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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2013

Comunicado Pblico de los Prisioneros de Guerra de las FARC-EP

afpnoticias.tk


Desde la crcel ms hacinada de Colombia, los Prisioneros de Guerra de las FARC-EP queremos hacer llegar un saludo muy especial a todo el pueblo colombiano, ese pueblo aguerrido y luchador que ha sido sistemticamente reprimido y asesinado por medio del terrorismo de Estado aplicado por la oligarqua colombiana en su contra de forma vehemente y sanguinaria. Igualmente enviamos un abrazo caluroso y bolivariano a todos los Prisioneros Polticos y de Guerra en las mazmorras colombianas y en las crceles del imperio; son ellos, la muestra fehaciente e innegable de la conviccin que embarga al pueblo de Colombia para alcanzar su definitiva independencia.

Nuevamente se ha puesto sobre la palestra pblica las denigrantes e indignas condiciones en las que tenemos que vivir los ms de 100.000 compatriotas, entre Presos Sociales y Polticos, que nos encontramos privados de la libertad en estos depsitos de seres humanos que son las crceles en Colombia. Algunos de estos centros penitenciarios alcanzan hoy la alarmante cifra de 400% de hacinamiento, en los que diariamente los prisioneros nos vemos obligados inclusive a limpiar los baos en las noches para utilizarlos como dormitorios y lugares para cocinar.

Es apenas normal que pululen en medio de tan inhumanas condiciones las enfermedades infecciosas y contagiosas en estos depsitos de seres humanos. En muchos de ellos adems, es suspendido el servicio de agua cuando los internos por algn motivo se organizan para exigir una mejora de las condiciones de reclusin, lo cual agrava el ya psimo entorno sanitario de los mismos y representa una violacin flagrante a los Derechos Humanos de los internos que tanto las administraciones de las crceles y el Gral. Gustavo Adolfo Ricaurte se mofan de respetar. Es tal el cinismo que han adoptado como lema del INPEC: su dignidad humana y la ma, son inviolables. Ah est pintada la oligarqua colombiana. En la crcel de Bellavista, solo por mencionar un caso, empezaron hace poco a hacer un estudio para saber cuntos internos sufran de enfermedades infecto-contagiosas y de transmisin sexual como el VIH. La cifra fue tan alarmante, que en vez de afrontar el problema con responsabilidad y compromiso, decidieron suspender el estudio.

Miles de internos son alejados premeditadamente de sus entornos familiares, lo cual es clara violacin de la Ley 65 de 1993 y de la constitucin misma; esto, con el nico objetivo de impedir cualquier tipo de relacin social con el exterior, lo cual golpea psicolgicamente al interno al punto de que ya son mltiples los casos de suicidios consumados e intentos de suicidios en las penitenciaras ms alejadas de la geografa nacional.

Los servicios de telecomunicaciones y de expendio de alimentos son manejados bajo la gida terrible de una visin mercantilista, en medio de una poblacin carcelaria que carece de los mnimos recursos econmicos para su subsistencia. Los servicios de salud son completamente inexistentes, y por lo mismo, da a da cientos de prisioneros agonizan en medio de la ms terrible desatencin mdica. Son incontables los gritos de dolor que emanan de las celdas de las prisiones colombianas, gritos que se ahogan en los ecos de la soledad. Por otra parte, como ya lo denunciamos el ao pasado, ms de 9.500 Prisioneros Polticos y de Guerra inundan las mazmorras colombianas y la cifra va en ascenso vertiginoso. Ms del 90% de los mismos constituyen actores civiles, vctimas de la persecucin y de la intolerancia de un rgimen que no permite que se piense diferente a lo que ellos han establecido. Ms del 80% de los mismos salen despus de aos de privacin de la libertad sin poder comprobrseles ninguna clase de delito.

Estos 9.500 Prisioneros Polticos y de Guerra adems de tener que afrontar las duras condiciones de las crceles de Colombia, tienen que hacer frente da a da al ensaamiento, persecucin poltica y represin por parte de los organismos del Estado. No son pocos los casos de intento de asesinato por parte del INPEC y sus esbirros en contra de prisioneros que han visto, en la prisin, otra trinchera de lucha para la construccin de un pas completamente diferente.

Todas estas condiciones de privacin de la libertad comentadas anteriormente constituyen una realidad verdaderamente Dantesca; un infierno en vida para quienes nos toca sobrevivir da a da en estas denigrantes, ignominiosas, infames y viles realidades. Esto, sin abordar las condiciones a las que se enfrentan los Prisioneros Polticos del imperio Simn Trinidad, Sonia e Ivn Vargas, sobre las cuales solo diremos que son an ms duras y difciles, tal como ellos mismos lo han relatado en diversas ocasiones.

A pesar de estas oprobiosas circunstancias, el gobierno se rasga las vestiduras cuando son capturados en combate y hechos prisioneros por la insurgencia, policas y soldados en medio de la confrontacin armada. Secuestrados, dicen inmediatamente en medio de los ms alarmantes berridos propios de quienes no les ha tocado sufrir en carne y hueso la guerra que asola la patria hace ya dcadas. Las cosas hay que llamarlas por su nombre si se quiere lograr una paz verdadera, estable y duradera. Los capturados en combate son prisioneros de guerra tal como nosotros. Secuestrados son los miles de compatriotas que hoy se encuentran en las crceles, apresados en capturas masivas, vctimas de montajes judiciales, y a quienes se les niega completamente su derecho a una defensa jurdica efectiva.

Sin embargo, en honor a la verdad hay que decir que muy diferentes son las condiciones de los Prisioneros de Guerra de uno y otro lado. Qu diferencia tan abismal hay entre los policas y soldados capturados por la insurgencia, y los guerrilleros que nos encontramos en las crceles del rgimen! Cunto no daramos nosotros por estar, a pesar de nuestra privacin de la libertad, disfrutando del aire puro, del entorno de la naturaleza, sin hacinamiento, con una alimentacin balanceada y una atencin mdica real y digna!

La situacin en la que se encuentran los prisioneros de uno u otro bando en la confrontacin, muestra sin lugar a dudas las condiciones humanas de cada una de las partes.

Queremos por otra parte, realizar dos denuncias concretas de hechos acaecidos que demuestran nuevas formas de ejercer la represin por parte del Estado en contra de los Prisioneros de Guerra y que evidencia la vileza de sus mtodos.

Al Prisionero de Guerra de las FARC-EP, Rolando Albeiro Acevedo Muoz integrante del Frente Urbano y Rural Jacobo Arenas, le fue notificada su libertad por cumplimiento de la pena de Rebelin despus de 9 aos de privacin de la misma. En el momento mismo en el que puso un pie fuera de la crcel La Tramaca en Valledupar, fue recapturado por la Polica Nacional y mostrado ante los medios de comunicacin como un peligroso terrorista capturado gracias a las labores de seguimiento e inteligencia en zona rural en los lmites entre Valledupar y Norte de Santander. De esta forma, tal como ellos mismos dicen, los organismos policiales se anotaban un nuevo golpe a las estructuras urbanas de las FARC-EP, con la particularidad de que se constitua en realidad en la captura de un guerrillero que ya se encontraba privado de la libertad desde hace aos. Nuestro camarada se ha convertido as, en vctima de una nueva forma de montaje judicial, nunca antes utilizada por parte de los organismos del Estado, y se encuentra hoy recluido en la mencionada penitenciara despus de haber purgado su condena. (Ver noticia: http://www.vanguardiavalledupar.com/judicial/2566-por-triple-secuestro-capturaron-a-el-cacheton).

El segundo caso es an ms preocupante. Se trata de nuestro camarada Gustavo Hernn Giraldo Amaya guerrillero del 5 Frente del Bloque Ivn Ros de las FARC-EP. Gustavo Hernn se encontraba desde el ao 2006 privado de su libertad por el delito de Rebelin en el patio 8 de la Crcel Nacional Bellavista en Medelln. En el ao 2011 Gustavo Hernn se enferm de Tuberculosis por causa de las psimas condiciones sanitarias de este centro de reclusin. Su enfermedad se agrav hasta tal punto por la desatencin mdica que el camarada perdi ms del 50% de su masa corporal en menos de seis meses, y se encontraba casi en estado terminal, sin poder valerse por sus propios medios.

Luego de una campaa de denuncia de organizaciones de Derechos Humanos a nivel nacional e internacional de la grave situacin mdica vivida por este valeroso prisionero, y de una incansable lucha jurdica por parte de su familia, se logr que un Juzgado de Penas y Medidas le otorgar la medida de prisin domiciliaria con el objetivo de que pudiera ser atendido por el INPEC en su casa mdicamente. (Ver noticia: http://www.conapcolombia.org/?p=1437)

Sin embargo, en el tiempo que estuvo en prisin domiciliaria el INPEC no le llev tampoco una sola pastilla, ni atendi su grave estado de salud an cuando segua siendo responsable de su atencin mdica. Cabe resaltar que el prisionero tena prohibido moverse de la casa de su madre donde cumpla la pena sustitutiva de prisin domiciliaria por lo cual no poda ser llevado a ningn centro mdico. Luego de dos meses de prisin domiciliaria, nuestro camarada fue vilmente asesinado frente a su esposa, hijas y madre en total estado de indefensin por tres hombres armados que llegaron a la casa donde cumpla la prisin domiciliaria. Ya muchos problemas le haba ocasionado al Estado, ms an cuando se destac como un aguerrido combatiente y un Prisionero que nunca decay en su moral revolucionaria mientras estuvo privado de su libertad.

Se constituye este caso en una nueva forma de ejecucin extrajudicial por parte de los organismos de seguridad estatales, totalmente reprochable y execrable. Ya ni siquiera se quedan en esa forma de tortura llamada desatencin mdica, utilizada sistemticamente contra nuestros prisioneros, sino que ahora van a sus casas a asesinarlos cuando les es otorgada la prisin domiciliaria para que puedan mejorar sus condiciones de salud. Denunciamos de forma vehemente los dos casos anteriores y hacemos un llamado para que la sociedad colombiana en su conjunto, no guarde ms silencio frente a la situacin vivida por nuestros Prisioneros Polticos y de Guerra.

Por ltimo queremos enviar un combativo y bolivariano saludo a la Delegacin de Paz de las FARC-EP en La Habana. Decirles que a pesar de las oprobiosas condiciones en que nos encontramos continuamos con nuestra moral en alto para seguir luchando por la Nueva Colombia, la Patria Grande y el Socialismo. Invitarlos a que sigan denunciando las inhumanas condiciones de las prisiones colombianas, y haciendo hasta lo imposible para que nuestro camarada Simn Trinidad pueda estar de cuerpo presente en la mesa de dilogos por la Paz con Justicia Social, en representacin de toda las FARC-EP, pero fundamentalmente de quienes nos encontramos privados de la libertad en condicin de Prisioneros de Guerra por este rgimen asesino.


SLO HABR PAZ, CUANDO SE INSTAURE LA JUSTICIA SOCIAL
PODRN ATAR NUESTRAS MANOS, PERO JAMS NUESTROS SUEOS DE JUSTICIA Y LIBERTAD
VENCEREMOS

Prisioneros de Guerra de las FARC-EP
Crcel de Bellavista, Medelln
12 de Febrero de 2013

Fuente: http://www.afpnoticias.tk/2013/02/comunicado-publico-de-los-prisioneros.html


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