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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2013

La insoportable liviandad de ideas

Juan Castillo y Cia
Rebelin


El ao 2013 presenta la particularidad de que en el mes de octubre se han de desarrollar elecciones legislativas, hecho ste qu no solo posibilitar la nueva conformacin de ambas cmaras; sino que tambin perfilar, en mayor o menor medida, los futuros candidatos presidenciales con vistas a los comicios del 2015.

Lo cierto es que a raz de ello la mirada de la ciudadana va a estar dirigida sobre quienes encabecen las listas de candidatos y, fundamentalmente, sobre quienes representen a los partidos de la oposicin.

Con esto no estamos diciendo que el oficialismo ha perdido protagonismo, en absoluto. Por el contrario, el gobierno contina ejecutando su programa de gobierno y gozando -si bien es cierto que debe corregir, entre otras cosas, algunas variables de orden econmico, como por ej. el alza de los precios provocado por un mercado esencialmente oligoplico- de un amplio consenso dentro del electorado general. Guste o no, el gobierno de Cristina Fernndez de Kirchner (al igual que el de Nstor) ha demostrado un hilo de continuidad en la ejecucin de sus polticas: ha sostenido una abierta confrontacin con los poderes de facto (Sociedad Rural, Medios dominantes, Iglesia, etc.), ha mejorado notoriamente la calidad de vida de los ms desposedos (Asignacin Universal por Hijos, la ley de movilidad de los haberes jubilatorios), ha impulsado leyes que promueven la integracin social, ha reactivado la economa y reestructurado la deuda en el marco de polticas intervencionistas, ha liberado al pas del sometimiento a las sugerencias del FMI, ha impulsado medidas contracclicas en materia econmica que posibilitaron atenuar los efectos perniciosos de la crisis internacional, ha desarrollado una poltica de derechos humanos inimaginable hace una dcada atrs, ha construido un nmero elevadsimo de escuelas y universidades pblicas, ha repatriado un centenar de cientficos y creado el Ministerio de Ciencia y Tcnica para dar impulso a la investigacin cientfico-tecnolgica, etc., etc., etc.

Se podr decir que restan muchas otras cosas por hacer o que algunas de las medidas en cuestin son insuficientes; y es probable que as sea. La mirada del hombre siempre est condicionada por la perspectiva en que se encuentra. Lo que lo compele a interpretar la realidad en funcin de sus necesidades.

Lo que no se puede decir, si se piensa con honestidad, es que el gobierno no ha hecho nada o, peor an, ha hecho todo mal. Ya que de ser as, deberamos concluir que una franja significativa de la sociedad opta por la prctica del masoquismo comicial. Por el contrario, algunas de las puntualizaciones que realizamos anteriormente demuestran que eso no es as.

Sin embargo, la oposicin se rige por el principio de accin y reaccin que suele ser aconsejable si se procura comprender las leyes del movimiento de los cuerpos; pero no guarda relacin alguna cuando de lo que se trata es comprender las necesidades polticas de una nacin.

Lo concreto es que esta postura adoptada, casi en forma unnime, por la oposicin devela un peligroso abandono del ejercicio de la razn. La presunta dicotoma gobierno vs oposicin, no tiene su fundamento en el accionar gubernamental; por ms que algunos opositores disfracen su discurso, elaborado al parecer conjuntamente con los cerebros del poder meditico.

Si hacemos un ejercicio de abstraccin, entendimiento mediante, y suprimimos el gobierno de Cristina Fernndez de Kirchner; nos daramos cuenta que la oposicin carece de propuesta, su proyecto de pas es absolutamente indefinido. Su accionar solo se despliega en funcin de oponerse -jams mejorar o presentar una propuesta alternativa- a las iniciativas de gobierno. Su nica consigna es descalificar al igual que los medios hegemnicos: Clarn y Nacin- al gobierno in totum; lejos est de aplicar aquella norma que un legendario lder opositor formul en el siglo pasado: El que gana gobierna y el que pierde acompaa.

Para ejemplo basta observar la discusin en esto que se ha llamado Memorndum de Entendimiento Argentino-Iran con miras a esclarecer las investigaciones sobre la denominada causa AMIA. Y aqu vale efectuar una distincin, una cosa es encontrar elementos que aporten al esclarecimiento de los hechos y otra muy distinta es impartir justicia. La posibilidad de que un juez argentino interrogue en territorio iran a aquellos que se encuentran presuntamente involucrados, directa o indirectamente, en el atentado criminal; en el peor de los casos no afectar la parlisis de la causa. Puede que de ello nada resulte, pero tambin puede que el juez descubra algo u obtenga indicios que le posibiliten remover una causa estancada. Puede resultar comprensible la actitud de la DAIA en sintona con la poltica exterior israel. Lo que no resulta comprensible es que la dirigencia local se oponga a las posibilidades mnimas por cierto, pero posibilidad al fin, de poder esclarecer un atentado que conmovi en su momento a todos los argentinos. Con respecto a ello se han escuchado una serie de crticas infundadas algunas absurdamente descabelladas- hacia la tentativa del gobierno que, paradjicamente, ha sido el que mayor empeo observ para el esclarecimiento de los hechos; por otra parte, no acaecidos durante su gestin. Mientras que muchos de los que hoy critican y se oponen, son los mismos que no se inmutaban con la parlisis de la causa en aos anteriores; cuando formaban parte integrante del gobierno de turno.

Al parecer la oposicin est empeada en desjerarquizar la poltica con el propsito de desnaturalizar su funcin y sembrar, de ese modo, el rechazo hacia ella de buena parte de la ciudadana. Una vez logrado este objetivo, el terreno quedara frtil para que los tecncratas con sus formulas ininteligibles accedan al podio de la estructura estatal y desde all enarbolen la bandera del Libre Mercado. No por casualidad, los gures libremercadistas se estn enrolando en los partidos de la oposicin; si hasta Domingo Terminator Cavallo -delfn de otro aspirante a la presidencia en el 2015, Jos M. De la Sota- est pidiendo pista para integrar la lista de candidatos.

Por otra lado, y continuando con el propsito de devaluar la poltica, uno de los partidos que pretende convertirse en el eje convocante de la oposicin al gobierno, nos referimos al PRO, est intentando disuadir a distintas personalidades del mundo meditico para que se incorporen a sus listas. Lo peor del caso es que no tienen reparo en reconocerlo; por el contrario, se dan el lujo de invitar a un locutor radial (Gonzlez Oro) para integrar los primeros lugares de su lista de senadores merced a que indagando, a travs del sistema de encuestas, comprobaron que tena buena imagen. Claro la imagen es de radio; pero eso es solo un detalle. El conductor radial descart la oferta por ahora; pero entre quienes ya dieron el s, se encuentran el ex jugador de bsquet Leandro Ginbili (hermano del afamado basquetbolista), el ex rbitro de ftbol Hctor Baldassi. Queda en suspenso todava el ofrecimiento realizado a Carlos el colorado Mac Allister, ex jugador de Boca y la intencin por el momento negada de sumar a Marcelo Tinelli. Lo verdadero es que, cuando el lder de esa agrupacin, Mauricio Macri, sostiene estamos armando un gran equipo no sabemos si se refiere a la prctica deportiva o a un futuro equipo de gobierno. En fin, es un partido muy contradictorio el Pro, su nombre completo es Propuesta Republicana, pero conciben a la repblica de una manera muy singular, a tal punto que en su carcter de Jefe de Gobierno, su dirigente mximo, ha vetado con creces ms de un centenar de leyes. Menuda repblica, al parecer, ofrecen sus dirigentes. No hablemos del ex ministro de economa N. Lavagna que est en conversaciones con el PRO para llegar a un entendimiento, o de H. Binner que elogia la Repblica de Ghana, o Francisco de De Narvez (diputado y opulento empresario) que dice no asistir a las reuniones del Congreso porque no es buen orador. Tal vez este hombre desconoca que la Cmara es, esencialmente, un rgano deliberativo y, por ende, en el recinto se discuten los distintos proyectos de ley.

Es verdaderamente de temer esta dirigencia opositora, algunos parecen remixar la poltica de los noventa; otros sin farandulizar sus listas siguen la misma lnea en lo que respecta a vaciar la poltica de contenido; pero todos coinciden en oponerse, sin preocuparse por los argumentos, a la actual gestin. Esto nos trae a la memoria aquella conocida ancdota comentada por aqul lder poltico argentino, militar e historiador, que tuvo el privilegio de ser electo presidente en tres ocasiones. En una entrevista (que sorpresas de la vida, le realiz uno de los actuales miembros de la oposicin) comentaba:

Deca el mariscal de Sajonia que l tena una mula que lo haba acompaado en ms de diez campaas; pero deca tambin, la pobre mula no sabe nada de estrategia. Lo peor es que, al mismo tiempo, pensaba que muchos de los generales que lo haban acompaado saban lo mismo que la mula. Para luego aadir: En poltica sucede lo mismo.

Y vaya si sucede, el grado de comprensin de lo que se conoce como la oposicin poltica en Argentina es muy similar al de los generales que acompaaban aquel viejo mariscal sajn.

Blog del autor: Episteme

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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