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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2013

Acerca de un salario mximo. Poner lmites salariales a la clase ejecutiva

Sam Pizzigati
Toomuch.org



Desde las rutas de senderismo de Oregn hasta las salas de juntas de los altos cargos en Berln, los crticos del cada vez ms tambaleante y desigual sistema corporativo buscan nuevos lmites que vinculen la remuneracin del personal ejecutivo con el sueldo de los trabajadores.

Qu se necesita para que una idea sea tomada en serio? Fcil. Las nuevas ideas empiezan a ganar impulso en el momento en que la sociedad entera decide defenderlas hasta convertirlas en bandera.

Es exactamente este proceso el que se est produciendo alrededor del concepto que algunos llaman salario mximo, idea que plantea que debemos limitar los ingresos de los altos mandatarios a los ingresos del resto de los mortales.

Este pasado invierno se han visto propuestas muy llamativas procedentes de dos sectores radicalmente distintos para limitar los ingresos de los ejecutivos.

La primera apareci el pasado mes con la publicacin del nuevo manifiesto del movimiento por el medio ambiente, Enough Is Enough: Buiding a Sustainable Economy in a World on Finite Resources. Los autores el ecologista de Oregn Rob Diez y el britnico economista y ecologista Dan ONeil se han integrado en los debates de los scruffy abraza-rboles de manera notoria.

No encontraramos ni un pice de scruffy [1] abraza-rboles dentro de los miembros de la Comisin del Gobierno Corporativo Alemn. Los ejecutivos, directores corporativos y economistas de este grupo se codean con los hombres de negro ms conocidos de Alemania. Es ms, no slo se codean con ellos sino que son ellos los que definen el cdigo oficial que determina el comportamiento que se espera de las empresas alemanas.

Las mayores empresas alemanas de Adidas a Bayer pasando por Siemens y Volkswagen suscriben este cdigo. Bajo el control de la Ley Alemana de las Sociedades Annimas las compaas deben declarar ao tras ao que siguen manteniendo el acuerdo del cdigo.

La semana pasada, los miembros de la Comisin del Gobierno Corporativo Alemn hicieron pblica la ltima enmienda del cdigo. Inclua lo siguiente: un mandato segn el cual todas las empresas de inversiones alemanas deban sealar un lmite en las compensaciones de sus ejecutivos, tanto en trminos de su cantidad total como individual.

Estas enrgicas recomendaciones aparecen poco despus del crecimiento de la indignacin pblica alemana alrededor de las remuneraciones de los directivos. Esta opinin pblica, reconoce el presidente de la Comisin Klaus-Peter Mueller, no ha pasado desapercibida en nuestra comisin.

La nueva enmienda del cdigo alemn no cuantifica el nmero mximo de dlares establecidos para un sueldo mximo. La enmienda que se espera que finalice en mayo deja en las manos de cada empresa la decisin sobre la paga mxima de sus ejecutivos.

Pero los miembros de la Comisin dejaron claro la semana pasada que el nivel de los sueldos el director ejecutivo ms bien pagado de Alemania, el miembro de Volkswagen Martin Winterkom, recaud 23,7 millones de dlares en 2011- ha aumentado de un modo desorbitado.

El sistema de remuneraciones no puede ser indefinido, explica Manfred Gentzel, miembro de la Comisin y anterior presidente del consejo del mercado de valores ms grande de Alemania.

Las mejores empresas alemanas, aade la Comisin del Gobierno Corporativo Alemn, deben pautar de inmediato nuevos lmites para los sueldos mximos de los ejecutivos que vayan en relacin con las remuneraciones que se destinan a los empleados comunes.

Algunas de las empresas industriales ms significativas del mundo ya aplican esta norma, cuentan Rob Dietz y Dan ONeils en su nuevo Enough is Enough. En el Reino de Espaa, las empresas de manufactura y venta que pertenecen a la Cooperativa Mondragn marcan el lmite del sueldo siguiendo una proporcin de tres a nueve en referencia al sueldo de los trabajadores.

Tales diferencias salariales, aaden Dietz y ONeil, deberan convertirse en un patrn mundial. Ven en esta proporcin una poderosa arma contra el crecimiento de desigualdades a nivel global. Tambin entienden la lucha contra la desigualdad esencial para la lucha por la sostenibilidad ambiental.

La gran brecha de ingresos, comparten, llevar a un estado enfermizo de competicin y consumo de los materiales y la energa mucho ms all de lo requerido para satisfacer las necesidades de la gente.

La Humanidad, dicen Dietz y ONeil, est ya consumiendo recursos y emitiendo desechos un 50% ms rpido de lo que puede llegar a ser sostenible. Nunca acabaremos con el excesivo consumo de los recursos no renovables y la sobreexplotacin de los recursos renovables, mientras la economa siempre quiera ms.

En el fondo, tanto los scruffy que comulgan con las ideas de Dietz y ONeil, como los stuffy de la Comisin del Gobierno Corporativo Alemn, quieren llegar a un lugar comn: una buena gestin.

Las pagas excesivas para los ejecutivos, ambos sectores han llegado a entender, rompen con esta buena gestin. Unas escandalosas pagas a los mandatarios dan poder para que estos se comporten de un modo tambin escandaloso tanto en su empresa como en el mundo en busca de todava mayores recompensas.

Necesitamos limitar este gran poder. Los scruffy y los stuffy, si trabajaran de la mano, podran ser capaces de empezar a poner todos estos lmites en su lugar.

N. de la T.:

[1] Debido a la difcil traduccin de scruffy y stuffy, juego de palabrs en ingls, se ha considerado oportuno mantenerlo en el idioma original. Por un lado, los scruffy son aquellas personas desaliadas, que no siguen los formalismos ni convenciones y son alternativos al sistema (parecido a lo que en espaol informal llamaramos un perroflauta). Por otro lado, los stuffy son personas de tendencia conservadora, estirados y fieles al sistema establecido (en espaol informal hablaramos de los hombres de negro).


Sam Pizzigati es miembro asociado del Institute for Policy Studies, ha escrito recientemente sobre desigualdad. Su ltimo libro, The Rich Dont Always Win: The Forgotten Triumph over Plutocracy that Created the American Middle Class, acaba de ser publicado.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Marta Mestre

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5694


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