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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-02-2013

Escala la guerra

Horacio Duque Giraldo
Rebelin


Despus de finalizada, el pasado 20 de enero, la tregua unilateral de las FARC -EP, hecha como una concesin para ampliar los niveles de credibilidad en la sociedad del proceso de conversaciones de La Habana, la guerra interna ingreso, nuevamente, en una espiral creciente.

Olmpicamente, el seor Santos despreci el gesto constructivo de la insurgencia revolucionaria y mantiene su absurda disposicin de seguir adelante con su ofensiva militar porque su motivacin es destruir y aniquilar por las malas a la guerrilla. Acaricia el triunfo militar de tierra arrasada. No se percata que por esa va le ir peor, sin poder conquistar ya nada o casi nada, debido a que se crey la fantasa blica de los generales uribistas de poner en alza las acciones de la guerra y los planes ofensivos con rendimientos en declive por lo equivocado de la estrategia blica vigente.

Negarse tercamente a un cese bilateral del fuego y hostilidades, implica descartar el ngulo de la colaboracin reciproca que trajo la firma del Acuerdo general de La Habana, los avances de las conversaciones en el tema agrario y la participacin de la sociedad civil, ahondando los distanciamientos, para colocar las cosas en un viaje sin retorno hacia el conflicto total y la guerra qumicamente pura, como lo hemos visto en los ataques areos del Paramillo y en los graves hechos del Caquet y Sumapaz, con los operativos de varios frentes insurgentes que actan con el vigor de las leyes de la guerra.

Lo que est ocurriendo es un aumento de las reciprocidades en los distanciamientos de las partes debido a que Santos piensa que puede aniquilar rpidamente al contendor, desconociendo sus recientes mutaciones polticas, organizacionales, tcticas y estratgicas, a todas luces eficaces.

Por tales circunstancias es inexorable inferir que el proceso se est debilitando y desacelerando para de esa manera llegar muy probablemente al estancamiento y ser sometido, repentinamente, por el jefe de la Casa de Nario, a un brutal reverzaso con el fin de priorizar sus planes politiqueros de reeleccin por otros cuatro aos ms.

Pero el cuadro de guerra perfilado por los gobernantes de turno tendr unas repercusiones polticas negativos, al revs de lo que se imagina el Presidente. Es su salto al vaco debido a la vacilacin de su conducta en el cometido de resolver la prolongada guerra civil nacional.

Lo nico que podra regresar las cosas a un ambiente de entendimiento constructivo es la colaboracin mutua, sustituyendo as la lgica del aniquilamiento que prevalece. El cese bilateral del fuego es un buen punto para avanzar en la senda de los acuerdos eficaces. Hay que poner manos a la obra.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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