Portada :: Mundo :: Relevo en el Vaticano
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-02-2013

Benedicto XVI, la OTAN y el neoliberalismo

Ernesto Wong Maestre
Barmetro Internacional


Pudiera afirmarse que desde hace casi cuatro aos, con la rebelin de los obispos africanos en el II Snodo de Obispos para frica, la crisis de las estructuras impuestas por el Estado Vaticano a la Iglesia Catlica a nivel mundial salt a una nueva fase que pudiera estar culminando ahora con la renuncia del Papa Benedicto XVI para abrir otra fase que deber afrontar el prximo Papa y jefe del Estado de mayor riqueza per cpita del mundo.

La renuncia de Benedicto XVI o Joseph Aloisius Ratzinger ms que una separacin anormal y, para algunos, sorpresiva por ser el cuarto caso de la historia papal (1) de una renuncia al mximo poder eclesistico, es una expresin particular de las insalvables contradicciones del mundo capitalista y del nuevo mundo socialista que brota de las entraas de los pueblos, sean cristianos, animistas, musulmanes, budistas o taostas.

Ya desde aquel II Snodo de obispos africanos en octubre del 2009 que llam mi atencin y sobre el cual escrib un artculo, dando cuenta de lo que consider una rebelin de los obispos africanos, avizor que estbamos a las puertas de una nueva fase crtica de la Iglesia Catlica y conclu afirmando que en ese inicial, lgido y relevante debate en el II Snodo de Obispos sobre frica () pudiera preverse que se darn ms fuertes debates, considerando, por un lado, las lneas dadas por Benedicto XVI, por otro, las contradicciones internas-externas sociales e institucionales, y por otro lado, las claras denuncias de obispos de pases africanos influyentes.

Uno de ellos, el arzobispo de Ouagodougoy en Burkina Faso, Philippe Ouedraogo, manifest que frica rechaza las prcticas legalmente reconocidas en Occidente y acus a los medios de comunicacin occidentales de intentar imponer el pensamiento nico de Occidente.

Como l, otros arzobispos y obispos africanos condenaron las prcticas capitalistas, lo cual provoc la decisin de mantener al II Snodo aislado de los medios, segn se pudo apreciar en los das posteriores.

Mi artculo del 2009 lo conclu proponiendo pensar que estamos en presencia de un hito en la historia de la iglesia cristiana, la cual -se recordar- fue salvada en su unidad institucional, hace decenas de siglos atrs, precisamente por un africano, el padre San Agustn (de Hipona, poblado situado en el territorio de lo que es hoy Argelia), quien reorden y condujo moralmente al obispado, casi en su totalidad corrupto, y traz muchas de las pautas que han permitido a la Iglesia cristiana adaptarse -a travs de los siglos- a las transformaciones sociales impulsadas por los pueblos, las cuales en el siglo XXI, se denominan transformaciones socialistas (2).

No ser casual entonces que al alemn Ratzinger lo reemplace un jerarca catlico originario del Sur o un arzobispo con claras muestras de reconocimiento hacia la problemtica del neocolonizado sur o en trnsito hacia el socialismo, aunque toda esa puja dentro de la alta jerarqua (ajena totalmente a la prctica democrtica) estar influida fuertemente por las fuerzas de la OTAN y del neoliberalismo que tambin buscarn colocar en esa plaza a quien mejor satisfaga sus intereses en un mundo cada vez ms polarizado ideolgicamente y que pueda obstaculizar la marcha de la historia. Todava est por ver qu ocurrir el prximo 28 de febrero cuando se evite el vaco de poder ante la renuncia de Benedicto XVI.

Resulta interesante observar en ese II Snodo a Benedicto XVI cuando ofreci algunas ideas a manera de lineamientos para los obispos y se refiri a la 'nueva evangelizacin' a realizar por la Iglesia Catlica que tenga en cuenta 'los cambios sociales' y 'la globalizacin'.

De manera que ahora, la renuncia de Ratiznger es, ante todo, un reconocimiento a su fracaso por lograr esa deseada evangelizacin ante los retos del siglo XXI y de las transformaciones econmicas y polticas hacia el socialismo en sus diversas manifestaciones nacionales o multitnicas, en ms de la mitad de la poblacin del planeta, en el contexto de la globalizacin aprovechada por el imperialismo estadounidense-europeo y su Organizacin del Tratado del Atlntico Norte (OTAN) para tratar de recuperar su hegemona en el mundo.

La renuncia de Benedicto XVI es, al mismo tiempo, una expresin poltica e ideolgica de sus propias contradicciones acrecentadas por la crisis econmica, financiera y social capitalista porque el Estado Vaticano y sus cuantiosas inversiones capitalistas no est blindado ante los embates del neoliberalismo y las debilidades estructurales del sistema financiero europeo-norteamericano, ni del avance de las otras iglesias vinculadas a otros poderes estatales que pujan por un sitio en la correlacin mundial de fuerzas y que van conformando un mundo con tendencia a la pluripolaridad en cuanto a la potencia y a la bipolaridad multicntrica (3) en cuanto a las ideologas.

No hay ningn tipo de dudas en comprender claramente que esa nueva evangelizacin deseada por Benedicto XVI sucumbi ante una OTAN agresiva y expansionista hacia el sur y en particular hacia el Medio Oriente y norte de frica en bsqueda de fuentes energticas y espacios de influencia que reducir a China, pero que tambin ha reforzado el valor de las ideas islmicas y el sentido de amenaza en frica junto a las maniobras del Africom (Comando del Ejrcito de EEUU para frica) hacia el resto del continente africano, debilitando an ms al cristianismo y reforzando las religiones tradicionales animistas y al mismo mundo musulmn africano que est obligado a cerrar filas con las fuerzas independentistas africanas agrupadas en el cono sur en torno a Sudfrica, Angola, Namibia, Mozambique, Zimbabwe y Tanzania.

Las mismas fuerzas reaccionarias que obstaculizaron a Benedicto XVI en su nueva evangelizacin en esas partes del mundo tratan de conformar al interior de la iglesia catlica en los pases de Nuestra Amrica a fuerzas polticas para frenar el avance del socialismo bolivariano e indoamericano que claman por construir naciones multitnicas con mayor estabilidad y seguridad que garanticen en sus pueblos mayores sumas de felicidad, apoyadas en procesos de integracin subregional y continental como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amrica (ALBA) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos (CELAC), entre otros.

De imponerse el candidato de la OTAN y del neoliberalismo como jefe de Estado del Vaticano la Iglesia Catlica podra entrar en una nueva etapa de crisis y hasta de escindirse, considerando el contexto italiano donde las tendencias separatistas pululan bajo la aguda vigilancia de los buitres imperiales quienes se disputan la Zona Euro.

[email protected]

NOTAS

(1) El primer Papa que abandon su cargo fue Benedicto IX en 1048; el segundo caso fue el de Celestino V ya en 1290, poca del apogeo feudal, cuando fue apresado y obligado a abdicar y el tercer caso es el de Gregorio XII quien luego de un golpe de Estado renunci en 1415 en medio del llamado Cisma de Occidente ocurrido en la iglesia catlica, segn la enciclopedia web Wikipedia.

(2) Publicado por El Mercurio Digital en http://elmercuriodigital.es/content/view/22336/52/

(3) Trmino propuesto en una ponencia en septiembre del 2012 ante los estudiantes de la Maestra de Relaciones Internacionales de la UMBV.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter