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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2013

Sus contendientes Alberto Acosta y Norman Wray no renen ni 10% en intencin de voto
Correa llega a su segunda eleccin con profunda fractura en las izquierdas

Blanche Petrich
La Jornada

En 2011 el mandatario de Ecuador adopt la postura "estn conmigo o contra m": activista


El gobierno de Rafael Correa llega este domingo a su segunda eleccin presidencial con la bandera de una revolucin ciudadana la revolucin del buen vivir o sumak kawsay que ha sufrido una profunda fractura en las izquierdas.

Esta vez contiende con Alberto Acosta, antiguo condiscpulo, principal impulsor de las renovadoras leyes de la nueva constitucin de 2008, bajo las siglas de un nuevo partido, Unidad Plurinacional, en alianza con Pachakutik, el brazo poltico de la Confederacin de Nacionalidades Indgenas de Ecuador (Coniae) y el Movimiento Popular Democrtico, partido de raz maoista, fuerte hasta hace poco en el sindicalismo magisterial.

La distancia entre Acosta y Correa, amigos muy cercanos y compaeros de ruta por muchos aos, empez a perfilarse por su crtica a la estrategia gubernamental de extraccin petrolera y el aprovechamiento de recursos naturales, rea en la que el gobierno de Correa ha hecho fuertes inversiones y ha aceptado inversionistas sobre todo de China y Brasil, y tambin de Irn. Ni consenso de Washington ni consenso de Beijing, es una de las frases de campaa del opositor.

Tambin contiende Norman Wray, joven socialdemcrata que lider una escisin de PAIS bajo el nombre de Ruptura 25. Lo apoyan sobre todo ecologistas y activistas de una gama de causas alternativas.

Estas dos fuerzas de la oposicin, que juntas no renen en las encuestas ni 10 por ciento de las preferencias electorales, a pesar del amplio espacio que reciben de cobertura meditica, basan sus campaas en un discurso de conservacin ambiental y antiextractivista y denuncian que con las polticas de desarrollo actuales se traiciona el derecho a la naturaleza, uno de los ejes ms innovadores de la constitucin de Montecristi, la ciudad donde se suscribi la Carta Magna.

El origen de la ruptura

Parte de esta fractura se vislumbraba ya en 2010, cuando sectores ligados al coronel Lucio Gutirrez tambin candidato por el partido Sociedad Patritica y a los banqueros afectados por las reformas de Correa gestaron un fallido golpe de Estado bajo la cobertura de una revuelta policiaca, el 30 de septiembre de ese ao. Cientos de miles de ciudadanos se lanzaron a las calles, especialmente en Quito, para abortar la intentona, pero en esas impresionantes marchas en defensa del presidente Correa fue notable la ausencia del movimiento indgena, que haba sido desde los aos 90 el motor de todos los procesos de cambio en el pas.

Incluso parte del liderazgo de la Conaie, con su dirigente Lourdes Tobn, aplaudieron en esa ocasin a las fuerzas golpistas.

A partir del intento de golpe de Estado estas diferencias se radicalizaron. Correa no ahorr en calificativos para criticar a estos grupos que disentan desde dentro de su proyecto de gobierno.

Desde la perspectiva del antroplogo Eloy Alfaro Reyes, activista de derechos humanos, el presidente y su entorno radicalizaron su talante autoritario e intolerante y terminaron por polarizar a las fuerzas progresistas.

El divorcio de estas organizaciones fue definitivo, en su opinin, a raz del plebiscito que se organiz en 2011. Entre los temas consultados figuraban reformas a la eleccin de jueces en la Suprema Corte de Justicia y de la judicatura y la regulacin de los medios de comunicacin. En ese momento Correa adopta la postura de: ests conmigo o contra m, seala el antroplogo, autor de un libro reciente La esttica del podero en la revolucin ciudadana, en el que afirma que este proceso ya no es ms una ilusin, sino el aborto de un sueo de dcadas de la sociedad ecuatoriana.

No, presidente; as no

Con el plebiscito Correa pretende meter mano a la justicia y la respuesta de muchos que haban estado con l en su primera administracin respondieron: no, presidente, as no, agrega Alfaro Reyes. De hecho, el resultado de la consulta qued muy lejos de las previsiones del gobierno y en algunas regiones, sobre todo en aquellas ms afectadas por los proyectos mineros, las iniciativas presidenciales casi no ganan.

Ese fue el caso de las provincias de Zamora-Chinchipe, Morona y Azuay, donde se impusieron sin consulta megaproyectos mineros que afectaron a las poblaciones indgenas y afro. En estas zonas la oposicin a la expansin de la explotacin del subsuelo ha provocado movilizaciones y represin, al grado que hay al menos 200 dirigentes populares con procesos judiciales en curso, indica Alfaro.

Para el oficialismo el discurso ambientalista de Acosta y los demas opositores no ha merecido ms que descalificaciones. Les dicen ecologistas infantiles. Pero no han dado una respuesta sobre cmo van a evitar la devastacin de la naturaleza con la explotacin a cielo abierto.

Una de las rupturas ms complejas de Alianza PAIS es la que se fue gestando gradualmente con el movimiento indgena, que desde principios de los aos 90 incluso antes que los levantamientos en Bolivia y en Chiapas protagoniz los principales momentos de rebelin en Ecuador. Primero derrocaron a un presidente declarado loco, Abdal Bucaram; y despues al neoliberal ortodoxo Jamil Mahuad. Es entonces cuando los indgenas de todo el pas apoyan para la presidencia a un militar que se deca populista, Lucio Gutirrez.

El objetivo, conseguir escaos en la Asamblea

El coronel, que lleg a trabajar para los servicios secretos de Estados Unidos, incluso se conquist la confianza del venezolano Hugo Chvez. Pero al llegar a la presidencia abandon sus postulados de izquierda. Y otra rebelin, pero esta no slo de matriz indgena, sino urbana tambin, con los movimientos sociales, obreros, derechohumanistas que por aos se opusieron a las dictaduras, armaron otro frente de rebelin, la llamada revolucin forrajida, que termin por derrocar a Gutirrez. Su traicin fue, como lo expresara aos ms tarde la dirigente de la Coniae, Blanca Chancoso, un cataclismo para el movimiento indgena.

Sin posibilidades reales de ganar la presidencia, Acosta recorri en una intensa campaa por todo el pas, soportada sobretodo por Pachakutik, que s tiene estructuras a nivel nacional.

Tanto para la Unidad Plurinacional como para Ruptura el objetivo es conseguir al menos 18 escaos en la asamblea, lo que es factible, segn algunos analistas de tendencias electorales.

Para Alfaro, esta franja de representantes populares de la oposicin de izquierda es la nica forma de que en el legislativo se siga hablando de defensa de la tierra en contra de la minera, de reforma agraria, de derechos indgenas, de diversidad sexual: si esto no se logra, el discurso alternativo va a desaparecer, concluye.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/02/15/index.php?section=mundo&article=033n1mun



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