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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2013

Guerra despiadada contra hackers y denunciantes

Christian Christensen
Counterpunch

Traducido por Silvia Arana para Rebelin


En el auge de la supuesta "epidemia" de cocana que tuvo lugar en la dcada del 80 en EE.UU., tanto polticos como responsables de hacer cumplir la ley sintieron que deban hacer algo. El Congreso aprob el Acta contra el Abuso de Drogas en 1986: una de las leyes ms draconiana y abiertamente racista de la historia de EE.UU. La ley introdujo sentencias mnimas obligatorias, incluyendo la sorprendente condena a cinco aos en prisin federal por la posesin de cinco gramos de la cocana barata llamada "crack". Lo que hizo que esta ley dejara de ser meramente medieval para ser abiertamente racista fue el hecho de que, para que la condena por posesin de cocana fuera de cinco aos, la persona deba tener en el momento de su detencin 500 gramos de la sustancia. En otras palabras, haba una disparidad de 100:1 entre las sentencias por posesin de crack versus cocana en polvo. La cocana por su alto precio tenda a ser la droga preferida por los jvenes de clase media y los banqueros de traje y corbata, mientras que el crack, mucho ms barato, era la escogida por los adictos ms pobres. A pesar de este descarado factor discriminatorio, pasaron 26 aos antes de que se aprobara el Acta de Sentencias Justas en 2010, con lo que la relacin pas de ser extravagantemente racista con un ratio de 100:1 a uno escandalosamente racista de 18:1.

Qu tiene que ver esto con los hackers y los denunciantes de conciencia?

Mucho. Al nivel ms bsico, el Acta contra el Abuso de Drogas de 1986 dej al descubierto la ceguera de la justicia en EE.UU., o que la escala no estaba calibrada de manera de que no beneficiara a ningn ciudadano por raza o estatus socio-econmico. La ley envi un mensaje claro y rotundo de que hay dos conjuntos de leyes en el pas: uno para los que detentan el poder y el capital, y otro para el resto. Por ello, cuando se report, despus del suicidio del hacker y diseador de programas Aaron Swartz, que este enfrentaba la perspectiva de 35 aos de crcel por bajar de internet ilegalmente artculos acadmicos del sistema JSTOR, qued claro para mucha gente que no estaba familiarizada con el caso, cun torcido es el sistema legal de EE.UU., y la dimensin que pueden alcanzar los fiscales ansiosos de "dar un ejemplo" usando a alguien cuyo mayor delito fue bajar de internet artculos que los acadmicos entregan gratis a las editoriales, y, que a su vez, son vendidos a esos mismos acadmicos haciendo un buen negocio. JSTOR no present cargos pero la fiscala avanz con el juicio, en el que un hacker enfrentaba ms aos de prisin por bajar artculos sobre Emily Dickinson y teora cinematogrfica que un ejecutivo de Wall Street o de la firma de mercenarios Blackwater o un poltico corrupto.

Cuando hablamos de violencia estatal, tendemos a pensar en actos de violencia fsica perpetrados contra el cuerpo: la pena de muerte, la brutalidad policial o las guerras son ejemplos clsico. La violencia, sin embargo, no se limita a causar sufrimiento sino que tambin incluye la restriccin de la libertad fsica y psicolgica. Por ello, el encarcelamiento es un acto significativo de violencia, y es, junto a la posibilidad de quitarle la vida a una persona mediante la pena de muerte o la guerra, un poder importante que detentan los estados. Las sanciones econmicas pueden destruir econmicamente a una persona, pero an as esa persona es libre para caminar por las calles, jugar con sus hijos o realizar algunos de los mltiples actos de la vida diaria de un ser humano, por lo tanto el individuo retiene los elementos centrales de su dignidad y condicin humana. No puedo creer que a alguien se le nieguen esos derechos durante un cuarto de siglo por haber bajado artculos acadmicos de internet, no; y ya que estamos en el caso, tampoco puedo entender cmo Gran Bretaa pudo condenar a los hackers de Anonymous Christopher Weatherhead y Ashley Rhodes a 18 aos y a 7 meses de prisin respectivamente, por el delito de ataques de "denegacin de servicio" (DDoS, segn sus siglas en ingls) contra PayPal, Visa y Mastercard. Esto sucede, mientras que el ex director del Royal Bank de Escocia, Sir Fred Goodwin, camina libremente por las calles despus de haber percibido un salario de 1,3 millones de libras esterlinas como jefe de la mayor prdida econmica en la historia de las corporaciones britnicas, 24 mil millones de libras esterlinas.

Adems de los hackers, estn los denunciantes de irregularidades o delitos, de los cuales el ms famoso es Bradley Manning, quien tambin enfrenta la posibilidad de pasar la mayor parte de su vida entre rejas. Estuvo confinado por casi 1000 das, y, al principio, en aislamiento total. A Manning se lo acusa de poner en riesgo la seguridad de EE.UU. al haber filtrado documentos secretos a WikiLeaks. Una parte de la informacin que filtr fue material de video (ahora conocido como "Video de asesinatos colaterales"). La irona es que si Manning hubiera sido un soldado chino, iran o cubano, que revelara potenciales crmenes de guerra cometidos por su gobierno, su detencin en solitario y la perspectiva de condena perpetua seran exhibidas como evidencia del barbarismo y las tendencias antidemocrticas de los "regmenes" mencionados, y se haran llamados reclamando su liberacin citando "razones humanitarias". Pero tanto Manning como Swartz han recibido el mismo tratamiento que los adictos a la variedad barata de la cocana, en contra de la ley y la lgica, con el fin de destruir al individuo bajo ataque.

Si el mensaje del Acta contra el Abuso de Drogas de 1986 fue que los pobres y las minoras deben ser puestos en su lugar en un pas regido por las lites blancas, entonces, cul sera el mensaje transmitido en relacin a Manning, Swartz y los dos hackers de Anonymous en Gran Bretaa? Muy similar. Mientras que EE.UU. y Gran Bretaa proclaman a los cuatro vientos la defensa de la libertad de expresin y la democracia basados en trminos geopolticos, los disidentes y los activistas deben ser puestos en su lugar. Son tiles para que el proyecto neoliberal muestre que tolera el disenso; pero una vez que los disidentes cruzan la lnea y traspasan el espacio sagrado de las ganancias corporativas y el poder militar, entonces es hora de detenerlos. Si para hacerlo, hay que enviar a una persona a la crcel de por vida por revelar crmenes de guerra, o empujarla al suicidio por bajar de internet artculos acadmicos, que as sea.

Christian Christensen es profesor de Estudios de Periodismo y Medios de Comunicacin en la Universidad de Estocolmo, Suecia.

Este artculo aparece en el excelente Le Monde Diplomatique, cuya versin en ingls se halla en el siguiente vnculo mondediplo.com.   El texto completo fue publicado por un acuerdo con Le Monde Diplomatique.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/02/15/the-empire-cracks-back/



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