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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2013

Esperanzas de cambio

Antonio Antn
Rebelin


La respuesta dominante que estn aplicando los Gobiernos e instituciones europeas es la poltica de austeridad, como ajuste econmico regresivo y recortes sociales, frente a la opinin mayoritaria de las sociedades. Esa realidad tiene un fuerte impacto en la conciencia social con la mezcla de incertidumbre, adaptacin e indignacin. Pero, conviene analizar las tendencias sociales de fondo y su carcter ambivalente para perfilar el horizonte. Y un elemento clave es la mentalidad de la poblacin y su actitud: hacia la resignacin y el fatalismo o hacia una conciencia cvica, democrtica y de cambio.

Tenemos cuatro componentes principales de actual escenario:

1) La prolongacin de la crisis socioeconmica, causada por los mercados financieros, con graves consecuencias sociales para la mayora de la poblacin.

2) La gestin antisocial e impopular de la clase poltica dominante, con una estrategia liberal-conservadora bajo la hegemona del bloque de poder (centroeuropeo) representado por Merkel, con la colaboracin o corresponsabilidad, primero, de los gobiernos socialistas en los pases perifricos como Espaa y, despus, de los gobiernos de derecha.

3) Significativo proceso de deslegitimacin social del contenido principal de esa poltica, el reparto injusto de los costes de la crisis, y la crtica hacia la involucin de la calidad democrtica del sistema poltico, conformndose una importante corriente social indignada, un campo social diferenciado y en desacuerdo con esas medidas regresivas (que en algunos aspectos concretos alcanza a dos tercios de la sociedad) y, particularmente, una desafeccin o brecha social respecto de la clase poltica.

4) Ampliacin de las protestas sociales y resistencias colectivas, configurndose una ciudadana activa, de fuerte contenido social, con un carcter sociopoltico progresista y democrtico; se puede cifrar entre cuatro y cinco millones de personas participantes en los procesos huelgusticos y entre uno y dos millones en las grandes manifestaciones sindicales o ciudadanas (y segn diversas fuentes en torno a un milln de participantes en las redes sociales vinculadas a estas protestas); se ha encauzado, fundamentalmente, a travs del movimiento sindical y el movimiento 15-M (o 25-S), conformando una representacin social dual, no exenta de tensiones y altibajos, con sus respectivos representantes o grupos de activistas.

En consecuencia, existen cuatro elementos, ntimamente interrelacionados, que se encadenan histricamente y que, con diversos antecedentes, conforman un nuevo escenario sociopoltico, desde el ao 2010. Se ha abierto una profunda y prolongada pugna sociopoltica con el teln de fondo de posiciones contrapuestas: el reparto ms o menos desigual de los costes de la crisis, el refuerzo o el desgaste del poder financiero con mayor o menor subordinacin de las capas populares, el alcance de los procesos de deslegitimacin de la poltica de austeridad y las lites gestoras con una democracia dbil o una democratizacin profunda.

Y en el campo cultural y de la conciencia social la incgnita est entre dos dinmicas:

a) si la mayora ciudadana asume los retrocesos democrticos y de bienestar social, bajo de argumento central de contener las demandas populares por su insostenibilidad econmica y con el refuerzo de los poderosos;

b) si, dada la inmensidad de la riqueza generada, los derechos adquiridos y la amplia conciencia de justicia social, es la economa la que debe servir a la sociedad y se apuesta por una distribucin ms equitativa, una salida de la crisis ms justa, solidaria y progresista y una regeneracin democrtica del sistema poltico.

Las opciones bsicas son dos:

1) Una profunda reestructuracin regresiva del Estado de bienestar europeo, con un retroceso de su modelo social, los derechos sociolaborales y la calidad democrtica, con una relegitimacin de las lites gestoras y los grupos dominantes de poder financiero.

2) Una dinmica sociopoltica que impida esa salida y apueste por una democratizacin del sistema poltico, una renovacin profunda de las lites institucionales, una regulacin institucional de los mercados financieros, con una fiscalidad progresiva, y un refuerzo de un Estado de bienestar ms avanzado.

Ese bloque de poder financiero e institucional es el que dicta la orientacin de las polticas, las principales medidas de recortes y fija los ritmos de los retrocesos a imponer. Deben cuidar algunos lmites: una mnima cohesin social de las sociedades europeas, una legitimidad bsica con una democracia dbil y un equilibrio poltico-institucional de la Unin Europea. En su conjunto, la ciudadana indignada, los movimientos sociales y las izquierdas sociales y polticas estn a la defensiva. Las protestas sociales progresistas son, fundamentalmente, expresivas y de resistencia.

La dinmica principal apunta, a medio plazo, a la imposicin de un fuerte retroceso del modelo social europeo, particularmente, en los pases perifricos del sur de Europa (que es el marco en que nos situamos). Pero el futuro est abierto por la presencia de los factores opuestos a esa tendencia y que permiten mantener la esperanza de conseguir otro horizonte.

Por tanto, los poderosos no tienen ganado todo el partido (o toda la liga, siguiendo con el smil futbolstico). Su debilidad principal es que su estrategia produce desempleo y sufrimiento popular masivo, no asegura suficiente cohesin social y modernizacin econmica y social, no garantiza una salida justa y equilibrada de la crisis y carece de una legitimidad completa.

La mayora institucional conservadora en Espaa va perdiendo legitimidad rpidamente; sus recetas se van viendo cada vez ms como injustas e ineficaces y sus discursos van perdiendo credibilidad. Su alternativa, presentada como la nica posible, no soluciona sino que empeora la grave situacin econmica, poltica y social. Su hegemona cultural e ideolgica se est resquebrajando. Los ltimos datos sobre la corrupcin (caso Brcenas) acentan su deslegitimacin social.

En el plano sociopoltico, la persistencia de la indignacin ciudadana frente a la corrupcin (econmica y poltica) y la poltica de austeridad y recortes sociales, junto con una ciudadana activa que exige justicia social y democratizacin poltica constituyen un factor relevante que pugna por un cambio social y poltico. Es un acicate para la renovacin de las izquierdas y un factor para fortalecer una alternativa progresista que rompa el fatalismo y refuerce la esperanza.

Antonio Antn. Profesor Honorario de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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