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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2013

Los embajadores de las mentiras

Lzaro Farias


Bueno, no hay que vivir en Cuba para desearle lo mejor a ese pas y sus habitantes, menos an, si all naciste y te criaste, si all fuiste a tu primer da de escuela, jugaste juegos inventados por la imaginacin con tus primeros amigos, si en ese lugar del planeta comenzaste a querer a tus padres, todava ms, si en aquel pas diste el primer beso a alguien que pensabas que ibas a amar para siempre. No hay que vivir en Cuba para quererla, para disfrutar recuerdos de ella, para sentir sus calores de verano y las brisas frescas de las noches. Definitivamente, no hay que vivir all para querer a ese pueblo, para celebrar sus triunfos, para sufrir sus necesidades, para compartir sus alegras y sus tristezas. No hay que estar en aquella amada tierra para sentir orgullo de haber nacido all.

No hay que compartir la ideologa de su gobierno revolucionario, no hay que estar de acuerdo con las polticas econmicas que la Revolucin implant. Solamente hay que sentir como cubano y reconocer que las injusticias que all imperaban hasta 1959 no fueron inventadas por los lderes de esa Revolucin, que fueron realidades imperantes en aquella poca de la historia de Cuba. Los guajiros, llevando a sus familiares enfermos desde sus bohos hasta los poblados en sbanas agarradas a cujes, no son una invencin de los que llegaron al poder en 1959. Fue una realidad que exist i en nuestra Cuba en aquella poca. El por ciento tan inmenso de personas que no saban leer o escribir no es una consigna repetida por los comunistas cubanos, era un hecho real en la Cuba pre revolucionaria. Los grandes latifundios extendidos por todo el territorio nacional no eran cuentos de caminos. El desempleo o medio empleo entre zafra y zafra azucarera no era solo un tema para discursos de izquierda, era una verdad innegable. No hay que denigrar a la repblica que naci en 1902 y que dur hasta 1959 para afirmar lo anterior. Solamente hay que reconocer una realidad que existi. Dos estudios que se hicieron en la dcada de los cincuenta son testigos reales de la verdadera situacin por la cual atravesaba el pueblo cubano en aquella poca.

Esa Cuba casi perfecta, que idlicamente han pintado los ultraderechistas anticubanos de Miami, solo ha existido en la mente calenturienta y malvada de los que en esta ciudad han vivido del cuento del anticomunismo, en la mente de los que han hecho del tema de Cuba una forma de vida. Algunos de ellos llegaron aqu hace muchos aos, otros llegaron hace muy poco tiempo, pero todos ellos coinciden en su odio visceral en contra del pas que los vio nacer. En esta ciudad se afirma, una y otra vez, que en Cuba no haca falta ninguna revolucin. Si eso fuese cierto, habra que preguntarse el por qu el pueblo cubano aplaudi hasta el delirio el triunfo revolucionario de 1959 y adems, el por qu despus que Fidel Castro se proclamara marxista leninista una inmensa mayora del pueblo de Cuba lo sigui apoyando.

Realmente, es lamentable que algunos cubanos hayan creado una anti Cuba fuera de la isla, pero ms lamentable es que algunos cubanos hayan creado lo mismo dentro de la isla. Por qu han vendido su alma al diablo? La nica respuesta es por el dinero que le pagan por atacar a su pas, pas que los ha educado, que les ha cuidado su salud y que les ha dado toda una serie de gratuidades que no hubiesen podido ni soar en ningn lugar del mundo.

Ahora que el gobierno cubano hizo una reforma migratoria en la que elimin una serie de requisitos que se requeran para poder viajar al exterior, los primeros que la han aprovechado son esos mismos que hablan mal de su pas dentro de sus fronteras y que ahora salen al exterior a hacer lo mismo en tribunas preparadas por los eternos enemigos de Cuba. De dnde sacan el dinero estos personajes para salir a viajar por todo el mundo? Ninguno de ellos tiene trabajo formal, todos viven del dinero que les pagan desde el exterior para realizar su labor de desprestigiar la realidad cubana. Pues es muy sencillo. Los mismos que les pagan para que se den su buena vida dentro de Cuba, ahora les pagan los gastos para que se den la misma buena vida fuera de la isla. Son embajadores viajantes de la anti Cuba, que llevan el mensaje, alrededor del mundo, de que en la Cuba actual impera una dictadura comunista que les niega la libertad. Les niega la libertad? Cmo viven sin trabajar y ahora viajan como afortunados turistas? La realidad acaba con sus mentiras. Su discurso es el mismo que inventaron en Miami hace muchos aos atrs sus paganos y los paganos de los paganos.



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