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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2005

En la ruta del mar muerto

Marcel Claude
Ecoportal.net


Chile es un pas con una costa de ms de 4.000 kilmetros, en la que se encuentra depositada una enorme riqueza marina que ha sido salvajemente sobre explotada, al punto que hoy est en cuestin la posibilidad de que con los recursos marinos existentes podamos seguir sosteniendo una capacidad alimentaria slida para las futuras generaciones.

Los que ramos nios hace 30 aos atrs escuchbamos decir a nuestros abuelos que el futuro de Chile estaba en el mar. Y cmo no creerlo si se vea tan grande e inagotable y resultaba tan atractivo pensar en dicha inmensidad no slo como contenedor de experiencias de diversin y esparcimiento, sino tambin como fuente de cambios cualitativos en la vida de las personas. La afirmacin de entonces pareci premonitoria, porque durante los ltimos 25 aos, el mar provey al pas de enormes volmenes de recursos pesqueros, que hicieron de este sector productivo uno de los ms dinmicos. Pero naturalmente el incremento tan espectacular de la actividad pesquera no poda sostenerse hasta el infinito, puesto que los ritmos de la naturaleza, por ms inagotable y generosa que sta sea, son siempre menores a la inconmensurable y desmedida ambicin humana. Siguiendo el curso de tal ambicin, entre los aos 1975 y 1995, se multiplic por ocho la cantidad de peces extrados desde los fondos marinos, causando una severa crisis en el sector, generando no slo perdida de capital productivo natural, sino tambin, desocupacin pobreza y miseria. Vale decir, provocando precisamente el efecto contrario a lo que se quera alcanzar el progreso y desarrollo del pas- y que constitua el argumento de legitimacin al promover indiscriminadamente la sobre explotacin.

Teniendo presente que ms del 90 por ciento de la biomasa viviente del planeta se encuentra en los ocanos y que actualmente alrededor del 70 por ciento de las pesqueras marinas del mundo estn agotadas o han excedido su lmite sostenible, entonces, estamos hablando de un problema mayor, dado que es la posibilidad misma de la vida la que se encuentra amenazada. Obviamente, la extraccin indiscriminada de estos recursos ha provocado drsticos cambios de los ecosistemas o comunidades marinas, no slo por la extraccin excesiva, sino tambin, por los diversos mtodos de pesca y la polucin que cada da resultan ms destructivos para el medio ambiente marino. Segn el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cada ao unos 21 millones de barriles de petrleo fluyen hacia los ocanos, los desechos plsticos causan la muerte de un milln de aves marinas y cien mil mamferos al ao, la proliferacin de algas nocivas debido al exceso de fertilizantes utilizados en la agricultura, ha creado cerca de 150 zonas muertas sin oxigeno- en las costas y, en el ltimo decenio, los buques que transportan el 60 por ciento del petrleo utilizado en el mundo, han derramado el equivalente a 12 desastres de la magnitud del Prestige. Adems, las prcticas de pesca destructivas como el arrastre de fondo- estn causando la muerte de cientos de miles de especies marinas por ao y contribuyendo a la destruccin de importantes ecosistemas submarinos. Esos mtodos de pesca altamente destructivos producen la eliminacin incidental no deseada de ms de 20 millones de toneladas por ao de diferentes especies marinas.

La vida es un frgil equilibrio que requiere el soporte de una diversidad de especies y seres vivos. Reducir esa diversidad es, en concreto, hacer cada vez ms frgil la vida. En Chile, la realidad de nuestro inmenso mar Pacfico, similar a la de todos los ocanos del mundo, va en camino de convertirse en otro mar muerto.

Capital Financiero Versus Capital Natural

Hace mucho tiempo ya que la famosa y antigua fbula del Rey Midas dej de ser una fantasa infantil para convertirse en una caracterstica de nuestra poca. Hoy proliferan los reyes midas, cabecillas de feudos financieros cuyos intereses siguen un curso autnomo e independiente de los Estados-Nacin, los que asistidos por economistas procedentes de distintas universidades del planeta, los nuevos magos cortesanos, estn empeados en la febril y altamente productiva tarea de transformar toda forma de vida en oro, lo que en trminos econmicos podramos denominar como un proceso acelerado y eficiente de conversin de capital natural en capital financiero. El mecanismo para ello es el crecimiento econmico, el ms eficaz instrumento para materializar la fantasa midiana de los tiempos modernos. Lo que se presenta es un proceso de reduccin sistemtica de capital natural (bosques, minerales, agua dulce, biomasas pesqueras), mientras al mismo tiempo se va produciendo un aumento cuantioso de capital financiero. A partir de un punto crtico, en donde el stock de capital financiero es mayor al capital natural, entraramos al escenario del paraso del Rey Midas.

Lo que representa esta idea, es posible documentarlo extensamente con la informacin estadstica disponible. Segn el estado del medio ambiente mundial (PNUMA, 2003), alrededor de 3.600 millones de hectreas, o el 70%, de las tierras secas del planeta (sin contar los desiertos hiperridos) estn degradados; se calcula que se han degradado aproximadamente 1,95 millones de hectreas de tierra por causa de la industria y la urbanizacin. El tema de los bosques tambin es altamente preocupante. En 1982 se calcul el ritmo de deforestacin en 11,3 millones de hectreas por ao. La Evaluacin Mundial de los Recursos Forestales del ao 2000, utilizando por primera vez una definicin comn de bosques como reas de por lo menos 0,5 ha con una cubierta de copas de ms del 10%, concluy que la prdida neta de rea forestal en el mundo durante los aos noventa fue de aproximadamente 9,4 millones de hectreas (el equivalente del 0,2% del total de bosques). Esto fue el efecto combinado de un ritmo de crecimiento de deforestacin de 14,6 millones de hectreas por ao y un ritmo de crecimiento forestal de 5,2 millones de hectreas por ao. La deforestacin en los bosques tropicales alcanza casi al uno por ciento anual.

Otro tema preocupante para el PNUMA es lo que ocurre con la biodiversidad. La salud y el bienestar humano dependen directamente de la diversidad biolgica. Por ejemplo, 10 de los 25 medicamentos ms vendidos en 1997 se derivaron de fuentes naturales. Se calcula que el valor total de los productos farmacuticos derivados de recursos genticos se ubica entre 75.000 y 150.000 millones de dlares por ao. Para cuidados de salud, cerca del 75% de la poblacin del mundo depende de medicinas tradicionales que se derivan de fuentes naturales. Pese a esto el nmero de especies extinguidas sigue en aumento. La informacin sobre la situacin de las especies, en lo relativo a la conservacin, se encuentra en las listas rojas de especies que se consideran amenazadas de extincin que publica regularmente la Unin Mundial para la Naturaleza (UICN). La ltima lista roja de la UICN seala que cerca del 24% (1.130) de las especies de mamferos y 12% (1.183) de las aves del mundo se consideran actualmente amenazadas.

El PNUMA hace referencia tambin al problema del agua dulce. Unos 80 pases, que representan el 40% de la poblacin mundial, sufran una grave escasez de agua a mediados del decenio de los noventa, y se calcula que en menos de 25 aos dos terceras partes de la poblacin mundial estarn viviendo en pases con estrs hdrico. Por otro lado, las actividades humanas, como la agricultura y los asentamientos, causaron graves daos a los ecosistemas de agua dulce y contribuyeron a la prdida del 50% de los humedales del planeta durante el siglo XX.

En materia financiera la informacin disponible nos dice, por ejemplo, que el comercio promedio diario en el mercado de cambio global ha aumentado de 15 billones de dlares en el ao 1973 a mil 300 billones de dlares en el ao 1995 y a ms de 2000 billones en el 2000. (UNCTAD 2001). Adems hay una creciente demanda de servicios financieros, acciones, bonos, depsitos bancarios en las economas desarrolladas que han venido creciendo dos veces ms a prisa que el producto interno bruto. Los flujos de inversin extranjera directa pasaron de 473 billones de dlares, en 1997, a 1.118 billones de dlares, en el 2000 (UNCTAD 2001). El stock de activos financieros ha pasado de 12 billones de dlares en el ao 1980 a cerca de 80 billones de dlares en el ao 1999, lo que representa una multiplicacin superior a seis veces del capital financiero en algo ms de una dcada.

Debido a su impacto en los recursos marinos, la acelerada conversin de naturaleza en dinero, ha significado que el sector pesquero encara crecientes problemas, como la sobre-explotacin de las reservas pesqueras y la aparicin de un exceso de capitalizacin, es decir, embarcaciones y plantas en tierra ms all de la capacidad de los mares para hacerlas operar. A esto se agrega la pesca ilcita, la pesca pirata y las artes de pesca destructivas como el arrastre de fondo. Todos estos problemas han hecho que los recursos marinos estn operando en sus lmites biolgicos.

Lo que nos interesa sealar con este planteamiento, es que hoy da el capital financiero no es la limitacin del crecimiento econmico, sino ms bien la disponibilidad de recursos naturales, es decir, el capital natural. La abundancia de dinero, concentrada, por supuesto, en muy pocas manos dentro del planeta no es lo que limita la expansin de la economa, sino que la naturaleza como capital crtico.

Ganancias de Empresas Pesqueras y Sobre Explotacin de Recursos

De la discusin anterior se desprende que, para la industria pesquera, el capital crtico no es el dinero, sino ms bien, la disponibilidad del recurso natural y de all que, el acceso a la cuota pesquera asignada por la legislacin, es de importancia estratgica. Las empresas pesqueras si tienen acceso a la cuota se rentabilizan, crecen y se desarrollan, si no tienen esa cuota se hunden. Los barcos y las instalaciones en tierra no son lo importante, incluso tendran un valor cercano a cero de no ser por la contundente participacin de la industria pesquera en la asignacin de la cuota.

El acceso ilimitado a los recursos pesqueros durante dcadas y la participacin privilegiada de la industria en la asignacin de la cuota, ha hecho de esta industria, sino la ms rentable, una de las ms exitosas desde el punto de vista financiero. Tngase presente que las espectaculares cifras que arrojan las ganancias de las empresas pesqueras chilenas, se dan en un contexto de crisis econmica y en un escenario de agotamiento de los recursos biolgicos marinos que ha redundado en una preocupante sobre-explotacin y reduccin de las capturas, lo que a su vez, ha provocado una grave crisis en las actividades econmicas relacionadas con las pesqueras, aumentando la desocupacin y la pobreza en el sector. No obstante lo anterior, la rentabilidad promedio en la Bolsa de Comercio, para el ao 2003, de las acciones de la industria pesquera, que son un indicador de la rentabilidad de esta industria, o sea, de lo que ganan las empresas, alcanz a la espectacular cifra del 62%. Individualmente, la rentabilidad anual en bolsa de las acciones de empresas como Coloso, por ejemplo, fue del 122% y para Eperva del 52%, mientras que Itata lleg al 48%. En el mundo de los negocios, una rentabilidad relativamente aceptable es en torno al 12 o 13% y cualquier nivel superior a esto representara un negocio extremadamente rentable. Ahora bien, todas las empresas pesqueras tienen rentabilidades muy superiores a lo normal. Obviamente, estos resultados estn inequvocamente asociados a la legislacin pesquera y a la forma en cmo se regulan las pesqueras en Chile, dado que sta le entrega a la industria pesquera, en promedio, el 80% de las cuotas de capturas, lo que en estricto rigor significa asegurarle por dcadas el negocio la industria. Esto es como otorgarle a un par de bancos de la plaza el 80% de las captaciones de dinero por 10 aos, lo que hara de esos bancos un negocio financiero altamente rentable y hara subir las acciones en bolsa de esos bancos de manera espectacular, por ejemplo, mientras en septiembre del 2001 el precio de la accin de la empresa Coloso era de 140 pesos, en diciembre del 2003 lleg a 800 pesos, incrementndose en ms de 470%. En el caso de Eperva y para igual perodo, el precio pas de 70 pesos por accin a 250 pesos, arrojando un aumento superior al 250%. Lo mismo es posible verificar con los retornos por utilidad-accin, que representan las ganancias posibles de obtener al invertir en una determinada accin en la Bolsa de Comercio: para el caso de Eperva, estas ganancias pasaron de 25,51 pesos por accin en el 2002 a 34,42 pesos en el 2003, representando un aumento de 35%; mientras que para el caso de la empresa Coloso, el retorno por accin pas de 50,40 a 94,45 pesos, en el mismo perodo, representando un incremento del 87%.

El otro lado de la medalla es que, al mismo tiempo que se rentabilizan de manera sobre saliente las inversiones y los negocios pesqueros, el estado de conservacin de las biomasas pesqueras es cada vez peor. De acuerdo al estudio que ha hecho Oceana para Chile, denominado Sustentabilidad e incertidumbre de las principales pesqueras chilenas, Buschmann y Prez, Documento Nmero 3 de octubre del 2003, tanto por efectos directos como indirectos, la sobre pesca ha provocado el colapso de las principales pesqueras pelgicas del pas, tales como, la anchoveta, el jurel, la sardina comn y la sardina espaola. La principal conclusin de este estudio es que el 95,8% de los recursos pesqueros estn en una situacin, ya sea de incertidumbre sobre el estado en que se encuentran las biomasas, pues an no se tiene informacin sobre el real impacto de los desembarques sobre el stock, o en un claro estado de sobre explotacin. Por ejemplo, tal como se aprecia en el cuadro a continuacin, en trminos de volmenes, para el ao 1995 la anchoveta tena una biomasa aproximada de 16 millones de toneladas; sin embargo, cinco aos despus, para el 2000, ya se haba producido una reduccin espectacular de la biomasa, llegando a los 2 millones 500 mil toneladas, es decir, cayendo a menos de la mitad en cinco aos. En el caso del jurel el stock llegaba a cerca de 10 millones de toneladas en 1995 para caer a los 5 millones 600 mil en el 2000. Algo similar se puede apreciar con la sardina espaola.

Obviamente, esta situacin es el resultado de una legislacin pesquera que favorece los intereses privados en contra del inters pblico, puesto que de otra manera no es posible entender que una empresa como Coloso, por ejemplo, haya sido considerada la empresa del siglo, es decir, la ms rentable de los ltimos 100 aos, al mismo tiempo que la disponibilidad del recurso pesquero se reduce dramticamente. A todas luces, la regulacin pesquera ha sido mucho ms eficaz en asegurar la extraordinaria rentabilidad de la industria pesquera, lo que favorece a muy pocas empresas y grupos econmicos, que en preservar la productividad de nuestros ecosistemas marinos y el capital natural que yace en las costas de nuestro pas. Una medida del reducido nmero de beneficiados con la legislacin pesquera chilena, lo constituye el grado de concentracin que se aprecia en las exportaciones de harina de pescado: durante el ao 2001, el 78% de stas fue realizado exclusivamente por las seis empresas ms importantes.

Ley de Pesca y Pobreza de los Artesanales

Un argumento recurrente -y a estas alturas majadero e infundado- en contra de quienes demandan mayores regulaciones y fiscalizacin, para evitar la sobre explotacin de los recursos marinos y de la degradacin de los ecosistemas naturales, es la necesidad de generar empleo y enfrentar el desafo de la pobreza. Si bien este argumento es del todo legtimo, no puede ser utilizado para explicar la situacin del sector pesquero chileno, por cuanto la realidad muestra una situacin del todo diferente y contraria a las pretensiones de la industria para justificarse. Hoy en da existen aproximadamente 73 mil puestos de trabajo en el sector pesquero, aunque sin incluir al sector acucola. De stos, aproximadamente unos 60 mil son aportados por los pescadores artesanales. Solamente esta cifra es suficiente para echar por tierra el argumento de la necesidad de crear empleos, a fin de justificar el tipo de regulacin pesquera que ha adoptado el Estado chileno, dado que, mientras el 80% de las cuotas pesqueras se ha asignado a la industria que provee menos del 20% del empleo, el 20% de las cuotas se ha entregado a la pesca artesanal que es responsable de ms del 80% del empleo en este sector.

Claramente las cifras no cuadran, dado que si la pesca artesanal es responsable de un mayor nivel de empleo, debera haber sido el sector privilegiado con la asignacin de las cuotas, lo cual no ha sido en absoluto el caso. Por otra parte, tampoco resulta razonable el modelo de administracin pesquera, cuando juntamente con indicadores de rentabilidad descollantes por parte de la industria pesquera, lo que debera indicar un sector dinmico que est creciendo y, en consecuencia, mostrando una gran capacidad de ocupar mano de obra, muestra no slo un letargo en esta materia, sino ms bien, un claro retroceso, puesto que, el sector pesquero ha reducido su capacidad de proveer empleos: entre los aos 1996 y 2001, el sector ha perdido 6.400 empleos.

Evidentemente, detrs de la legislacin pesquera chilena, ms que una cuestin de estricta racionalidad econmica, lo que hay en el fondo es una cuestin de desequilibrio poltico, que se refleja en el hecho de que los pescadores artesanales tienen mucho menos fuerza para hacer valer sus intereses que los grupos empresariales asociados a la industria pesquera. De hecho, la Ley Corta de Pesca, fue aprobada a fines del 2002, por una mayora plena tanto en el Senado como de la Cmara de Diputados y en donde la voz de los pescadores artesanales simplemente no tuvo eco alguno.

Otro argumento muy recurrente para legitimar la actual legislacin pesquera dice relacin con la necesidad de reducir la pobreza y la miseria, lo que constituira una antigua aspiracin y una necesidad urgente que nos obliga a postergar las legtimas aspiraciones de proteccin y preservacin de los recursos marinos. No obstante, esta argumentacin tampoco pasa la prueba de la blancura y no pasa de ser una racionalizacin grosera y falsa, que esconde cnicamente la razn de ser del ordenamiento y la regulacin pesquera chilena, a saber, los intereses financieros de la industria pesquera concentrada en algunos reducidos grupos econmicos. En San Antonio, por ejemplo, que es el primer puerto del pas y una comuna costera en donde la actividad pesquera ha sido muy importante, los datos oficiales de pobreza (encuesta Casen 2000), sitan a esta comuna dentro de las ms pobres del pas, con un 24,7% de la poblacin en dicho estado, mientras a nivel pas, este problema afectara al 20,6% de los chilenos. Por su parte, la indigencia estara afectando al 6,9% de la poblacin en San Antonio, mientras a nivel pas a un 5,7%. Claramente, tanto la pobreza como la miseria en San Antonio estn por sobre los indicadores globales del pas, lo que indica, obviamente, que la actividad pesquera, ampliamente concentrada por la industria que ha tenido todas las garantas jurdicas, institucionales y polticas para desarrollarse, ha sido incapaz de resolver los problemas de pobreza y miseria de las comunas en donde la pesca ha sido una actividad fundamental. Tngase presente, adems, que estos indicadores se construyen sobre la base de la lnea de pobreza, la que se fija oficialmente en alrededor de 40 mil pesos mensuales. Sin embargo, si para definir el nivel de ingreso mnimo para satisfacer las necesidades recurrimos al costo real de la vida en el Chile de hoy, los niveles de pobreza y miseria se incrementaran sustancialmente. A decir verdad, resulta sorprendente que an queden pobres en Chile con la forma en que sta se calcula.

Por otra parte, para la VIII regin, segn un estudio de la Universidad de Concepcin denominado Anlisis Econmico, Social y Biolgico de la Crisis Pesquera de la VIII Regin, 1997-2002, de los pescadores artesanales que trabajan, un 22% vive en la indigencia y un 63% en la pobreza. En cuanto a los desempleados del sector pesquero: 50% vive en hogares donde el ingreso mensual promedio no supera los $100.000; 83% vive en condiciones de pobreza; y 52% en la indigencia. Adems, la prdida de empleos directos debido a los ajustes que ha experimentado la industria, llega a los 2.900 puestos de trabajo. Con respecto a los pescadores artesanales que trabajan en la flota sardinera y anchovetera: 660 estn en la indigencia; 1.230 estn en la pobreza; 1.560 tienen carn de indigente para acceder a los servicios de salud bsicos; 330 no tiene ninguna cobertura en salud; y 2.220 no tienen contrato.

Resulta ms que curioso darse cuenta que cuando en Chile se capturaban apenas 750 mil toneladas en desembarques de pescado ao 1975-, los problemas de pobreza y miseria en la pesca artesanal eran mucho menores y de hecho los hombres de mar coman. Hoy, sin embargo, cuando se lleg a extraer ms de ocho millones de toneladas en 1995 y actualmente los desembarques llegan a los cuatro millones de toneladas, se ha agudizado la pobreza y las condiciones de miseria. Ahora, luego del espectacular crecimiento de la industria pesquera, luego de llegar a ser esta industria una de las ms destacadas -sino la ms-, los hombres de mar y sus familias pasan hambre y penurias. Algo huele mal en la teora del crecimiento econmico. La cosa est mala, psimo. Desde hace dos aos que estamos muy mal, hay pescadores que no tienen para la micro, no cuentan con luz y agua en sus casas (Ral Cabrera, pescador artesanal de la Caleta Portales, Valparaso).

Lmite Mximo de Captura por Armador, Arrastre y Descarte

Uno de los instrumentos de regulacin pesquera que fue introducido en la Ley Corta de Pesca del 2002, es la fijacin de cuotas individuales a travs de lo que se conoce como Lmite Mximo de Captura por Armador. Este instrumento consiste en una medida de administracin de los recursos hidrobiolgicos orientada a distribuir anualmente la cuota global de captura asignada al sector industrial. Esta cuota se asigna -para cada pesquera o especie- entre los armadores, es decir, entre quienes realizan las actividades extractivas que tengan naves con autorizacin de pesca vigente para desarrollar estas tareas. El criterio de asignacin es fundamentalmente la captura histrica que hayan desarrollado estos armadores y la capacidad de sus bodegas.

Como es posible apreciar, este instrumento no pasa de ser un mecanismo de asignacin de las cuotas pesqueras y no se ha constituido en un avance en materia de proteccin de los recursos pesqueros ni de los ecosistemas marinos. Es bsicamente una reparticin del mercado que tiende a consolidar a quienes ya han estado presente en la actividad y de manera contundente, violando el criterio de la libre competencia y, en consecuencia, fomentando el carcter monoplico de esta actividad. Difcilmente podra sostenerse que este instrumento, tal cual ha sido concebido y aplicado en la legislacin chilena, es un mecanismo eficaz para evitar la depredacin de los mares, cuando es precisamente a los depredadores histricos a quienes se les han asignado las cuotas individuales, desestimndose los criterios de competencia en funcin de, por ejemplo, utilizar artes de pesca ms amigables o tecnologas ms sustentables. En consecuencia, el sistema no establece incentivos, sino ms bien desincentivos, para implementar nuevas artes de pesca menos destructivas con el medio ambiente, a fin de que se pueda favorecer el buen desarrollo de la pesca.

Otra razn por la cual se sostiene que el Lmite Mximo de Captura por Armador, tal cual est contenido en la legislacin chilena, no evita la depredacin sino ms bien la fomenta, se debe al hecho de que introduce el incentivo para optimizar la cuota asignada. Lo anterior quiere decir que los armadores tratan de extraer las especies econmicamente ms atractivas de una determinada pesquera, lo cual es un incentivo para incrementar la pesca incidental o el llamado descarte, que consiste en todas aquellas especies que son capturadas y devueltas muertas o destrozadas, debido a que no dan la talla econmicamente adecuada y/o pertenecen a otra especie distinta de la pesquera que se est explotando. Dado que la cuota se define por especie y contempla exclusivamente a los individuos de la especie en cuestin, todo lo que se capture y que no sea de la especie o que este bajo la talla permitida ser irremediablemente descartado. En consecuencia, el Lmite Mximo de Captura por Armador es un incentivo para utilizar aquellas artes de pesca altamente eficientes para optimizar la cuota, tales como el arrastre, que, adems, provocan altos niveles de descarte al tratar de maximizar las respectivas cuotas asignadas. Segn datos de Oceana aquellas especies que son capturadas mediante el arrastre de fondo presentan los mayores niveles de descarte, tales como, la Merluza del Sur con un 83,2%, el Camarn Nailon con un 81,2% y el Pez Espada con un 79,3%.

Un factor que ha contribuido a la ineficacia del Lmite Mximo de Captura por Armador, ha sido el fuerte crecimiento que ha experimentado la industria acucola chilena, lo que explica el 52% de las exportaciones totales del primer trimestre del ao 2004 y, por lo tanto, el mayor consumo de harina de pescado. Esto se traduce necesariamente en una fuerte presin sobre los recursos pelgicos y los datos de desembarque para las principales especies as lo confirman. Segn la Subsecretara de Pesca, a febrero de este ao, los desembarques haban aumentado fuertemente, en un 172,6% para la anchoveta, en un 120,5% para el jurel y en un 131,6% para la sardina espaola. Todo esto en plena vigencia del Lmite Mximo de Captura por Armador que ha sido del todo ineficaz para reducir la enorme presin sobre los recursos.

La inoperancia del LMCA tambin se relaciona con la lgica con que operan los grupos econmicos presentes en la actividad pesquera. Supuestamente establecer una cuota individual impedira lo que se llamaba la carrera olmpica, es decir, la carrera que se estableca entre los distintos armadores por capturar la cuota global, cuando no existan las cuotas individuales. Con el LMCA se pensaba que cada armador iba a ir por su porcin de la cuota y de esa manera se reduca la presin que ejerca o que se produca sobre los recursos con la cuota global. Sin embargo, no se contaba con el efecto negativo que produce la lgica de grupo econmico-financiero con que operan los grandes armadores que actan en las costas chilenas, que hace imposible pensar en la sustentabilidad de esta actividad.

La idea que sostienen los defensores del LMCA es que los armadores, tanto artesanales como industriales, actan sustentablemente porque su negocio depende de la existencia permanente del recurso natural, en consecuencia, actuarn responsablemente y no ejercern presiones excesivas sobre los mares. No obstante, esta lgica slo se puede adjudicar a los armadores y pescadores artesanales, cuya existencia vital, tanto de ellos como de sus familias, as como la subsistencia de su negocio como tal, dependen efectivamente de la productividad de los ecosistemas marinos. Entonces, es posible esperar comportamientos racionales en este tipo de armadores. Sin embargo, los armadores industriales operan con otra lgica completamente distinta. El armador industrial, fundamentalmente asociado a un grupo econmico-financiero, no est interesado en la sustentabilidad a largo plazo del negocio, puesto que al grupo lo que le interesa es una conversin acelerada de los recursos naturales en capital financiero. La idea es trasformar en el ms corto plazo posible, la mayor cantidad de biomasa pesquera en capital fresco. La lgica de estos grupos es la acumulacin y no la produccin a largo plazo. Si maana ya no resulta rentable la explotacin pesquera, entonces emigran al sector forestal o al sector minero o al sector financiero. Mientras menos sustentabilidad mejor, puesto que la sustentabilidad busca asegurar la productividad de los ecosistemas naturales, garantizndose la existencia de recursos en este caso pesqueros- a largo plazo.

Cumplir con criterios de sustentabilidad implicara renunciar o desacelerar la conversin de naturaleza en dinero para su posterior depsito en cuentas bancarias, es decir, sera como dejar dinero en los fondos marinos para que en otras generaciones, otras personas lo vengan a recoger. Esto no es coherente desde la perspectiva del grupo econmico-financiero que opera con la lgica de la acumulacin. Desde esta perspectiva, convertir todo en oro y acumularlo a nombre del grupo financiero, es lo ms consistente y coherente. La lgica de la sustentabilidad va en sentido contrario. Obviamente, cuando la legislacin pesquera chilena asigna a los armadores industriales, que operan con la lgica de la acumulacin, el 80% de las cuotas pesqueras bajo un rgimen de administracin como el LMCA, lo esperable es que la lgica de la depredacin se imponga sobre la lgica de la sustentabilidad que slo opera en el 20% de la cuota.

Si el LMCA se hubiera establecido recurriendo a una licitacin pblica, en la que se favorezcan a aquellas empresas que ofrezcan mtodos ms amigables para pescar y tambin que ofrezcan tecnologas adecuadas para evitar los problemas asociados a la sobre-pesca, entonces podramos sostener el argumento de que es un instrumento adecuado a la preservacin de los recursos pesqueros, pero, mientras sea la lgica de la acumulacin la que est detrs del modo de asignacin de las cuotas, es muy difcil asegurar la permanencia de criterios de sustentabilidad en la actividad pesquera.

Propiedad de lo Recursos Marinos y la Naturaleza del Royalty Pesquero

Un tpico que siempre genera mucha discusin en nuestro pas, dice relacin con el ejercicio de la soberana sobre el mar contenido dentro del territorio chileno. Al respecto cabe mencionar que la soberana que se puede ejercer no es slo territorial, sino tambin, econmica y poltica. Es ms, qu importancia tiene la soberana territorial si sta no se expresa ntidamente en el mbito econmico y poltico? Como se sabe, la Ley Corta de Pesca otorg en promedio el 80% de las cuotas de captura a la industria pesquera, en donde predominan dos principales grupos econmicos. Esto ha significado, en pocas palabras, que los ciudadanos chilenos ya no podemos ejercer la soberana econmica sobre nuestras costas, ya que el usufructo de las riquezas que yacen en los mares chilenos, ha sido entregado a grupos econmicos que se ordenan en torno a sus intereses privados que, naturalmente, se contraponen al inters pblico. Los chilenos ya no somos dueos de nuestro mar, lo perdimos con la actual legislacin pesquera que entrega los recursos marinos al predominio soberano de dos grupos econmicos, sin que por ello, el pas reciba alguna compensacin.

A nuestro juicio, lo anterior es una de las falencias ms graves de la actual Ley de Pesca, puesto que ha convertido los recursos hidrobiolgicos del pas, en un generoso regalo del Estado chileno a estos feudos econmicos privados que operan tanto en el sector pesquero como en los otros sectores econmicos que explotan recursos naturales. Segn nuestras estimaciones el traspaso patrimonial, considerando nicamente los recursos pelgicos, alcanza a lo menos 1.000 millones de dlares. Este traspaso patrimonial equivale al valor econmico de los recursos pesqueros, el cual corresponde al aporte que hacen los recursos naturales al proceso productivo. Estos recursos, al igual que el capital y el trabajo, constituyen un factor de produccin y, as como el trabajo es remunerado con el salario por su aporte al proceso productivo y el capital es compensado con una determinada rentabilidad, los recursos naturales deberan ser remunerados por su contribucin a la produccin. Esta contribucin no es menor, dado que, es obvio que sin recursos pesqueros o sin cobertura vegetal o sin reservas geolgicas, no sera posible ni la industria pesquera ni la actividad forestal ni la explotacin minera. El pago compensatorio por el aporte de los recursos naturales a la produccin se denomina renta econmica y debera ser pagada a los propietarios de los recursos naturales, en este caso, el pas representado en el Estado. Sin embargo, ese pago compensatorio no existe en Chile y es apropiado por quienes explotan el recurso, convirtindose en utilidades extraordinarias.

La discusin anterior nos introduce as, en el tpico del famoso mecanismo del Royalty, el que est muy lejos de ser un impuesto ms que castigara a la industria, dado que su aplicacin se inscribe estrictamente en el marco de la compensacin econmica por el aporte de los recursos naturales al proceso productivo. Adems de esto, existen slidos argumentos para defender su aplicacin en nuestro pas.

En primer lugar es el justo precio o remuneracin que debe recibir el propietario soberano de los recursos naturales, como contrapartida del aporte que este hace al invertir sus recursos en el proceso productivo. As como el trabajador que es dueo de su fuerza de trabajo recibe un salario como retribucin a su participacin en la produccin y el capitalista una rentabilidad por sus aportes de capital, los dueos de los recursos naturales, deben recibir una retribucin justa y consistente con el aporte real que estos recursos hacen a la produccin. Hay que tener presente que, en el caso de la pesca, por ejemplo, no es menor el aporte de los recursos marinos a la industria pesquera, puesto que los barcos en alta mar o las instalaciones en tierra, no tendran un valor significativo si no fuera por la existencia del recurso pesquero.

No es excusa argumentar el pago de patentes, dado que, sera absurdo que la industria del calzado, por ejemplo, exigiera no pagar por el cuero que utiliza en la produccin de zapatos, debido a la patente industrial que paga al Estado para obtener la autorizacin de operar.

Otra caracterstica del royalty inherente a su naturaleza, es la de sincerar los costos de produccin, corregir las distorsiones en el mercado, e inducir comportamientos de eficiencia. La economa nos ensea que el rol de los costos y de los precios es promover una asignacin eficiente de los recursos, es decir, asegurar que las inversiones se hagan en donde stas sean realmente rentables, despus de pagar los costos de produccin. Si stos son artificialmente rebajados, por ejemplo gracias a la poderosa influencia de grupos econmicos que logran acceso gratuito a los recursos naturales, permanecern en la actividad volmenes de inversin superiores a los que aconseja el criterio de eficiencia, puesto que, existirn utilidades artificialmente positivas. Al imponerse un royalty al uso de recursos naturales, efectivamente suben los costos de produccin, pero es un aumento acorde con el costo real de utilizar un recurso natural, es decir, permitira sincerar los costos reales de dicha actividad. Probablemente se reducir la inversin en dicho sector, pero no sera sino la inversin ineficiente que debera reasignarse hacia otro sector productivo donde sea capaz de obtener rentabilidades reales y no artificiales.

Una tercera caracterstica del royalty dice relacin con la sustentabilidad, lo que est estrechamente ligado a la eficiencia, ya que no son criterios contrapuestos. Al sincerar los costos de produccin, no slo se inducen comportamientos de eficiencia en los actores, sino tambin, usos sustentables de los recursos naturales. Lo anterior debido a que al reducirse las inversiones artificialmente rentables, se reduce la sobre explotacin y los niveles de extraccin del recurso, ajustndose los niveles de produccin hacia la produccin capaz de pagar los costos reales, entre los cuales est el valor econmico de la depreciacin del capital natural.

Finalmente, la cuarta caracterstica del royalty, dice relacin con la meta del progreso y del desarrollo de Chile. Mucho se ha argumentado que la aplicacin del royalty a los recursos naturales amenazara las posibilidades de desarrollo del pas. Muy por el contrario, la forma de generar desarrollo a partir de los recursos naturales, es precisamente invirtindoles en el proceso productivo, pero, claro debe estar, recibiendo una compensacin econmica por ello. Al igual que un trabajador recibe un sueldo con el que provee alimentacin, salud, vivienda, educacin y abrigo a su familia, un pas debe recibir un pago por aportar sus recursos naturales a la produccin, con lo cual podr proveer educacin, salud, infraestructura, investigacin y desarrollo a sus habitantes.

El royalty es, entonces, una modalidad eficaz, clara, consistente y eficiente de avanzar hacia una sociedad ms desarrollada que sea capaz de enfrentar el desafo de la pobreza y la desigualdad.

A modo de Conclusin

La Ley de Pesca en Chile, est contribuyendo aceleradamente a la depredacin masiva y abusiva de los recursos pesqueros de que dispone el pas, lo cual era impensable 30 aos atrs. Lo anterior gracias a que la actual legislacin entrega el predominio monoplico de los recursos pesqueros a una industria que utiliza artes de pesca aberrantes como el arrastre de fondo que consiste en una verdadera tala rasa del fondo marino y que es responsable de la destruccin masiva e injustificada de especies, debido a la pesca incidental o descarte. Nuestro Ocano Pacfico avanza en la ruta de convertirse en un basto territorio muerto y contaminado, gracias a la ambicin desmedida de estos grupos econmicos que no tienen ningn inters en la sustentabilidad, dado que buscan exclusivamente apropiarse del capital natural y convertirlo en capital financiero. La legislacin pesquera, por otra parte, no tiene en cuenta adecuadamente los criterios de explotacin racional de los recursos ni tampoco promueve la aplicacin eficaz de planes de manejo ni de criterios cientficos en la determinacin de las cuotas.

La situacin es crtica, no slo desde el punto de vista de la salud de los ecosistemas marinos, sino tambin, desde la perspectiva social. Hoy despus de la masiva explotacin de nuestros mares, los pescadores tienen hambre y sufren miserias. En este aspecto la legislacin tambin es incoherente y abusiva, puesto que no ha tenido en cuenta las necesidades sociales de un sector que ha vivido histricamente de estos recursos y acoge a ms de sesenta mil pescadores con sus respectivas familias.

Es por ello que se requiere de una urgente modificacin de la legislacin pesquera que considere la necesidad de introducir criterios de justicia y sustentabilidad en las normativas vigentes. Es urgente favorecer una legislacin que promueva artes de pesca consistentes con la necesidad de preservar la productividad de los ecosistemas marinos, lo cual pasa por prohibir o limitar considerablemente el arrastre. Al mismo tiempo se requiere modificar el modo en que se determinan las cuotas de pesca recurriendo eficazmente a criterios cientficos-, as como tambin, modificar el modo en que se asignan las cuotas individuales, introduciendo criterios ms competitivos y justos en dicha asignacin. La capacidad de bodega y la presencia histrica no es consistente con el acceso democrtico y equitativo a los recursos y tampoco satisface la necesidad de conservacin.

El mar es vida, all se cobija al 90% de la vida que hay en el planeta. Es una responsabilidad crucial actuar como seres racionales y civilizados y no como brbaros sedientos de riquezas.

Marcel Claude
Economista
Director de Oceana, Oficina para Amrica del Sur y Antrtica


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