Portada :: Espaa :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2013

Unificar las luchas
Por la dimisin del gobierno

Pedro Casas
Rebelin


Llevamos varios aos de resistencia importante contra los recortes y agresiones que estamos sufriendo de la mano de unos gestores econmicos y polticos que son los que nos han llevado hasta aqu, con sus corrupciones, sus despilfarros, sus burbujas inmobiliarias, sus leyes especulativas, y que ahora nos quieren dar lecciones. Basta con ver el currculum de los que ahora gobiernan nuestro pas y las instituciones europeas, para ver que son los mismos que nos han llevado al pozo. Cmo podemos esperar que sean ellos los que nos saquen de all? Tremenda y penosa irona.

Es reconocido que la movilizacin desarrollada en estos ltimos aos, de norte a sur y de este a oeste est teniendo una envergadura desconocida en las ltimas dcadas. Y tambin es un hecho que, hasta ahora, estas luchas, bsicamente de resistencia, no han conseguido casi ninguno de sus objetivos a corto plazo.

De ah que se plantee la necesidad de una convergencia de las diferentes mareas o sectores en lucha contra las agresiones. Esto es absolutamente necesario, pues los responsables de cada una de estas agresiones son finalmente los mismos: El gobierno, impulsado por las instituciones europeas, y ambos en manos de los grandes poderes financieros y empresariales, de aqu y de all.

El gobierno de nuestro pas carece por completo de legitimidad. Se present con un programa electoral y est haciendo justo lo contrario que prometi. Hasta el propio presidente lo ha reconocido recientemente. Esto es un absoluto fraude que no podemos consentir. En el caso de Madrid ocurre lo mismo: se pretenden llevar a cabo medidas (como la privatizacin de hospitales y centros de salud) en ningn caso contemplados en el programa electoral, y adems ni siquiera el presidente ha sido elegido por los ciudadanos.

Se hace necesario que la reivindicacin comn d un paso ms y no se quede en la mera protesta y resistencia frente a los recortes, por muy importante que esta sea. Es imprescindible sealar a los responsables, y exigir que se vayan.

Frente a este planteamiento barrunto que se plantearn diversas posturas, a las que me voy a referir a continuacin.

Por un lado estarn las personas que consideren que la crisis es ms profunda, de todo un sistema, y que no basta con cambiar de gobierno, pues ste no es ms que un lacayo que obedece a poderes ocultos (y no tan ocultos). A estas personas no les falta razn, pues nos enfrentamos a un sistema en severa crisis, que se est llevando por delante millones de vidas humanas en todo el planeta, y que amenaza con llevarse por delante al planeta mismo. Pero tener esa perspectiva (pensar en global) no anula actuar en local. Porque por esa regla de tres, tampoco daramos valor a las luchas que se estn llevando a cabo, en realidad contra los desaguisados del sistema. Si veo que un polica apalea a una persona, dejar de actuar pensando que es una consecuencia del sistema y que aunque evite esta agresin habr otros policas dispuestos a realizar las mismas fechoras? Nuestro gobierno (podemos poner en plural) es el capataz de estos poderes financieros, el que ejecuta sus rdenes, el que recorta nuestros derechos, el que hace leyes que permiten que nos expulsan de nuestras viviendas, el que nos apalea en las luchas, el que encarcela arbitrariamente, el que nos va matando poco a poco de hambre y contaminacin. Si al amo no lo tengo delante porque se esconde, dejaremos mientras al capataz que haga y deshaga a su antojo o tratamos de impedirlo y, si podemos, quitarlo de su puesto?

Para otras personas puede tener poco valor luchar por la dimisin del gobierno, pues poco podemos esperar de quienes se pondran en su lugar. Tampoco les falta razn a estas personas, pues llevamos dcadas sufriendo un bipartidismo de alternancia que apenas modifica las lneas estratgicas de la gestin ms all de algunos gestos. Pero no podemos ignorar que si el pueblo consigue echar a un gobierno, el que le sustituye se ve afectado necesariamente por esta presin popular y se ver obligado a virar el rumbo, tanto como el pueblo se lo exija. En 2004 hubo un cambio de gobierno contra pronstico, y tuvo mucho que ver la presin popular de la vspera electoral, en que el pueblo se ech a la calle exigiendo la verdad que el gobierno saliente de Aznar-Acebes trataba burdamente de ocultar. La presin del pueblo consigui la salida de las tropas invasoras de Iraq. Hay que menospreciar esto? Claro que no. Hay que conformarse con esto? Por supuesto que tampoco.

El gobierno que sustituye a uno expulsado por el pueblo, toma nota y rectifica en aquello que considera necesario para tener margen de maniobra. Cuantos ms asuntos pongamos en la cesta de la exigencia de dimisin, ms aspectos tendr que rectificar quien sustituya al gobierno derrotado.

La historia, tambin la reciente, es rica en casos de revueltas populares que tumban gobiernos, y no uno sino varios de manera sucesiva. Argentina grito que se vayan todos, y su proceso no lleg ms lejos quizs porque no hubo decisin por parte de fuerzas de izquierdas que pudieran haber llevado a la transformacin del sistema con mayor profundidad. El pueblo boliviano tumb tambin a varios gobiernos, y dio paso a un proceso de grandes transformaciones, de recuperacin de la soberana y distribucin de los recursos a favor de la mayora social del pas. Desde luego que all fueron a ms y no se conformaron con la alternancia.

Podra pensarse que en la actual coyuntura parece que la alternativa posible al gobierno actual sera un PSOE que ha practicado en el poder las mismas polticas que el PP. Pero hay que tener en cuenta que el bipartidismo est en horas bajas, acompaando la profunda crisis de todo el sistema poltico, econmico e institucional. En los procesos de cambio, se transforman tambin con rapidez las expresiones polticas de las fuerzas contendientes. Y por eso podemos confiar en que la tenaza del bipartidismo tiene los das o aos contados.

No entro a valorar si entre medias o a continuacin habr procesos destituyentes o constituyentes, o si se proclamar la repblica como un producto natural del proceso de cambio popular. Podrn ocurrir alguna o varias de estas alternativas que se estn barajando en los ltimos tiempos; el tiempo mostrar la profundidad de los cambios y la fuerza del pueblo para impulsarlos. Pero lo que s me atrevo a afirmar es que, de todos estos procesos profundos pendientes, el conseguir la dimisin del gobierno parece lo ms fcil por tangible. Y que en cualquier caso esta conquista nos pone en el camino de ms transformaciones, pues debilita a los enemigos del pueblo.

El movimiento popular debe conseguir la cada del gobierno, y dotarse de los mecanismos programticos y organizativos para que esta cada no sea en balde.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter