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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2013

Crtica de la razn corresta
Hacia un anlisis del discurso de la Revolucin Ciudadana

Mateo Martnez Abarca
Rebelin


Hace escasamente un ao, en el mes de febrero del 2012, Rafael Correa conceda una entrevista -ms bien un monlogo- al periodico gubernamental El Telgrafo. En aquella ocasin y entre los elementos ms memorables y no menos contradictorios de su discurso, declar que Bsicamente estamos haciendo mejor las cosas con el mismo modelo de acumulacin, antes que cambiarlo, porque no es nuestro deseo perjudicar a los ricos, pero s es nuestra intencin tener una sociedad ms justa y equitativa. (Presidente Rafael Correa, Entrevista, Diario El Telgrafo, 15.1.2012).

Han pasado poco ms de doce meses y Correa vuelve a conceder una entrevista2 a diario El Telgrafo, conducida en esta ocasin por su director, el periodista Orlando Prez. Coloco comillas entre la palabra periodista, emulando el gusto del propio Prez por relativizar de la misma forma todo aquello que no vaya de acuerdo con su posicin, como por ejemplo cuando se refiere a la izquierda crtica con el gobierno o a la misma Constitucin de Montecristi. A pocos das de las elecciones presidenciales en Ecuador, vale la pena esbozar una lectura minuciosa del discurso de Correa, con el afn de comprender el horizonte actual de la llamada Revolucin Ciudadana.

Para iniciar la entrevista, Orlando Prez cita al filsofo alemn Martin Heidegger para fundamentar su pregunta: Heidegger deca que la revolucin no significa mera subversin y destruccin, sino levantamiento y recreacin de lo acostumbrado para as reestructurar el comienzo. Le digo esto porque usted ha manifestado en los ltimos das que en estos aos se ha hecho bastante bien de lo mismo. Entonces, qu va a hacer en cuatro aos ms que no sea lo mismo y reestructure el comienzo, como dice Heidegger?

De entrada, salta a la vista y asombra que Orlando Prez se refiera a un filsofo muy conservador y prximo en algunos pasajes al nazismo como Heidegger, para indagar sobre el problema de la revolucin3. Parecera que por querer sorprender a Correa mediante el uso de un gran nombre intelectual, a Prez4 se le olvid sorprenderse a s mismo primero; y antes de la entrevista, reflexionar bien sobre las implicaciones en torno al ncleo intelectual heideggeriano. Vale recordar que, tal como afirma Alain Badiou: Heidegger es, por cierto, un gran filsofo, y al mismo tiempo, un nazi absolutamente comn y corriente.5

El uso de Heidegger es interesante -y esta es la razn por la que lo cito aunque parezca superficial-, justamente porque muestra el tipo de contradicciones e incoherencia conceptuales que acontecen al interior de la Revolucin Ciudadana. Pero bien, la respuesta de Correa a la pregunta heideggeriana es igualmente sorprendente: A lo que me refiero es a la parte tcnica, pero en la parte poltica no se ha hecho ms de lo mismo. La relacin de poder en este pas ha cambiado. Aqu ya no mandan los banqueros, la burguesa, los medios de comunicacin, los organismos internacionales, los gringos... Aqu manda el pueblo ecuatoriano, y en eso el cambio ha sido radical. Ya en la parte tcnica -matriz productiva, etc.- no hemos tenido gran diversificacin, por eso nosotros mismos hemos hecho la autocrtica de que nos ha ido bastante bien, y hemos hecho bastante bien lo mismo de siempre. Tenemos que hacer cosas nuevas y mejores. Ese es el gran desafo

La respuesta de Correa podra sintetizarse de la siguiente forma: En Ecuador ha cambiado el balance de poder, pero no las estructuras. En qu medida dentro de un proceso revolucionario puede cambiar realmente el balance de poder sin cambios en las estructuras? La respuesta desde un discurso crtico de izquierda es simple: no se puede hacer una cosa sin la otra. Por supuesto en Ecuador han habido cambios polticos, pero no de la naturaleza a la cual se refiere Correa. Si recordamos su discurso de hace un ao citado anteriormente, encontramos la explicacin a por qu en la parte tcnica, no han habido cambios: sencillamente porque, para el mismo Correa, el propsito de esta revolucin no es el cambio estructural. Tan solo, hacer mejor las cosas con el mismo modelo (de capitalismo extractivo) de acumulacin y adems sin afectar a los sectores que concentran la riqueza. Hacer ms de lo mismo, aunque bien. Ese parecera ser el concepto de revolucin tal como lo comprende Correa.

Prez, preocupado por esta carencia en la parte tcnica, pregunta entonces: qu es lo que falta? Y Correa, en un tono aparentemente cansado -la entrevista se hizo a las 2 de la maana-, contesta: Por ejemplo, diversificacin de la materia productiva; dentro de eso, diversificacin de la matriz energtica, que ya lo estamos haciendo. Estamos sembrando y en 2016 cosecharemos, y de qu forma; convertiremos al pas -por primera vez en la historia- en exportador de servicios, de energa limpia, renovable. Eso es un cambio histrico.

Para comprender esta respuesta, hay que referirse a un informe que present hace pocos meses la Secretara Nacional de Planificacin y Desarrollo del propio gobierno; el cual reconoce que en estos seis aos de gobierno:

(...) el desarrollo del pas sigue anclado al petrleo y la exportacin de productos primarios: 71% del aparato productivo del pas se sostiene en la produccin de bienes primarios, el 8% en los servicios y apenas el 21% en la produccin de bienes industrializados. En el 2006, un 56% del total de exportaciones no petroleras correspondan a bienes primarios, porcentaje que aument en el 2011, cuando registr 61%. El peso de las exportaciones de manufacturas, que tienen ms valor agregado, se redujo en cinco aos. En el 2006 era el 40% del total de exportaciones no petroleras. En el 2011 fue del 36%. (Diario El Comercio, Quito, Nuevo Plan para cambiar el aparato productivo del pas. 26 de Septiembre del 2012).

Posiblemente en seis aos sea muy difcil cambiar la matriz productiva del pas y haya que esperar pacientemente hasta el 2016. El problema es que, tal como el mismo Correa dice, se quiere seguir haciendo lo mismo pero bien. Concepto que habra que contrastar con el comienzo de la explotacin de mega minera a gran escala y a cielo abierto, iniciada en el 2012; la actual nueva ronda de licitaciones petroleras que ampliar la frontera extractiva en la amazonia ecuatoriana, y adems, last but not least, el enorme proceso de sobreendeudamiento con China. A esto se refiere Correa con hacer cosas nuevas y mejores? Lo que es claro es que no solo se est haciendo lo mismo pero bien, sino que inclusive se est haciendo lo mismo, pero mejor (desde la lgica y dinmica del capitalismo). Esa es la razn por la cual eligi como frmula vicepresidencial a Jorge Glas, personaje cercano a las transnacionales chinas, derrotando as a la pequea izquierda interna que an subsiste en el gobierno que propona un candidato con mayor coherencia ideolgica, como Fander Falcon. 6 Si el horizonte es ese y, de ganar Correa las elecciones, posiblemente en cuatro aos volveremos a escuchar el gatopardismo que escuchamos ya ahora, solo que en un escenario de recomposicin an mayor de la derecha.

En lo posterior, Orlando Prez dirige la entrevista haca el tema de la campaa y el liderazgo personal de Correa. Como se sabe, una de las crticas al actual proceso ha sido la excesiva concentracin de los poderes en torno al ejecutivo y, ms an; la enorme personalizacin de la poltica en torno a la figura de de Correa. Por supuesto y como muestra la historia, los caudillos tienden a verse a s mismos de manera humilde, casi como si ostentar el poder no fuera su culpa, que es el destino o la Historia la que ha puesto en sus manos la misin de redimir al pueblo, que los liderazgos son pasajeros o que l realmente no es importante. Justamente Correa responde en esos trminos: Lo que ms me molesta es que alguien se llame corresta, ni yo soy corresta, (...) Pero estoy de acuerdo: no nos llamemos correstas, esto no hay que personalizarlo, todos somos necesarios, nadie es imprescindible. Esto es una propuesta, un proyecto poltico, un trabajo de decenas de miles de personas, y tiene que continuar con o sin Rafael Correa.

El problema es que en Ecuador todos sabemos muy bien -y lo sabe Orlando Prez, de otra forma no habra insistido en esta pregunta-; que, gracias a la propia intencionalidad poltica del gobierno, no puede disociarse en absoluto la Revolucin Ciudadana de la figura de Correa. Nunca hubo un intento serio de articular socialmente este proceso poltico con, digamos, los movimientos sociales. Alianza Pas no pasa, an luego de seis aos, de ser un mero movimiento electoral que gira en torno a Correa y que paulatinamente ha ido conquistando para s la estructura del Estado. Ello se ha puesto en evidencia en la actual campaa, en la cual han abundado denuncias sobre el uso de bienes pblicos a favor de la candidatura oficial. De hecho, el propio diario El Telgrafo, que en sus inicios fue parte de un ambicioso proyecto de constitucin de nuevos medios pblicos, es hoy, en mucho gracias al mismo Orlando Prez, ni ms ni menos que parte de un aparato enorme gubernamental de propaganda de masas.7

En consecuencia hay que tomar la humildad de Correa sobre su propia figura, como lo que realmente es: la confirmacin de que en el fondo, para l , su liderazgo es el centro poltico de todas las cosas. De hecho, ms adelante en la entrevista, confirma sin dejar espacio a dudas, que, desde su perspectiva, es l la causa primera de este proceso: Alianza PAIS fue el resultado de un movimiento espontneo ante tanta decadencia, al ver el xito que tuvieron mis escasos tres meses en el Ministerio de Economa, por el entusiasmo que habamos despertado en la gente, porque habamos demostrado que se poda hacer las cosas de diferente manera.

No tendra importancia la tpica banalidad personal de los caudillos, si no fuera porque en Ecuador exista, sobre todo desde inicios de los noventas, una amplsima y muy diversa movilizacin popular, que de hecho logr bloquear con exito el avance del neoliberalismo. Para Correa eso no tiene la menor relevancia. Es decir, no tienen relevancia ni los procesos histricos ni las luchas sociales. Es l, solamente l, quien gesta el momento actual y para colmo, gracias a tan solo tres mesecitos en el ministerio de Economa (durante el 2005). Ante tal arrogancia y desparpajo, no cabe otra respuesta que la de un pensador como Walter Benjamin, esta vez s y a diferencia del Heidegger de Prez, revolucionario: ...la imagen verdadera del pasado es una imagen que amenaza con desaparecer con todo presente que no se reconozca aludido en ella. (Tesis V sobre la Historia).

Pero para que el Rey quede completamente desnudo, hara falta poco ms que una pregunta, esta vez muy aguda y pertinente de Orlando Prez: cun anticapitalista es el proyecto poltico de Alianza PAIS y de Rafael Correa? La respuesta, que transcribo en su totalidad, fue la siguiente:

Yo detesto esa palabra. Yo creo que ese es uno de los errores de la izquierda tradicional: ser antitodo. Como algunas cosas que espantan a los jvenes: los intelectuales, esos anacronismos, o sea que un obrero no usa el intelecto. Superemos esos conceptos, esos criterios. No somos anticapitalistas, no somos antiyanquis, no somos antiimperialistas, somos pro justicia social, pro dignidad, pro soberana. Y uno de los errores de la izquierda supuestamente dura, con sus contradicciones -como conversbamos antes de esta entrevista-: ahora estn defendiendo a los medios mercantilistas de comunicacin para salir en la foto, pero ellos son anticapitalistas, estn en contra de la propiedad privada, etc., esas son sus contradicciones. Uno de los errores de la izquierda tradicional -que ya hasta Cuba la est corrigiendo- es haber negado el mercado, negado el espacio para la economa capitalista moderna, o sea no se puede prescindir -al menos en el mediano o corto plazo- de ese segmento, colapsaran nuestras economas. Entonces es necesario hacer un socialismo, buscar justicia social, democratizacin de los medios de produccin, etc., pero entendiendo que debe haber un segmento capitalista moderno porque, si no, la economa sufrira.

Un discurso de izquierda que no es ni anti capitalista ni anti imperialista? Un discurso socialista que incluye espacios para la economa capitalista moderna? A lo mucho, podra decirse que en el nivel discursivo, estirando, Correa no pasara de entender la poltica o la economa desde una perspectiva social demcrata. Es decir, aceptar el capitalismo (actualmente en crisis) aunque mitigando sus terribles consecuencias sociales. De hecho, el xito aparente de algunas de las polticas econmicas del gobierno en este tiempo de crisis mundial, ha sido justamente de tipo social demcrata. 8 Sin embargo, cabe preguntarse en qu forma constituye esto una alternativa profunda o si se trata de simples remedios temporales e insostenibles a largo plazo, dadas las condiciones actuales de irremediable podredumbre a escala civilizacional del capitalismo. Tal como se lee en un graffiti en las paredes de muchas ciudades del mundo: reformar el capitalismo, es como perfumar la mierda.

El discurso de Correa no contiene realmente una vocacin utpica de futuro, tal como la definira el pensador Alberto Flores Galindo. Y si se trata, en palabras del propio Correa, de hacer lo mismo pero mejor y sin afectar a los sectores que ms concentran la riqueza, poco se puede pensar de un horizonte de izquierda -menos an socialista- en el actual proceso ecuatoriano. Pero qu es la izquierda? Porque desde una perspectiva pragmtica, podra decirse que la social democracia es en el actual contexto una alternativa, sobre todo en pases donde la crisis est golpeando muy fuerte como los europeos. Una reflexin como esta, salvando las distancias, llevara a admitir que, por ejemplo, el PSOE espaol o el gobierno socialista de Hollande en Francia, pueden constituir alternativas a la crisis. No lo son, en absoluto, aunque posiblemente sean menos peores que el actual gobierno del Partido Popular o el anterior gobierno de Sarkozy.

Pero la izquierda es mucho ms que esta lgica de lo menos peor, del posibilismo pragmtico que renuncia a a la vocacin utpica de transformacin y decide sencillamente gestionar ms humamente aquello de inhumano que descansa en el ncleo mismo del capital. En palabras del filsofo ecuatoriano Bolvar Echeverra:

En el origen y en la base del ser de izquierda se encuentra esta actitud tica de resistencia y rebelda frente al modo capitalista de la vida civilizada. Esta actitud y coherencia prctica con ella, que es siempre detectable en la toma de partido por el valor de uso del mundo de la vida y por la forma natural de la vida humana, y en contra de la valorizacin capitalista de ese mundo y esa vida, es lo que distingue, a mi ver, al ser de izquierda, por debajo y muchas veces a expensas de una posible eficacia poltica de un posible aporte efectivo a la conquista del poder estatal en bien de las mayoras. (Echeverra, 2006: 263).

El poder estatal ha sido, en efecto, conquistado por Correa y su movimiento. Pero de su discurso se desprende que no hay por ninguna parte, aquella actitud y horizonte tico (y poltico) anti capitalista. Se trata de un gobierno que podra definirse de muchas maneras, pero no como uno de izquierda. Para la izquierda ecuatoriana que si tiene como horizonte tico y poltico la construccin de una modernidad post capitalista -izquierda en la cual, por cierto, se incluyen movimientos sociales como el indgena que han sido atacados y perseguidos constantemente por el gobierno en turno-; luego de seis aos de aprendizaje queda absolutamente claro que el gobierno de Correa constituye uno de los ms ambiciosos y autoritarios proyectos de modernizacin capitalista en la historia republicana.

Fuera del Ecuador, el gobierno de Correa representa algo as como la proyeccin de las fantasas de una parte de la izquierda internacional -sobre todo europea-, que ya ha probado antes su incapacidad terica y prctica de comprender y aproximarse a las luchas sociales histricas concretas de Amrica Latina. Por ello, se acepta y defiende al gobierno de Correa como uno ms de la corriente continental de izquierda, sin beneficio de inventario o perspectiva crtica. Cabe aclarar que no se trata de menoscabar algunos elementos positivos que, como todo proceso poltico, s tiene el gobierno. Ms bien, es necesario darles el lugar y la dimensin correctas, en vez de andarse creyendo que, tal como reitera una y otra vez la propaganda gubernamental, la revolucin en Ecuador est realmente en marcha .

La entrevista de Orlando Prez concluye con un Correa alabando a las transnacionales De lo que hemos hablado -del espacio para la economa capitalista moderna, por ejemplo- son las grandes transnacionales las que generan conocimiento, ciencia, tecnologa, porque tienen capacidad de acumulacin y no se puede prescindir de esas cosas (...), palabras que hablan por s solas y no necesitan comentario;   o profundizando su ataque a la prensa como es habitual, aspecto que tampoco merece atencin en este trabajo.  

Ms bien y para terminar, es necesario decir que el propsito de este brevsimo anlisis del discurso de Correa, ha sido mostrar crticamente algunas de las contradicciones internas que lo atraviesan. Queda la tarea an ms importante de establecer los modos a travs de los cuales, la izquierda y los movimientos sociales en Ecuador, puedan resistir desde una prctica genuinamente anti capitalista a esta nueva tcnica de dominacin poltica, que incluye -como se ha visto en el discurso de Correa-, elementos propios de la misma izquierda, a pesar de implicar, en trminos concretos y objetivos; todo lo contrario.

Bibliografa:

Badiou, Alain y Cassin, Barbara. Heidegger. El nazismo, las mujeres, la filosofa . Amorrortu. Buenos Aires, 2010.

Benjamin, Walter. Tesis sobre la Historia. Itaca/UACM. Mxico, 2008.

Echeverra, Bolvar. Vuelta de siglo. Editorial Era. Mxico, 2006.

Mateo Martnez Abarca. Doctorante en Filosofa por la Universidad Nacional Autnoma de Mxico e integrante del seminario permanente de investigacin Anclajes prefigurativos de una modernidad post-capitalista de la misma universidad. Ex articulista invitado de diario El Telgrafo, autor de El Cascabel del Gatopardo. El gobierno de la revolucin ciudadana y el movimiento indgena, tesis de maestra publicada por Flacso-Ecuador y miembro del consejo editorial de www.vamosacambiarelmundo.org.

Notas:

2 Enlace a la entrevista concedida por Correa a Diario El Telgrafo y publicada el 13 de febrero del 2012: http://www.telegrafo.com.ec/actualidad/item/tenemos-que-hacer-cosas-nuevas-y-mejores.html

3 En una de sus cartas, Heidegger se refiere con entusiamo al proceso poltico nazi anterior a la guerra como la revolucin alemana (Badiou, 2010:47).

4 Por supuesto, Prez no es ningn filsofo -aunque a veces quiera aparentarlo-, razn por la cual tampoco es posible pedirle peras.

5 (Badiou, 2010: 52)

6 El propio Orlando Prez fue uno de los que defendi publicamente la precandidatura vicepresidencial de Fander Falcon desde El Telgrafo. Posicin que fue derrotada por los crculos de derecha prximos a Correa, en particular el grupo de los hermanos Vinicio y Fernando Alvarado de quienes Glas es primo cercano. Vinicio Alvarado es el secretario general de la administracin pblica (cargo que controla toda la estructura de gobierno) y Fernando Alvarado, secretario nacional de comunicacin, cargo que controla el formidable aparato de propaganda del gobierno.

7 Para Prez y otros moderados dentro de la intelligentsia , lo gubernamental es sinnimo de lo pblico . Pero este es otro tema.

8 Los altos precios de los commodities en el mercado mundial, sobre todo del petrleo, han favorecido a gobiernos como el de Correa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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