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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2013

La reduccin de la jornada: Una solucin real para el paro

Oscar Simn y Alberto Alczar
En lucha


El paro ha llegado casi a los seis millones de personas en el Estado espaol, es decir, un 26% de la poblacin activa, llegando al 35% entre las personas migradas y al 55% entre la juventud. De hecho el paro en toda Europa llega a unos 26 millones, de los cuales unos 18 corresponden a la zona euro. Desde 2011 han perdido su empleo cerca de 160.000 personas mensualmente. Estos datos no tienen en cuenta los minijobs (trabajos de pocas horas y sueldos miserables de 400 euros) que slo en Alemania se pueden contabilizar en ocho millones de personas.

Por supuesto la crisis econmica y la implosin de la burbuja inmobiliaria son en gran parte responsables del incremento del paro. Sin embargo, la recuperacin de las tasas de paro reducidas parece muy difcil a travs del incremento del PIB o con un nuevo tsumani urbanizador, enormemente intensivo en el uso de mano de obra. Incluso desde una ptica procapitalista.

Los gobiernos, partidos en la oposicin o sindicatos suelen proponer polticas econmicas expansivas que estimulen la creacin de puestos de trabajo o el incremento del consumo, y cuando hablan de la productividad es para conseguir producir ms barato y poder exportar. La lgica de la devaluacin interna europea (bajada de salarios, precarizacin de las condiciones laborales y privatizacin de los servicios pblicos) va en este sentido: trabajar y producir ms, ganando mucho menos.

No hay que confundir productividad con produccin. La produccin es el nmero de bienes o servicios producidos. La productividad sera el cociente entre la produccin y los recursos que hemos utilizado. Los procesos de innovacin tcnica y mejoras de la productividad se han ido repitiendo durante toda la historia del capitalismo. La productividad media en la Inglaterra de 1913 era de cuatro dlares la hora, en 1950 de siete dlares la hora. En 2009 en el Estado espaol era de 44,35 dlares la hora, en Alemania de 53,46, en EEUU de 58,58, por poner algunos ejemplos. Es decir, que hoy una persona produce de media siete veces ms que hace 60 aos y doce veces ms que hace 100 aos.

La riqueza para unos pocos

La productividad se ha incrementado y, en cambio, la jornada laboral se ha mantenido, y a veces aumentado, en torno a las 40 horas desde hace cerca de 100 aos. De la misma manera, los salarios reales se han mantenido estables, o incluso han bajado en Europa desde principios de los aos 90. Esto ha pasado porque los incrementos de la productividad han ido a parar mayoritariamente a manos de la burguesa. En EEUU un 1% controla el 40% de la riqueza, mientras que un 80% slo el 7%. Porcentajes prcticamente idnticos que en el Estado espaol.

Entonces Por qu que las cifras de paro no dejan de crecer a la vez que se incrementa la destruccin ambiental? Por qu el hambre estructural afecta a 800 millones de personas en un mundo que lanza el 40% de los alimentos producidos? Aunque hoy una persona produce siete veces ms que en 1950 y que la poblacin mundial se ha multiplicado por 2,5, las desigualdades no han desaparecido, e incluso se han incrementado. Lo que podra haber sido progreso humano, la lgica del sistema, de socializacin de las prdidas y privatizacin de los beneficios, lo ha convertido en riqueza para unos pocos y pobreza para la mayora.

Cul es la solucin entonces? La nica solucin a todos estos problemas, tanto el del paro como el resto, sera repartir la riqueza creada por la gente trabajadora para que los incrementos de la productividad se repartieran, de tal modo que si una persona produce siete veces ms que hace 50 aos, esta persona debera trabajar, como mnimo, la mitad, es decir, cuatro horas.

Movilizacin

Desde que en 1817 Rober Owen formulara el eslgan 8 horas de trabajo, 8 horas de tiempo libre y 8 horas de descanso, la movilizacin por la reduccin de la jornada ha formado parte de las reivindicaciones laborales. El 1 de Mayo se conmemora la revuelta de 1886 en Haymarket, Chicago, que comenz por la jornada laboral de ocho horas. Otro ejemplo fue el de la Canadenca en Barcelona, donde entre febrero y marzo de 1919 se consiguieron las ocho horas de jornada laboral. Ambas revueltas comportaron enormes movilizaciones de la clase trabajadora y mucha represin.

Hoy, despus de que cada reforma laboral y cada avance tcnico se utilice para despedir gente e incrementar la explotacin de las personas que continan en los puesto de trabajo, hay que recuperar la idea de reduccin de jornada laboral. Justo al contrario de lo que dicen las patronales.
Si somos capaces como sociedad de producir todo lo que necesitamos en menos tiempo y con menos esfuerzo, es necesario que esta capacidad se aproveche en beneficio de toda la sociedad. No podemos permitir, por ejemplo, que despus de dar 100.000 millones de euros a la banca, sta despida al 20% de las personas que trabajan en el sector.

En el Estado espaol la media de produccin por persona es de 64.000 euros al ao. En cambio, el salario medio bruto es de unos 22.500 euros al ao. Una reduccin de la jornada laboral a 30 horas, sin reduccin de salario, hara que la produccin por persona empleada fuera de 48.000 euros, es decir, a cada empresario le quedaran todava 23.000 euros al ao por persona. En cambio, se generaran unos cuatro millones de puestos de trabajo, lo que, al menos en primera instancia, permitira volver a un paro del 5%. sta es una medida sencilla, que sin invertir ni un euro, ayudara a millones de personas a salir del pozo del paro. Eso s, redistribuyendo la riqueza generada por el trabajo.

Oscar Simn (@simongorjeos) es militante de En lluita / En lucha

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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