Portada :: frica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-02-2013

La Unin Africana, Argelia y Mal
La guerra de Occidente contra el desarrollo africano contina

Dan Glazebrok
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


El retrato clsico de frica en los medios dominantes, como un gigantesco caso perdido lleno de interminables guerras, hambrunas y nios indefensos, crea la ilusin de un continente extremadamente dependiente de ddivas occidentales. En los hechos, la verdad es exactamente lo contrario, el que depende de las ddivas africanas es Occidente. Esas ddivas llegan en muchas y variadas formas. Incluyen flujos ilcitos de recursos, cuyos beneficios llegan invariablemente al sector bancario occidental a travs de cadenas de parasos fiscales (como lo documenta exhaustivamente Poisoned Wells de Nicholas Shaxson). Adems existe el mecanismo de extorsin mediante deudas por el cual los bancos prestan dinero a gobernantes militares (frecuentemente aupadosal poder por gobiernos occidentales, como el expresidente del Congo Mobutu), que luego se apropian del dinero (a menudo en una cuenta privada en el mismo banco), llevando al pas a pagar exorbitantes intereses por una deuda que crece de forma exponencial. Una reciente investigacin de Leonce Ndikumana y James K Boyce estableci que hasta 80 centavos de cada dlar prestado 'huy'en un ao, sin haberse invertido nunca en el pas, mientras que por otra parte 20.000 millones de dlares anuales ao se extraende frica de servicio de la deuda de estos prstamos esencialmente fraudulentos.

Otra forma de ddiva tiene lugar mediante el saqueo de minerales. Pases como la Repblica Democrtica del Congo son arrasados por milicias armadas que roban los recursos del pas y los venden a precios de mercado inferiores a lascompaas occidentales. La mayor parte de esas milicias estn dirigidas por pases vecinos como Uganda, Ruanda y Burundi, que por su parte son patrocinados por Occidente, como lo destacan regularmente los informes de las Naciones Unidas. Finalmente, y tal vez sea lo ms importante, estn los mseros preciospagados por las materias primas africanas y por la mano de obra que las extrae de las minas, las cultiva o las cosecha, lo que efectivamente equivale a un subsidio africano segn los estndares de vida occidentales y los beneficios corporativos.

Es el rol que han asignado a frica los amos de la economa capitalista occidental: proveedor de recursos baratos y mano de obra barata. Y el hecho de que esa mano de obra y esos recursos continen siendo baratos depende primordialmente de una cosa: asegurar que frica sigasubdesarrollada y empobrecida. Si llegara a ser ms prspera, los salarios aumentaran, si se desarrollase tecnolgicamente podra agregar valor a sus materias primas mediante el proceso de manufactura antes de exportarlas, provocando el aumento de los precios, Mientras tanto, la extraccin de petrleo y minerales robados depende de que los Estados africanos sigan siendo dbiles y estando divididos. La Repblica Democrtica del Congo, por ejemplo cuyas minas producen decenas de miles de millones de dlares de recursos minerales cada ao solo cobr 32 miserables millones de dlares en ingresos tributarios de la minera debido a la guerra por encargo librada contra ese pas por las milicias respaldada por Occidente.

La Unin Africana, establecida en el ao 2002, fue una amenaza para todo esto: sera ms difcil explotar un continente africano ms integrado, ms unido. Una preocupacin especial de los planificadores estratgicos occidentales eran los aspectos financieros y militares de la unificacin africana. Al nivel financiero, los planes de un Banco Central Africano (una sola moneda africana, el dinar respaldado por el oro) amenazaran considerablemente la capacidad de EE.UU., Gran Bretaa y Francia de explotar el continente. Si todo el comercio africano se realizase utilizando el dinar respaldado por el oro, significara que los pases occidentales tendran que pagar efectivamente en oro los recursos africanos, en vez de pagar, como ahora,en libras esterlinas, francos o dlares que prcticamente se pueden imprimir de la nada. Las otras dos instituciones financieras propuestas por la UA el Banco Africano de Inversiones y el Fondo Monetario Africano podran debilitar fatalmente la capacidad de instituciones como el Fondo Monetario Internacional de manipular las polticas econmicas de pases africanos mediante su monopolio de las finanzas. Como ha sealado Jean Paul Pougala, el Fondo Monetario Africano con un capital inicial planificado de 42.000 millones de dlares podra suplantar totalmente las actividades africanas del Fondo Monetario Internacional, que con solo 25.000 millones de dlares pudo poner a todo un continente de rodillas y hacer que aceptara una privatizacin cuestionable obligando a los pases africanos a pasar de monopolios pblicos a privados.

Junto a esas tendencias financieras potencialmente amenazadoras tuvieron lugar acciones en el frente militar. La Cumbre de la UA de 2004 en Sirte, Libia, acord una Carta Comn Africana de Defensa y Seguridad que inclua un artculo estipulando que cualquier ataque a un pas africano se considerar un ataque al Continente en su conjunto, reflejando la propia Carta de la OTAN. Esto fue seguido en 2010 por la creacin de una Fuerza Africana de Reserva, con el mandato de defender e implementar la Carta. Evidentemente, si la OTAN fuera a hacer algn intento de revertir por la fuerza la unidad africana, el tiempo se estaba acabando.

La creacin de la Fuerza Africana de Reserva (ASF) no representaba solo una amenaza, sino tambin una oportunidad. Mientras exista ciertamente la posibilidad de que la ASF se convirtiera en una fuerza genuina por la independencia, la resistencia contra el colonialismo y la defensa de frica contra la agresin imperialista, tambin haba la posibilidad de que, manipulada del modo adecuado y bajo una dirigencia diferente, la fuerza poda convertirse en lo contrario, una fuerza por encargo para la continua subyugacin neocolonial bajo una cadena de comando occidental. Es evidente que lo que haba y hay en juego era mucho.

Mientras tanto, Occidente ya haba reforzado sus propios preparativos militares para frica. Su decadencia econmica, unida al ascenso de China, significaba que cada vez era ms incapaz de seguirse basndose solo en el chantaje econmico y la manipulacin financiera para mantener la subordinacin y la debilidad del continente. Comprendiendo claramente que esto significaba que se vera cada vez ms forzado a la accin militar para mantener su dominacin, un libro blanco estadounidense publicado en 2002 por el Grupo de Iniciativa de Poltica Petrolera Africana recomend Un nuevo y vigoroso enfoque de la cooperacin militar estadounidense en el frica subsahariana, que incluya el diseo de una estructura de comando subunificada que pueda producir dividendos significativos en la produccin de inversiones de EE.UU. Esta estructura naci en 2008 con el nombre de AFRICOM. Los costes econmicos, militares y polticos de la intervencin directa en Irak y Afganistn, sin embargo y solo los costes de la guerra de Irak se estimaron en ms de tres billones [millones de millones] de dlares significaban que se supona que AFRICOM se basara primordialmente en tropas locales para combatir y morir. AFRICOM deba ser el organismo que coordinara la subordinacin de los ejrcitos africanos bajo una cadena de comando occidental; lo que en otras palabras converta a los ejrcitos africanos en testaferros occidentales.

El mayor obstculo para este plan fue la propia Unin Africana, que rechaz categricamente cualquier presencia militar de EE.UU. en suelo africano en 2008, lo que oblig a AFRICOM a establecer su sede en Stuttgart, Alemania, un cambio radical de postura despus que el presidente Bush ya haba anunciado en pblico su intencin de establecer la sede en frica. Lo peor ocurri en 2009 cuando el coronel Gadafi el defensor ms incondicional de polticas antiimperialistas fue elegido Presidente de la UA. Bajo su liderazgo, Libia ya se haba convertido en el mayor donante financiero de la Unin Africana y ahora propona un proceso de integracin de los pases africanos por la va rpida, incluyendo un solo ejrcito africano y una moneda y un pasaporte nicos.

Su suerte ya es de conocimiento pblico. Despus de organizar una invasin de su pas basada en un montn de mentiras peores de las que utilizaron para Irak, la OTAN redujo Libia a un Estado fallido devastado y facilit la tortura y ejecucin de su lder, eliminando as a su oponente nmero uno. Por un tiempo pareci que la Unin Africana estaba doblegada. Tres de sus miembros Nigeria, Gabn y Sudfrica votaron a favor de la intervencin militar en el Consejo de Seguridad de la ONU, y su nuevo presidente Jean Ping se apresur a reconocer al nuevo gobierno libio impuesto por la OTAN y a restar importancia y denigrar los logros de su predecesor. Por cierto, incluso prohibi que la asamblea de la Unin Africana observara un minuto de silencio despus del asesinato de Gadafi.

Sin embargo esto no dur. Los sudafricanos, en particular, llegaron a lamentar rpidamente su apoyo a la intervencin y el presidente Zuma y Thabo Mbeki hicieron mordaces crticas a la OTAN en los meses siguientes. Zuma argument correctamente que la OTAN haba actuado ilegalmente al bloquear el alto el fuero y las negociaciones demandadas porla resolucin de la ONU que haban sido negociadas por la UA y aceptadas por Gadafi. Mbeki fue mucho ms lejos y argument que el Consejo de Seguridad de la ONU, al ignorar las proposiciones de la UA, estaba tratando a los pueblos de frica con un desprecio absoluto y que las potencias occidentales han avivado las ansias de intervenir en nuestro Continente, incluso mediante la fuerza armada, para asegurar la proteccin de sus intereses, sin considerar nuestros puntos de vista como africanos. Un alto diplomtico en el Departamento de Relaciones Internacionales del Ministerio de Exteriores sudafricano dijo que la mayora de los Estados de la SADC [Comunidad de Desarrollo del Sur de frica], en particular Sudfrica, Zimbabue, Angola, Tanzania, Namibia y Zambia, que tuvieron un rol crucial en la lucha sudafricana por la liberacin, no estaban satisfechos de la forma en que Jean Ping haba tratado el bombardeo de Libia por parte de los jets de la OTAN. En julio de 2012, obligaron a Ping a retirarse y fue reemplazado con el apoyo de 37 Estados africanos por Nkosazana Dlamini-Zuma, ex Ministra de Exteriores sudafricana, mano derecha de Thabo Mbeki, y que obviamente no perteneca al campo de los capituladores de Ping. La Unin Africana volva a estar bajo el control de fuerzas comprometidas con una independencia genuina.

Sin embargo, la ejecucin de Gadafi no solo elimin a un poderoso miembro de la Unin Africana, sino tambina la pieza clave de la seguridad regional en la regin Sahel-Sahara. Utilizando una cuidadosa mezcla de fuerza, desafo ideolgico y negociacin, la Libia de Gadafi estaba a la cabeza de un sistema transnacional de seguridad que haba impedido que milicias salafistas se afianzaran, como reconoci en 2008 el embajador de EE.UU. Christopher Stevens: El gobierno de Libia ha proseguido agresivamente operaciones para perturbar el flujo de combatientes extranjeros, incluyendo un control ms riguroso de los puertos de entrada por aire y tierra, y ha mitigado el atractivo ideolgico del Islam radical Libia coopera con Estados vecinos en la regin Sahara/Sahel para reducir los flujos de combatientes extranjeros y el viaje de terroristas transnacionales. Muamar Gadafi negoci recientemente un acuerdo ampliamente publicitado con dirigentes tribales tuaregs de Libia, Chad, Nger, Mal y Argelia segn el cual abandonan sus aspiraciones separatistas y el contrabando (de armas y extremistas transnacionales) a cambio de ayuda al desarrollo y apoyo financiero nuestra evaluacin es que el flujo de combatientes extranjeros de Libia a Irak y el flujo invertido de veteranos a Libia ha disminuido gracias a la cooperacin del gobierno de Libia con otros Estados

Esta cooperacin con otros Estados se refiere a la CEN-SAD (Comunidad de Estados del Sahel-Sahara), una organizacin lanzada por Gadafi en 1998, que apuntaba al libre comercio, el libre movimiento de personas y desarrollo regional entre sus 23 Estados miembros, pero centrada primordialmente en la paz y la seguridad. As como contrarrestaba la influencia de milicias salafistas, la CED-SAD haba jugado un papel clave en la mediacin de los conflictos entre Etiopia y Eritrea y en la regin del Mano River, as como en la negociacin de una solucin duradera a la rebelin de Chad. CEN-SAD estaba basada en Trpoli y Libia era indiscutiblemente la fuerza dominante del grupo; por cierto el apoyo de CEN-SAD fue primordial en la eleccin de Gadafi como Presidente de la UA en 2009.

La efectividadde este sistema de seguridad, fue un doble golpe a la hegemona occidental en frica: no solo acerc frica a la paz y la prosperidad, sino que al mismo tiempo debilit un pretexto clave para la intervencin occidental. EE.UU. haba establecido su propia Cooperacin Trans-Sahara de Contraterrorismo (TSCTP), pero como Muatassim Gadafi (Consejero Nacional de Seguridad libio) explic a Hillary Clinton en Washington en 2009, la Comunidad de Estados Sahel/Sahara basada en Trpoli (CED-SAD) y la Fuerza de Reserva del Norte de frica eliminaban la misin de la TSCTP.

Mientras Gadafi estaba en el poder y diriga un poderoso y efectivo sistema regional de seguridad, las milicias salafistas del Norte de frica no podan utilizarse como una amenaza que justificara la invasin y ocupacin occidentales para salvar a los indefensos nativos. Al lograr realmente lo que Occidente afirma que desea pero no logra en ninguna parte la neutralizacin del terrorismo islamista Libia haba despojado a los imperialistas de un pretexto clave para su guerra contra frica. Al mismo tiempo, haba impedido que las milicias cumplieran su otra funcin histrica en beneficio de Occidente, la defuerza por encargo para desestabilizar Estados seculares independientes (documentado perfectamente en el excelente Secret Affairs de Mark Curtis). Occidente apoy con bastantes xito a los escuadrones de la muerte salafistas en campaas para desestabilizar la URSS y Yugoslavia, y volvera a hacer lo mismo contra Libia y Siria.

Con la conversin de Libia en Estado fallido por la OTAN, este sistema de seguridad se ha desintegrado. Las milicias salafistas no solo recibieron el equipamiento militar ms moderno de alta tecnologa de la OTAN, tambin les dieron rienda suelta para saquear los arsenales del gobierno libio y recibieron un refugio desde el cual organizar ataques en toda la regin. La seguridad fronteriza se ha derrumbado, con la aparente complicidad del nuevo gobierno libio y sus patrocinadores de la OTAN, como seala este informe incriminatorio de la firma de inteligencia global Jamestown Foundation: Al-Wigh era una importante base estratgica para el rgimen de Gadafi, al estar ubicada cerca de las fronteras con Nger, Chad, y Argelia. Desde la rebelin, la base ha cado en manos de combatientes tribales tubu bajo el comando nominal del Ejrcito Libio y el comando directo del comandante tubu Sharafeddine Barka Azaiy, quien se queja: Durante la revolucin el control de esta base tena una importancia estratgica crucial. La liberamos. A pesar de que formamos parte del ejrcito nacional, no recibimos ningn salario. El informe concluye que el CNG libio [Consejo Nacional Gobernante] y su predecesor, el Consejo Nacional de Transicin (CNT), no han conseguido instalaciones militares de importancia en el sur y han permitido que la seguridad fronteriza en grandes partes del sur prcticamente se privatice en manos de grupos tribales que tambin son bien conocidos por sus actividades tradicionales de contrabando. Por su parte, esto ha puesto en peligro la infraestructura petrolera de Libia y la seguridad de sus vecinos. Mientras la venta y transporte de armas libias se convierte en una mini-industria en la era post Gadafi las grandes cantidades de dinero a la disposicin de al Qaida en el Magreb Islmico son capaces de abrir muchas puertas en una regin empobrecida y subdesarrollada. Si la ofensiva dirigida por los franceses en el norte de Mal logra desplazar a los militantes islamistas, parece que por el momento hay pocos impedimentos para que tales grupos establezcan nuevas bases en el poco controlado desierto del sur de Libia. Mientras no existan estructuras centrales de control de seguridad en Libia, el interior de la nacin seguir representando una amenaza para la seguridad del resto de las naciones en la regin.

La vctima ms obvia de esta desestabilizacin ha sido Mal. Ningn analista serio duda de que la dominacin salafista en Mal es una consecuencia directa de las acciones de la OTAN en Libia. Un resultado de la extensin a Mal de la desestabilizacin respaldada por la OTAN es que Argelia que perdi 200.000 ciudadanos en una mortfera guerra civil contra losislamistas en los aos noventa ahora est rodeada de milicias salafistas fuertemente armadas en sus fronteras orientales (Libia) y meridionales (Mal). Despus de la destruccin de Libia y el derrocamiento de Mubarak, Argelia es ahora el nico Estado del Norte de frica que siguegobernado por el partido anticolonial que logr su independencia de la tirana europea. Este espritu de independencia todava se evidencia en la actitud de Argelia hacia frica y Europa. En el frente africano, Argelia es un fuerte apoyo de la Unin Africana, contribuye un 15% de su presupuesto y ha comprometido 16.000 millones de dlares para el establecimiento del Fondo Monetario Africano, convirtindose de lejos en el mayor contribuyente al Fondo.

En sus relaciones con Europa, por otra parte, se ha negado ajugar el papel subordinado que se espera. Argelia y Siria fueron los nicos pases de la Liga rabe que votaron contra los bombardeos de la OTAN de Libia, y Argelia brind refugio a miembros de la familia de Gadafi que huan del ataque de la OTAN. Pero para los planificadores estratgicos europeos tal vez sea ms preocupante que todo esto el hecho de que Argelia junto a Irn y Venezuela es lo que llaman un halcn de la OPEC, comprometido en una negociacin dura por sus recursos naturales. Como explic recientemente un artculo exasperado del Financial Times se ha impuesto un nacionalismo de los recursos con el resultado de que Las grandes compaas petroleras se han agriado respecto a Argelia [y] las compaas se quejan de la aplastante burocracia, de las duras condiciones fiscales y de la conducta intimidatoria de Sonatrach, el grupo energtico estatal, que tiene una participacin en la mayora de las empresas de petrleo y gas. Seala a continuacin que Argelia implement un controvertido impuesto sobre beneficios extraordinarios en 2006 y cita a un ejecutivo petrolero occidental en Argel que dice que a las compaas [petroleras] les basta con Argelia. Es instructivo sealar que el mismo peridico tambin acus a Libia de nacionalismo de los recursos al parecer el crimen ms atroz para los lectores del Financial Times solo un ao antes de la invasin de la OTAN. Por cierto, el nacionalismo de los recursos significa exactamente eso que los recursos de una nacin se utilicen en primer lugar en beneficio del pas y para su desarrollo, envez de beneficiar a las empresas extranjeras y en ese sentido Argeliaciertamente es culpable de los cargos. Las exportaciones de petrleo de Argelia ascienden a ms de 70.000 millones de dlares anuales y gran parte de esos ingresos se han utilizado en gastos masivos en sanidad y vivienda junto con un reciente prstamo de 23.000 millones de dlares y un programa de subvenciones pblicas para estimular las pequeas empresas. Por cierto, los altos niveles de gastos sociales son considerados por muchos como una razn clave por la cual no ha habido en Argelia un levantamiento al estilo de la Primavera rabe en los ltimos aos.

Esta tendencia al nacionalismo de los recursos se sealaba tambin en un reciente artculo de STRATFOR, la firma global de inteligencia, que escribi que la participacin extranjera en Argelia ha sufrido en gran parte debido a las polticas proteccionistas impuestas por el altamente nacionalista gobierno militar. Esto era particularmente preocupante, argumentan, ya que Europa est a punto de depender mucho ms del gas argelino a medida que las reservas del mar del Norte se agotan: El desarrollo de Argelia como importante exportador de gas natural es un imperativo econmico y estratgico para los pases de la UE ya que la produccin de ese recurso en el mar del Norte entrar en decadencia terminalla prxima dcada. Argelia ya es un importante proveedor de energa del Continente, pero Europa necesitar un mayor acceso al gas natural para compensar la disminucin de sus propias reservas. Se estima que las reservas de gas britnicas y holandesas en el mar del Norte se acabarn a finales de la dcada y que las de Noruega tendrn un descenso agudo a partir de 2015. Con el temor europeo de una dependencia excesiva delde Rusia y Asia, Argelia con reservas de gas natural estimadas en 4,5 billones de metros cbicos, junto con reservas de gas de esquisto de 17 billones de metros cbicos ser esencial, argumenta el artculo. Pero el mayor obstculo al control europeo de esos recursos sigue siendo el gobierno argelino con sus polticas proteccionistas y de nacionalismo de los recursos. Sin decirlo directamente, el artculo termina con la sugerencia de que un "Estado fallido desestabilizado en Argelia sera muy preferible a una Argelia bajo un gobierno proteccionista independiente, sealando que la actual participacin de las principales compaas energticas de la UE en pases de alto riesgo como Nigeria, Libia, Yemen e Irak indica una saludable tolerancia de los problemas de inestabilidad y seguridad. En otras palabras, en tiempos de seguridad privada, las grandes compaas petroleras ya no necesitan estabilidad o proteccin estatal para sus inversiones; pueden tolerar zonas de desastre; no Estados fuertes, independientes.

Por ello, se percibe que los intereses estratgicosde la seguridad occidental incluyen que Argelia se convierta en un Estado fallido, comoIrak, Afganistn y Libia. Teniendo en cuenta todo esto, es evidente que la poltica aparentemente contradictoria de armar por un momento a las milicias salafistas (en Libia) y bombardearlas despus (en Mal) realmente tiene sentido. La misin de bombardeo francesa apunta, en sus propias palabras, a la reconquista total de Mal, lo que significa en la prctica empujar gradualmente a los rebeldes hacia el norte a travs del pas, en otras palabras, directamente hacia Argelia.

Por lo tanto, la destruccin intencional del sistema de seguridad del Sahel-Sahara centrado en Libia ha producido muchos beneficios a los que desean que frica siga limitada a su rol de proveedor subdesarrollado de materias primas baratas. Han armado, entrenado y suministrado territorio a milicias interesadas en la destruccin de Argelia, el nico Estado norteafricano de importancia rico en recursos comprometido con la genuina unidad e independencia africana. Al hacerlo, tambin han persuadido a algunos africanos que en contraste con su rechazo unido de AFRICOM no hace mucho necesitan ahora, despus de todo, recurrir a Occidente para obtener proteccin contra esas milicias. Como un tpico grupo mafioso, Occidente hace que su proteccin sea necesaria dando rienda suelta a las fuerzas atacantes. Ahora Francia ocupa Mal, EE.UU. est estableciendo una nueva base de drones en Nger y David Cameron habla de su participacin en una nueva guerra contra el terror que cubre seis pases y probablemente durar dcadas.

Sin embargo no todo va bien en el frente imperialista. Lejos de eso; por cierto es casi seguro que Occidente haya albergado la esperanza de no tener que enviar sus propios soldados. El objetivo inicial era atraer a Argelia exactamente a la misma trampa que se utiliz con xito en los aos 80 contra la Unin Sovitica, un ejemplo anterior del patrocinio der Gran Bretaa y EE.UU. de una violenta insurgencia sectaria en las fronteras de su enemigo, tratando de atraer a su objetivo a una guerra destructiva como respuesta. En ltima instancia, la guerra de la URSS en Afganistn no solo fracas sino que adems destruy la economa y la moral del pas al hacerlo y fue un factor clave tras la gratuita autodestruccin del Estado sovitico en 1991. Argelia, sin embargo, se neg a caer en esa trampa y el nmero de polica buenopolica malo de Clinton y Hollande la presin por accin de la primera en Argel en octubre pasado seguida por los intentos franceses de involucrarla dos meses despus no llev a ninguna parte. Mientras tanto, en lugar de respetar el guin, los impredecibles testaferros salafistas de Occidente se expandieron desde su base en el norte de Mal, no al norte, hacia Argelia como se quera, sino hacia el sur a Bamako, amenazando con derrocar a un rgimen aliado de Occidente que se acababa de instalar por medio de un golpe haca apenas un ao. Los franceses se vieron obligados a intervenir para empujarlos hacia el norte y de vuelta al Estado que haba sido su objetivo todo el tiempo. Por ahora, esta invasin parece contar con un cierto nivel de apoyo entre los africanos que temen a los testaferros salafistas de Occidente ms que a los propios soldados de Occidente. Una vez que la ocupacin comience a eternizarse, reforzando la credibilidad y la cantidad de la guerrilla, mientras saca a la luz la brutalidad de los ocupantes y sus aliados, veremos cunto dura la situacin.

Dan Glazebrook es escritor y periodista poltico. Escribe regularmente sobre relaciones internacionales y el uso de la violencia estatal en la poltica interior y exterior britnica.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/02/15/the-wests-war-against-african-development-continues/

rCR



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter