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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2013

Tribunales islmicos y servicios sociales
Islamistas en Alepo

Gabriele del Grande
fortresseurope

Traducido del italiano para Rebelin por Susana Merino


Alepo.- Qu Dios nos proteja! No estoy con el rgimen ni con la oposicin. Bashar nos bombardea y los del Ejrcito Libre nos roban. Alepo era una joyita. Ahora no hay electricidad, ni gas, ni agua, ni telfono. Nada. Tengo cinco hijos, mi marido muri a causa de una bomba y tengo que andar mendigando pan. Cmo hemos llegado a este punto? Quin ha sembrado tanto odio en el corazn de nuestros muchachos? Tambin los soldados del rgimen son nuestros hijos. Quin gana con tanta sangre? La mujeres que rodean a Amal asienten. Sern unas doscientas. Muchas tienen a sus pequeos en brazos. Hace tres horas que hacen cola para conseguir algunos vveres. Algunas son viudas de combatientes del Ejrcito Libre. Otras de soldados del rgimen. Pero a sus ojos no son diferentes y llaman mrtires a unos y otros.

Al otro lado de la reja avanza un hombre de mediana edad. Se llama Yusef Abbud. Entrecano, la barba prolija. Intercambia dos palabras con algunasseoras en un todo tranquilizador. Luego da rdenes a los muchachos para que comiencen la distribucin. En las bolsas negras hay aceite, azcar, arroz, harina y sal. Abbud es un comandante del Ejrcito Libre sirio, pero hoy no lleva uniforme. Ha venido vestido de Presidente del Comit para la difusin del Bien (Hayat Amr bil Ma'ruf) el brazo civil del Frente Islmico para la liberacin de Siria (Jabhat Tahrir Suriya al Islamiya) la nueva coalicin islmica del Ejrcito Libre. La ms importante por la cantidad de combatientes y por su peso poltico.

Hace poco que nos hemos organizado explica Abbud y ya contamos con 125 batallones, Liwa al Tawhid, Liwa al Fateh, Kataib al Faruq yLiwa al Nasr entre los ms importantes. Ms de 30.000 combatientes, prcticamente toda la corriente islmica moderada del Ejrcito Libre. Nuestra unin es el primer paso hacia la construccin de un Estado islmico moderado.

La financiacin de este nuevo agrupamiento procede de hombres de negocios sirios afines a los Hermanos Musulmanes y de los gobiernos de Catar y Turqua. Las ayudas alimentarias que Abbud est distribuyendo a las mujeres les llega de una organizacin caritativa turca.

Trabajamos en dos frentes. El primero es la yihad, la guerra contra las fuerzas del rgimen. El segundo la seguridad de las zonas liberadas para lo que hemos creado la Polica Revolucionaria Islmica y los Tribunales Islmicos. El tercero son las ayudas. El pueblo vive en condiciones de extrema pobreza. Existen tambin miles de refugiados que han perdido sus casas debido a los bombardeos. Estamos limpiando las plazas de los montones de basura, pronto repararemos la red elctrica, estamos reabriendo las escuelas y proveyendo de medicamentos a los hospitales.

Resistencia armada, seguridad y servicios sociales. De este modo los islamistas tratan de construir consenso en las reas liberadas del rgimen. Pero en primer tmino han debido de llevar un poco de calma a la ciudad, cambiando la estrategia militar. Menos guerrilla urbana y ms ataques dirigidos a puestos de bloqueo, convoyes, bases y aeropuertos militares del rgimen. De modo que en los ltimos tres meses han cado las principales bases desde las que el rgimen bombardeaba Alepo. Bases de las que el Ejrcito Libre ha obtenido gran cantidad de armas y de municiones. Incluidas las armas que los EE.UU. haban prohibido enviar a la oposicin siria.

Tanques, lanzamisiles, morteros, defensa antiarea. La aviacin del rgimen continua bombardeando la ciudad pero con menor intensidad. Por un lado porque los aviones deben despegar de Homs y Hama, ya que el rgimen ya no tiene aeropuerto en Alepo ni en Idlib. Y por otra parte porque la mayor parte de los combates se ha trasladado a Damasco.

De modo que en las ruinas de Alepo se ha abierto un nuevo frente. Pero esta vez no se combate con amas, sino con las ayudas y los servicios. Es la carrera en busca de consenso para el futuro gobierno. Y la contienda se plantea entre islamistas moderados e islamistas radicales. Pero existe una gran ausente, la Coalicin Nacional de la Oposicin Siria de Moaz Khatib, que acaba de asignar recientemente un milln de dlares al Consejo Civil Local de Alepo, una especie de junta civil que debera acompaar a los comandos del Ejrcito Libre para administrar la ciudad y la provincia. Sin embargo hasta ahora no se han visto esos fondos. La verdadera realidad es otra: las nicas iniciativas civiles concretas son las financiadas por los islamistas moderados. Sin embargo se tienen que enfrentar a los radicales de Jabbat al Nusra, que adems de haber ganado consenso en el frente han restablecido el orden en la ciudad acabando con los saqueos del Ejrcito Libre gracias al establecimiento de dos tribunales islmicos.

El general general Mohammad Khalil El 'Ali, un alto oficial del ejrcito del rgimen que desert en julio de 2012 y que ahora es jefe del consejo militar kurdo del Ejrcito Libre, me explica cmo funcionan: En Alepo existen dos tribunales islmicos. En todas las audiencias participan un hombre religioso y un hombre del derecho. Un sheik y un abogado. Pero el jefe del tribunal es un sheik. Y la ley que se aplica es la sharia. La tradicin jurdica islmica prev una pena para cada delito.

En la prctica sin embargo puede plantearse la denuncia y luego de un proceso el tribunal condena al culpable a un perodo de detencin o a una multa. La pena de muerte solo est prevista en caso de homicidio contina Khalil Han ajusticiado por ejemplo a muchos shabbiha del rgimen. Para los dems est la crcel. Mientras estn en la crcel los hacen estudiar el Corn y a los mejores estudiantes les conceden antes la libertad por buena conducta.

Por lo tanto los tribunales estn en manos de los islamistas radicales del Jabhat al Nusra, el frente para la victoria. Una formacin militar e internacional, formada el verano pasado en Siria y prxima a al-Qaida, segn el Departamento de Estado estadounidense. Segn el general Khalil, el Nustra cuenta con unos 4.000 mil combatientes en toda Siria. De los cuales solo el 15% seran extranjeros, jvenes religiosos acogidos en Siria para defender con las armas la oprimida comunidad musulmana sun.

Los sentimiento sirios respecto a Jabhat el Nusra son una mezcla de temor y respeto. Temor porque el Islam radical y la idea de un califato islmico estn lejos del sentir comn de la gente. Respeto porque, precisamente por su devocin religiosa, los hombres del Nusra estn demostrando no solo ser los mejores en la lucha sino tambin los ms honestos en su relacin con los habitantes en la ciudad.

En efecto, en Alepo adems de los tribunales de justicia, los hombres del Nusra controlan la provisin de las panaderas y de los combustibles despus de que durante meses el Ejrcito Libre, para hacer caja, ejerci grandes presiones sobre el precio de la harina y el gasoil. En el vaco generado por la guerra se han infiltrado en las filas del Ejrcito Libre verdaderas bandas de ladrones. Que an siendo una minora han hecho mucho mal con sus rapias, sus secuestros de personas y sus saqueos, poniendo en evidencia Alepo y su provincia. Ya fuere para enriquecerse personalmente o para adquirir nuevas armas y ganar peso poltico en el frente.

Sin embargo, a pesar del poder y el consenso que ha ganado el Nusra en pocos meses en Alepo, el general Khalil est seguro de que Siria seguir otro camino. Y no tanto porque los radicales del Nusra sean una minora del Ejrcito Libre. La sociedad siria es plural. Est formadapor un 40% de minoras. No podemos constituir un Estado islmico. Dnde dejamos a los cristianos, los escitas, los alawitas, los ismaelitas o los armenios? La nica solucin esun Estado democrtico. Lo decidir el voto. Pero Siria tiene que seguir siendo un ejemplo de convivencia religiosa en el mundo entero. Esa es nuestra historia. Es nuestra civilizacin. Y estamos orgullosos

En apoyo de lo que dice el general Khalil estn las plazas vacas del Nusra. Hace meses que en Alepo se organizan semanalmente manifestaciones a la salida de las preces del viernes en las mezquitas. No se ven casi banderas sirias, s muchas negras que ondean al viento con la leyenda La Ilaha Illa Allah wa Mohammad Rasul Allah. Y la profesin de fe: No hay nada aparte de Dios y de Mahoma su profeta Las consignas van desde Dios proteja a la Jabhat al Nusra hasta El pueblo quiere un califato islmico La marcha va lentamente. Sobre el furgoncito que encabeza el cortejo, un grupo de chicos y chicas se alternan en el micrfono para cantar los eslganes bajo la afectuosa mirada de un joven barbudo con uniforme militar. Lo siguen un centenar de manifestantes. Parecen muchos en una calle a trescientos metros del frente y bajo la constante amenaza de un bombardeo repentino. Pero observndolos bien son todos chicos y adolescentes. No hay un adulto, No hay una mujer. Parecen ms un conjunto de curiosos en viernes que una verdadera manifestacin. De repente el furgoncito se detiene y los que estn en l corren el riesgo de caerse. Se termin el combustible. El chofer desciende. Se continua empujndolo pero poco despus la manifestacin termina.

Viendolo desde Alepo el destino del Nusra se parece al furgoncito de la manifestacin. Terminada la guerra se quedar sin combustible. O ser absorbido por la corriente islmica moderada, mucho ms fuerte y popular. Si no fuera por las armas estara dispuesto a apostarlo. Pero es difcil, cuando no imposible, hacer predicciones cuando el equilibrio no deriva del consenso popular sino de la guerra.

Fuente: http://fortresseurope.blogspot.it/2013/02/corti-islamiche-e-servizi-sociali.html

rCR



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