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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2013

Per
La fuerza del NO

Gustavo Espinoza M.
Rebelin


En apenas 4 semanas, el prximo 17 de marzo ms precisamente, algo ms de seis millones de limeos acudirn a las urnas en un proceso casi forzado para definir la continuidad -o la revocatoria- del gobierno municipal que encabeza Susana Villarn de la Puente y su equipo de gestin integrado por 40 concejales de diversas tiendas y partidos. La campaa est en su punto. Y ella ha permitido ir aclarando puntos, sin que se agoten los temas que hoy preocupan a la ciudadana. Para aportar a ellos, bien vale formular algunas reflexiones. Veamos:

La idea de la revocatoria de autoridades electas tuvo su origen en los predios de la izquierda. Fue Henry Pease uno de los promotores del concepto segn el cual no bastaba que el elector eligiera -cada cierto tiempo- a una determinada autoridad. Era necesario, adems, que tuviera derecho a ejecutar una valoracin de su gestin hasta, incluso, revocarla, si era menester.

Falt sin embargo que, unida a este principio justo, la ley que se aprob entonces, precisara causales definidos de revocatoria, a fin de no dejar librado el campo a la librrima iniciativa de quienes -haciendo uso de poderosos medios de comunicacin- pudiesen sorprender a incautos y ejecutar acciones contra sus propios intereses, en nombre de una democracia mal entendida.

Porque resulta legtimo, aspirar a revocar el mandato de autoridades corruptas, que hacen de su ubicacin en el Poder un lugar privilegiado para el saqueo de la hacienda pblica, la obtencin de recursos vedados o beneficios mal habidos. Pero constituye una arbitrariedad pretender dar al traste con alguien, a partir de rivalidades polticas o represalias mezquinas. El vaco de la ley facilita lo segundo, y crea condiciones para que enturbie un proceso, empaando su legitimidad democrtica. Eso est presente en la actual confrontacin referida al municipio limeo. Y es que se ha centrado el debate en el uso de palabras, y no de contenidos.

Los revocadores, en su afn de denigrar a la alcaldesa de Lima y desacreditar su gestin han repartido adjetivos variopintos. El ms usado de ellos ha sido el de calificarla de incapaz.

Cuestionados por el trmino ms bien agresivo, han optado por refugiarse en el Diccionario de la Lengua, para demostrar el vocablo no es injuriante. Se le define como falta de capacidad operativa para la accin. Cualquiera puede ser incapaz, y todos somos incapaces de determinadas acciones, han concluido en lo que Walter Pealoza llamara una interpretacin cnica de la ley. Es decir, una aviesa distorsin de su contenido.

En la circunstancia cabra preguntarse ms bien si no mostr incapacidad real Luis Castaeda -factotum de esa campaa sucia- cuando como Alcalde de Lima demor ocho aos en construir una obra -El Metropolitano- que estaba programada para dos? No recordamos todos que el ingenio popular bautiz ese proyecto como El Lentopolitano por que demor casi cuatro veces lo originalmente prometido para llegar a su fin, para no hablar ya del crecimiento desmedido de sus costos, que perfil una cuantiosa cantera de corrupcin?

No fue incapaz el mismo alcalde al construir el Tnel de San Juan de Lurigancho que se derrumb dos meses despus de concluido, por fallas en su estructura? Y lo no fue cuando en lugar de formular contratos racionales y carentes de malicia, recurri a negocios turbios, como los de Comunicore, que hoy est pendiente de sancin en el Poder Judicial?

Fue capaz Castaeda para resolver -o siquiera encarar- temas tan grandes -y graves- como el desborde del transporte, La Parada, o el comercio ambulatorio? No prefiri ms bien mantener el control de argollas y de mafias en estos sensibles estamentos de cualquier gestin local?

Alan Garca -el otro factotum del proyecto revocatorio- podra sostener que su estrategia anti terrorista fue eficiente en el VRAE y que ella result capaz de erradicar la accin de las bandas armadas que all operan? Fue capaz, el seor Garca, de eliminar la corrupcin durante su gobierno? No ser que hoy la inmensa mayora de peruanos considera expresiones sinnimas Gobierno Garca y Corrupcin desenfrenada?

Pueden hablar de capacidad de gestin, ellos que tuvieron en sus manos la solucin de agudos problemas nacionales, la inmensa mayora de los cuales -hoy severamente agravados- continan agobiando a los peruanos?

Ellos fueron capaces, por cierto. Capaces de sembrar el desgobierno, de acelerar el caos, de alentar y promover la corrupcin, de burlar la ley, de apoderarse de dineros pblicos, de promover negocios indignos, de sacarle la vuelta a la ciudadana y afrentar al pas en su conjunto. Y fueron capaces no slo de eso, sino de mucho ms, como lo pueden acreditar las vctimas de diversos latrocinios y crmenes que an permanecen impunes. Y si hoy buscan algo, es volver al pasado porque, a su manera, hacen suya la frase de Martin Heidegger: no hay nada ms preado de futuro, que el pasado. Y en el futuro, si pueden, ellos querrn volver a lo mismo del pasado.

El otro tema del debate tiene que ver con la satanizacin que esas fuerzas revocadoras hacen de la presunta filiacin izquierdista de la alcaldesa Villarn.

En las condiciones de hoy, difcilmente podra considerase de izquierda alguien que tenga una posicin contraria a Cuba, a Venezuela o al proceso liberador de Amrica Latina. Y eso ocurre, en buena medida, con Susana Villarn que, en trminos de definiciones de poltica exterior podra competir ms bien con las direcciones elitistas del PSOE, puestas al fresco recientemente por la vibrante intervencin de Beatriz Talegn.

Por eso resulta ms apropiado referirse a la alcaldesa de Lima como la portadora de un proyecto moralizador, de corte democrtico y ms bien progresista y avanzado; elementos, todos, suficientes para que los voceros ms duros de la Mafia - Castaeda y Garca lideran esa troupe- la descalifiquen de inicio para continuar en su gestin municipal.

Porque eso es as, los voceros de la revocatoria -bien podra decirse ms bien robocatoria- sostienen que el peor error de Susana Villarn en su gestin ha sido pretender fiscalizar la gestin de su antecesor, es decir, Castaeda Lossio. Para ellos, la poltica del borrn y cuenta nueva habra resultado la ideal.

Lo complejo de este inusitado proceso es que no ha permitido definir con propiedad los campos. Fuerzas de la derecha -como el Partido Popular Cristiano- y algunas personalidades del mismo signo, se definen por el NO; mientras que hay en el flanco izquierdo quienes an se preguntan con asombrosa ingenuidad por qu apoyar a la Villarn si ella no es de izquierda. Ms all de esa discusin, esta claro que los segmentos ms conscientes del movimiento popular, han cerrado filas -como tena que ser- contra la revocatoria y en rechazo a quienes la alientan. Si triunfa el NO, en buena medida a eso, se deber la victoria.

Objetivamente, Susana Villarn ejecuta una gestin respetuosa, inclusiva, democrtica y participativa; elementos todos que -comparados a administraciones del pasado- perfilan un proyecto progresista que resulta enteramente vlido. Por eso la objetan.

Pero en el extremo del desvaro, los partidarios del Si, vale decir, los revocadores, recusan a la Villarn por ser pituca es decir, por tener una cierta ascendencia aristocrtica. Curioso argumento sobre todo en boca de los apristas, para quienes el apellido Villarn de la Puente luce ms sofisticado que el Haya de la Torre

Habra que invertir la idea. En verdad, si fuera pituca, si tuviera desvaros de corte aristocrtico, si pensara en los de arriba ms que en los de abajo; no la atacaran quienes lo hacen hoy. Al contrario, haran gala del proverbial servilismo cortesano que caracteriz siempre su comportamiento con relacin a la clase dominante.

Susana Villarn, ms all de diferencias puntuales y al contrario de sus detractores, tuvo siempre una vida de lucha y de trabajo, de esfuerzo abnegado y de sacrificio comprobable. Y posee hoy una voluntad y un coraje marcados que la alientan en una batalla que parece difcil, pero en la que podr vencer. Es en esa conviccin que radica la fuerza del NO.

Gustavo Espinoza M. del Colectivo de Direccin de Nuestra Bandera

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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