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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2013

Comunicado fin de ciclo desde La Habana
Crceles o basureros humanos?

Delegacin de Paz de las FARC-EP
www.pazfarc-ep.blogspot.com.es


En agosto de 2012, los prisioneros de Guerra de la Crcel La Dorada (Caldas), explicaron a la opinin nacional que en el lapso de tres meses haban muerto tres internos en ese sitio de reclusin. La desatencin mdica los mat sin piedad. Ellos eran JAMES ALBERTO GIRALDO CHIQUITO, fallecido el 8 de mayo; LUIS CARLOS FLORES VILLAREAL, fallecido el 17 de agosto y WENLLY ALEXANDER ZULETA MURIEL, quien fue asesinado el 8 de agosto. Wenlly muri como consecuencia de 59 pualadas que le propin otro interno estando a dos metros del puesto de guardia de la penitenciara.

Alrededor de 9500 prisioneros polticos viven el calvario del sistema penitenciario colombiano, que en realidad se ha convertido en un laberinto de torturas, vejaciones y muerte para los reclusos de cualquier ndole. El 90% de los prisioneros polticos son actores civiles encarcelados con la intencin inocultable de desmantelar las organizaciones populares y aplastar la inconformidad popular frente a la injusticia social que existe en Colombia. El 10% restante son prisioneros polticos y de guerra sometidos a la utilizacin del sistema judicial y penitenciario como arma contra-insurgente de disuasin y castigo. El panorama carcelario es de hacinamiento, fetidez, suicidios, enfermedades infecciosas, asesinatos a manos de la guardia como el denunciado por los internos del patio 7 de la crcel de la Dorada en octubre de 2011 (el victimario fue el Dragoneante GALLO), prisioneros ciegos, lisiados, paralticos, o muertos a causa de la desatencin mdica que no se resuelve ni con el recurso de tutela porque los jueces no sancionan los desacatos.

Impera la iniquidad expresa en desatencin mdica, encalabozamientos colectivos hasta por setenta y dos horas, hambre, garrote, gases lacrimgenos al granel, vejmenes y humillaciones, violacin del debido proceso, en medio de un peligroso contubernio criminal armado entre el INPEC dirigido por el srdido General Ricaurte Tapias, la Procuradura, Jueces y Fiscales, sin que exista la opcin de la denuncia en la medida en que casi el 100% de las quejas de los reclusos son engavetadas con el argumento de que no existen mritos para adelantar investigaciones.

En enero 8 de 2011 Jos Albeiro Manjarrez muri en su celda devorado por un cncer de estomago. Ningn recurso, ni siquiera el de la huelga de sus compaeros de prisin le bast al INPEC para que propiciara su atencin mdica. Luego de su muerte lo inscribieron como NN en la morgue aunque tuviesen los datos precisos de sus familiares y amigos. Nunca les informaron de su deceso.

Nombres como el de Arcecio Lemus, Ricardo Contreras, Jhon Jairo Garca, Jonathan Snith Aria, Yovani Montes, Luis Fernando Pavoni, Oscar de Jess Prez, entre muchos otros casos que sobrepasan la decena, hacen parte del listado de muertes por causa de las torturas, los maltratos y la desatencin mdica, a lo que se suma la persecucin aleve contra las familias de los dirigentes revolucionarios que caen en prisin.

En las crceles de Colombia, ms de 400 prisioneros estn lisiados y ms de 400 estn en situacin de enfermos terminales, sin que se les d el derecho a la reduccin de penas.

En estas prisiones, convertidas en verdaderos basureros humanos por obra de la indolencia y la perfidia del rgimen, los internos no son clasificados, alentndose de manera premeditada, que se produzcan rias que puedan conducir a la muerte de los prisioneros de guerra y polticos, o su intimidacin permanente.

Contrario a lo que contempla la Ley 65/93, de que en el tratamiento penitenciario, las relaciones con la familia son un elemento fuerte para avanzar en el proceso re-socializador, estos penales han sido diseados para hacer que se pierda el ncleos familiar, ya que por potestad del INPEC se les ubica deliberadamente a 4, 6, 10 y hasta 24 horas de distancia de sus regiones de origen. La posibilidad de que puedan ver a sus seres queridos y familiares es remota.

Sedentarismo al 100%, estafa en el uso de la telefona, privacin de la informacin, traslados en condiciones de animales y el hacinamiento ms inhumano imaginable de hasta el 500% en crceles como Bellavista. En Riohacha la capacidad es de 100 reclusos y el nmero existente es de 512, en La Modelo el cupo es de 2950, pero concentra a 7965 reclusos. En la crcel la Tramaca de Valledupar, a 40 grados de temperatura, 1350 prisioneros se ahogan de calor; en el mejor de los casos, solamente durante 15 minutos del da tienen posibilidad de acceder al agua. Son estas violaciones a los derechos humanos, flagrantes, descaradas y perversas que comete el gobierno sin que se le vea intencin alguna de rectificacin.
Pedimos al gobierno comprometerse a no continuar con la perfidia de dejar que las lesiones de los heridos de guerra terminen en inmovilidad y prdida fsica o funcional de sus miembros. Solicitamos la libertad a los enfermos terminales y con cncer.

Pedimos al gobierno declarar el estado de emergencia sanitaria y humanitaria para las crceles del pas, permitir la veedura pblica, sin secretos ni ocultamientos y tomar medidas de emergencia que al menos evite la muerte de los prisioneros que se encuentran en situacin de salud extrema.

Pedimos al gobierno que si existe un pice de humanidad y seriedad, responda ante la opinin nacional por las denuncias que estamos haciendo.


DELEGACIN DE PAZ DE LAS FUERZAS ARMADAS REVOLCUIONARIAS DE COLOMBIA, EJRCITO DEL PUEBLO (FARC-EP).
La Habana, Repblica de Cuba. Sede de los dilogos por la paz con justicia social para Colombia.
Febrero 10 de 2013.




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