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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2013

Las verdaderas razones de la renuncia del papa Benedicto XVI
Corrupcin, lavado de dinero y las internas ms feroces

Eduardo Febbro
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Un informe elaborado por tres cardenales lo termin de convencer de que era imposible limpiar el Vaticano, donde hasta la Cosa Nostra guarda sus fondos. La abdicacin como manera de sacudir el tablero en la Iglesia.

Los expertos vaticanistas alegan que el papa Benedicto XVI decidi renunciar en marzo del ao pasado, despus de regresar de su viaje a Mxico y a Cuba. En ese entonces, el Papa que encarna lo que el especialista y universitario francs Philippe Portier llama una continuidad pesada con su predecesor, Juan Pablo II, descubri la primera parte de un informe elaborado por los cardenales Julin Herranz, Jozef Tomko y Salvatore De Giorgi. All estaban resumidos los abismos nada espirituales en los que haba cado la Iglesia: corrupcin, finanzas oscuras, guerras fratricidas por el poder, robo masivo de documentos secretos, pugna entre facciones y lavado de dinero. El resumen final era la resistencia en la curia al cambio y muchos obstculos a las acciones pedidas por el Papa para promover la transparencia.

El Vaticano era un nido de hienas enardecidas, un pugilato sin lmites ni moral alguna donde la curia hambrienta de poder fomentaba delaciones, traiciones, zancadillas, lavado de dinero, operaciones de Inteligencia para mantener sus prerrogativas y privilegios al frente de las instituciones religiosas y financieras. Muy lejos del cielo y muy cerca de los pecados terrestres. Bajo el mandato de Benedicto XVI, el Vaticano fue uno de los Estados ms oscuros del planeta. Josef Ratzinger tuvo el mrito de destapar el inmenso agujero negro de los curas pedfilos, pero no el de modernizar la Iglesia y dar vuelta la pgina del legado de asuntos turbios que dej su predecesor, Juan Pablo II.

Ese primer informe de los tres cardenales desemboc, en agosto del ao pasado, en el nombramiento del suizo Ren Brlhart, un especialista en lavado de dinero que dirigi durante ocho aos la Financial Intelligence Unit (FIU) du Liechtenstein, o sea, la agencia nacional encargada de analizar las operaciones financieras sospechosas. Brlhart tena como misin poner al Banco del Vaticano en sintona con las normas europeas dictadas por el GAFI, el grupo de accin financiera. Desde luego, no pudo hacerlo. El pasado turbio le cerr el paso.

Benedicto XVI fue, como lo seala Philippe Portier, un continuador de la obra de Juan Pablo II: Desde 1981 sigui el reino de su predecesor acompaando varios textos importantes que l mismo redact a veces, como la Condena de las teologas de la liberacin de los aos 1984-1986, el Evangelium Vitae de 1995, a propsito de la doctrina de la Iglesia sobre temas de la vida, o Splendor Veritas, un texto fundamental redactado a cuatro manos con Wojtyla. Estos dos textos citados por el experto francs son un compendio prctico de la visin reaccionaria de la Iglesia sobre las cuestiones polticas, sociales y cientficas del mundo moderno.

La segunda parte del informe de los tres cardenales le fue presentada al Papa en diciembre. Desde entonces, la renuncia se plante de forma irrevocable. En pleno marasmo y con un montn de pasillos que conducan al infierno, la curia romana actu como lo hara cualquier Estado. Busc imponer una verdad oficial con mtodos modernos. Para ello contrat al periodista norteamericano Greg Burke, miembro del Opus Dei y ex miembro de la agencia Reuters, la revista Time y la cadena Fox. Burke tena por misin mejorar la deteriorada imagen de la Iglesia. Mi idea es aportar claridad, dijo Burke al asumir el puesto. Demasiado tarde. Nada hay de claro en la cima de la Iglesia Catlica.

La divulgacin de los documentos secretos del Vaticano orquestada por el mayordomo del papa, Paolo Gabriele, y muchas otras manos invisibles fue una operacin sabiamente montada cuyos resortes siguen siendo misteriosos: operacin contra el poderoso secretario de Estado, Tarcisio Bertone, conspiracin para empujar a Benedicto XVI a la renuncia y poner a un italiano en su lugar, o intento de frenar la purga interna en curso y la avalancha de secretos, los vatileaks sumergieron la tarea limpiadora de Burke. Un infierno de paredes pintadas con ngeles no es fcil de redisear.

Benedicto XVI se hizo aplastar por las contradicciones que l mismo suscit. Estas son tales que, una vez que hizo pblica su renuncia, los tradicionalistas de la Fraternidad de San Po X fundada por monseor Lefebvre saludaron la figura del Papa. No es para menos: una de las primeras misiones que emprendi Ratzinger consisti en suprimir las sanciones cannicas adoptadas contra los partidarios fascistoides y ultrarreaccionarios de monseor Lefebvre y, por consiguiente, legitimizar en el seno de la Iglesia esa corriente retrgrada que, de Pinochet a Videla, supo apoyar a casi todas las dictaduras de ultraderecha del mundo.

Philippe Portier seala al respecto que el Papa se dej sobrepasar por la opacidad que se instal bajo su reino. Y la primera de ellas no es doctrinal, sino financiera. El Vaticano es un tenebroso gestor de dinero y muchas de las querellas que se destaparon en el ltimo ao tienen que ver con las finanzas, las cuentas maquilladas y las operaciones ilcitas. Esta es la herencia financiera que dej Juan Pablo II y que para muchos especialistas explica la crisis actual. El Instituto para las Obras de Religin, es decir el banco del Vaticano, fundado en 1942 por Po XII, funciona con una oscuridad tormentosa. En enero, a pedido del organismo europeo de lucha contra el blanqueo de dinero, Moneyval, el Banco de Italia bloque el uso de las cartas de crdito dentro del Vaticano debido a la falta de transparencia y a las fallas manifiestas en el control de lavado de dinero. En 2011, los cinco millones de turistas que visitaron la Santa Sede dejaron 93,5 millones de euros en las cajas del Vaticano, ahora debern pagar al contado. El IOR gestiona ms de 33.000 cuentas por las que circulan ms de seis mil millones de euros. Su opacidad es tal que no figura en la lista blanca de los Estados que participan en el combate contra las transacciones ilcitas.

En septiembre de 2009, Ratzinger nombr al banquero Ettore Gotti Tedeschi al frente del Banco del Vaticano. Cercano al Opus Dei, representante del Banco de Santander en Italia desde 1992, Gotti Tedeschi particip en la preparacin de la encclica social y econmica Caritas in veritate, publicada por el Papa en julio. La encclica exige ms justicia social y plantea reglas ms transparentes para el sistema financiero mundial. Tedeschi tuvo como objetivo ordenar las turbias aguas de las finanzas vaticanas. Las cuentas de la Santa Sede son un laberinto de corrupcin y lavado de dinero cuyos orgenes ms conocidos se remontan a finales de los aos 80, cuando la Justicia italiana emiti una orden de detencin contra el arzobispo norteamericano Paul Marcinkus, el llamado banquero de Dios, presidente del Instituto para las Obras de la Religin y mximo responsable de las inversiones vaticanas de la poca.

Marcinkus era un adepto a los parasos fiscales y muy amigo de las mafias. Juan Pablo II us el argumento de la soberana territorial para evitar la detencin y salvarlo de la crcel. No extraa, le deba mucho, ya que en los aos 70 y 80 Marcinkus haba utilizado el Banco del Vaticano para financiar secretamente al hijo predilecto de Juan Pablo II, el sindicato polaco Solidaridad, algo que Wojtyla no olvid jams. Marcinkus termin sus das jugando al golf en Arizona y en el medio qued un gigantesco agujero negro de prdidas (3,5 mil millones de dlares), inversiones mafiosas y tambin varios cadveres.

El 18 de junio de 1982 apareci un cadver ahorcado en el puente londinense de Blackfriars. El cuerpo perteneca a Roberto Calvi, presidente del Banco Ambrosiano y principal socio del IOR. Su aparente suicidio corri el teln de una inmensa trama de corrupcin que inclua, adems del Banco Ambrosiano, la logia masnica Propaganda 2 (ms conocida como P-2), dirigida por Licio Gelli, y el mismo Banco del Vaticano dirigido por Marcinkus. Gelli se refugi un tiempo en la Argentina, donde ya haba operado en los tiempos del general Lanusse mediante un operativo llamado Gianoglio para facilitar el retorno de Pern.

A Gotti Tedeschi se le encomend una misin casi imposible y slo permaneci tres aos al frente del Instituto para las Obras de Religin. Fue despedido de forma fulminante en 2012 por supuestas irregularidades en su gestin. Entre otras irregularidades, la fiscala de Roma descubri un giro sospechoso de 30 millones de dlares entre el Banco del Vaticano y el Credito Artigiano. La transferencia se hizo desde una cuenta abierta en el Credito Artigiano pero bloqueada por la Justicia a causa de su falta de transferencia. Tedeschi sali del banco pocas horas despus de que se detuviera al mayordomo del Papa y justo cuando el Vaticano estaba siendo investigado por supuesta violacin de las normas contra el blanqueo de capitales. En realidad, su expulsin constituye otro episodio de la guerra entre facciones. En cuanto se hizo cargo del puesto, Tedeschi empez a elaborar un informe secreto donde consign lo que fue descubriendo: cuentas cifradas donde se esconda dinero sucio de polticos, intermediarios, constructores y altos funcionarios del Estado. Hasta Matteo Messina Denaro, el nuevo jefe de la Cosa Nostra, tena su dinero en el IOR. All empez el infortunio de Tedeschi. Quienes conocen bien el Vaticano alegan que el banquero amigo del Papa fue vctima de un complot armado por consejeros del banco con el respaldo del secretario de Estado, monseor Bertone, un enemigo personal de Tedeschi y responsable de la comisin cardenalicia que vigila el funcionamiento del banco. Su destitucin vino acompaada por la difusin de un documento que lo vinculaba con la fuga de documentos robados al Papa.

Ms que las querellas teolgicas, es el dinero y las sucias cuentas del Banco del Vaticano lo que parecen componer la trama de la indita renuncia del Papa. Un nido de cuervos pedfilos, complotistas reaccionarios y ladrones, sedientos de poder, impunes y capaces de todo con tal de defender su faccin, la jerarqua catlica ha dejado una imagen terrible de su proceso de descomposicin moral. Nada muy distinto al mundo en el que vivimos: corrupcin, capitalismo suicida, proteccin de los privilegiados, circuitos de poder que se autoalimentan y protegen, el Vaticano no es ms que un reflejo puntual de la propia decadencia del sistema.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-213961-2013-02-16.html



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