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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2013

Del dogma que crea a los hroes de la patria

Marcelo Marchese
Rebelin


No puedo si no agradecer cada una de las bondadosas admoniciones del maestro Abella, pero me pregunto, con el rostro apoyado en la palma de la mano, si aquella polmica que deba ser llevada a sus ltimas consecuencias se refera a este tipo de admoniciones.

Por nuestro lado haremos las siguientes aclaraciones y correcciones. Ser uruguayo no es garanta suficiente para estar libre de manipulaciones. Los uruguayos, los chechenos, los kamchatkos y los norteamericanos, todos somos objeto de manipulaciones. A la hora de endiosar al futuro hroe de la patria, Artigas contaba con una ventaja considerable sobre Joaqun Surez, Rivera o Lavalleja, motivo por el cual fue ungido: a diferencia de ellos no integraba, por inexistentes, ninguno de los dos partidos polticos que a lo largo de un siglo disputaran decenas de guerras civiles.

La poesa gauchesca no demuestra que los gauchos tuvieran algn tipo de ideologa particular que los llevara a optar por un caudillo o por otro en las guerras civiles en que participaron. La poesa gauchesca no es un termmetro para medir la ideologa de los gauchos. Es un termmetro para medir la ideologa de los citadinos, o en todo caso, de los intelectuales, que escriban con un lenguaje pseudo gauchesco. La llamada poesa gauchesca no fue escrita por gauchos.

Los estancieros cimarrones vivan en su medio: si un gaucho se arrimaba, viva un tiempo en la estancia colaborando con las tareas rurales, y otro da, sin previo aviso, se marchaba. Poda suceder que un gaucho, o una partida de ellos, les vendiera ganado o cueros, y en ese caso, el estanciero cimarrn aprovechaba y compraba, a sabiendas que el ganado, poco tiempo atrs, precisamente el lapso de tiempo que llevara al encuentro de dicho ganado con dichos gauchos, posiblemente perteneciera a otro estanciero cimarrn. Lo dicho de los gauchos debe extenderse a los indgenas. Aunque individualmente los libertarios estancieros cimarrones actuaban, cuando podan, de reducidores, como cuerpo vean que lo mejor que se poda esperar era eliminar, ya que no se los poda someter, a los gauchos e indios, cosa que a la postre lograron. Artigas slo fue un jaln ms en esa tarea desempeada primero por los conquistadores y colonizadores espaoles, y luego por los criollos.

Es un elocuente testimonio de la ruptura de Artigas con su familia el oficio que elev al Cabildo desde Purificacin (uno tiembla al pensar en ese nombre) el 18 de Junio de 1816, refirindose a su padre: Acavo de recibir por el Correo una Solicitud Suya relativa a la mendicidad en que se halla, y la necesidad que tiene de agarrar algn ganado para criar y fomentar Sus Estancias y con ellas ocurrir al Sustento de Su familia Artigas pide en ese oficio al Cabildo que se le entreguen 400 o 500 reses de las confiscadas a los antipatriotas emigrados, ya que, aparentemente, su padre haba destinado gratuitamente el ganado que ahora le faltaba al consumo del ejrcito patriota (de Artigas). Advirtiendo las dudas que el caso podra llegar a generar, dice que: Yo no me atrevo a firmar esta providencia ancioso de que el mrito desida dela Justicia, y que no se atribuya parcialidad lo que es obra dela razn.

En cuanto a la supuesta devocin de los supuestos humildes por Artigas, se explica de igual manera que el resto de las devociones del resto de los humildes del continente por sus caudillos. En todo caso, no fue una devocin muy duradera. El caudillo tiene a su vez caudillejos por debajo suyo. Apenas el caudillo empieza a perder el rumbo, por no decir apenas sufre una derrota tras otra, los caudillejos, y la gente que los sigue, tienden a abandonarlo y pierde, por lo tanto, aliados, problema que se incrementa cuando evita ir a batallas decisivas, como la de Cepeda, donde otros caudillos, sus lugartenientes (Estanislao Lpez y Francisco Ramrez) ganan prestigio, desplazndolo, por lo que debi huir al Paraguay cuidando de su pellejo. Los hagigrafos han convertido esta huida (nada reprochable, por otra parte) en un acto heroico.

Se han escrito, en los ltimos tiempos, infinidad de libros acerca de la sabidura de los indgenas. Esta sabidura no puede ser puesta en tela de juicio si consideramos los argumentos de los indgenas de las praderas acerca de la estupidez de querer comprar y vender la tierra o los rayos del sol. Donde no se comportaron con gran sabidura fue en dejarse utilizar como instrumento poltico de los astutos conquistadores y criollos. Los indios fueron utilizados para matar indios en todo el continente, desde Corts y sus totonacas y tlaxcaltecas, con los que venci a los aztecas, hasta Rivera y el uso de guaranes, con los que venci a los charras. Se usaba indios para luchar contra indios, para esclavizar indios, o para atacar enemigos polticos. Los propios charras masacrados en Salsipuedes haban acudido engaados ante la eventualidad de hacer una alianza con los orientales en una guerra contra los brasileros. Artigas, como Lavalleja, Rivera, Cortz y los portugueses, us de los indgenas para su conveniencia, y los indgenas participaron de los ejrcitos por su conveniencia. La Historia ya dictamin quin tuvo una mirada ms abarcadora.

El problema no era algn indio violador suelto, el cual sera justamente perseguido por el hroe a cambio de un sueldo. El problema era que los indgenas (llamados Ynfieles, bsicamente minuanes y charras) estaban en guerra contra los colonizadores blancos, y los colonizadores blancos estaban en guerra contra los indgenas. El reclamo de los colonizadores blancos, ante el gobierno colonial primero, y ante el gobierno de los criollos luego, fue que de una vez por todas se acabara con los infieles y con los gauchos: porque les robaban ganado y porque les robaban las mujeres. Queran que los redujeran, es decir, que acabaran con ellos. Se crean dueos del ganado que andaba por estos campos, y disputaban ese ganado a los indios, a los gauchos, y a los portugueses. Fue una guerra de conquista, por la que lograron exterminar a indios y gauchos.

Cuando Artigas, o Barreiro, en el artculo 4to de las Instrucciones del ao XIII dice: Como el objeto y fin del Gobierno debe ser conservar la igualdad, libertad y seguridad de los Ciudadanos y los Pueblos no se est refiriendo a la nocin de pueblo en armas, se refiere a los pueblos como poblados, como queda claro en los artculos 8vo y 9no: Que los siete Pueblos de Misiones, los de Batova, Santa Tecla, San Rafael y Tacuaremb que hoy ocupan injustamente los Portugueses y a su tiempo deben reclamarse sern en todo tiempo territorio de esta Provincia. Ninguna delegacin fue mandatada, y mucho menos controlada, por ningn pueblo. Se reunan los principales, las personas de categora de una poblacin y elegan a su representante, casi siempre el mismo, aquel que supieran medianamente leer. Si estos llegaban a resolver algo que contrariaba a Artigas, Artigas desoa lo que resolvan, como en Capilla Maciel, y para colmo de colmos, desertaba del ejrcito abandonando el sitio a Montevideo y debilitando el bando patriota.

Este ao se cumplirn, para mayor gloria de la patria y su hijo dilecto, El Estado, 200 aos de la redaccin de aquellas Instrucciones del ao XIII. Entre las lecturas que aquellas Instrucciones nos generan, no podemos obviar el considerar la ceguera del patriciado del Ro de la Plata ante su original realidad poltica, una monumental ceguera y falta de audacia intelectual, lo que los llev a copiar a lo largo de todo el siglo XIX lo que las naciones ms adelantadas ya haban elaborado para sus particulares realidades, con resultados desastrosos para nuestros pases. La pregunta que nos hacemos es si, iniciado el siglo XXI, esa ceguera y cobarda intelectual no siguen atenazando nuestro continente.

Si algn da llegamos a esa democracia popular que no es pluripartidismo sino pueblo en armas y delegacin mandatada y controlada por los electores nos encontrar entre sus enemigos.Democracia popular es una redundancia, ya que democracia significa poder del pueblo, sea poder de las armas, sea poder de las decisiones. Debemos luchar por la democracia, ya que no la vivimos, y slo la vivimos por breves momentos de la historia llamada civilizada, precisamente, cuando las revoluciones. Las revoluciones del futuro debern aprender de los errores de las revoluciones del pasado, en caso contrario slo se convertirn en un simple cambio de tiranas. Para que la revolucin triunfe, se necesitar que elabore una cultura poltica indita: la democracia, usar del saber social que anida en cada persona por su lugar en la existencia. Establecer un partido nico significa establecer una verdad nica, el principio del fin de las revoluciones, las cuales slo pueden encontrar su camino por la elaboracin de nuevas ideas gestadas en un debate libre y abierto. Despreciar ideas imponiendo un dogma, llamar a unos tcnicos para que dirijan nuestra vida sera como, a la hora de impulsar un navo, despreciar el viento social y llamar al capitn para que sople el velamen con toda la fuerza de sus pulmones.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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