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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2013

Novena carta a las izquierdas

Boaventura de Sousa Santos
Rebelin

Traducido para Rebelin por Antoni Jess Aguil y Jos Luis Exeni Rodrguez.


2013 en Europa ser un desastre en el plano social e imprevisible en el plano poltico. Lograrn los gobiernos europeos, en especial los del sur, crear la estabilidad que les permita terminar el mandato o habr crisis polticas que les obliguen a convocar elecciones anticipadas? Digamos que cada una de estas hiptesis tiene un 50% de probabilidad. Siendo as, es preciso que los ciudadanos tengan la certeza de que la inestabilidad poltica que pueda generarse es el precio a pagar para que surja una alternativa de poder y no slo una alternancia en el poder. Podrn construir las izquierdas esta alternativa? S, pero nicamente si se transforman y unen, lo que es exigir mucho en poco tiempo.

Ofrezco mi contribucin para la creacin de dicha alternativa. En primer lugar, las izquierdas deben centrarse en el bienestar de la ciudadana y no en las posibles reacciones de los acreedores. La historia muestra que el capital financiero y las instituciones multilaterales (FMI, BCE, BM, Comisin Europea) slo son rgidos en la medida en que las circunstancias no los obligan a ser flexibles. En segundo lugar, lo que histricamente une a las izquierdas es la defensa del Estado social fuerte: educacin pblica obligatoria y gratuita; servicio estatal de salud universal y tendencialmente gratuito; seguridad social sostenible con sistema de pensiones basado en el principio de reparticin y no en el de capitalizacin; bienes estratgicos o monopolios naturales (agua, correos) nacionalizados.

Las diferencias entre las izquierdas son importantes, pero no impiden esta convergencia de base que siempre condicion las preferencias electorales de las clases populares. Es cierto que la derecha tambin contribuy al Estado social (basta recordar a Bismarck en Prusia), pero siempre presionada por las izquierdas y recul cuando la presin disminuy, como es el caso, desde hace treinta aos, en Europa. La defensa del Estado social fuerte debe ser la mayor prioridad y debe condicionar el resto. El Estado social no es sostenible sin desarrollo. En ese sentido, si bien habr divergencias acerca del peso de la ecologa, de la ciencia o de la flexiseguridad en el trabajo, el acuerdo de fondo sobre el desarrollo es inequvoco y constituye, por tanto, la segunda prioridad para unir a las izquierdas. Como la salvaguarda del Estado social es prioritaria, todo debe hacerse para garantizar la inversin y la creacin de empleo.

Y aqu surge la tercera prioridad que deber unir a las izquierdas. Si para garantizar el Estado social y el desarrollo es necesario renegociar con la troika y los otros acreedores, entonces esa renegociacin debe ser hecha con determinacin. Es decir, la jerarqua de las prioridades muestra con claridad que no es el Estado social el que debe adaptarse a las condiciones de la troika; al contrario, deben ser stas las que se adapten a la prioridad de mantener el Estado social. Este es un mensaje que tanto los ciudadanos como los acreedores entendern bien, aunque por diferentes razones.

Para que la unidad entre las izquierdas tenga xito poltico, hay que considerar tres factores: riesgo, credibilidad y oportunidad. En cuanto al riesgo, es importante mostrar que los riesgos no son superiores a los que los ciudadanos europeos ya estn corriendo: los del sur, un mayor empobrecimiento encadenado a la condicin de periferia, abasteciendo mano de obra barata a la Europa desarrollada; y todos en general, prdida progresiva de derechos en nombre de la austeridad, mayor desempleo, privatizaciones, democracias rehenes del capital financiero. El riesgo de la alternativa es un riesgo calculado con el propsito de probar la conviccin con la que est siendo salvaguardado el proyecto europeo.

La credibilidad radica, por un lado, en la conviccin y la seriedad con las que se formula la alternativa y en el apoyo democrtico con que se cuenta; y, por otro, en haber mostrado la capacidad de hacer sacrificios de buena fe (Grecia, Irlanda y Portugal son un ejemplo de ello). nicamente no se aceptan sacrificios impuestos de mala fe, sacrificios impuestos como mximos apenas para abrir caminos a otros sacrificios mayores.

Y la oportunidad est ah para ser aprovechada. La indignacin generalizada y expresada masivamente en calles, plazas, redes sociales, centros de trabajo, salud y estudios, entre otros espacios, no se ha plasmado en un bloque social a la altura de los retos que plantean las circunstancias. El actual contexto de crisis requiere una nueva poltica de frentes populares a escala local, estatal y europea formados por una pluralidad heterognea de sujetos, movimientos sociales, ONG, universidades, instituciones pblicas, gobiernos, entre otros actores que, unidos en su diversidad, sean capaces, mediante formas de organizacin, articulacin y accin flexibles, de lograr una notable unidad de accin y propsitos.

El objetivo es unir a las fuerzas de izquierdas en alianzas democrticas estructuralmente similares a las que constituyeron la base de los frentes antifascistas durante el perodo de entreguerras, con el que existen semejanzas perturbadoras. Dos de ellas deben ser mencionadas: la profunda crisis financiera y econmica y las abrumadoras patologas de la representacin (crisis generalizada de los partidos polticos y su incapacidad para representar los intereses de las clases populares) y de la participacin (el sentimiento de que votar no cambia nada). El peligro del fascismo social y sus efectos, cada vez ms sentidos, hace necesaria la formacin de frentes capaces de luchar contra la amenaza fascista y movilizar las energas democrticas adormecidas de la sociedad. Al inicio del siglo XXI, estos frentes deben emerger desde abajo, desde la politizacin ms articulada de la indignacin que fluye en nuestras calles.

Esperar sin esperanza es la peor maldicin que puede caer sobre un pueblo. Y la esperanza no se inventa: se construye con inconformismo, rebelda competente y alternativas reales a la situacin presente.


Boaventura de Sousa Santos es socilogo y profesor catedrtico de la Facultad de Economa de la Universidad de Combra (Portugal).


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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