aos en los que Juan Pablo II estableci una "Santa Alianza" con el impulsor de la "Guerra de las Galaxias", que permiti imponer en este subcontinente, a sangre y fuego, las polticas neoliberales que arrasaran la regin en las siguientes dcadas. Joseph Ratzinger, partcipe de este pacto entre las fuerzas del orden capitalista, mantuvo un silencio cmplice ante las masacres que las dictaduras auspiciadas por los EE.UU. estaban cometiendo para defenderlo.

En el ao 2004, Ratzinger an tuvo la oportunidad de apoyar, indirectamente, la campaa de George W. Bush, mediante una carta en la que peda a los electores catlicos que no votasen por su oponente John Kerry, por la posicin de ste ltimo en relacin con el aborto. La ltima demostracin de sus inclinaciones polticas, sin embargo, la ofreci Benedicto XVI en junio de 2011, al visitar la tumba y rendir homenaje al cardenal croata Alojzije Stepinac. Un clrigo que, durante la II Guerra Mundial, se puso voluntariamente al servicio del gobierno ttere del poglavnik - Fhrer, Caudillo - Ante Palevic y de las tropas hitlerianas, cuando stas invadieron Yugoslavia en 1941. Tras la derrota del rgimen del poglavnikPalevic y de los ocupantes nazis por los guerrilleros de Tito, Stepinac fue enjuiciado por su colaboracionismo y condenado a 16 aos de prisin. Juan Pablo II terminara beatificndolo.

RATZINGER ORDEN SILENCIAR LOS ABUSOS SEXUALES A MENORES BAJO AMENAZA DE EXCOMUNIN

En 2010, el Vaticano asegur que se haba desatado una campaa para desprestigiar a Benedicto XVI, a raz de los miles de casos de pederastia cometidos por sacerdotes que haban comenzado a salir a la luz en Estados Unidos, Mxico Irlanda o Canad varios aos antes.

"Benedicto XVI -aseguraron desde la "Santa Sede"- es el pontfice que ms ha hecho contra la pederastia en la Iglesia". Ante el escndalo desatado internacionalmente, el propio Ratzinger se vio obligado a pedir perdn pblicamente "por los abusos sexuales contra menores perpetrados por algunos sacerdotes".

"No comprendo cmo esto pudo suceder", asegur con aparente pesar el Papa, a los periodistas que le acompaaron en un viaje a Mxico, donde el fundador de los Legionarios de Cristo Marcial Maciel -un protegido de Juan Pablo II-, llev a cabo estos abusos durante gran parte de su vida. Estaba mintiendo, tal y como demuestran los documentos dados a conocer por el ex sacerdote Alberto Athi y el investigador Fernando Gonzlez. Segn consta en ellos, el Vaticano conoci la existencia de estos abusos al menos desde el ao 1956. El informe ms importante que lo prueba es del sacerdote carmelita Anastasio Ballestero. Se trata de una suerte de resumen con toda la informacin sobre la actividad delictiva de Maciel. La responsabilidad directa de Ratzinger en el ocultamiento y proteccin de los delitos del fundador de Los Legionarios comienza en 1981, al hacerse cargo de la Congregacin para la Doctrina de la Fe: "Cuando surge la denuncia formal ante esa congregacin, en ese momento por oficio, se debera haber atrado todas las informaciones que estaban en Roma" - denunci Athi al diario La Jornada.

En 1998, algunos ex Legionarios de Cristo acudieron a presentar una denuncia formal ante Ratzinger por estos crmenes. "El actual Papa -aadi el ex sacerdote Alberto Athi a la publicacin mexicana- nunca respondi. Retuvo el proceso judicial, hasta que ya definitivamente no le qued otra que reducirlo al estado laical. Lo hizo para proteger a Maciel y protegerse a s mismo, porque iba a entrar al cnclave".

Pero el caso de Marcial Maciel no constituye ninguna excepcin en el tratamiento de la Iglesia Catlica de los delitos de pederastia cometidos por sus sacerdotes alrededor de todo el Mundo. La poltica oficial de la Iglesia a este respecto se encuentra reflejada en la directiva Crimen sollicitationis, aprobada por Juan XXIII en 1962 para imponer la obligacin de guardar silencio sobre estos abusos sexuales bajo pena de excomunin. Este documento permaneca vigente cuando Joseph Ratzinger fue nombrado prefecto de la Congregacin para la Doctrina de la Fe. Tras acceder al cargo, el futuro papa redact un nuevo decreto que consagraba los aspectos fundamentales de la antigua disposicin. Principalmente, la obligacin de que las denuncias por abusos se presentaran exclusivamente en Roma y la pena de excomunin para aquellas vctimas o sacerdotes que se atrevieran a denunciar ante tribunales ordinarios o la prensa. El propio Ratzinger fue, en efecto, quien orden silenciar los abusos a menores. A travs de una carta que sera recuperada posteriormente por el semanario The Observer, dio instrucciones a todos los obispos sobre las medidas que deban disponer para encubrir a los clrigos que realizan este tipo de prcticas deleznables.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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